LA BRISA DEL SEGUNDO PENTECOSTÉS

LECCIONES DEL CIELO SOBRE EL ESPÍRITU
SANTO Y SU INMINENTE DERRAMAMIENTO SOBRE LA TIERRA,
PARA NUESTRA LECTURA, CONOCIMIENTOMEDITACIÓN Y ORACIÓN.)
Derechos de Autor para el Apostolado de la Preciosa Sangre de
Jesucristo en Olo, Estado de Enugu, 2009.
DIRECCIÓN EN NIGERIA:
Apostolate of the Precious
Blood of Jesus
Christ Land of Adoration, Rock of Gethsemane Olo, Ezeagu L.G.A., Enugu, Enugu State, Nigeria
DIRECCIÓN POSTAL:
Apostolate of the Precious Blood of Jesus Christ
P. O. Box 121 - Iwollo Enugu, Enugu State Nigeria
DIRECTOR ESPIRITUAL DE LA DEVOCIÓN
PARA EL MUNDO:
Most Rev. Bishop Ayo-Maria Atoyebi Communications Centre – Diocese of Ilorin Bishop’s
House Box 686
16 Umar Audi Rd., Tanke
Junction Ilorin, Kwara State
Nigeria
SECRETARIO DE LA JUNTA DIRECTIVA
DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DEL APOSTOLADO DE LA PRECIOSA SANGRE DE JESÚS – NIGERIA:
Sr. Fidel Aloysius-Mary Odum
P.O. Box 6614, Ikeja
Lagos, Nigeria
Telefono: 234-802-327-6517
Correo Electronico: aloymaria_best@yahoo.co.uk
PUBLICADO EN EE.UU. POR:
Queenship Publishing
P.O.Box 220, Goleta,
California 93116
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Fuera de EE.UU.: (Código de acceso internacional) (805) 692- 0043
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(Para solicitar este libro, favor contactar a Queenship Publishing, por teléfono o por correo
electrónico según la
información de arriba.)
DEDICATORIA
AL ESPÍRITU
SANTO - NUESTRO
GUÍA INFALIBLE
Coloquio
“¡Oh,
Espíritu Santo, Divino Huésped del alma! ¡Tú eres el huésped más noble y digno!
Con la presteza de Tu bondad y amor
por nosotros, acudes a todas las almas que están dispuestas a recibirte. ¿Y quién puede decir los
maravillosos efectos que produces cuando eres bienvenido a un alma? Hablas sin ruido de palabras, y Tu
sublime silencio puede ser escuchado en todas partes. Siempre inmóvil, mas siempre en movimiento, y en Tu movible
inmovilidad, te comunicas con todos.
Estás siempre en descanso, mas siempre trabajando, y en Tu descanso realizas
las más grandes, dignas y admirables
obras. Estás siempre en movimiento, más nunca cambias de lugar. Tú profundizas, fortaleces y lo preservas
todo. Tu inmensa y penetrante omnisciencia lo conoce todo, lo entiende todo, y todo lo profundiza. Sin escuchar nada,
puedes escuchar hasta las más mínimas palabras dichas en lo más recóndito de nuestros corazones”.
“¡Oh, Espíritu Santo! Tú permaneces en todas partes,
a menos que seas echado, porque Te comunicas a todos, excepto a los pecadores
que no quieren levantarse del fango de sus pecados; en ellos no puedes encontrar un lugar para reposar, ni puedes
soportar el mal que emana de un corazón
que obstinadamente persiste en su maldad. Pero permaneces en las criaturas que
por su pureza, se hacen receptivas a Tus dones. Y Tú permaneces en mí por
comunicación, acción, sabiduría, poder, liberalidad, benignidad, caridad, amor, pureza;
Tú mismo preparas
adecuadamente a Tu criatura
para recibirte.” (Sta. María Magdalena de Pazzi)
LA BRISA
DEL SEGUNDO PENTECOSTÉS
INTRODUCCIÓN:
Este libro, La Brisa del Segundo Pentecostés está orientado para responder al llamado de Nuestro Señor Jesucristo hacia el reavivamiento
del Espíritu de Pentecostés entre sus
hijos. “Hoy”, dijo Jesús —(tomado del
Mensaje de la Preciosa Sangre)— “Vengo a hacer un llamado para la restauración del Espíritu de Pentecostés entre Mi pueblo,
a través de esta Santa Devoción
a Mi Sangre. Estoy haciendo este llamado para preparar al mundo para el Segundo Pentecostés. Este Segundo Pentecostés es la manifestación del Glorioso Reino que todos ustedes
están esperando. El Espíritu conducirá a todos los hombres a hablar el lenguaje
del amor, que todos pueden escuchar.
Esto será así, porque el fuego del amor se encenderá en los corazones de todos los hombres en ese
tiempo. Recuerden que les he dado la Coronilla de Renovación. Estas Rosas de Renovación les ayudarán a apresurar
la hora”.
“El próximo año (2010), Mis hijos iniciarán la Novena al
Espíritu Santo el viernes después de la solemnidad de la Ascensión, para finalizarla el sábado antes de Pentecostés, en varias parroquias y grupos. Les daré el programa
completo antes que llegue la hora. Entonces, habrá otro programa nacional... tan grande como la Reparación de Septiembre, porque será un llamado
a la renovación. El programa nacional comenzará el viernes y terminará el
domingo. Les daré también el programa
completo antes que llegue
el tiempo”.
“Este llamado indica la madurez de esta Devoción, que ayudará a
apresurar el Reino Glorioso, y ustedes están esperando por esta manifestación. Lo comenzarán al principio a nivel nacional
en este país...”
“Bernabé, no descuides este llamado. Alégrate
y haz el trabajo con amor. Yo estoy siempre contigo…”
El 1° de Enero del 2007, el Señor reveló por qué esta
devoción al Espíritu Santo se ha vuelto algo
urgente: “Bernabé,
el mundo ha llegado al punto más oscuro del cual te he estado hablando anteriormente. ¡Mira! Todo lo que te he estado diciendo acerca de esta hora ya está sucediendo. La iniquidad ha llegado a su
clímax. La frialdad y la negligencia han llenado los corazones de los hombres. Los hombres han perdido el sentido del
pecado. El sentido del razonamiento
se ha perdido. La fuerza de voluntad para sobreponerse al mal ha desaparecido. Nadie se atreve a contemplar mi Rostro
Agonizante para leer Mi amor. Estoy solo en esta hora, estoy abandonado en este
tiempo peligroso”.
“Pero en este momento de oscuridad de vuestros días, Yo
encenderé el fuego de la victoria. Es decir,
el fuego del amor en los corazones de los hombres. Es por esto que los he
llamado, para el reavivamiento de la Devoción
al Espíritu Santo,
y el don de Pentecostés entre Mi pueblo.
Que todos los que están viviendo en la oscuridad, esperen en el Cenáculo,
con oración y sacrificio. La luz de la vida vendrá
sobre ellos. Regocíjate, oh alma, tu salvación está cerca. No
te rindas en tu pelea contra el mal. No te desanimes en tu lucha
diaria. No retrocedas en el camino
hacia la perfección. Continúa luchando, porque tu salvación está próxima. Yo
Estoy cerca para ayudarte. No permitas que los fracasos
ni las heridas, sean obstáculos o te desanimen. Yo estoy aquí para sanarte y
fortalecerte. Mírame y fortalécete, porque Yo soy tu salvación”.
“Bernabé, todos los hombres experimentarán la luz que estoy
colocando sobre el lugar alto, para
la paz y la salvación mientras pasan los días. Felices aquellos que vean la luz
y vengan a la luz. Ellos no tropezarán en la oscuridad...”
Este libro, La Brisa del Segundo Pentecostés,
contiene el programa detallado de la Novena al Espíritu Santo, y el Programa de la Santa Espera. El
Capítulo I de este libro, habla acerca del Espíritu Santo como el Amor del Padre y del
Hijo. El Capítulo II, contiene el Mensaje de la Unión Íntima con Dios. El Capítulo III, ilustra lo que sucederá cuando
venga el Espíritu Santo. Luego, del Capítulo
IV al Capítulo VII, se medita sobre los Dones y Frutos del Espíritu Santo,
especialmente la meditación de Alexis Riaud en L’Action du Saint Esprit don nos ames — “La acción del Espíritu Santo en nuestra alma”. Hay oraciones de
intercesión al final de cada meditación —los frutos de mi meditación, que siguen el formato del programa,
tal como fue dado por el Señor. El último Capítulo XII, es el Mensaje
de Júbilo. Éste es el júbilo que debemos reclamar
por la manifestación del Glorioso Reino de Paz sobre la Tierra. Humildemente
recomiendo este libro como guía para retiros públicos
o privados tanto en Pentecostés, como fuera de la temporada de Pentecostés, para reavivar la fe y el santo celo, y también para la plenitud del Espíritu
Santo en el alma. Esperamos que
esta edición sirva para las necesidades presentes
de los miembros de la
Preciosa Sangre de Jesucristo y para toda la Iglesia en general. Oramos para
que las ediciones subsiguientes continúen sirviendo las necesidades actuales.
Nuestro Señor corona todo esto, prometiendo numerosos
favores a todos los que permitan que la Brisa del Segundo Pentecostés los
toque. Él dice: “Habrá
testimonios, porque Yo haré algo nuevo
y grandes cosas... Gozo, Paz, Caridad, Paciencia, Bondad, Generosidad,
Mansedumbre, Fidelidad, Modestia,
Auto-control y Castidad,
florecerán entre Mi pueblo...” ¡Así que vengan!
¡Prueben y vean qué bueno es el Señor!
Bernabé Nwoye
PROGRAMA
DE LA ESPERA GENEAL POR LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO
(Vigilia de “Tres Días de Espera
antes del Domingo de Pentecostés)
JUEVES:
Se comienza con las Oraciones de la Hora de Getsemaní
desde las 11:00
p.m. hasta las 3:00 a.m. del viernes.
VIERNES:
10:00 a.m. : Llegada
Oraciones de apertura: Acto de Consagración al Espíritu Santo y Oraciones por los Siete Dones del Espíritu Santo. Himnos.
10:30 a.m.: Exposición del Santísimo Sacramento.
Introducción “El Espíritu
Santo”. Lectura y meditación. Capítulo I. El Espíritu
Santo y los Dones. Lectura
y meditación.
Capítulo XII. La Alegría
del Reino Glorioso.
Lectura y meditación.
12:00 m.d.: Almuerzo.
12:30 p.m.: Santo Rosario
(Misterios dolorosos)
Coronilla de la Preciosa
Sangre, letanías y Consagración.
2:00 p.m.: Capítulo II. Intimidad con Dios - mensajes del 1 al 9 de Julio.
Los demás mensajes en oración silenciosa.
3:00 p.m.: Oraciones de Consuelo y Adoración.
5:00 p.m.: Capítulo III. Cuando el Paráclito venga. Lectura y meditación. 5:30 p.m.: Breve resumen e himnos.
6:00 p.m.: Ángelus y oración en silencio.
6:30 p.m.: Descanso para cena
(y confesiones cuando se puede).
8:00 p.m.: Novena
al Espíritu Santo,
8º. Día. Repasar
todo lo que Santa Cecilia
dio para los 9 días de la novena.
9:30 p.m.: Vísperas, oración
en silencio, completas. 11:00 p.m.: Descanso.
SÁBADO:
5:00 a.m.: Levantarse
7:00 a.m.: Santa
Misa 8:00 a.m.: Desayuno 8:30 a.m.: Santo
Rosario
9:00 a.m.: Capítulo XI. Los Frutos del Espíritu Santo, desde el Amor y la Alegría
hasta la Longanimidad.
10:00 a.m.: Capítulo XII. “La alegría
del Reino Glorioso
de Paz”.
11:00 a.m.: Adoración al Santísimo – Himnos al
Espíritu Santo. 11:30 am - 12:00
m: Almuerzo.
SIETE HORAS ININTERRUMPIDAS DE ADORACIÓN
12:00 m: DON DE TEMOR (lectura y meditación Capítulo IV)
1:00 pm: DON DE PIEDAD
(lectura y meditación Cap. V)
2:00 pm: DON DE FORTALEZA
(lectura y meditación Capítulo VI)
3:00 pm: DON DE CONOCIMIENTO (lectura y meditación
Capítulo VII) 4:00 pm: DON
DE ENTENDIMIENTO (lectura
y meditación Capítulo
VIII) 5:00 pm: DON DE CONSEJO
(lectura y meditación Capítulo IX)
6:00 pm: DON DE SABIDURIA
(lectura y meditación Capítulo X)
7:00 pm: Descanso y cena.
7:30 pm: Lectura y Meditación del Capítulo XI, “Los Frutos
del Espíritu Santo”,
desde la
sección Bondad y Benignidad hasta el fin del capítulo).
La Novena y los “Tres Días de Espera” terminan con las
siguientes oraciones previas a la celebración de la
Santa Misa de Vigilia de Pentecostés en la noche del sábado:
8:00 pm: Procesión con velas encendidas.
8:30 pm: Coronilla de Renovación (en Apéndice).
9:00 pm: Letanía del Espíritu
Santo (en Apéndice).
9:30 pm: Oraciones de “Intercesión por el Pueblo
de Dios”, como sigue:
ORACIONES DE INTERCESIÓN POR EL PUEBLO DE DIOS
“Bendición
con Agua Bendita”
1.
PARA QUE DIOS BENDIGA EL TRABAJO MANUAL
DE SU PUEBLO:
Oremos a Dios para que bendiga el trabajo manual de Su pueblo. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios, Creador del mundo!, bendice el trabajo de
Tu pueblo T que prosperen en su buen empeño
T que se multiplique el fruto de sus manos T que sea abundante la cosecha de su
trabajo T protégelos contra la peste
y el hambre T concédeles la paz en sus días T En el Nombre del Padre T y del Hijo T y del Espíritu Santo. Amén.
2. POR EL DESEMPLEO, LA PROMOCIÓN, Y LA VOCACIÓN:
Oremos por los desempleados entre nosotros; por aquellos que están buscando
un ascenso; y por los jóvenes para que encuentren su vocación. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios de Amor y Consolador de los necesitados!,
consuela a Tu pueblo que no tiene
trabajo en este mundo de luchas y concédeles trabajo
T Inspira a los más favorecidos para crear oportunidades de trabajo T Que el pueblo
que Tú creaste sea útil y fructífero T Promuévelos en sus duros trabajos T permite a los jóvenes encontrar su vocación
T Y que Tu luz brille en sus días T en el Nombre del Padre T y del Hijo
T y del Espíritu Santo. Amén.
3.
POR EL FRUTO DEL VIENTRE
Y POR LAS MUJERES EMBARAZADAS:
Oremos por aquellas que están buscando el fruto del
vientre y por las mujeres embarazas entre nosotros. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote
intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios, Dador de vida!, el don de los hijos te
pertenece a Ti. Por favor bendice todos los vientres
de las mujeres aquí presentes que están pidiendo el fruto de su vientre con
corazón puro T Adorna su vientre con
el don de los hijos T que las mujeres embarazadas aquí presentes den a luz en paz y con el menor dolor T Que Tus
santos Ángeles estén a su lado en sus meses de
gestación y parto T Oh Dios, sé Tú su defensor contra todos los enemigos
T En el Nombre del Padre T y del Hijo T y
del Espíritu Santo. Amén.
4.
POR LOS INCAPACITADOS ENTRE NOSOTROS:
Oremos por los incapacitados entre nosotros para que
Dios tenga misericordia de ellos. (Todos
se arrodillan en oración por un
momento. Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios de misericordia y de compasión! Mira con
piedad a Tu pueblo que está sufriendo y a los
incapacitados T Devuélvele la vista a los ciegos T permite que los cojos
caminen T Abre los oídos de los
sordos T Suelta la lengua de los mudos y permíteles hablar T Restaura los
sentidos a los enfermos mentales
T Endereza las cinturas dobladas
T y concede alegría a los corazones
entristecidos T en el Nombre
del Padre T y del Hijo T y del Espíritu Santo. Amén.
5. POR AQUELLOS
QUE SUFREN ENFERMEDADES SERIAS:
Oremos por aquellos
que sufren enfermedades serias, tales como SIDA, cáncer,
diabetes, leucemia, fatigas
nerviosas / virales, alta presión sanguínea, desórdenes circulatorios y
cardíacos, problemas de riñones,
desórdenes de los huesos y las articulaciones, infecciones e inflamaciones del cuerpo, desórdenes de la mandíbula /
boca / dientes, problemas en los pulmones, úlceras, problemas abdominales / intestinales, problemas en los pies /
piernas y problemas ambulatorios, quemaduras
serias, convulsiones, y severos desórdenes y disfunciones mentales /
emocionales / espirituales y de la
personalidad, junto con todos aquellos que se sienten desesperados. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios de perdón y de amor!, perdona a Tu pueblo y
perdona sus pecados T y permite que Tu misericordia
descienda sobre ellos T sánalos de sus enfermedades y permite que sus bocas canten
Tus alabanzas T Purifica su sangre, ¡oh, Señor! T sana las heridas de sus
cuerpos, mentes, corazones y almas T
restaura su salud T y llena su corazones con amor T en el Nombre del Padre T y del Hijo T y del Espíritu
Santo. Amén.
6. POR LAS FAMILIAS Y POR LA PAZ:
Oremos por las familias, especialmente por las que
están separadas y por las disfuncionales, que
Dios las una de nuevo en el amor y por la paz del mundo. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote
intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
Dios de unidad y de paz, une a las familias separadas
T Trae a la madre y al padre de regreso con sus
hijos T envuélvelos en Tu Amor Trinitario T dale a cada uno el Espíritu de
Entendimiento T concédeles la
sanación de sus memorias T incita
un rápido perdón entre ellos T haz crecer fuertes lazos
de fidelidad y amor entre ellos T y resuelve sus problemas presentes T en el
Nombre del Padre T y del Hijo T y del Espíritu Santo.
Amén.
7.
POR AQUELLOS POSEÍDOS
POR EL ESPÍRITU DE LA OSCURIDAD:
Oremos por aquellos que están bajo el cautiverio de
los espíritus malignos para que Dios los libere.
(Todos se arrodillan en oración por un
momento). Luego, la gente se levanta y comienza a recitar junto con el Sacerdote la Letanía del Santo Mandato, que
está impresa más adelante, luego del siguiente
mensaje de explicación del Apostolado de la Preciosa Sangre de Jesucristo de Nigeria:
“Esta
‘Letanía del Santo Mandato’ fue dada por el Arcángel San Miguel a pedido de
Jesús para concluir las oraciones de
‘Intercesión por el pueblo de Dios’ contenido en la ‘Brisa del Segundo Pentecostés’. La ‘Letanía del Santo
Mandato’ es para ser rezada antes de la Misa de Vigilia de Pentecostés el sábado en la noche, y como
San Miguel ha manifestado, puede también ser usada en ‘tiempos críticos’
de gran necesidad.”
“Nuestro Señor Jesús ha manifestado que nosotros estamos
ahora viviendo en tiempos de oscuridad;
por esta razón Él nos ha dado esta oración para utilizarla en estos tiempos, a
fin de vencer el mal en nuestras
familias, en nuestra Iglesia y en el mundo. Nosotros confiamos que esta ‘Letanía del Santo Mandato’ sirva también
para vencer el terrorismo en todo el mundo. A través del Derramamiento del Espíritu Santo y con la ayuda de San Miguel y su ‘Letanía del Santo Mandato’, Nuestra Señora y Nuestro Señor alcanzarán
Su Victoria. El reino de los Corazones Unidos será una realidad en la tierra durante el próximo Reino Glorioso de Paz, antes de la llegada de Jesús en
Persona… Y con la ‘Letanía del Santo Mandato’ y todas las oraciones de la Sangre
Preciosa, tendremos también
la protección que necesitamos contra el anticristo.”
“El Apostolado de Nigeria advierte
que la ‘Letanía del Santo Mandato’ es para ser usada específicamente por Obispos y Sacerdotes
(incluyendo Sacerdotes-Exorcistas) que estén en estado de gracia santificante y que deben siempre tratar de permanecer
en ese estado de gracia. Los demonios
no temen a las almas que están en estado de pecado. Por lo tanto, aquellos que
recen esta oración de San Miguel
deben estar en estado de gracia santificante para evitar peores consecuencias de los demonios,
que pueden regresar
para crear más estragos en quienes no están en estado
de gracia santificante.”
“Permaneciendo
en el estado de gracia, nosotros podemos regocijarnos en estas palabras de aliento
de San Miguel como sigue:
‘Yo
vengo para darte la ‘Letanía del Santo Mandato’, que ustedes tienen como
católicos, pero que muchos no conocen.
Es por esto, que ustedes imitan las prácticas protestantes e insultan los Santos Nombres y los Seres Celestiales. Hombre mortal, tú
tienes la Santa Misa, la más grande
oración en la Tierra. Tú tienes tu Rosario, la Coronilla de la Preciosa Sangre,
y todas las oraciones devocionales de
la Iglesia. Éstas son las grandes oraciones que tienen poder sobre las huestes de demonios. Con estas oraciones,
tu autoridad como hijo de Dios y esta ‘Letanía del Santo Mandato’, un hijo mortificado de Dios expulsará cualquier
tipo de demonio de cualquier nivel’.
Por lo tanto, nuestro fiel pueblo laico que esté en estado de gracia santificante, que ayuna, que
usa
agua bendita y que sostiene en alto el Agonizante
Crucifijo, puede también rezar esta
‘Letanía
del
Santo Mandato’ en los más críticos casos de su vida diaria. San Miguel Arcángel
nos ha dicho que seamos ‘sabios’ y
reservemos esta ‘Letanía del Santo Mandato’ para los casos mas críticos. Él nos ha dado esta oración para estos
tiempos a fin alcanzar la Victoria de Dios, del bien sobre el mal y
apresurar el Reino Glorioso
de Paz en la Tierra
antes que Jesús venga.”)
II.
LETANÍA DEL SANTO MANDATO
L: Yo les ordeno, quienes quiera que sean, espíritus
inmundos, malvados espíritus del infierno,
a darle lugar al Espíritu Santo de Dios, a Quien le pertenece(n) este/estos Templo(s).
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre y por
el Poder del Dios Verdadero, El Santo Dios, y el único Dios Viviente,
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor”, por el Poder
de Tu Santo Nombre.
L: Yo les ordeno,
en el Nombre de Nuestro
Señor Jesucristo Salir
de este/estos Templo(s)
y regresar al abismo.
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de la Preciosa Sangre del Cordero de Dios sin Mancha, yo les ordeno.
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre del Espíritu Santo,
yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de Santa María,
que aplastó tu cabeza, yo les
ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Inmaculada Concepción les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Virginidad y Pureza les ordenan.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Santa Obediencia, Paciencia, y Humildad
les ordenan.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Corazón, traspasado por espadas de dolores les ordena.
L: ¡Váyanse!, espíritus infernales, en el Nombre de María,
Reina del Cielo y de la Tierra.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de la Santa, Católica
y Apostólica Iglesia,
yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La Fe de Pedro y
Pablo y de todos los Apóstoles les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La Sangre
de los Mártires les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La pureza de las Vírgenes y de todos los Santos les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: ¡Váyanse, ustedes!, malvadas
legiones, en el Nombre de la Santa
Fe Católica.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder
de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre y por el Poder de Jesucristo Eucarístico
presente en los Tabernáculos de todo el
mundo, yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: El Sagrado
Cáliz que contiene
la Preciosa Sangre
de Jesucristo les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La Sagrada
Señal de la Cruz les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Huye tú, desobediente, por los méritos
de la Santas Llagas de Nuestro Señor
Jesucristo.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de Dios, Padre Todopoderoso, y por la obediencia de Sus
Ángeles yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Los Coros Celestiales de los Serafines y de los Querubines les ordenan.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Los Coros Celestiales de los Tronos y
de las Dominaciones les ordenan.
L: El Coro Celestial de los Principados les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: El Coro Celestial de los Ángeles les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: El Coro Celestial de los Arcángeles les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: ¡Oh, Dios del Cielo y de la Tierra, Dios de
los Ángeles y de los Arcángeles!, ¿Quién como Tú? Yo te imploro que reprendas a estos malvados
espíritus por el Poder de Tu Santo
Nombre.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Jesús, Hijo de la Siempre
Virgen, yo adoro la Sangre de Tu Circuncisión, y Te
suplico que nos liberes por Tu Preciosa Sangre.
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, Hijo único de Dios, por Tu Sudor de Sangre,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, Cordero
del Sacrificio, por Tu Flagelación,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, coronado
de Espinas,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, que cargaste la Cruz por nuestra salvación,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús Crucificado,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, traspasado en Tu Costado
del que salió Sangre y Agua,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
Todos juntos: Jesús, Te suplico,
¡sálvanos! Amén.
L: Oremos:
Oh Dios, libera a Tus hijos que están poseídos por los poderes de la
oscuridad T en el Nombre del Padre T y del Hijo T y
del Espíritu Santo. Amén.
ORACION FINAL (Antes del himno de culminación):
L: Preciosísima Sangre de Jesucristo.
HIMNO DE CULMINACIÓN AL ESPÍRITU SANTO,
ROCIANDO AL PUEBLO
CON AGUA BENDITA…
(Ver Apéndice para el himno)
Despedida, si no hay sacerdote presente para la Misa de Vigilia; de lo
contrario, continuar con la Misa
de Vigilia de Pentecostés.
III.
INFORMACIÓN
SOBRE LA MISA DE VIGILIA
DE PENTECOSTÉS
(Que concluye la Novena y la
vigilia de los “Tres Días de
Espera”)
LA
SANTA MISA, (cuando hay un Sacerdote presente),
concluye la vigilia de los “Tres Días de Espera” para el domingo
de Pentecostés y también, concluye
la novena de los nueve días desde el día después de la Ascensión
hasta el Domingo de Pentecostés. La Santa Misa puede comenzar
a las 11:00 p.m. de la noche del sábado y continuar hasta la medianoche
o incluso hasta más tarde, pues las
horas son flexibles. La Misa comienza con el rocío del Agua Bendita por parte
del Sacerdote sobre los presentes.
Después de la Misa, es la “Quema de las peticiones” en los países donde aseguren la privacidad de las
peticiones, es decir, que los ojos humanos no vean las peticiones que fueron recogidas más temprano durante la novena.
Seguido de la “Quema de las Peticiones”, habrá
un “Tiempo de Testimonio” para que las personas se levanten y compartan sus experiencias significativas,
milagrosas y maravillosas. Luego, se debe realizar la acción de gracias y dar los comunicados necesarios.
Terminando con una bendición final y un Himno de clausura. Después del Himno de clausura y justo antes de salir,
todos deben decir juntos la oración final:
“Preciosísima Sangre de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
Despedida – Gozo y fraternidad en el Espíritu
Santo – Limpieza.
EL SIGUIENTE
MENSAJE PUEDE SER LEÍDO DESPUÉS DE LA MISA DE VIGILA EN LA NOCHE DEL SÁBADO O
EL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, O EN
CUALQUIER OTRO MOMENTO.
Mensaje
recibido por Bernabé Nwoye el 24 de Junio, 2002 a las 11:30 p.m.; Lugar: Mi
Altar de Reparación, Awka.
“En mi oración durante
esta hora, tuve la visión de
Nuestro Señor colgado vivo en la Cruz, sangrando. Esta visión permaneció por algún tiempo,
pero ninguna palabra
fue dicha. Al final, una nube bajó y cubrió todo el lugar. En
la nube aparecieron San Antonio de Padua y San Miguel Arcángel. Mientras
miraba, San Antonio dijo:
‘Regocíjate, amigo mío, porque tienes una Madre que te cuida.
Ella es la Mujer que aplastó la cabeza
de Satanás. Ella conquistó al mundo y a la Antigua serpiente por Su Humildad y
Su Pureza. Amigo del Dios Vivo, la humildad y la pureza son los dos secretos de Su Victoria.
¡Oh, Su humildad!, que la hizo perdonar fácilmente. El verdadero
perdón aterroriza al reino de la
oscuridad’. ‘¡Oh, Su humildad!, que la hizo abajarse y vivir de la forma más
sencilla. La Santa Simplicidad
atormenta a la Bestia’. ‘¡Oh, Su humildad!, que la hizo cargar la Cruz. En la Cruz está la Victoria. ¡Oh, Su humildad!, que la hizo ser modesta y
prudente. Por la modestia y la prudencia satanás es avergonzado’.
‘¿Oh, qué decir de Su pureza, que irradia fuego que atormenta a
satanás? ¡Oh, Su pureza!, que la hizo
ser amable; la amabilidad produce el fuego de la pureza. ¡Oh, Su pureza!, que
la hizo ser buena. La bondad produce
el fuego de la pureza. ¡Oh, Su pureza!, que la hizo ser casta; la castidad produce el fuego de la pureza.
¡Oh, Su pureza!, que la hizo amar mucho; el amor produce el fuego de la pureza’.
‘Pequeño amigo de Dios, aprende de Ella. Imita Su pureza y
humildad. No hay arma más grande que éstas,
la humildad y la pureza.
Ella triunfó con ellas; tú también triunfarás con ellas.
Te estamos dando estas enseñanzas que yo llamo La Teología de la
Verdadera Libertad, porque estás viviendo
en los días de aflicción. La oscuridad ha llenado el mundo. La Fe se está extinguiendo de la faz de la Tierra, y las falsas enseñanzas y los falsos milagros están engañando
a los hijos de Dios. Estás en los días de la apostasía’. ‘Mira a María la Madre
de Jesucristo y Madre nuestra.
¡Imítala! Ella es la luz del mundo en estos días de oscuridad. Ella es la esperanza de la Verdadera Libertad. Yo
soy Antonio de Padua. Lo poco que se te ha dado es lo que
quiere Nuestra Reina. Prepárate para el mes de Julio; mucho se te dará.’
“Con estas palabras, Miguel dijo,
‘Gracias, mi amigo”.
“Ellos se despidieron y desaparecieron en la nube”.
CAPÍTULO I
EL ESPÍRITU SANTO
(Para
ser leído el viernes a las 11:00 a.m., durante los Tres días de Espera, antes
del Domingo de Pentecostés). En los Hechos de los Apóstoles, cuando Pablo preguntó a los nuevos
conversos si habían recibido el
Espíritu Santo, un grupo de cristianos de Éfeso replicó: “Ni siquiera habíamos oído hablar del Espíritu Santo”.
El Espíritu Santo es el Amor del Padre y del Hijo. Es
el Espíritu del Hijo. Él es el Amor
del Padre por el Hijo y el Amor del
Hijo por el Padre. Desde toda la
eternidad, el Hijo procede del Padre y éste único Hijo igualmente ama al Padre con un amor infinito e inmutable. Ese mutuo amor del Padre por el Hijo y del Hijo por el Padre, es
precisamente: El Espíritu Santo. Esta
doctrina fue propuesta por San Agustín
y adoptada por Santo Tomás de Aquino. Aún
San Gregorio dijo: “El Espíritu Santo mismo es
Amor”.
Este Amor es una persona diferente a nuestro amor
humano, el cual es un hecho o declaración que
pertenece a una persona. Él es
una Persona Divina, como lo son también el Padre y el Hijo. La Persona
Divina, como lo son también
el Padre y el Hijo. La
Persona Divina del Espíritu Santo procede
tanto del Padre como del Hijo (S. Juan 14, 26-27) y es distinguida y distinta
del Padre y del Hijo. “Y Yo, dijo Jesucristo, “le rogaré al Padre, y Él les enviará otro Intérprete (Protector, Consolador, Abogado, Convertidor, Santificador) que
permanecerá siempre con ustedes”. (S. Juan 14,16).
El Espíritu Santo
es distinto, pero no está separado del Padre y del Hijo, constituyendo todos Un Dios - ¡qué misterio! San Pablo lo llama “El
Espíritu de Cristo” (Romanos 8,9). “El
Espíritu de Jesucristo” (Filipenses 1,19). “El Espíritu
del Hijo” (Gálatas 4,6).
El Espíritu Santo es quien condujo a Jesús al desierto (Mateo 4,1), y es por el Espíritu Santo que
Cristo se ofreció a sí mismo
como víctima sin mancha a Dios Padre (Hebreos 9,14).
El Papa Pío XII nos dice en su encíclica maravillosa
“El Cuerpo Místico”: “Es a ese Espíritu de Cristo, como a un principio invisible, que debemos atribuir el hecho de
que todas las partes del cuerpo están
unidas entre sí y con su noble cabeza, porque Él, el Espíritu Santo, mora
enteramente en al Cabeza, enteramente
en el Cuerpo y enteramente también en cada miembro”. Mucho antes que el Papa Pío XII, San Agustín (Serm. 267)
había dicho: “Lo que el alma es para el Cuerpo del hombre, el Espíritu Santo lo es para el Cuerpo de
Jesucristo, que es la Iglesia. El
Espíritu Santo hace en la Iglesia lo
que el alma hace en los miembros de un
cuerpo”.
Santo Tomás dice igualmente: “Es por el Espíritu Santo
que somos uno con Cristo”. (Comm. Sobre Efesios
1,13). El Espíritu Santo es
principalmente nuestro Espíritu, porque la Santa Escritura nos dice qu nos ha sido dado. En la tarde del día de Su resurrección,
Cristo les dijo a Sus Apóstoles: “Reciban el
Espíritu Santo”. (Juan 20,22). Pero este Espíritu se manifestó como un
don, no solamente un morador, el día de Pentecostés:
“Todos fueron llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2,4).
En el mismo día de Pentecostés, San Pedro dijo: “Conviértanse
y háganse bautizar cada uno de ustedes
en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo: porque la promesa es para ustedes y para sus
hijos y para todos los extranjeros a los que el Señor llame”
(Hechos 2,38-39).
Cuando a Pedro y a los Apóstoles se les prohibió
predicar en el nombre de Jesús, ellos replicaron sin temor: “Hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres. El Dios de nuestros padres
resucitó a Jesús, a quien ustedes
dieron muerte colgándolo de un madero. Dios
lo ha puesto en el Cielo a su derecha,
haciéndolo Jefe y Salvador para dar a Israel la conversión y el perdón de los
pecados. De esto nosotros somos testigos y también es testigo el Espíritu
Santo que Dios ha dado a los que obedecen”. (Hechos
5,29-32)
Aun un pagano, Simón el mago, se dio cuenta de que el
Espíritu Santo se transmitía a los fieles por la imposición de manos administrada por los Apóstoles. Él quería recibir ese don por medio del soborno
(dinero): “Denme a mí también ese poder, de modo que a quien imponga las manos reciba
el Espíritu Santo”. (Hechos 8,18-19)
San Pablo dijo a los Romanos: “El
Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”
(Rm.5,5). Dijo también: “Si alguien no tuviera el Espíritu de Cristo, no sería de Cristo”. (Rm.8,9)
“Y nosotros, no hemos recibido
el espíritu del mundo, sino el Espíritu
que viene de Dios…” (1Corintios 2,12). En su segunda carta (2 Corintios 1,21-22), les dice: “Es
Dios el que nos fortalece junto con
ustedes para alcanzar a Cristo, y el
que os ha ungido y nos ha marcado interiormente con su propio sello,
y nos ha dado el Espíritu
Santo en nuestros
corazones como un primer pago”.
Este primer pago es un sello de propiedad: “Ustedes han sido sellados con el Espíritu
Santo prometido, el cual es la
garantía de nuestra herencia, mientras esperamos la completa redención de un pueblo
que Dios ha adquirido para alabanza
de Su Gloria”. (Efesios 1,13-14).
Es claro por las Escrituras, de acuerdo al testimonio
de San Pedro y San Pablo, que cada cristiano
recibe el Espíritu Santo el día de su Bautismo: “Todos nosotros hemos sido
bautizados en un mismo Espíritu, para formar
un único cuerpo”. (1
Cor.12,13).
Demos gracias a Dios por el Don de su Espíritu en
nosotros. Santo Tomás dice con toda
razón que la primera cosa que un
verdadero amante debe dar, es el regalo de sí mismo. ¡Dios mío! ¿Oh Señor, qué no has hecho por nosotros, dándonos tu
Divino Espíritu para que more en nosotros? Oremos con el venerable Francis Mary Paul
Libermann C.S.Sp: “Adorable Espíritu de Jesús, mi Salvador, yo deseo en lo sucesivo escuchar siempre Tu
Voz. Divino Espíritu, deseo estar
siempre ante Ti como una ligera
pluma, para ser llevada por Tu Aliento donde Tú quieras que yo vaya, y
concédeme que nunca te ofrezca la menor resistencia. Amén”
EL ESPÍRITU
SANTO Y EL DON
Reflexionemos en este punto sobre los escritos del
Padre Alexis Riaud sobre el Don del Espíritu
Santo, ya que en este libro haremos use extensivamente de su obra,
cuando hablemos sobre los dones y frutos
del Espíritu Santo.
“Nosotros poseemos el Espíritu Santo. Nos ha sido dado. Nos ha sido dado para que a través de Él, podamos llegar a ser ‘santos’, ‘grandes santos’, como la humilde
Santa Teresita del Niño Jesús se atrevía a esperar que sucediera, ¿pero cómo podemos hacer uso de ese preciado tesoro?”
“Cuando fuimos bautizados, nos convertimos en hijos
del Padre, en Jesús, por su gracia vertida en
nuestra alma, la cual, al mismo tiempo, fue adornada y enriquecida con
un organismo espiritual: las virtudes infusas
y los dones del Espíritu Santo. Esto nos permite llevar a cabo actos sobrenaturales, y por lo tanto adquirir
pronto el grado de santidad
predestinado para nosotros
por el Dios Misericordioso desde toda
la eternidad”.
“Hay una gran diferencia, sin embargo, entre las virtudes
infusas y los dones del Espíritu Santo”. “Las virtudes
nos dan el poder de actuar de una manera sobrenatural. Esto significa que podemos
juzgar las cosas de acuerdo
a las luces de la revelación y podemos actuar de acuerdo
con estos
criterios de fe. Estas virtudes
disponen nuestro intelecto
y nuestra voluntad
para la unión divina;
pero por sí mismas no nos
dan la facilidad de pensar y actuar en línea con las
luces de la fe”.
“Es necesario que aquellas disposiciones posean
hábitos santos. Estos, lo mismo que cualquier
otro hábito, se adquieren solamente
por medio de actos intensos y repetidos, con la ayuda de gracias actuales, las cuales Dios no rehúsa a los
que se las piden con un corazón que sinceramente desea amarlo y servirlo. A
fin de recibir esas gracias actuales, sin las cuales es imposible llevar a cabo
el más mínimo acto sobrenatural, los ‘Dones del Espíritu
Santo’ son indispensables”.
“Los Dones del Espíritu Santo son disposiciones
sobrenaturales que hacen a un alma que ha sido
elevada a un nivel sobrenatural, capaz de recibir esas inspiraciones
divinas e impulsos del Espíritu Santo, a saber, las gracias actuales.
Eso es porque necesariamente interviene en cada acto sobrenatural”.
“Cuando un alma está totalmente entregada y rendida al
Espíritu Santo, estos dones aparecen como instintos
sobrenaturales, los cuales eficazmente impulsan al alma a pensar, juzgar y
actuar en todas las circunstancias
como lo haría Nuestro Señor mismo, o nuestra Bendita Madre, si ellos estuvieran en nuestro lugar”. “De hecho, una persona que se deja totalmente conducir por el
Espíritu Santo, se comporta en cada
ocasión, tal como lo harían Jesús y María. Esto
es, de una manera divina, y por lo tanto, de una manera santa”.
“Lo que tenemos aquí, no es el resultado de una larga
reflexión y profundo razonamiento. Algunas personas ni siquiera son capaces de llevar
a cabo tales actividades. Tales
personas no pueden mencionar, y menos
justificar los motivos que los hicieron juzgar y actuar de la manera que lo hicieron.
Es como si fuera algo instintivo y completamente natural que dichas
personas actuaron, solamente
anhelando complacer a Dios”.
“Igual que un animal irracional, que sigue sus
instintos y actúa siempre y espontáneamente de
acuerdo con su naturaleza, y de acuerdo con el Divino Creador que lo
diseñó, así, también, el alma que se
deja guiar por el Espíritu Santo, actúa siempre y espontáneamente de acuerdo a
su nueva naturaleza de hijo de Dios. Es verdaderamente el Hijo de Dios quien
actúa en tal alma por Su Divino Espíritu,
y tal persona puede decir verdaderamente con San Pablo, “Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2,20)
“Tal alma ha alcanzado la cima de la perfección, habiendo llegado a ser como la Cabeza del Cuerpo
Místico, es decir,
como Nuestro Señor
mismo”.
“Así tenemos el ‘Divino elevador’, del que hablaba
Santa Teresita del Niño Jesús, el cual, en nuestra edad contemporánea, ha tomado ventajosamente el lugar de las escaleras
de los tiempos antiguos.
Allí tenemos el caminito que la santa
de Lisieux nos propone a través de sus palabras
y su ejemplo”.
“Debemos dar especial
atención a cada uno de esos dones. Tratemos solamente
de llegar a convencernos
de la inmensa ventaja que obtendríamos, si hacemos uso de tan preciosos medios
de alcanzar la santidad. Esforcémonos en mover nuestra
voluntad para utilizar
esos medios sin demora”.
“La condición requerida, como nos dice la Escritura,
es ser muy pequeños, y hacernos pequeños nuevamente. Si es necesario, como se nos dice en el
libro de la Sabiduría: “Si alguien es muy pequeño, déjenlo venir a Mí”. Y Nuestro Señor insiste: “Si no
se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt. 18,3), lo cual significa
el camino que infaliblemente conduce
a la perfección, ya en Su Palabra”.
“Hacernos tan pequeños
como sea posible,
significa llegar a ser verdadera
y voluntariamente humildes, con una humildad de la cual
Teresita nos ha dado perfecto ejemplo. Significa
amar la verdad como ella lo hizo, y
regocijarnos al ver nuestra miseria, y regocijarnos también cuando otros nos consideran miserables”.
“Bendita el alma que así se humilla. ¡Pero cuán pocos hay que consientan ser
vaciados de su orgulloso ego! Y sin embargo nuestro Divino Maestro nos
dice: “El que se humilla a sí mismo, como ese niño pequeño, será el más grande en el Reino de los
Cielos”.
“Espíritu de Amor, Creador
y Santificador de las Almas, Tu primera
obra en nosotros es transformarnos para parecernos a Jesús. Ayúdame, Espíritu de Amor, a adaptarme al
modelo de Jesús, a pensar como Jesús, a amar como Jesús, a comportarme como Jesús”.
“Permanecer
siempre en mí, y por Tu gracia y Tu cooperación, completa en mí los designios
de Dios Padre respecto a mi alma. Así como registe la sagrada humanidad de
Nuestro Señor durante su permanencia en la
tierra, sé también el Poder que mueva mi vida, el Alma de mi alma”.
“Espíritu
Santo, Espíritu de Amor, yo me consagro a Ti; me entrego enteramente a Ti. Me abandono a Ti, a través de
María. Tu Templo, a través de
María, Tu Esposa,
canal de Tus gracias”.
CAPÍTULO II
INTIMIDAD CON DIOS
(Para ser leído el viernes, a las 2:00 p.m.
durante los Tres Días de Espera, antes del Domingo de Pentecostés)
Mensajes dados a Bernabé con Lección de Jesús,
Nuestra Madre Celestial
y varios Santos
“YO
MOSTRARÉ A LAS PRECIADAS ALMAS QUE LA
LIBERTAD ESTÁ EN MÍ”.
LECCIÓN:
“La paz sea contigo
y con todos Mis hijos. Les doy la bienvenida a todos a este gran mes de gracia y
de paz. Bernabé,
grande es Mi Amor y cercanía a ti. Yo soy Jesucristo Agonizante quien te ama”.
“En
este gran mes de Julio, Yo te voy a llevar cada vez más cerca dentro de la
inmensidad de Mi Amor. Hijo, quiero traer a todos los corazones
más cerca de Mí. Yo les mostraré a
las preciadas almas que la
libertad está en la unión íntima Conmigo. Muchas
almas encontrarán paz en Mi”.
“Bernabé,
permanece cerca de Mí y disfruta esta paz. Que
la gracia de estos días permanezca contigo. Yo te bendigo a ti y a todos los que están
esperando este gran mes, en el Nombre del Padre y del Hijos y del Espíritu
Santo. Amén”. (Mensaje dado el 1 de julio
de 2006)
“MIENTRAS PERMANEZCAS EN GRACIA SANTIFICANTE, YO ESTOY VIVIENDO
EN TI”
LECCIÓN:
“Hijo Mío, mientras permanezcas en gracia santificante, Yo estoy viviendo
en ti. Soy el Santuario
de
tu alma. Tu cuerpo
es Mi Templo. Hijo, estoy en unión contigo.
Hijo,
tu falta de conciencia de esta unión sobrenatural Me entristece mucho. La pena
que Me causas se puede comparar con
la de un rey que visita a su gente y es totalmente ignorado. Nadie reconoce su presencia. Soy el despreciado y abandonado Rey de tu alma. Hijo, Soy el Señor de tu alma.
Muchos Me tratan como a un tonto. Mira como Me cierran la puerta de Mi
Templo. Aquellos que Me abren la puerta, no Me reciben
con amor. Solo Me permitieron entrar y luego
Me abandonaron.
Hijo,
quiero que tengas una relación cordial y personal Conmigo. Quiero una unión
íntima contigo. Esta unión te
traerá paz celestial y gozo. Tu alma encontrará su descanso en Mí.
Bernabé,
a partir de mañana, te enviaré a Mis Santos para enseñarte poco a poco, a
alcanzar la más importante meta de la
vida. Recuerda que soy Jesucristo Agonizante que te ama. Hijo, lucha por lograr una unión más cercana Conmigo. Te
bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.”
(Mensaje del 2 de julio de
2006)
“QUITEN TODOS
LOS ÍDOLOS EN SUS ALMAS”
LECCIÓN:
“Qué
felices son las almas que están en unión con Dios. Ellas son los seres más
felices sobre la tierra. La Sabiduría
les ha enseñado el camino de la paz. Dios es su satisfacción. Pero qué
inquietas están aquellas almas cuyas voluntades se oponen a la Voluntad
de Dios. Estarán en continua
batalla con su Dios. Ciertamente la Voluntad de Dios
debe cumplirse. De modo que, la derrota es de ellas. Soy tu amigo Bernardo.
Queridos
amigos de Dios, Jesús me ha enviado para decirles que quiten todos los ídolos
en sus almas. Este es el primer
y más importante paso hacia el camino de la santa unión.
Amigos,
los ídolos son aquellas cosas que mantienen a las almas cautivas por encima de
Dios. Estos ídolos pueden ser el
dinero, la belleza, el placer, uno mismo, tu esposa, tu esposo, tus amigos y muchas otras cosas que los seducen. Un
esclavo de estas cosas es un idólatra. Un idólatra es un pagano. El Templo de Dios no es un templo pagano. Dios nunca
mora en el santuario de los paganos. Por lo tanto, mis queridos amigos, un idólatra está vacío
de Dios.
En
este camino hacia la unión íntima con Dios, todos los ídolos en el alma del
hombre deben ser destruidos. La selva
del mal debe ser limpiada. Todos los tronos de Satanás en el alma del hombre deben ser
derribados y removidos antes que el
Rey de la Gloria venga a morar en ella.
Amigos,
ustedes pueden lograr esto, si lo desean firmemente. Dios sostiene con Su
gracia, a cada hombre que
fervientemente desea hacer el bien. Si ustedes realmente desean la santa unión
con Dios, quiero decir, la felicidad más grande con la que un alma pueda soñar, hagan lo que les digo. Les repito, quiten todos los ídolos de
sus almas y muévanse hacia Dios. Ustedes encontrarán paz en Él. ¡Los
dejo para que Jesús los bendiga! ¡Adiós!”
CRISTO:
“No
tendrás otro dios fuera de Mí. Aquel
que adore a otros dioses nunca encontrará descanso en Mí. Él nunca vive en Mí, ni Yo en él. Su alma es un desierto de
reptiles salvajes y serpientes. El camino de
la paz está lejos de él. Hijos, destruyan todos los ídolos y templos paganos en
ustedes. Vengan y tengan Paz en Mí.
Soy Jesucristo Agonizante que los ama. Mientras vienen, reciban Mi bendición:
Yo les bendigo en el Nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!” (Mensaje del 3 de julio de 2006)
“ABRAN EL PORTÓN
ANTIGUO QUE VIENE EL
REY”
LECCIÓN:
“Levántense,
oh durmientes en la casa de Dios. Levántense oh naciones durmientes.
Despiértense oh seres muertos, el
Señor su Dios viene a ustedes. Él es el Señor de señores, el Príncipe de la
Paz. Soy tu amigo y tu hermano
Francisco, el hombre de Asís.
Amigos, vengo a pedirles
que den un segundo paso hacia la santa unión con Dios. ¿Cuál es éste paso? Jesús los llamó Su templo y Su
santuario. Él llama: “Abran el portón antiguo que viene el Rey. Yo vengo a morar en Mi santuario.” Amigos,
el paso es: abran totalmente el portón
de sus almas para el Señor. El Señor
viene a sanarlos y
bendecirlos. Él vendrá
y morará en ti y tú en
El.
Amigos
y hermanos, ¿quién es éste que tiene la llave de su corazón? ¿Cuáles son estas
cadenas que atan el portón de su alma
tan fuertemente? ¿Es acaso la muerte? ¿Es acaso la pobreza? ¿Es el amor del mundo? ¿Es el placer y la gloria del
mundo? Ninguno de estos tiene el mérito para encerrarlos y hacerlos
prisioneros.
Liberen
sus corazones, oh almas. Derrumben el portón antiguo de sus almas. Abran el
portón al Señor. Abran el portón al
denunciar las cosas del mundo. Nunca permitan que el dolor los paralice. Nunca permitan que el placer los seduzca.
Nunca permitan que el miedo obstaculice su fe. Levántense por encima de su débil
naturaleza y abran el portón al Señor. Amigos y hermanos, este es el mensaje que ahora tengo para ustedes.
¡Que Jesús los bendiga!”
CRISTO:
“Estoy
a la puerta de tu corazón y llamo. Si alguno escucha Mi voz y abre la puerta,
entraré y moraré en él. En el
santuario de su alma, Yo sembraré el árbol del amor. Él encontrará satisfacción
y paz en Mí. Yo les imploro, oh
almas, abran totalmente el portón y dejen que su Rey entre en ustedes y en todos Mis hijos. Los bendigo en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!” (Mensaje
del 4 de julio de 2006)
“ENTRONIZACIÓN DE DIOS EN SU SANTUARIO”
LECCIÓN:
“Escuchen
oh criaturas de Dios, el Señor es Rey. Él gobierna sobre todo el mundo. Qué
felices son las personas que Lo
reconocen como a su Rey, ellas son las personas privilegiadas del mundo. Soy tu hermana,
Cecilia. ¡Feliz mes de Julio!
Amigos,
ustedes son la familia del Rey de Reyes. Ustedes son la bendición de la tierra.
Regocíjense oh almas de los justos,
porque ustedes son el trono del Rey Eterno. Que bendecido es el templo en donde mora el Rey de la Gloria.
Amigos,
Jesús me envió para darles una guía hacia el tercer paso del camino hacia la
santa unión. El paso se llama la “La Entronización de Dios en Su Santuario”. Ahora que los ídolos han sido removidos
y destruidos, y, Jesucristo es bienvenido en este santuario, el siguiente paso es la Entronización
de Dios. La manera de hacerlo es fácil y los frutos son muchos. Amigos, se
trata solamente de permitirle a Jesús
que domine sobre todas sus preocupaciones, deseos y voluntades. Permitan que Jesús llene el vacío de su alma. ¡Que Él reciba su atención por más tiempo que cualquier otra cosa! Yo digo que Jesús ocupe el centro de su
corazón en todo momento. Jesús es la satisfacción del alma.
Para lograr esto, deben luchar en todo momento,
en dirigir su mente y corazón hacia Jesús. Pongan
a Jesús en el centro de todas sus acciones.
Hablen de Jesús en todo momento. Encuéntrense con Él en sus oraciones y háganlo su Rey.
Amigo, si Jesús no retiene tu atención más que cualquiera otro afecto dentro de tu corazón, significa que Jesús no es aún el Rey
en tu alma.
Jesús desea en todo momento residir
en el trono de su alma y gobernar como Rey. Denle la oportunidad de hacer esto. Su alma
descansará. Como Rey, Él dirigirá todos los asuntos de su vida. No necesitaran nada. Estarán felices en todo momento. Ahora los dejo para que Jesús los bendiga.
¡Que Jesús reine en sus almas!
¡Adiós!”
CRISTO:
“Soy el gozo de su corazón.
Soy la paz de su alma. El que me haga Rey también será rey. Yo le daré un
báculo para que gobierne sobre el reino de sus facultades. Cada voz y pasión de
la carne deberá obedecerle. La
sabiduría florecerá sobre él. En él, Me complaceré en todo momento. Así, los
bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!” (Mensaje del 5 de julio
de 2006)
“PERMANEZCAN CERCA DE MÍ”
LECCIÓN:
Acérquense
y disfruten de la belleza del Altísimo. Vengan y beban de la copa de la verdad.
Vengan, oh herencia de la tierra
y vean las bondades de Dios. Soy
su hermana, Gertrudis.
Amigos del Dios vivo, ¿cómo han disfrutado las lecciones de este mes? Jesús me envió para acercarlos
más a Su amor. Él desea que den el cuarto paso hacia la santa unión con Él. El
paso es: Acércate más a Dios en
el Santuario de Tu Alma.
Amigos
del Dios vivo, la Santísima Trinidad se interesa por ustedes más de lo que
cualquier otro amigo sobre la tierra pudiera interesarse. El amor de su Dios siempre cuida de ustedes.
El conocimiento de este amor
es el primer movimiento para esta cercanía. Si Dios los consuela, no tendrán amargura alguna en su camino. Pero
si Él retira su consuelo, ningún amigo del mundo podrá devolvérselo. Vuélvete
a Él, quien es la fuente de la felicidad y del
consuelo, Él saciará
su sed.
Amigos,
ustedes harán esto a través de su continuo esfuerzo para encontrarse con Él en
la oración. Recen siempre y en todas
partes, dirigiendo frecuentemente su atención hacia Él. Aprendan a evitar las distracciones en la oración. Traten
siempre de estar serenos en la presencia de su Dios. Les digo estén quietos y conozcan que Él es el Señor de señores.
En la
presencia de Dios, hay paz, gozo y satisfacción. Acérquense y disfruten de esta
gracia. Yo rezaré para que ustedes
vean y vengan. ¡Que el Señor les
bendiga y les ayude! ¡Adiós!”
CRISTO:
“Vengan a Mí Mis
hijos y Yo iré a ustedes. Soy la fuente de vida. En Mi, su alma encontrará paz. Acérquense y reciban Mi bendición. Los
bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.” (Mensaje
del 6 de julio de 2006)
“LA INTIMIDAD CON DIOS”
LECCIÓN:
“Cuan afortunados son aquellos que están en unión con Dios, sus días son bendecidos. Cuan bendecidos
son aquellos corazones que han sido sanados de los afectos mundanos, y que
ahora, encuentran su intimidad con
Dios. Ellas son las personas libres y felices de la tierra. Vengan, oh amadas criaturas de Dios y prueben la
dulzura de su Dios. Pruébenlo y conozcan si existe en la tierra algo tan dulce como mi Jesús. Yo lo he
probado y he encontrado que no hay nada más dulce que Jesús. Soy tu hermana, Ágata.
Jesús me envió para llevarte al quinto paso hacia la santa unión, y ésta es, la intimidad con Dios.
Amigos
de Dios, después que se hayan acercado a Dios, el próximo paso será la unión
íntima con Él. Esta es la total unión
entre ustedes y su Dios. En ésta etapa, no hay separación entre ustedes y su Dios. El
afecto de Jesús los ha
atado y ha producido un corte profundo en su corazón. Un alma en esta
etapa, no piensa sino solo en su Jesús. De hecho, Jesús es el sonido y cada
latido de su alma. Ella solo encuentra
descanso en Jesús.
Amigos
del Dios vivo, ¿por qué se les hace difícil disfrutar de esta paz en Dios?
Podría ser por su falsa idea y
entendimiento. Conozcan esta verdad, nadie esta tan interesado en ustedes como
Jesús lo está. Él los entiende mejor
de lo que cualquier otro pudiera jamás comprenderlos. De hecho, Su amor por ustedes es infinito comparado con el
de cualquier otro amante que pudieran tener. Él vigila cada uno de sus pasos con admiración amorosa.
Ningún amigo es capaz de amarlos y ofrecerles una amistad tan perfecta como la de mi Jesús. Entonces, ¿por qué lo tratan como a un extraño en Su propia casa? ¿Por qué le niegan el amor y
la amistad que Él merece? ¿Por qué encuentran más fácil conversar con los seres humanos que con Jesús? Vuélvanse a Él
que los ama profundamente y ofrézcanle
todo el amor de sus almas.
Amigos
del Dios vivo, deben lograr esto, haciendo de Jesús su principal meta de cada
momento del día. Deben aprender a buscarlo a menudo en el aposento
interior de su alma. Aprendan
a contemplar Su Rostro y Su
amor. Limpien este Rostro bañado con sangre por nuestros pecados y consuélenlo con un beso amoroso y sincero.
Amigos, conversen con Jesús de manera amistosa. Escuchen y obedezcan Sus palabras con amor. Este es el camino
del quinto paso hacia la santa intimidad
con Jesús. En los próximos días, mis hermanos tendrán más para ustedes. Ruego
que aprendan y crezcan. Mientras
les dejo, ¡que Jesús los bendiga! ¡Adiós
CRISTO:
“Verdaderamente,
estoy grandemente interesado en ustedes. Los amo muchísimo. Tengan confianza en Mi amor y ámenme. Solo en Mí
encontrarán paz. Así los bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
¡Amen!”(Mensaje del 7 de julio de 2006)
“LA AMISTAD
CON DIOS EN LA ORACION”
LECCIÓN:
“Cuán
bendecidos son los corazones que encuentran paz en el seno de Dios. A ellos
nunca les faltará la sabiduría y el
cuidado amoroso de Dios. Vengan y busquen el Rostro del Señor. Encontrarlo a Él es encontrar la paz. Soy tu hermano y apóstol Judas. He venido
para enseñarles el sexto paso hacia la santa unión con Dios, este es: la amistad con Dios en la oración.
La
oración es una relación amorosa entre el alma y Dios. Es el descanso del alma
en el seno de Dios. En el nivel de la
unión íntima, el alma encuentra paz con Dios en la oración. No hay conflicto
entre el feo querer del hombre y la
Santa Voluntad de Dios. De hecho, la voluntad del hombre está en conformidad con la Voluntad de Dios. El
diálogo interior del alma con Dios satisface las necesidades del alma.
En esta etapa, la amistad con Dios es
más fuerte.
Amigos,
ustedes pueden lograr este nivel a través de su total compromiso con Dios en la
oración. Ustedes no rezarán como
paganos. Sigan el camino de la Paz Dorada que se les ha enseñado. Amen el silencio y eviten toda forma de
distracción en su vida. Traten de permanecer en paz con Dios a través de su santidad de vida. Muchas
veces durante el día, traten de contemplar al Señor con los ojos del hombre interior. Es decir,
contémplenlo con amor, y siéntanse atraídos por Su amor. No hay nada que compense más que este acto de
amor. Amigos, este es el camino de la paz. La hora de oración es su momento más provechoso en la vida. Traten de hacer
todos sus días momentos de oración.
De esta manera, encontrarán paz y alegría en la Tierra. Ruego para que venzan
con oración y amor. Que Jesús
los bendiga mientras los dejo.
Adiós”.
CRISTO:
“Ustedes
son Mis amigos porque les he dado todo lo que He recibido del Padre. Dialoguen
Conmigo en oración. Encontrarán paz.
Los bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.
(Mensaje del 8 de julio de 2006)
“DEVOCION A DIOS EN EL SANTUARIO DE TU ALMA”
LECCIÓN:
“Benditas
son las almas que buscan su descanso en Dios. Oh, cuán precioso es ser amigo de
Dios. Acérquense más hijos Míos, y
escuchen Mis palabras amorosas para ustedes. Yo soy la Reina de todos los
corazones, la ‘Rosa Mística’, la Madre
de Jesucristo Agonizante.
En
este día, que es el último día de esta novena, Jesús me pidió que los condujera
al séptimo paso de la santa unión con
Dios. Este es el último paso hacia el camino de la Santa Unión con Dios. Todos
los otros mensajes que se les darán, se dirigirán
a cómo podrán alcanzar estos pasos que se les enseñaron. El paso
es: La ‘Devoción a Dios
en el Santuario de su alma’.
Hijos,
¿qué les diré sobre éste paso? Permítanme recordarles que su alma es un Pequeño
Cielo, y que su corazón es el
Sagrario de Dios. Así como Dios vive en el Cielo, así vive en los corazones de
los justos. Así como Jesús mora en
los Sagrarios de la Iglesia, así mora en el santuario de sus propias almas. Si están en estado de gracia
santificante, hijos, no existe diferencia entre el Dios en el Cielo y Aquél que mora en los corazones puros.
Sepan desde hoy, que ustedes son seres preciosos que los ángeles se detienen para admirarlos. Ésta es una de las razones
por las cuales Dios les da Su ángel para que los
guíe, ya que ustedes son templo
de Dios.
¿Saben
ustedes qué sucede cuando lo reciben en la Sagrada Comunión? Los ángeles que
asisten a la Misa y su Ángel Guardián
los siguen hasta su asiento y se postran adorando al Rey de la Gloria que ha entrado en su
alma.
Hijos,
sonrían y sean felices, ustedes son portadores de Dios. El conocimiento de este
gran favor hecho al hombre, hará que
cada hombre esté alerta y entregado a Dios. Vengo a recordarles esto, a fin de motivarlos en acoger esta hermosa
devoción: La devoción a Jesús en el santuario de su propia alma. Este es el mayor objetivo, el cual,
todo corazón anhela y se esfuerza por lograr a pesar de su debilidad humana. Hijos, nada saciará la
sed de su alma, más que Jesús. Denle dinero a esta alma, y seguirá muerta de hambre. Denle comida y entretenimiento y todavía la seguirán
matando de hambre. Denle sensualidad y placeres, y se morirá de inanición. Sólo Jesús puede satisfacer el hambre
de cada corazón. Sus almas no encontrarán descanso en ningún lado hasta que
descanse en el Señor, su Dios.
Vuélvanse
a Jesús en el santuario de su alma. Hijos, les digo, visítenlo. Miren, Él está
solitario en sus almas, mientras que ustedes están ocupados con las cosas materiales y pasajeras de
éste mundo. Les ruego que se detengan
y piensen en Él, que está en ustedes. ¿Por qué lo tratan como si fuera un extraño? ¿Por qué lo abandonan como si
fuera un enemigo? ¿Los ha ofendido? Él es su amigo. Él viene del Cielo.
Él es su Salvador y su Dios. Él
es el Rey de sus almas.
Hijos,
sepan esto, si ustedes descuidan éste deber de permanecer con Él en el
santuario de su alma, nadie más lo
hará por ustedes. Es su único deber. Háganse un plan personal para relacionarse
con Aquél que aman. Dos amigos no se
relacionan de la misma manera entre ellos. Así, ustedes deben tener una manera personal de relacionarse
con Aquél a quién más ama su corazón. Que la oración del Sello los guíe. Me alegraré de ver que todos los corazones
responden a éste llamado. Yo ayudaré a
todos los que se animen a hacerlo. Hijos, esto es todo lo que tenía que
decirles. El Espíritu Santo completará
el resto a su debido tiempo. Todo el
que busca encontrará. Ruego a Jesús que los bendiga. ¡Feliz día!
Bernabé, sonríe, que tu sonrisa la tendré
en Mi corazón”.
Entonces dije: “Madre, me duele mi incapacidad de amar y de sobreponerme a mis imperfecciones.
He rezado
por años, y todavía
sigo cayendo una y otra vez. Dile a Jesús
que me ayude y me sane”.
Nuestra Señora dijo:
“¿Es
por eso que estás deprimido? No te preocupes. Jesús te ayudará. Él te sanará.
Pero no prives a Jesús del gran honor
y consuelo que Él recibe en ti cuando te das cuenta de tu falta y resuelves evitarla sin deprimirte. No pierdas la
esperanza. Lucha y aumenta tu devoción a Él. Él permite esta espina en ti para preservarte del orgullo.
Aférrate a Él a pesar de tus fallas. Cuando Él vea que estás suficientemente humillado para salvarte, y
viendo el celo ardiente de amor en ti, Él te ayudará y te salvará,
Bernabé. ¿Estás feliz ahora?
Ella respondió: “Él utiliza la punta de las espinas para
imprimir la marca del amor verdadero en esos
corazones. ¿Estás contento ahora, Bernabé?
Yo contesté:
“Sí, lo estoy.”
Ella dijo: “¿Puedes sonreír
ahora?”
Yo sonreí y dije:
“Puedo,
Madre”. Entonces dijo:
“Permanece en la paz del Cielo.
Adiós”.
CRISTO:
“Yo
estoy totalmente solo en el santuario de sus almas. Ustedes están ocupados con el mundo. No les importa
Mi Presencia en ustedes. Vuélvanse a Mí, y Yo Me volveré a ustedes. Yo los
bendigo en el Nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén”. (Mensaje del 9 de julio de 2006)
“HAGAN
ESTE LLAMADO UNA REALIDAD A TRAVES DE SU DEVOCION
A LA SANTA EUCARISTIA”
LECCIÓN:
“La paz del
Cielo esté con ustedes. Yo soy la Reina del Cielo, la Madre de Jesucristo
Agonizante. Vengo a pedirles que
hagan del llamado a esta santa unión con Dios una realidad a través de la Eucaristía. En la Eucaristía, Mi Hijo
viene en persona y habita en ustedes. Recuerden Sus palabras para ustedes: ‘Tomad y comed, esto es Mi Cuerpo.
Tomad y bebed, esta es Mi Sangre...’ Verdaderamente, Su presencia es real en el Sacramento de la
Sagrada Eucaristía. Hijos, anhelen recibirlo
en la Sagrada Comunión. Hagan frecuentes reparaciones para darle la bienvenida
a su casa. Vayan a Misa diariamente,
y acerquen a Jesús más a ustedes. El mundo no tiene un don mayor que la Santa Misa. Y no esperen que
haya otro don más grande que la Santa Misa. La razón es que Dios está ofreciendo en sacrificio a Su único Hijo en la
Misa, para llevar a cabo esta santa unión. La Sangre del Cordero se vierte para sellar la Alianza Eterna con el mundo.
Hijos,
es una Alianza de Amor. Es por esto que Él les da Su Cuerpo y Su Sangre, para
que coman y tengan vida eterna. La
Eucaristía es la vida del alma. Trae alegría al corazón y fortaleza a la mente. En este camino lleno de dificultades y
dolor, Jesús en la Sagrada Eucaristía es la paz de sus almas. Encuéntrense con Él en la Misa y renueven
su unión con Él. Este sencillo llamado es muy grande si ustedes conocen su valor, y asisten a Misa con devoción.
Permanezcan en la paz del Cielo. Adiós”. (Mensaje
del 13 de julio de 2006)
“LAS VISITAS
FORTALECEN LA AMISTAD”
LECCIÓN:
“La paz del
Cielo esté con ustedes. Regocíjense, todos ustedes que adornan los altares de
Dios. Él dice: ‘Regocíjense, oh
pequeños ángeles de Dios que rodean el altar de Dios. Están disfrutando la Brisa del Cielo. Sus días sobre la Tierra
están benditos. No permitan que nadie les aparte de este dulce gozo, de otra manera,
sus días se convertirán en penas y aflicciones. Acérquense y escuchen
Las
visitas entre amigos fortalecen las relaciones. Mientras más tiempo dos amigos
permanezcan juntos, charlen y se
contemplen el uno al otro, más se fortalece su relación. Los amigos distantes tienes vínculos flojos. Tal amistad no es
sólida. Cualquier cosa pequeña puede separarlos. Hoy, Jesús me envía para llamarlos a que se acerquen
más a Él, y fortalezcan su relación con Él a través de sus constantes visitas a Su Presencia en la
Sagrada Eucaristía en el Sagrario de amor por ti. Como un prisionero, Él aguarda por ti, día y noche.
¿Por qué lo dejas tan solo? ¿No sabes que Él está allí solamente por ti? Si no fuera por ti no se quedaría en esa
prisión de Amor. Es el Amor que Él siente por ti lo que lo
mantiene allí. Vuelve tu corazón a Él.
Recuerda a tu Amigo, y visítalo a menudo.
En el
camino hacia la Santa Unión, las constantes visitas a Jesús en la Sagrada
Eucaristía, son el hilo que ata tu
alma al Corazón de Cristo. De hecho, tu unión se manifiesta en cuán devotas son
tus visitas a Cristo. ¡Amigos, vayan
a Él, y charlen como amigos! Contémplenlo y permitan que Su amorosa mirada penetre en sus pobres
corazones. Si solamente Jesús pudiera tocar tu corazón, tu vida ya no sería la misma. Podrán darse
cuenta cuán dulce y amoroso es Jesús. Nada llena más nuestra vida que Él. Vengan a Él y compruébenlo. Los dejo, para
que mediten en estas palabras. Adiós”.
(Mensaje del 14 de julio de
2006)
“OFRECERSE A SI MISMO”
LECCIÓN:
“La paz del Cielo esté con ustedes. Soy la Reina del Cielo, la Madre de Jesucristo
Agonizante. Hijos, Mí llamado en este último día de los tres
días de oración es sencillo: se trata de la oblación de uno mismo. Hijos, unan su ser, su trabajo y su
sacrificio con el sacrificio de Jesús en el Calvario y en cada Misa, para la Gloria de Dios.
Sencillamente
esto significa, que ustedes actuarán exclusivamente por amor y buscando la
honra de Dios. Si ustedes siguen este
camino, estarán en paz con Él. Estarán en santa unión con Él. Mediten en esto y sacrifíquenlo todo.
Que las bendiciones de este mes permanezcan siempre
con ustedes. Permanezcan en la paz del
Cielo. Adiós.”
(Mensaje del 15 de julio de 2006)
CAPÍTULO III
CUANDO VENGA EL PARÁCLITO
(Para ser leído el viernes, a las 5:00 p.m.,
durante los Tres de Espera, antes del Domingo de Pentecostés)
(Hechos 1,6-8 y San Juan 21,15-19)
Cuando venga el Paráclito:
Jesús dijo a sus discípulos: “En verdad, les conviene que Yo me
vaya, porque si no me voy, el Paráclito
no vendrá a ustedes. Cuando venga el
Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en la verdad total”. (Jn.16,
7-13) “Él les enseñará todas las
cosas…” (Jn.14,26)
“El amor
que Dios nos tiene, se ha derramado en nuestros corazones, por el Espíritu
Santo que Él nos ha dado” (Romanos 5,5) “El Espíritu nos viene a socorrer en nuestra
debilidad; porque no sabemos qué pedir, ni cómo pedir en nuestras
oraciones. Pero el propio Espíritu
ruega por nosotros, con gemidos y súplicas
que no se pueden expresar”. (Romanos 8,26)
Jesús había dicho: El Espíritu Santo “Les enseñará
todas las cosas y les recordará todo lo que le he dicho” (Jn.14,26) “Él dará pruebas
en Mi favor y ustedes
también hablarán en Mi favor…” (Jn.15,26-27). “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes,
y serán mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea y Samaría y hasta los límites de la tierra”. (Hechos
1,8).
Resumamos en tres frases lo que sucederá cuando el
Espíritu Santo llegue, mientras tomamos consciencia
del tiempo limitado de nuestra meditación sobre este tema: cuando venga el
Espíritu Santo: 1) se nos concederá la libertad, 2)
la santificación será nuestra, y 3)
el poder nos será dado: para servir y para vencer
el pecado. Podemos
discutir brevemente cada uno de estos acontecimientos más abajo.
La Verdadera Libertad es concedida
por el Espíritu Santo:
“Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2 Corintios 3,17) Por medio del derramamiento de su Espíritu, Jesús
Resucitado crea el espacio vital en el cual la libertad humana puede ser del todo realizada. Vimos cómo los Apóstoles mismos, antes de
Pentecostés, estaban temerosos,
encerrados en el Cenáculo (Jn.20,19). Ellos
todavía no habían recibido el poder de
la verdadera libertad. Pero el día de Pentecostés, cuando
bajó sobre ellos el poder, abrieron la puerta
tras la cual se escondían por miedo, y empezaron a predicar. Pedro se
paró sin temor, y predicó el mensaje de arrepentimiento a todos,
incluyendo a las autoridades. (Hechos 2,14-36)
Cuando el Espíritu Santo venga sobre nosotros, vamos a
recibir el poder para romper todas las ataduras
que nos mantienen cautivos y nos atan al pecado. Ya no seremos esclavos de ningún hombre, de ningún vicio, de ninguna ocasión, ni aun de satanás.
Esto es así, porque el Espíritu Santo es
Quien busca en las profundidades de Dios y al mismo tiempo, es la Luz que ilumina la conciencia del hombre, y la Fuente
de su verdadera Libertad. (Tomado
de Dominium of Vivification, n.15)
El hombre
es santificado por el Espíritu
Santo:
El acto de Jesús, de soplar sobre los Apóstoles, que
les comunicó el Espíritu Santo (Juan 20,21-22)
recuerda la creación del hombre, descrita en el Génesis como la
comunicación del “soplo de vida” (Génesis
2,7). El Espíritu Santo es el soplo del Resucitado, que infunde nueva vida en
la Iglesia, como se concedió al
primer discípulo. El signo más obvio
de esta nueva vida, es el poder de perdonar los pecados. Jesús, de
hecho, dice: “Reciban el Espíritu Santo. A
quienes les perdonen los pecados, les quedarán
perdonados”. (Juan 20,22-23). “Donde
quiera que el Espíritu de Santidad se derrama,
todo lo que se opone a la santidad, es destruido” por ejemplo el
pecado. (Romanos 1,4). De acuerdo con las palabras de Jesús, “El
Espíritu Santo es Quien convencerá al mundo del pecado”. (Juan 16,8).
Él nos hace conscientes del pecado, pero al mismo
tiempo es Él mismo Quien perdona el pecado. Santo Tomás comenta acerca de esto: “ya que es el Espíritu
Santo Quien estableció nuestra amistad con
Dios, es normal que Dios nos perdone los pecados a través de Él”. (Cont.
Gent, iv, 21,11). Esto significa que cuando recibimos
el Espíritu Santo, Él nos hace ver nuestras imperfecciones, y podemos así rechazarlas, luchar contra ellas, vencerlas, y ser
así santificados.
Recibimos poder cuando
viene el Espíritu Santo:
Cuando el Paráclito venga, “Recibirán la fuerza del Espíritu
Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta los confines
de la tierra”. (Hechos
1,8)
El poder nos será dado de dos maneras: “poder
para servir” y “poder sobre
el pecado”.
Poder
para servir, es el que nos
capacita para predicar la Palabra de Dios y extender el mensaje de Cristo a los que están cerca, y hasta los
confines de la tierra. Es el poder del Espíritu Santo el que empuja a los fieles a organizar retiros,
cruzadas y a promover momentos de soledad con el Señor, todo esto para fortalecerse en el Espíritu y para prepararse
para encontrar a las ovejas perdidas del Señor, y alimentarlas, para llevar a cabo
obras de caridad, y muchas otras obras buenas.
En la plenitud del Espíritu Santo, los fieles se
afanan y trabajan sin quejarse. Sacrifican
su dinero, su tiempo, por el Evangelio, sin sentirlo. El tiempo que están con Jesús es lo máximo para ellos, y así ‘el
tiempo de Jesús’ permanece siempre para ellos.
Ningún evento, ni nadie, puede desplazar ni disminuir el tiempo de Jesús para ellos. Estas son las manifestaciones del Poder del Espíritu Santo en
el servicio.
El
poder sobre el pecado se
puede claramente ver, en la búsqueda del verdadero arrepentimiento. Después del discurso de Pedro el día de
Pentecostés, los que lo escucharon quedaron convencidos, lo que les llevó a la conversión. Esta conversión trajo consigo lo que los llevó a la conversión. Esta conversión trajo consigo una entrega. Esto ocurrió cuando ellos
preguntaron a Pedro y a los Apóstoles
“¿Qué debemos hacer para salvarnos?” (Hechos 2,37). Pedro les contestó:
“Arrepiéntanse”. (Hechos 2,38) ¡Y esto hicieron! Esta respuesta es obediencia. Después de su obediencia y arrepentimiento, Pedro les predicó sobre Jesucristo, Quien murió por sus pecados. Ellos creyeron en Él y fueron bautizados. En el bautismo, se levantaron victoriosos
con Cristo, con poder sobre el pecado,
y recibieron el Espíritu Santo.
Todos los que reciben el Espíritu Santo han vencido al mundo porque el poder que vence al mundo
está viviendo
dentro de ellos. 29
EMPIEZAN LAS
SIETE HORAS ININTERRUMPIDAS DE ADORACIÓN,
MIENTRAS SE LEE Y MEDITA
SOBRE LOS DONES
DEL ESPÍRITU SANTO,
TAL COMO SE DESCRIBE EN LOS SIGUIENTE CAPÍTULOS DEL IV AL X. ESTO DEBE HACERSE EL SÁBADO DE LOS TRES
DÍAS DE ESPERA, ANTES DE PENTECOSTÉS.
En el apéndice
se puede ver la hora de cada
capítulo.
CAPÍTULO IV
EL DON DE
TEMOR DE DIOS
(Para ser leído el sábado, a las 12:00
del día, durante los “Tres Días de Espera,
antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Temor de Dios: El
don de Temor de Dios es ese temor infantil que hace que sintamos más temor de desagradar a Dios, que sufrir una
desgracia, y por consiguiente, nos hace huir del pecado como el mayor
mal. Existen dos clases de temor:
el temor de un sirviente, y el temor
de un niño. El temor infantil a Dios, es el más noble y bello de ambos, ya que
urge al alma a evitar el menor pecado,
a fin de no desagradar a Dios, el mejor y más amigable Padre del Cielo. Los
Santos estuvieron animados por el
amor y el temor infantil hacia el Padre Celestial, y estaban dispuestos a morir,
antes que quebrantar la santa
ley de Dios por el
pecado voluntario.
Lectura/Meditación:
Eclesiástico 34, 13-17 y Lucas 12, 4-7.
El Don de Temor de Dios
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint-Esprit dans nos ames
“Cuando se menciona el Don de Temor de Dios,
estaríamos tentados a considerarlo como un don
inferior a los otros. ¿Acaso no dice el Apóstol San Juan, que el amor
perfecto echa fuera todo temor?”
“Eso, sin embargo, es un error. El temor del que habla
el amado discípulo, y que el perfecto amor excluye,
no tiene nada que ver con el temor de
Dios del que hablamos ahora (S.T.2-2q 19.a9). Veamos cuál es la naturaleza del don, y esto nos hará capaces de
entender mejor el importante papel que este don tiene en nuestra vida espiritual.”
“El don de temor de Dios, como el don de Piedad, de acuerdo
a Santo Tomás, viene del don de la
Sabiduría, algo
así como su manifestación externa (S.T.
2-2, q 45.a 1ad 3).”
“Es una disposición sobrenatural del alma, que nos
hace experimentar como instintivamente, y bajo la moción del Espíritu Santo, un inmenso
respeto por la Divina Majestad,
y una complacencia ilimitada en Su bondad, junto con un vivo horror
hacia todo aquello que pudiera ofender
en lo más mínimo a un Padre tan bueno, Quien es tan misericordioso y digno de
ser amado.”
“Santa Teresa de Ávila nos dice que lo que es
predominante en un alma animada por ese don —y
Teresa aprendió esto por experiencia propia— es el temor de ofender a
Dios nuestro Señor, y un ardiente
deseo de cumplir Su Voluntad en todas las cosas; y ésta es una gracia por la
que tal alma pide constantemente. Es
por esto que tal alma está dispuesta a sufrir mil veces la muerte, antes que desagradar al Padre Celestial
cometiendo el más pequeño pecado venial deliberadamente, ni aún la más pequeña imperfección voluntaria.”
“Esto nos muestra claramente, que el temor filial, el
cual es movido por el don de Temor de Dios, no
es contrario al perfecto amor, como en el caso del temor servil. Por el
contrario, el Temor que mencionamos
como don, es un efecto del más tierno
amor.”
“Es por esto que no debería asombrarnos, cuando nos
enteramos que el Corazón de Jesús estaba lleno de ese Espíritu
de Temor desde los primeros
años. Y Nuestro Salvador mismo, en la sinagoga de Nazaret, aplicó la profecía
de Isaías a sí Mismo, después de que leyera estas palabras: ‘y Él será lleno del
Espíritu de Temor del Señor’ (Isaías 11, 3).”
“Fue también bajo la influencia del mismo Espíritu de
Temor filial, que María pronunció su fiat (que
se haga) el día de la Anunciación y Encarnación, y como San José, se sometió
enteramente a las órdenes del Ángel
para marchar al exilio, y más tarde regresar a Palestina a pesar de los peligros
que podrían amenazar
al Divino Niño.”
“El temor filial del Señor, de acuerdo
con la Sagrada Escritura, lejos de ser meramente el principio,
como lo es el temor de los juicios y castigos divinos, es en realidad su
plenitud y corona: “la
plenitud de la sabiduría es temer a Dios... la corona de la sabiduría es el
Temor de Dios...’ (Eclesiástico
1,12-20). Lejos de ser una fuente de problemas y ansiedad, el temor filial de
Dios, es lo que nos llena de paz.”
“Por lo tanto, debemos darle prioridad, porque
presupone la perfecta caridad, de aquí también
todos los otros dones: ‘nada es mejor que el temor del Señor’ (Eclesiástico
23, 37). El temor del Señor es ‘como un paraíso de bendición’. (Eclesiástico 40, 28).”
“Nuestro Divino Salvador, que se hizo hombre por nosotros, nunca tuvo que temer ofender
a Dios.
¿Tampoco los Ángeles y Santos, que ahora disfrutan la
Visión beatífica? Si el don del temor a Dios
se les atribuye a ellos, esto sólo significa que tienen un inmenso
respeto por la Divina Majestad, y un muy ardiente deseo de actuar siempre
en conformidad con los mínimos
deseos del Padre.”
“El discípulo amado recuerda muchas palabras de
Nuestro Señor, que expresan esa clase de temor:
‘Yo
hago siempre lo que a Él le agrada’. (Juan 8, 29). ‘(Padre) Te
he glorificado en la tierra,
cumpliendo la obra que me habías encargado’. (Juan 17, 4).”
“Nosotros, a diferencia de Cristo y de los
santos del Cielo, somos aún tentados a pecar
y podemos caer en el pecado.”
(Santiago 3, 2), inspirado por el Espíritu Santo dice: ‘in multis ofendimus
omnes!’ o ‘¡todos
nosotros cometemos muchos errores!’ Y aunque hayamos
progresado en el camino de la perfección, permanecemos débiles, y si
Dios no nos sostuviera, podríamos prontamente caer muy abajo”.
“Así, aún si algunos de nosotros estuviéramos muy
avanzados en el camino de la santidad, es necesario
perseverar siempre en un saludable temor de lo que podríamos hacer debido a
nuestra debilidad.”
“Al mismo tiempo, sin embargo, este temor debe estar
acompañado por una profunda confianza filial
en Dios, y una fe sin límites en la fidelidad de Dios para sostenernos. Dios,
la fuente de toda gracia, nos ha
llamado para compartir Su eterna gloria en Cristo Jesús, y Él llevará a cabo y perfeccionará en nosotros la obra que
inició por su bondad misericordiosa, tal como escribe San Pedro (1 Pedro 5, 10) ‘El Dios que es pura bondad los
ha llamado para compartir con Cristo su eterna gloria,
y después de que sufran un poco, los hará perfectos, firmes y fuertes...’ Y descansando
únicamente en la Misericordia Divina y no en nuestros propios poderes, se nos permitirá sentirnos confiados que alcanzaremos llegar al Cielo.”
“Santa Teresa de Ávila (Castillo Interior, 3ª morada)
escribe: ‘A pesar de la santidad de nuestra Orden,
no crean estar en (perfecta) seguridad. No confíen en el hecho que están
enclaustradas, de que viven una vida
austera, que están constantemente ocupadas en las cosas de Dios, ni que se ejercitan en la oración, ni en estar
separadas de las cosas de la tierra, ni en tener horror de dichas cosas. Todo eso es bueno... pero no
es suficiente para hacerlas sentirse perfectamente seguras. Más bien recuerden y repitan a menudo este versículo:
‘Bendito el hombre que teme al Señor; bendito
el que teme al Señor.”
“Y un poco más adelante, hablando de las almas que
tienen la bendición de la oración continua y
el recogimiento interior, ella recomienda que eviten las ocasiones de
ofender a Dios, y he aquí la razón que da: ‘Porque
el demonio está mucho más empeñado en hacer daño a un alma favorecida, que a un gran número de almas que no tienen esas gracias; porque las almas privilegiadas
pueden hacerle mucho daño (al demonio), atrayendo otras almas al camino de la perfección… es por esto que tales almas
privilegiadas están enzarzadas en muchas batallas, y si ellas sucumben, algo que siempre puede ser posible (y es sabido
que esto les ha pasado a varias personas)
ellas caerán mucho más bajo que otros en sus malos caminos’” (Castillo
Interior, 4ª Morada).
“La experiencia nos ha comprobado
cuán ciertas son las palabras
de la Santa, a quien la Iglesia ha
proclamado Doctora de la Iglesia.”
“La función del Don del Temor de Dios, es
precisamente, prevenir al alma respecto al peligro de tales deserciones. Este don inspira una humilde desconfianza de
sí mismo, y siempre nos urge a un más grande celo por el servicio a Dios, y fidelidad aun en los más pequeños detalles.”
“Oh Jesús, escribe Santa Teresa de Lisieux, ‘llévame
Contigo, antes de permitir que manche mi alma
cometiendo voluntariamente la más pequeña falta.”
“Su amor por Dios era tan grande que no quería ser intencionalmente infiel por nada en el mundo
que le fuera ofrecido. Ella no necesitaba una orden formal. Un deseo, cualquier
señal (de una superiora) era
suficiente. Ella quería llevar a cabo, con prontitud y amor, todos, aun los más pequeños deseos de su Padre Celestial.”
“¡Bendito el hombre que teme al Señor! Espíritu
Santo, Espíritu Divino
de Luz y Amor, yo te
consagro mi intelecto, mi voluntad, mi corazón, todo mi ser, en el tiempo y en la eternidad.”
“Que
mi intelecto sea siempre dócil a todas Tus
inspiraciones y a las enseñanzas de
la Santa Iglesia Católica, cuyo
infalible Guía eres Tú. Que mi voluntad esté
siempre en unísono con la Divina
Voluntad. Que mi corazón esté siempre inflamado por el amor a Dios y a mi
prójimo. Que mi vida entera sea una fiel imitación de la vida y las virtudes de Nuestro
Señor y Salvador Jesucristo, Quien junto con el Padre y Contigo
reciban por siempre todo honor
y toda gloria.”
Oraciones de Intercesión. Don de
Temor de Dios
1. Por los líderes de la Iglesia:
Oremos por el don del Santo Temor de Dios entre los
líderes de la Santa Iglesia: Espíritu Divino,
derrama Tu don del santo temor sobre nuestro Papa, nuestros Obispos y
todo el clero. Que ellos guíen la Iglesia
con temblor y amor. Te rogamos,
Espíritu Santo.
2.
Por los pecadores
habituales:
Oremos por el don del Santo Temor de Dios, para los
pecadores habituales que han perdido el sentido
del pecado. Oh Espíritu de Amor, llena sus corazones con el santo temor, para
que rechacen todo mal por Jesús, que murió por sus
pecados. Te rogamos, Espíritu Santo.
3.
Por los que están viviendo
momentos difíciles:
Toma posesión de los corazones de los fieles con Tu
don del santo temor de Dios, ¡oh, Divino Espíritu
de Dios! Que descubran Tu presencia en ellos, y permanezcan fieles a Sus
llamados, aún en el tiempo más difícil de sus
vidas. Te rogamos, Espíritu Santo.
4.
Por los
asesinos:
¡Oh, Divino Espíritu de Dios!, vence en todos los
corazones el mal que quiere acabar con la vida
humana. Que el don del Santo Temor de Dios, derrita los corazones de
piedra de los terroristas y asesinos. Que ellos reconozcan el valor de la vida.
Te rogamos, Espíritu Santo.
5.
Por todos los fieles que esperan:
Ven, ¡oh, Espíritu de Dios! ¡Ven! Tus hijos te
esperan. Ven con Tu don del Santo Temor de Dios. Toma posesión de todos los corazones que están esperando aquí.
Ilumina los corazones de Tus siervos
con el don del Santo Temor de Dios. Que este don nos guíe en todo tiempo y en
todas las cosas. Te rogamos, Espíritu
Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu
del Santo temor de Dios!, ilumina
los corazones para que rechacen todo mal por Tu amor y por temor de ofenderte por ese mismo
amor. Esto Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina Contigo y el Padre, un solo Dios, ahora y
CAPÍTULO V
EL DON DE PIEDAD
(Para ser leído el sábado, a la
1:00 p.m., durante los Tres Días de Espera,
antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Por
medio del don de Piedad o Santidad,
el Espíritu Santo infunde en nosotros reverencia hacia Dios y las cosas divinas, y alegría al conversar con Él. La
piedad nos inclina a amar a Dios como el mejor
Padre, a amar tiernamente a Su muy amado Hijo, y a la Santa Madre de ese Hijo.
La piedad nos mueve a amar, no
solamente a los Santos y a los Ángeles, sino también a nuestro prójimo, como imagen e hijos (actuales o
potenciales) de Dios. Nos hace sentir el dulcísimo placer de conversar con Dios, de escuchar lecturas
espirituales y la Divina Palabra. Nos hace deleitarnos en cumplir la Voluntad del Padre y nos hace
desear con vehemencia todo lo que tienda al honor y gloria de Dios.
Lectura/Meditación:
Miqueas 6, 6-8 y Juan 15, 5-17
El Don de Piedad
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint –Esprit dans nos ames
“No es de mucho valor el tener conocimiento (o
ciencia) si éste no nos conduce a amar. ¿De qué sirve el ser brillante en tal conocimiento, si el corazón y la
voluntad no están ardiendo con amor divino?
“Es por esto, que a los cuatro dones del Espíritu
Santo, que son para la iluminación de nuestra
mente, se añaden otros dones, que son: piedad, fortaleza y temor, cuyo
propósito es unirnos más perfectamente a la Voluntad de Dios.”
“Más aún, un alma que es iluminada
por los dones de entendimiento y sabiduría, necesariamente está ardiendo de amor,
y siendo grandemente fortalecida en el servicio a Dios. Santo Tomás nos dice que los dones de piedad y temor de Dios, vienen del don de sabiduría, y son la manifestación
externa de este último (S.T. 2-2, P. 45,
a.1.ad 3).”
“La palabra Piedad,
puede traer a la mente la piedad de una persona que reza mucho y devotamente. A diferencia de los antiguos
romanos, nosotros no pensamos que la piedad (pietas) consiste en ser devotos
de nuestro país.”
“El don de Piedad significa una sobrenatural
disposición del alma, que la inclina, bajo la acción del Espíritu Divino, a comportarse en su relación con Dios, como el
más amoroso niño actúa con su padre y su madre, que el niño sabe lo aman intensamente.”
“El principal objetivo de la Piedad, por lo tanto, es
Dios mismo, no tanto como el Soberano Señor de
todas las cosas, sino como el Padre infinitamente amoroso, e infinitamente
merecedor de nuestro amor. ‘Así como
la virtud de Piedad (en el orden familiar humano) tiene como primer objetivo el Padre, en el orden de la
naturaleza, así el don de Piedad, se refiere a Dios, como el Padre’”
(S.T. 1- 2,2. 121; 1, ad 1).
“Una persona animada por el Espíritu de Piedad, ya no puede temer a Dios, de la manera que uno teme a un juez o a un patrono. Sin duda tal persona continúa teniendo cierto temor filial, que examinaremos más adelante, pero el
temor servil está completamente excluido. En estos últimos, existe un temor a un patrono severo.”
“La actitud de tal persona piadosa hacia Dios, es realmente la de un niño hacia sus
padres, que él
se da cuenta
que lo aman. No hay rastros de temor
servil. El amor toma su lugar.”
“El objetivo secundario del Don de Piedad, es todo lo
que tiene relación con Dios. Primero que todo,
los Santos y las cosas sagradas. Una persona bajo la influencia del Don de
Piedad, tiene hacia tales personas y
cosas, un gran respeto y profunda veneración. Lo mismo que un niño, —a menos que esté dañado por malos ejemplos—
está naturalmente inclinado a venerar y a amar
todo lo que es amado y
reverenciado por sus padres, así quien está animado por el Espíritu de Piedad, espontáneamente y de manera filial
se apega a todo lo que sabe es querido al Corazón de su Padre Celestial.”
“Ya en el Antiguo Testamento encontramos claras
pruebas del amor ‘que es más que maternal’ que
Dios tiene por Sus hijos que viven sobre la tierra, y el cual es el cimiento y
el motivo de esa Piedad filial que la
persona fiel siente hacia Dios. Leemos lo siguiente en el Salmo 103, 8-14: ‘El Señor es compasivo y misericordioso, es
lento para enojarse y generoso en perdonar... Cuanto dista el oriente del occidente, tan lejos arroja de nosotros
nuestras culpas. Como un padre se compadece
de sus hijos, así el Señor se apiada de los que lo temen. Él sabe de qué barro
fuimos hechos, Él recuerda
que somos polvo.”
“En Isaías 66, 12-13, leemos estas palabras que
extasiaron a Santa Teresita del Niño Jesús: ‘Como un hijo a quien consuela su madre, así yo los consolaré a
ustedes; yo los llevaré en brazos y los acariciaré
sobre Mis rodillas’. Y luego está esa maravillosa frase (Isaías 49,
15): ‘¿Puede
una mujer olvidarse del niño que
cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque se encontrara
alguna que lo olvidase, ¡Yo nunca me olvidaría de ti!”
“Pero es sobre todo en la Nueva Ley, en el Misterio de
Cristo (Efesios 3, 4), que se revela el amor excesivo de Dios (Efesios 1, 4), un amor con el cual Dios ha
escogido libremente amarnos, sin ningún
mérito de nuestra parte, porque Él fue el ‘primero en amarnos’ (1 Juan
4, 10). Y Él nos ha amado desde toda
la eternidad (Efesios 1, 4), y de una manera absolutamente gratuita: ‘Éste
es un regalo de Dios; no es una
recompensa por nada que hayan hecho’ (Efesios 2, 8-9).”
“San Pablo escribe igualmente: ‘Bendito sea Dios, Padre de
Nuestro Señor Jesucristo... Quien en Su amor nos ha predestinado para ser Sus hijos adoptivos,
a través de Jesucristo’ (Efesios 1, 3- 5)
“Ustedes no recibieron un espíritu de esclavos para volver al temor, sino que
recibieron el Espíritu que los hace
hijos adoptivos, y que los mueve a exclamar: ¡Abba, Padre! El mismo Espíritu
le asegura a nuestro
espíritu que somos hijos de Dios”. (Romanos 8, 15-16).
“Cuando alguien es iluminado por estas enseñanzas
divinas, y se entrega completamente a la acción
del don de Piedad, entonces ve a
Dios solamente como el más amoroso Padre, y sabe que lo ama infinitamente en Jesucristo. Habiendo llegado
a estar muy íntimamente unido con el Verbo Encarnado —San Agustín utiliza
la osada expresión: ipse sumus nos: nosotros somos Cristo— y lleno de Su Espíritu
Divino, tal persona
adopta entonces espontáneamente los sentimientos de
Cristo hacia el Padre, hacia la Santísima Virgen, Su Madre, y también hacia los Ángeles
y todos los miembros de Su Cuerpo Místico.”
“Tal persona sabe que es perfectamente amado por
aquellos que están en el Cielo y en
el Purgatorio, y por todas las
personas santas sobre la Tierra. Él ama igualmente en Cristo Jesús, a todos los que son uno con él por gracia y
por el Espíritu Santo, o que puedan así llegar a estar unidos a él.”
“De esta manera, a través del don de Piedad, una perfecta caridad se desarrolla en su alma, y termina sintiendo la necesidad de amar y ser
amado sin medida. De aquí en adelante, estando
seguro de que su Padre Celestial es no solamente Todopoderoso, sino
todo-amoroso hacia él, nada lo puede perturbar
ya. Él sabe que después
de todo, todo lo que le suceda,
tendrá lugar para la
mayor gloria de Dios,
y su propia conveniencia”.
“Es por esto que este corazón rebosa gratitud. Le
gusta repetir: ‘Gracias, Padre amado... Haz con Tu hijo lo que quieras; lo que Tú haces es lo que amo, y lo que
deseo seguir amando... Que se haga Tu
voluntad, y no la mía... con Jesús y en Jesús, a pesar de la repugnancia de mi
débil naturaleza, quiero decir
siempre desde el fondo de mi corazón: ¡amadísimo Padre, que Tu Santa Voluntad se cumpla completamente en Tu hijo, a cualquier
costo!”
“Esta especie de abandono infantil a Dios, está
acompañado por una completa confianza en el futuro.
¿Por qué una persona así va a tener temores? Él sabe cuánto lo ama El Padre, y
que, si le envía pruebas, también le enviará la ayuda necesaria para aceptarlas
de todo corazón. Es por esto que nunca está ansioso. Su único
interés es amar con todas sus fuerzas en cada momento presente.”
“Si el demonio intenta debilitar su virtud de
esperanza, sugiriendo que tal vez no está en estado de gracia, y podría estar entre los condenados el Último Día, él
rehúsa considerar esa posibilidad. En
vez de esto, rápidamente levanta su mente y su corazón a su Padre Celestial, y
Le dice con la simplicidad de un
niño: ‘Bien, querido Padre, yo quiero por lo menos, amarte con todas mis fuerzas
en este mundo, y estoy decidido a amarte
para siempre.”
“El amor de esta persona puede llegar a ser tan puro y
desprendido del mundo, que aun si —lo cual es imposible— fuera destinado al Infierno, no obstante, renovaría
gozoso su deseo de amar a Dios eternamente y asegurar su recompensa.”
“Ésta es la clase de amor que hizo que Teresa de
Lisieux algunas veces expresara ‘mil cosas disparatadas’;
por ejemplo, su buena voluntad de ser arrojada al abismo de horribles tormentos del Infierno, para desde allí, a través de
toda la eternidad, se levantara al menos un acto de puro amor, atravesando todo un coro de blasfemias.”
“Amando a su Padre Celestial ‘hasta la locura’ ella
amaba todo lo que Él ama; y ya que el Padre ama
a todas las almas con el amor con Él que ama a Su Único Hijo, ella amaba a
todas las almas con igual afecto. Por
tanto, notamos su delicado comportamiento hacia el prójimo. Si el prójimo es imperfecto, ella ve en él, un miembro
herido de Jesús, y redobla su atención y solicitud, para que el mal no aumente, sino para que el miembro doliente pueda ser sanado, si fuera posible.”
“Esto viene a mostrarnos que el don de
Piedad llega a perfeccionar,
La Brisa del Segundo
Pentecostés en un alma fiel, la virtud de la Caridad hacia Dios y hacia el prójimo. Y ya que la perfección de un alma, depende de su grado
de caridad, podemos fácilmente comprender la
excelencia de ese precioso
fruto de la piedad.”
“Pocas personas han recibido
con tanta abundancia el don de piedad, como Santa Teresa del Niño Jesús. Es por esto que su
‘caminito’, es apropiadamente llamado el camino de la infancia espiritual. ‘¿Acaso no es Dios nuestro
Padre?’, preguntaba ella, ‘¿y no somos nosotros
sus hijitos?’, y sabemos que
al final de su vida, le gustaba considerarse como la ‘pequeña bebé’ de (papa) ‘¡Papacito, el buen Dios!”
“Algunas mentes ‘superiores’ llamarán a eso
‘niñerías’, y sin embargo, cuán bien expresa esto nuestra absoluta dependencia respecto a Dios, aún en el orden
natural, y al mismo tiempo, el exorbitante
e inconcebible amor que el infinitamente misericordioso Padre tiene por
nosotros, a los que ha deseado hacer hijos Suyos.”
“Espíritu
Santo, Espíritu del Hijo, que nunca cesaste de animar, durante su peregrinaje
por la tierra, los Corazones de Jesús
y Su Bendita Madre, con el más puro amor hacia el Padre, dígnate llenar
también nuestros corazones con el
mismo tierno y filial amor.”
“Espíritu
Santo por Quien hemos recibido el derecho de llamar a Dios con el dulce Nombre
de Padre, y de ser verdaderamente Sus
hijos, ayúdanos en nuestro intento de llegar a ser menos indignos de tener un Padre tan bueno y misericordioso. Que
nosotros, después de haberlo amado con todo nuestro corazón
en este mundo, a través de Ti, lo glorifiquemos eternamente en Su Único Hijo.”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Piedad
1.
Por las almas
consagradas:
¡Oh, Divino Espíritu de Piedad!, ven y nutre los
corazones de todos los hombres y mujeres
religiosos, y de todos los que se han consagrado a Dios. Renueva en
ellos el fervor de la devoción. Que
prueben nuevamente Tu dulzura. Te rogamos, Espíritu
Santo.
2.
Por los que se enfrentan
a la desesperación:
Vierte el agua de la esperanza en la aridez de las
almas desesperadas, ¡oh, Divino Espíritu de Piedad! Muéstrales la esperanza y el deleite de Tu Presencia en sus vidas. Que obtengan
3. Por los pecadores empedernidos:
¡Oh, Divino Espíritu de Piedad!, muestra a los
pecadores empedernidos la amargura en
el placer del pecado, abriendo
sus corazones a la dulzura
de Tu Santidad. Concédeles nuevamente Tu don de Piedad, y ayúdalos a
experimentar Tu Bondad. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por los que están sufriendo
los efectos del escándalo:
¡Oh, Espíritu de Santidad!, Tú eres nuestra luz en la
oscuridad. Muestra la luz de la fe a las almas
jóvenes que han sido escandalizadas por la debilidad de sus líderes, y
trae a todos los líderes al camino
del arrepentimiento y de la conversión. Sana todas sus heridas con el nutritivo
don de Tu Piedad, y renueva su celo. Te rogamos,
Espíritu Santo.
5.
Por todos los que están
esperando aquí:
¡Ven, Espíritu Santo!; no tardes, ven y llena los
corazones de tus fieles que esperamos aquí, con Tu don de Piedad. Aumenta en nosotros el deseo de amar y servir.
Llena siempre nuestros corazones con el dulce perfume de Tu
Santidad. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Piedad!, ilumina todos
los corazones, para que encuentren deleite y
satisfacción en el servicio de Dios y en la santa obediencia a sus
superiores y líderes, cuando quiera
que su obediencia esté de acuerdo a Tu Santa Voluntad. Te lo pedimos en el
Nombre de Jesucristo Nuestro Señor,
que vive y reina Contigo y el Padre, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
CAPÍTULO VI
EL DON DE FORTALEZA
(Para
leer el sábado a las 2:00 p.m. durante los Tres Días de Espera, antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Este
don del Espíritu Santo, destierra toda timidez y respeto humano, fortalece las
almas para que odien el pecado, para
practicar las virtudes, y preferir el desprecio, pérdidas temporales, y aún la muerte, antes que negar a Cristo de
palabra o de obra. Este don nos llena de poder para luchar y sobreponernos a los enemigos de nuestra
salvación, y podemos ser capaces, en medio de las tentaciones, dificultades y persecuciones, de cumplir la Voluntad de Dios. Nos hace estar preparados y valerosos para emprender el más grande sacrificio por nuestra salvación.
Lectura/ Meditación
Daniel 3, 8-18 y Juan 15,
26-27; 16, 1-4
El Don de Fortaleza
Reflexión de Alexis Riaud – L’Action du Saint Esprit
dans nos ames
“Para ser santo, no es suficiente conocer las cosas
que debemos evitar. Debemos también ‘hacer lo
correcto’, debemos actuar de acuerdo a la verdad y la rectitud: debemos hacer
que lo correcto penetre cada detalle
de nuestra vida diaria. Esto es difícil para nosotros, precisamente a causa de nuestra naturaleza caída. El poeta pagano
expresó esto diciendo: ‘Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero hago las cosas que
son peores.’”
“San Pablo se hace eco de esta queja cuando escribe
(Romanos 7, 18-26) ‘Ya sé que el bien no reside
en mí... tengo el deseo de hacer lo que está bien, pero me falta el poder para
hacerlo, porque no hago el bien que
quiero, sino el mal que no quiero... ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará
de mi condición presente
que no es más que muerte?”
“Cuando estamos reducidos a tener solamente las fuerzas
de nuestra naturaleza, la cual fue herida
por el pecado original, somos realmente incapaces de perseverar por largo
tiempo en aquello que es bueno.”
“Afortunadamente, Dios en su misericordia ilimitada, ha tenido compasión hacia nuestra debilidad. Nos ha habilitado para
compartir el divino poder de Jesús
Nuestro Salvador. Quien dijo: ‘Recibirán
el poder del Espíritu Santo,’ al hablar a sus discípulos cuando estaba por dejarlos y
regresar al Cielo. ‘Y
ustedes serán mis testigos... hasta los confines de la tierra’ (Hechos 1, 8).”
“Esa promesa se cumplió pocos días después, el día de Pentecostés. Y fue la seguridad de haber
recibido esa Fuerza Divina lo que más tarde hizo que San Pablo gritara victoriosamente: ‘Todo lo
“Esa
Fuerza Divina se da al alma
Cristiana en el momento de su regeneración espiritual en el Bautismo, por la virtud infusa de Fortaleza, y
también por el don de Fortaleza,
cuya virtud depende de que sea ejercido.”
“El
don de Fortaleza en un alma enteramente entregada al Espíritu
Santo, consiste en una disposición sobrenatural del alma, que la
habilita, bajo la acción del Divino Espíritu, a emprender las acciones más difíciles, y a soportar
las más grandes pruebas por amor a Dios, y la gloria de Su Nombre.”
“Un alma animada por el Espíritu de Fortaleza, no pone
su confianza en su propio esfuerzo. Nadie está
más consciente de su propia extrema debilidad, y falta de poder con respecto a
todo bien sobrenatural.”
“Toda su confianza está en Dios, y esa confianza es ilimitada. Ella sabe
que ‘Dios
ha elegido lo que el mundo tiene por
necio, con el fin de avergonzar a los sabios... así nadie ya se podrá alabar a sí mismo delante de Dios (1Corintios
1, 27-29); y que Él pide de Sus hijos solamente buena voluntad para cumplir
en, y a través de ellos,
maravillas de gracia y misericordia.”
“Es por esto, que ninguna consideración puramente
humana detiene a esta persona cuando está involucrada
la gloria de Dios. Y se siente segura que Dios está complacido a este respecto.
Nada parece imposible, porque lo
espera todo de Dios, no pone su confianza en los medios puramente humanos a lo que estará obligado a
recurrir. A aquellos que le hablaron a Juana de Arco sobre la temeridad
de lo que iba a emprender, ella replicó: ‘Los hombres batallarán, y Dios dará la victoria.”
“Ella no puso su confianza
en sus talentos militares, o en el valor de sus soldados,
sino únicamente en Dios que
puede, por un acto de Su Voluntad, vencer todas las fuerzas militares, y conceder
a aquellos que lo aman, un brillante éxito.”
“Igual que la virtud de Fortaleza, el don de Fortaleza o Fuerza, implica
prontitud en tomar una
decisión, generosidad en el esfuerzo, y perseverancia a pesar de las dificultades.”
“En el ejercicio ordinario de la virtud de Fortaleza, todo esto es el resultado de un claro y bien definido
proceso de razonamiento. Nuestras acciones se llevan a cabo por razones clara y definidas, fruto de lo que nosotros, con
la ayuda de la gracia de Dios, descubrimos en nuestra meditación, como cuando nos damos cuenta de la necesidad de
echar fuera nuestros vanos temores, porque los bienes eternos son superiores a todos los bienes
de este mundo.”
“Por el contrario, bajo la acción del don de Fortaleza, la persona emprende
grandes cosas por la gloria de Dios, de una manera totalmente espontánea y natural. Se encuentra a sí misma inspirada
a aceptar el sufrimiento más doloroso por amor a Él, y ya no siente la
necesidad de defenderse del temor de
cansancio y críticas, o contra el temor a los hombres; porque la única cosa a la que teme ahora, es desagradar a
su Padre Celestial, o no procurar Su gloria al alcance de su habilidad.”
“Su confianza en ese Padre tan misericordioso es tan
grande, que ya no piensa, como hacía antes,
qué le sucederá. Está satisfecho recibiendo momento a momento, con todo el amor de su corazón,
pequeñas o grandes
cruces que el buen Padre quiera enviarle. La pequeña
Teresa constantemente repetía: ‘Eso es lo que Él me hace amar.”
40
“¡Cuán grande era la paz que llenaba
su corazón! No es
que no sintiera el sufrimiento tan vívidamente como antes; a menudo era lo contrario. ‘Yo aumentaré
tu sensibilidad para que sufras más’,
le dijo Nuestro Señor a Santa Margarita María. Tal persona siente
que se aumenta y agudiza su sensibilidad, a medida que avanza: pero si el sufrimiento permanece
y aún aumenta, el amor lo
transforma y hace que la persona no sólo lo acepte voluntariamente, sino que lo abrace con todo el amor del cual es capaz.”
“Esto es así, porque el don de Fortaleza presupone en el alma el completo desarrollo de las virtudes teologales de fe, esperanza
y caridad, lo mismo que la acción de los dones de Entendimiento, Sabiduría, y Piedad filial.”
“Si el alma sin vacilación lleva a cabo tan grandes
cosas con amor y algunas veces —aún con una sonrisa—
soporta los más grandes
sufrimientos, físicos y morales, es
porque tiene una viva y firme fe en el infinito amor del Padre
Celestial hacia ella. El alma tiene una confianza sin límites en Su Bondad
como Padre, y porque lo ama tanto, le gustaría hacer y sufrir infinitamente más para la
gloria de Su Nombre.”
“Es porque estaban animados por ese Espíritu de Fortaleza,
que los Apóstoles, el día después de Pentecostés, emprendieron, a pesar de los pobres medios humanos
de que disponían, la conquista
del mundo y la revolución espiritual de las naciones.”
“El mismo Espíritu
Santo los hizo valientes ante las amenazas
del Sanedrín y replicar sin temor a sus jueces, quienes les habían ordenado
no seguir predicando: ‘No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.’ (Hechos 4, 20). Fue Él,
quien finalmente hizo que se regocijaran de haber sido considerados
dignos de sufrir
por causa del Nombre de Jesús.”
“Fue también el Espíritu de Fortaleza quien produjo
los mártires, tales como Esteban, Lorenzo, Cecilia
e Inés, y quien ha inspirado y sostenido a los fundadores y reformadores de las
órdenes religiosas y congregaciones en sus tareas,
las cuales generalmente eran muy difíciles.”
“Fue el mismo Espíritu de Fortaleza, quien hizo que
Liberman rehusara regresar al mundo cuando la
epilepsia llegó a ser un obstáculo para ser ordenado sacerdote; quien cuando
fue virtualmente abandonado por todos, lo habilitó para continuar esperando
en Roma la aprobación de su Congregación del Inmaculado Corazón de
María, y Quien un tiempo después, lo fortaleció para llegar a ser la cabeza de la Congregación del Espíritu Santo, y
para revivir el espíritu misionero en la
Iglesia, durante los tiempos difíciles que siguieron a la Revolución Francesa.”
“Al final del mismo siglo, fue el mismo Espíritu
de Fortaleza quien hizo que una pequeña
Carmelita fuera fiel en las más pequeñas
cosas y no resistiera nunca ni los más pequeños
impulsos de la gracia. Él le enseñó a encarar el sufrimiento con una
sonrisa, y aunque vivió una corta
vida en el claustro, llegó a ser la patrona de las misiones. Aludiendo a la
gracia que recibió en la Navidad de
1885, ella escribió: ‘Él me hizo fuerte y valerosa, y desde entonces, marché de victoria en victoria, empezando algo
así como una gigantesca carrera.”
“Mientras ese don
no
ha
llegado
a
estar
activo
en
el
alma,
la
persona
permanece
imperfectamente sujeta a toda clase de temores inútiles.
Eso significa que el don de Fortaleza,
que confiere a la Virtud
su perfección final, es necesario
para la perfecta santidad.” 41
“Teresa decía que es particularmente necesario a las
‘pequeñas almas’ que están profundamente convencidas
de su incapacidad, (soportar) hacer algo bueno ellas mismas. Si otros, que son
por naturaleza fuertes y generosos,
pueden contar de alguna manera con sus propios poderes que han recibido de Dios, esto no es así para
las ‘pequeñas almas’, que son conscientes de su extrema debilidad. Siendo incapaces de encontrar en ellas, la energía
que necesitan, sólo tienen un medio de
alcanzar la perfección a pesar de todo, esto es, recurrir al Espíritu Santo.
Siendo incapaces de subir los
peldaños de la escalera de la perfección por su esfuerzo personal, deben, por
necesidad, confiar en los Brazos de
Jesús: ellos deben recurrir al Elevador Divino, que es precisamente el Espíritu Santo”.
“Es por esto que es de la mayor importancia,
que cada alma se prepare a sí misma tan bien como
sea posible, para la acción del Espíritu
de Fortaleza.”
“La primera condición para ese propósito es saber cómo
reconocer humildemente su impotencia y
aún a alegrarse a la vista de su miseria, después del ejemplo de Santa Teresita
de Jesús, que nos asegura que
‘mientras más débiles e infelices somos, más apropiados somos para la obra de
ese poder consumidor y transformante en nosotros’. Pero ella también
nos previene que para obtener ese favor debemos consentir en: ‘permanecer en nuestra pobreza e impotencia; pero hay pocas personas
que se someten a eso.’”
“A esa humilde aceptación de su miseria, el alma hará
lo mejor en añadir una ilimitada confianza en
Dios en este respecto, y una esperanza ciega en Su misericordia, no sea que esa
confianza parezca temeridad. Como
aquellos de quienes la niña Teresita hablaba, estas almas tratarán de beneficiarse de todas las circunstancias
para practicar generosamente las virtudes
de Fortaleza y Paciencia, y así
aprender a vencerse a sí mismas (experimentar la victoria de Dios) en las cosas pequeñas.”
“Finalmente, el alma no debe olvidar recurrir, tanto como las circunstancias lo permitan, al Pan de los fuertes,
la Sagrada Eucaristía —la fuente viva de la cual los mártires sacaban la fuerza
para profesar su fe en Cristo, aun a costa de derramar
hasta la última gota de su sangre.”
“Espíritu Santo,
Divina Luz y Fortaleza, que operas constantemente en nuestras almas,
y sin el cual somos
incapaces de pensar sobrenaturalmente, por Tu ayuda, los Apóstoles y los
Mártires pelearon y se
sacrificaron por amor a
Cristo, y para la mayor gloria del Padre.”
“Dígnate
completar en nosotros toda la obra de santificación. Que lleguemos a ser verdaderos testigos de Cristo en este mundo, y
entonces, en Él y a través de Ti, glorifiquemos al Padre para siempre
en la vida bendita del Cielo.”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Fortaleza
1. Por los misioneros:
Fortalece las rodillas de los misioneros en tierras
paganas. Fortifica sus corazones con el don
de Fortaleza, ¡oh, Divino
Espíritu de Dios! Querido Espíritu de Amor, sostiene a los misioneros en su santo testimonio de amor. Sé la fuerza de los mártires. Te rogamos, Espíritu Santo.
2. Por los que están sufriendo injustamente en prisión y en el mundo:
Sé la fuerza de aquellos que están sufriendo
injustamente en nuestras prisiones y nuestras casas. Consuélalos, ¡oh, Divino Espíritu de Dios!, con el don de la fuerza.
Que este santo don aumente
el amor en sus corazones y les dé fuerza para perdonar.
Te rogamos, Espíritu
Santo.
3. Por los que están muriendo por la pérdida de sus seres queridos, o por su riqueza:
Fortalece los débiles
y temblorosos corazones de Tu pueblo, ¡oh, Divino Espíritu de Fuerza! Visítalos con Tu santo don de Fortaleza. Permite que su mente y esperanza se
renueven en Ti. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por los amigos
inconstantes del Amor:
¡Oh, Divino Espíritu de Dios!, Tú eres la fuerza de
nuestra voluntad. Inflama todos los corazones
que anhelan amar, pero no saben cómo amar, los inconstantes amigos de
Dios, con el poder de Tu don de Fortaleza. Permite que todos los
corazones ardan en Tu llama de amor siempre. Te rogamos, Espíritu Santo.
5. Por todos los que estamos esperando aquí:
Ven y fortifica Tu templo, ¡oh, Divino Espíritu de
Fuerza! Tus hijos están esperando por Ti. Tu
templo está preparado para Ti. La puerta está abierta para Ti. Ven con
Tu don de fuerza y somete toda timidez y respeto humano en
nosotros, y fortalécenos para estar siempre listos para Cristo. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Fortaleza!, ilumina
todos los corazones ahora y en todo tiempo de
dificultad y adversidad, para que se esfuercen por lograr la perfección en todas las cosas y en todo tiempo. Esto Te lo pedimos en el
Nombre de Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina Contigo y el Padre, Único Dios, ahora
y por siempre. Amén.
CAPÍTULO VII
EL DON DE CONOCIMIENTO
(Para
leer el sábado a las 3:00 p.m. durante los Tres Días de Espera, antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Por el don de
Conocimiento, el Espíritu Santo nos ilumina con una luz interior, para que
nos conozcamos, y discernamos las
artimañas del amor propio, de nuestras pasiones, del demonio y del mundo, y podamos escoger los medios
más aptos para vencerlos. Por medio de este don, el Espíritu Santo nos ilumina más y más, al dejar que Su Luz Divina
penetre en nuestros corazones y nos
ilumine acerca de las verdades reveladas y los deberes que debemos cumplir. La
verdad conocida la podemos ver con
más claridad de la que podría ser percibida por nuestra inteligencia. Éste es el conocimiento de los Santos,
que sobrepasa todo el conocimiento del mundo, “bajando del Padre de la Luz” (Santiago 1, 17). Cada naturaleza
creada se hace un libro abierto donde leemos a Dios y a Sus perfecciones.
Lectura / Meditación:
Romanos 8, 12-17 y Juan 16,
5-15
El Don de Conocimiento
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint-Esprit dans nos ames
“Es conveniente poseer el don de conocimiento, en
primer lugar, para responder al llamado a la
perfección. Porque, mientras una persona tenga una apreciación mundana
de la vida presente, es incapaz de
vivir a plenitud la vida de Cristo. ¿Acaso no dice San Pablo que ‘la sabiduría
de la carne es enemiga de Dios?”
“Es por eso que el primer deber de un alma en su
búsqueda de la perfección, es despojarse de la
mentalidad del mundo, dejar de juzgar las cosas desde un punto de vista
meramente humano, y aprender a ver las
cosas como las ve el mismo Dios.”
“Éste es precisamente el papel del don de Conocimiento cuando ha alcanzado
su pleno desarrollo. Por ese don, también llamado
‘ciencia’, el cristiano, algo así como instintivamente, juzga todas las cosas a la luz de la fe, las juzga como lo hace
Dios, por tanto también como Nuestro
Señor, la Santísima Virgen y los Santos las juzgan. Es por esto que las
personas que están totalmente
entregadas al Espíritu Santo, aunque nunca se hayan visto ni hablado el uno con
el otro, concuerdan perfectamente en
su evaluación de los eventos mundiales, en contraste con los científicos
y teólogos, que tienen tan divergentes opiniones respecto a los mismos
eventos.”
“¡Bendita es por cierto el alma que ya no mantiene su
propia manera de ver las cosas y sus propios
juicios acerca de ellas, sino que en todas las circunstancias, las juzga de
acuerdo al Divino Espíritu! Tal alma
puede estar segura
que no está equivocada.”
“Mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
y vuestros caminos no son Mis caminos”, dice el
Señor. ‘Así como el cielo está
muy alto por encima de la tierra, así también Mis caminos se elevan por encima
de vuestros caminos’ (Isaías 55, 8-9).”
“La persona mundana ve en las personas y cosas que
llenan el universo, solamente los medios para
satisfacer su insaciable sed de riquezas, de placer y de vanagloria. Ignora el
amor genuino el cual se olvida de sí mismo y busca
el bienestar de la persona
amada.”
“Dios es amor. Él ve en los seres humanos que son obra
de Su Omnipotencia y de Su amor misericordioso, tantos reflejos (e imágenes más o menos imperfectas que sin embargo
lo reflejan) de Sus
perfecciones infinitas. Y los ama a todos con ese amor infinito y verdadero con
el cual Él ama a Su Hijo, y se ama a
Sí Mismo. Santo Tomás de Aquino nos dice: ‘No es sólo a Su Hijo a quien el Padre ama a través del Espíritu
Santo, sino también a Sí Mismo y a todos nosotros’. Antes de que el Hijo se encarnara, el autor del Libro de la Sabiduría
había dirigido estas palabras a Dios: ‘Tú amas todo lo que existe, y no aborreces
nada de lo que has hecho; de lo contrario
¿cómo lo habrías
creado?’ (Sabiduría 11, 24)”.
“Los pensamientos de Dios son pensamientos de paz y de
amor, y de infinita bondad. Un alma que
está llena del Espíritu Santo, y animada por el don de Conocimiento,
no tiene otra manera de mirar las
cosas de este mundo sino de la manera de Dios mismo. Tal alma ve en cada
creatura un reflejo de las perfecciones Divinas,
y una invitación a alabar continuamente al Autor de todo lo que es bueno. Hace suyo con alegría,
el cántico inmortal de los tres jóvenes en el horno ardiente: ‘Obras todas del Señor,
bendíganlo, alábenlo, ensálcenlo eternamente’. (Daniel 3, 57).”
“Fue porque San Francisco de Asís estaba lleno de ese Espíritu
de Conocimiento que experimentaba
una veneración tan grande y tierno amor a las obras de Dios. Joergensen, su biógrafo,
nos dice: ‘Las creaturas le hacían capaz de entender
al Creador. Cuando él sentía
la firme solidez de las
piedras, inmediatamente sentía y reconocía, al mismo tiempo, que Dios es fuerza,
y cuan poderosa de su ayuda a
nosotros.”
“La vista de una flor en la frescura de la mañana, o
los pequeños picos abiertos con confianza innata
en un nido de pájaros, le revelaban la pureza e inafectada belleza de Dios, así
como la infinita ternura del Divino Corazón que era el origen de
todo eso.”
“Ese sentimiento llenaba a Francisco con una especie
de gozo continuo a la vista de la obra, y por
tanto del pensamiento de Dios, y al mismo tiempo, con el deseo de darle gracias constantemente.”
“Él deseaba que todas las creaturas se unieran a él en esa acción de gracias,
y le parecía que de
hecho, ellas se sumaban gozosas
a esa acción de gracias.”
“Más cerca de nosotros en el tiempo, está Santa
Teresita del Niño Jesús, quien dignamente emulaba al Poverello de Asís. En ella tenemos
un ejemplo sobresaliente de un alma completamente
entregada al Espíritu de Conocimiento. Todo en la naturaleza le hablaba de
Dios; todo le recordaba la morada
eterna.”
“Santa Teresita nos dice: ‘Recuerdo cómo, cuando era
una niña pequeña, miré a las estrellas con admiración
indescriptible’. Mirando con deleite al grupo de estrellas en la constelación
de Orión, ella vio la letra T, y un
día le dijo a su padre: ‘Mira, papá, mi nombre está escrito en el Cielo’. Después de eso, ella nos dice: ‘Quería
estar mirando constantemente al cielo estrellado.’ Pero al mismo tiempo, una tormenta, truenos,
relámpagos, no le daban el menor temor. Ella estaba fascinada por tales señales creadas: ‘Me parecía que el buen
Dios estaba (en ese momento) muy cerca de mí.”
“Ella amaba la nieve, las flores, las margaritas; se
encantaba mirando el lejano horizonte, el espacio,
los grandes árboles: ‘En resumen, todo en la naturaleza me fascina y lleva al
Cielo mi alma.”
“Durante su viaje a la ‘Ciudad Eterna’,
admiraba las majestuosas montañas de Suiza, sus cascadas, sus valles poblados de helechos
gigantescos y brezos rosados: ‘Cuánto bien hicieron a mi alma esas bellezas de la naturaleza, extendidas por doquier’,
escribió después, ‘¡Cómo elevaron
mi alma hacia Él, que ha deseado esparcir tales obras maestras, sobre una tierra
de exilio que no durará más de un día!’”
“Fue también en
el árbol de la naturaleza que
Teresita encontró la solución del difícil problema de la predestinación: ‘He llegado a
entender que todas las flores son bellas. El esplendor de la rosa, y la blancura del lirio, no le quitan el perfume
a la pequeña violeta, ni eliminan la encantadora
sencillez de la pequeña margarita. Me he dado cuenta de que si todas las flores pequeñas desearan ser rosas, la naturaleza
perdería su primaveral adorno: los campos ya no estarían salpicados de margaritas.’ Y llega a esta conclusión:
‘lo mismo tiene lugar en el mundo de las almas, en el jardín del Señor...
cuanto más sientan las flores, la felicidad de hacer la voluntad de Dios, más perfectas
son.”
“El don de Conocimiento también nos capacita
para engrandecer el valor apropiado de los eventos en nuestro
mundo, y particularmente aquellos que son ocasión de sufrimiento y dolor para nosotros.”
“Visto por Dios, todo lo que sucede contribuye al
cumplimiento de su designio eterno. Él dirige a todos los seres humanos a su debido fin, y al fin general y
propósito del universo, lo cual es la gloria
de Su Santo Nombre, a través
de la santificación de las almas predestinadas.”
“Es por eso que un alma que está totalmente entregada
a la acción del Espíritu de Conocimiento hace todo lo que puede para no ceder a
sentimientos de desolación y desesperación. Tal alma sabe que no estará desconcertada para siempre, y que es
ventajoso ser tratada así. Se abandona a sí misma
sin reservas a las
Manos de su Padre Celestial.”
“¿Acaso no es necesario
que la vid mística sea podada a fin de producir fruto abundante? ¿Acaso
no es necesario
que una ‘piedra’ que debe adornar el Templo Celestial,
sea pulida? Tal alma, por
lo tanto, repite, durante las pruebas y la
humillación, lo que dijo el Salmista: ‘Fue bueno para mí que me afligieras (humillaras)’ (Salmo
119, 71, o en la Biblia Douay Rheims: Salmo
118:71).”
“La gente mundana, que es indiferente con respecto a
lo que ofende a Dios, tiembla solamente cuando
se trata de perder la estima de los
hombres; por el contrario, el que
está lleno del Espíritu de Conocimiento tiene sólo una preocupación: evitar
cometer la más pequeña ofensa a Dios.
Tal persona se regocija cuando sufre humillaciones, porque sabe que éste es el
camino más corto y seguro para obtener
el perfecto desapego y el perfecto amor.”
“Santa Teresa de Ávila, refiriéndose a las muchas
denuncias hechas contra ella por personas malvadas, le dijo a su director:
‘Cada vez que escucho que alguien ha hablado de mí desfavorablemente, empiezo a rezar a Dios
por esa persona, y le pido a Nuestro Señor que la preserve de cometer cualquier ofensa a Dios con su corazón,
lengua o manos. Y ya no considero a esa
persona como alguien que desea hacerme daño, sino como un siervo de Dios
Nuestro Señor, que ha sido escogido
por el Espíritu Santo para ser una especie de intermediario, con el propósito de procurar mi bien, y ayudarme a que
esto resulte en mi salvación. Créame, la mejor y más fuerte lanza para conquistar el Cielo, es la paciencia en las
pruebas. Es la paciencia la que hace a un hombre realmente ser dueño de su alma, tal como
Nuestro Señor dijo a Sus Apóstoles’”.
“Y cuando alguien
le recordaba una particularmente ignominiosa acusación llevada a Roma contra ella, entre muchas otras,
replicaba con una sonrisa: ‘Yo hubiera hecho cosas mil veces peores, si el Señor no hubiera tomado mi mano. Lo que es de temer en esto y es muy doloroso, es el daño sufrido por un alma que hace
tales cosas. En cuanto al que es falsamente acusado, no sufre más mal que el haberle dado la ocasión
de ganar méritos.’”
“Todos los Santos han estimado igualmente el
sufrimiento, y más particularmente, la humillación. Santa Teresa de Lisieux decía: ‘Te doy gracias, mi Dios, por todas las gracias que me has concedido, en particular por haberme hecho pasar a través del crisol del sufrimiento.’ Y recordando
los tres años durante los cuales sufrió grandemente por la enfermedad de su
padre, proclamó: ‘No los cambiaría
por los más sublimes éxtasis, y mi corazón, en la presencia de ese tesoro que no tiene precio, llora de
gratitud: ‘¡Bendito seas mi Dios, por esos años de gracia, durante los cuales hemos sido afligidos
con tantos males! ¡Bien amada madre (estaba ahora hablando a su hermana que había llegado a ser la Priora), cuán
preciosa y dulce fue nuestra amarga
cruz; de nuestros corazones han saltado solamente suspiros de amor y gratitud!
Ya no caminábamos, sino corríamos: estábamos volando en los senderos de la perfección.’”
“Allí vemos las maravillas que se logran a través del don de conocimiento en las almas que
son fieles. Hace que todo en la
naturaleza se convierta en una ocasión de alabar a Dios y de darle gracias
continuamente.”
“Por el contrario, para un alma que es esclava del
pecado, todo se convierte en ocasión de tentaciones
y caídas. Cuan cierto estaba San Pablo cuando escribió (Tito 1, 15): ‘Todo
es limpio para los limpios.
En cambio para los incrédulos
y manchados, nada es limpio.’”
“Así, el alma que aspira a dejarse
guiar en todo por el Espíritu de Conocimiento, debe, sobre
todo, aplicarse
en lograr una perfecta pureza
de alma y gran ternura de conciencia. Debe evitar
la
menor falta deliberada como si fuera una plaga —aún en
materia de poca importancia. Por el contrario,
debe tratar de ser perfectamente fiel aún en los más pequeños detalles, y
evitar toda disputa. Es por esa
fidelidad en las cosas pequeñas, que la ‘pequeña flor’ alcanzó en muy corto tiempo,
tal grado de sabiduría y tan perfecta santidad.”
“Porque las más pequeñas infidelidades, si son
habituales y cometidas con pleno consentimiento, inevitablemente conducen a un endurecimiento del corazón, y oscurecen el entendimiento. Como consecuencia, igualmente vicia los
juicios, mientras constituye un obstáculo a la acción del Espíritu Santo en nuestras almas. Por lo
tanto, San Pablo nos dice: ‘No entristezcan al Espíritu Santo, que Dios puso en ustedes como a
su sello’ (Efesios
4, 30).”
“No es suficiente guardar nuestras almas para evitar cometer penosos
pecados. Debemos también tener mucho cuidado en no poner
obstáculos en el camino de Su acción,
aplicándonos en evitar toda imperfección voluntaria. Solamente a ese precio,
Él actuará plenamente en nosotros, de
acuerdo a Su ardiente deseo, que es también el deseo más querido de Jesús y de
Su Padre”.
“Espíritu
Santo, concédenos que podamos juzgar todas las cosas terrenas, no de acuerdo a
las normas mundanas de los hombres,
sino como Dios mismo las juzga en Su perfecta y Eterna Luz. Concédenos, por lo tanto, esa Divina
Sabiduría que es disparate a los ojos de los hombres, y que despreciemos la sabiduría del mundo, que
es locura a los ojos de Dios. No permitas que nuestros corazones se apeguen indebidamente a cualquier cosa pasajera,
bien sean riquezas terrenas, placeres
mundanos, o nuestra propia voluntad. ¡Ayúdanos, para que estando solamente
deseosos de complacer a Nuestro
Padre Celestial, actuemos en todas las circunstancias de acuerdo al ejemplo de Jesús y María, siempre de
acuerdo con Tus Divinas inspiraciones, y para Su mayor gloria!”
Oraciones de Intercesión. El Don de Conocimiento
1.
Por aquellos que son víctimas
de la filosofía mundana:
Aclara la nube de dudas en las mentes y los corazones
de los herejes, ¡oh, Divino Espíritu de Dios!
Permite que Tu don de
Conocimiento ilumine sus corazones para ver la verdad revelada y creer en ella.
Te rogamos, Espíritu Santo.
2.
Por la comunidad
cristiana:
Sana la ceguera de nuestras mentes, ¡oh, Divino
Espíritu de Dios! Concede a los fieles el don
de Conocimiento, de ese infinito
Conocimiento Tuyo. Que los fieles crezcan en el conocimiento de Dios, y aprendan a escoger las cosas
valiosas, para el bien de sus almas. Te rogamos, Espíritu Santo.
3. Por los paganos y los que son víctimas
de una falsa fe:
Permite que Tu luz de Conocimiento brille sobre los
paganos, y aquellos que son víctimas de una falsa
fe. Ilumina sus mentes con el conocimiento de la Verdad revelada de Jesucristo.
Que todas las comunidades cristianas
reciban el don de Conocimiento, y
sean guiadas hacia la unidad del rebaño. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por aquellos que no creen
en la existencia de Dios
¡Eterno Espíritu de Dios! Revela Tu existencia a
aquellos que no creen en la existencia de Dios. Abre sus mentes para que sientan Tu Presencia y experimenten Tu
amor. A través de Tu Divino don de Conocimiento,
vence su incredulidad. Te rogamos,
Espíritu Santo.
5. Por todos los que esperamos aquí:
Ven y desciende sobre Tu pueblo que espera por Ti. Ven
con Tu don de Conocimiento, ¡oh, Divino Espíritu!
Renueva nuestras mentes para que veamos las cosas a la luz de la eternidad;
veamos el Cielo en todo; y disfrutemos del amor de Dios
en todo. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Conocimiento!, ilumina
todos los corazones para que vean y escojan
la Voluntad del Padre por sobre todas las otras voluntades, y también
busque y valoren el Reino de los
Cielos más que la vanidad y la nada de las cosas terrenas. Esto Te lo pedimos
en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina
Contigo y el Padre, ahora y por siempre. Amén.
CAPÍTULO VIII
EL DON DE ENTENDIMIENTO
(Para
leer el sábado a las 4:00p.m. durante los Tres Días de Espera antes del Domingo de Pentecostés)
INTRODUCCIÓN:
Entendimiento
es ese don del Espíritu Santo que nos capacita para comprender los misterios y doctrinas de nuestra santa religión. Si
Dios proyecta conducir a un alma a la santidad, Él le da una luz interior y un profundo discernimiento
de los Divinos misterios, por lo que está animada a servirle más perfectamente. La luz es el don de Entendimiento, a través del cual, personas
sencillas a menudo tienen un profundo conocimiento de grandes misterios,
por ejemplo, de la Santísima
Trinidad, y la Encarnación —sobrepasando el entendimiento natural de
hombres muy estudiosos, pero menos devotos.
Lectura / Meditación:
Colosenses 2, 6-10 y Juan 14, 21-26
El Don de Entendimiento
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Sain-Esprit dans nos ames
“Por el don
de Conocimiento y de Consejo, el alma entregada a la acción del Espíritu
Santo, juzga todas las cosas creadas
como el mismo Jesús, el Hombre-Dios las juzga, es decir a la manera de Dios.”
“Allí tenemos el completo desarrollo del Espíritu de
fe acerca de las cosas de este mundo. Esto presupone
la muerte en el alma de todas las pasiones desordenadas, de cada afecto que no
está de acuerdo con aquellos del Corazón de Jesús.”
“Cuando un alma está en esa condición, en la cual una
tendencia a oscurecer la vista del alma ha desaparecido,
y el alma está dispuesta a dejarse guiar de la manera más perfecta por el
Divino Espíritu, es entonces
que el noble don entra en acción: Entendimiento y Sabiduría.”
“Debemos evitar tomar
el don de Entendimiento, que puede moldear la inteligencia, como la
facultad espiritual de conocimiento, que distingue al hombre de la bestia.”
“Una persona puede poseer una inteligencia superior
aunque no posea el don de Entendimiento para aumentar su inteligencia, o puede
no permitir que ese don de Entendimiento actúe en ella.” “Por el contrario, con frecuencia conocemos personas cuya
inteligencia es muy corriente y poco desarrollada, pero que está maravillosamente animada
por el don de entendimiento.”
“¿Qué queremos significar por el don de Entendimiento? Es una disposición sobrenatural de la mente, que nos habilita para tomar y penetrar
profundamente, como por intuición, dentro de los misterios de nuestra Fe, o simplemente para captar el profundo
significado de algunas Palabras pronunciadas por el Salvador, o palabras vertidas
por cualquiera inspirado
por el Espíritu Santo.”
“Hemos conocido por largo tiempo tales misterios. Hemos escuchado frecuentemente tales palabras
—tal vez hemos meditado a menudo sobre ellas. Pero
ahora golpean nuestra mente de una manera
tan nueva, que nos parece que nunca las habíamos realmente entendido hasta este despertamiento.”
“Por ejemplo, bajo la influencia del don de
Entendimiento, una persona ve tan claramente que Dios es Amor, y es nada más que Amor, que de ahí en adelante, nada sería capaz de hacer que esa persona tenga ninguna duda sobre ese infinito
e inmutable Amor. Es como si tuviera una evidencia
inmediata de ello. Está llena de una luz vívida y deleitosa, y esa luz está
acompañada por una felicidad, de cuya existencia el mundo es incapaz de sospechar”
“Santa Teresa de Ávila escribe (Autobiografía,
Cap.27): ‘Dios pone en lo más íntimo del
alma lo que Él quiere hacer
conocer... se asemeja al caso de una persona que se encuentra poseyendo una ciencia
aunque nunca hubiera
aprendido a leer, nunca hubiera
recibido ninguna instrucción, nunca hubiera estudiado nada, y es incapaz de decir de dónde
vino esa ciencia o conocimiento, porque
nunca se molestó en aprender el alfabeto. El alma, enseguida, en un momento, ha
llegado a ser erudita. El misterio
de la Santísima Trinidad, y otras sublimes doctrinas se han vuelto claras para esa persona, y está preparada para
discutir sobre tales materias con cualquier teólogo y defender la verdad
de esas sublimes
realidades. La persona
misma está perfectamente atónita por lo que
ha llegado a conocer.”
“Ha sido claramente bajo la influencia de ese don, que
Santa Teresita de Jesús escribió en su autobiografía
esta profesión de fe en el amor de Dios por ella: ‘¡Mi Jesús! Me parece que es imposible
que Tú puedas llenar otra alma con más amor del que has vertido en mi alma.’
Y agrega más adelante: ‘Soy incapaz de concebir una inmensidad de
amor más grande que la que te ha complacido concederme, sin ningún mérito
de mi parte.”
“Asombrándose personalmente por la osadía manifestada
en esas líneas que como que brotaron de
su pluma, ella sintió que era necesario disculparse por lo que había dicho: ‘Madre mía, estoy perfectamente atónita por lo que acabo de escribir. No lo hice
intencionadamente.’ Pero ella evitó cuidadosamente
quitar nada del texto, porque eso expresaba exactamente su pensamiento. Sería incorrecto, sin embargo, creer que este
don está reservado para almas llamadas a un alto grado de santidad.”
“Recuerdo haber administrado los sacramentos a una pobre mujer de ochenta años quien después me contó la historia de su vida.
Ella conoció los tiempos en que niños de siete u ocho años, tenían que trabajar en fábricas. Ella misma había sido
víctima de tal situación. No había recibido
ninguna instrucción, ni secular ni religiosa. Sin embargo, conocía las verdades
de la Fe, y sabía cómo rezar. Un funcionario a quien ella había servido
como criada, le había enseñado
a
“Esa luz en la mente no viene sin estar acompañada por
una gracia proporcional para la voluntad. Un
alma bendecida con tal luz, se siente como inflamada de amor por Dios. Y
renunciaría gustosa a mil vidas,
con tal de declarar su fe y su amor.”
Sta. Teresa de Ávila escribió: ‘Sólo tal gracia es suficiente para transformar un alma por completo. De ahí en adelante,
se siente incapaz
de amar nada fuera de Él, Quien sin ningún
esfuerzo de parte del alma, la hace poseer tales
bienes. Él le revela los más altos secretos y le manifiesta una ternura,
un amor que las palabras
humanas no pueden describir.”
“Un alma que está bajo la influencia de esa vida,
florece, y puede permanecer en esa condición
por muchos días. Le gustaría difundir su amor al mundo entero. No puede
entender como los hombres pueden buscar
la felicidad fuera de Dios, ve claramente que todo es vanidad, excepto servir
y amar a Dios, sin
restricciones ni reservas.”
“Está más allá de nuestro poder, procurar tales
favores directamente para nosotros. Pero el Espíritu
Santo ciertamente desea concedérnoslos, y podemos y debemos disponernos a
recibirlos con la ayuda de Su gracia.”
“Prontamente entendemos que la primera condición que
se requiere para el florecimiento de ese don
de Entendimiento en nuestras almas, consiste en nuestro desapego de todos los
afectos y placeres pecaminosos. San
Pablo (1Corintios 2, 14) nos dice: ‘El hombre natural rechaza lo que enseña el Espíritu de Dios. Tal cosa es
absurda para él, y es incapaz de entenderla.”
Además de eso, el alma debe estar dispuesta a entrar generosamente
en el camino de la perfecta abnegación
y total renuncia. Como Santa Teresa de Liseux cuando entró en el Carmelo, el
alma debe estar preparada para
aceptar ‘el pan diario de una amarga sequedad (espiritual,’ para aceptar toda otra clase de prueba que Dios
desea enviar al alma, a fin de que tenga una devoción más espiritual y más perfecta.”
“Debe también esforzarse en ajustarse a sí misma a la buena voluntad
de Dios, respecto a los más pequeños
detalles, según el ejemplo de Teresa. Y como ella, debe estar animada con el inmenso
deseo de responder
perfectamente —y a cualquier costo— a los misericordiosos designios
de Dios hacia ella.”
“Esa fidelidad presupone gran humildad, gran
desconfianza en sí misma, e ilimitada confianza en la bondad divina; en otras palabras, ese espíritu de infancia
espiritual que Santa Teresa de Liseux tan oportunamente recordaba para beneficio
de los hombres.”
“Nuestro
Salvador dice: ‘Les aseguro que
si no cambian y vuelven a ser como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.’(Mateo 18, 2-3). Y leemos en San Lucas (10, 21) ‘En ese mismo momento,
Jesús movido por el Espíritu Santo, se estremeció de alegría y dijo: ‘Yo te
bendigo, Padre, Señor del cielo y de
la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has mostrado a los pequeñitos.’”
“Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad, ayúdame a escuchar y a seguir todas Tus enseñanzas, y a ser fiel a todas
Tus inspiraciones e indicaciones.”
“Espíritu
de Vida, Fuerza y Luz, sé mi poder y mi vida. Tú me hablas en el silencio;
hazme ser recogida. Tú desciendes a las almas humildes. Dame el espíritu
cristiano de humildad.
Enséñame a vivir animada por Tu Amor; enséñame a esparcir amor alrededor de mí.”
Oraciones de Intercesión. El Don de Entendimiento.
1.
Por la unidad
entre la familia
Cristiana:
Une todas las cosas en Cristo, ¡oh, Divino Espíritu de
Dios! Derrama Tu don de Entendimiento sobre la familia Cristiana y
capacítales para acoger el llamado de unidad del rebaño, por lo cual Jesús oró: “Padre,
que ellos sean uno como Tú
y Yo somos uno.” Te rogamos, Espíritu
Santo.
2.
Por las comunidades religiosas:
Renueva Tu don
de Entendimiento entre los hombres y mujeres religiosas. Abre sus mentes
para que entiendan claramente la
vanidad de este mundo y acojan los valores de Tu Reino. Guárdalos en un único amor; que permanezcan en una única Verdad; y continúen dando el mismo Testimonio de Fe verdadera. Te rogamos, Espíritu Santo.
3.
Por la unidad
de las familias:
Derrama el don entendimiento mutuo entre las parejas. Permite
que el santo don de Entendimiento
les ayude a entender a qué los llama Dios a ser. Ven, ¡oh, Espíritu de amor!, y reconstruye los hogares rotos. Sana las
heridas de su amor, y aumenta el Fuego de Tu Amor en ellos. Te rogamos,
Espíritu Santo.
4.
Para la sanación
de las mentes carnales entre los fieles:
Visita los corazones fieles con el don de Entendimiento, ¡oh, Divino
Espíritu de Dios! Permite que la Luz
de Tu Presencia cubra su intelecto y puedan ver las cosas de la manera del
Cielo; para que vivan una vida inteligente y santa. Te rogamos, Espíritu Santo.
5.
Por todos los que estamos
esperando aquí:
Permite que Tu
luz de Entendimiento brille sobre nosotros que estamos esperando por Ti,
¡oh, Divino Espíritu!, para que podamos profundizar en los Divinos
misterios. Renueva nuestros
corazones con el santo don de
Entendimiento y abre nuestro intelecto para entender el mensaje del Evangelio. Te rogamos, Espíritu
Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito
Espíritu de Entendimiento!, ilumina todos los corazones con Tu Luz de Entendimiento, para que conozcan
y crean en los misterios
de salvación y vivan una vida inteligente para la salvación
de sus almas. Esto Te lo
pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro
Señor, que vive y reina Contigo
y el Padre, Único Dios, ahora y por siempre. Amén.
CAPÍTULO IX
EL DON DE
CONSEJO
(Para leer el
sábado a las 5:00 p.m. durante los “Tres Días de Espera”
antes del Domingo de Pentecostés)
INTRODUCCIÓN:
Consejo
es ese don del Espíritu Santo, que mueve el alma a escoger aquello que conduce
más a la gloria de Dios y a la propia
salvación. Por medio de este don, aprendemos la manera de agradar más a Dios. Siguiendo las inspiraciones
del Espíritu Santo, recibimos verdadera paz interior, y consuelo espiritual. Este don es especialmente necesario
para los superiores, cuyo deber es guiar a otros,
cuando la prudencia natural no es suficiente.
Lectura / Meditación:
Tito 2, 1-15 y Juan
14, 15-20
El Don
de Consejo
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint Esprit
dans nos ames
“Leemos en la biografía del santo cura de Ars (San
Juan María Vianney), que un sacerdote de la diócesis de Autumn, por mucho tiempo
había buscado una solución a un problema
muy difícil, por medio de la meditación personal, y
consultando a otros; pero todo fue en vano. Así que fue a buscar consejo al santo Cura, y reportó:
‘fue como si una nube se hubiera repentinamente evaporado.’”
“El Padre Vianney solamente le dijo una palabra acerca
de eso, pero nadie antes le había dicho esa
sencilla y decisiva palabra. Él no la había encontrado en ningún tratado, y sin
embargo, esa palabra le dio respuesta
a todo. Le mostró una luz tan clara sobre el más oscuro punto de la cuestión, que el sacerdote, completamente
satisfecho, no pudo menos que exclamar, diciéndose a sí mismo: ‘Hay Alguien que lo aconseja: ¡ese hombre tiene un Apuntador!
“Así que el sacerdote le preguntó al Padre Vianney:
‘¿Dónde estudió usted Teología?’ La respuesta del Padre
Vianney fue simplemente un gesto; señaló a su prie-dieu. ‘‘Ese hombre tiene un apuntador’; no podíamos encontrar
una mejor expresión. Sí, el Cura de Ars tenía un Apuntador, uno Infalible, llamado el Espíritu Santo.”
“El biógrafo del Padre
Vianney, buscando explicar el don admirable de discernimiento de ese cura, afirmaba correctamente que la certeza
de su perspectiva —esa rectitud
de juicio, no provenían
de la natural perspicacia del pastor, ni de su primera educación, ni de sus
estudios y razonamiento. ‘Él, el
humilde sacerdote, parecía tener en cambio
un criterio oculto pero infalible,
una llave que abría las puertas más secretas y más
vigiladas de los corazones de los hombres.’ Había
algo que lo capacitaba para encontrar su camino hacia las conciencias... él
descubría lo que era correcto, y qué era malo e inexacto”.
“Esta última observación nos podría ayudar a expresar
lo que se les da a las almas por medio del don de Consejo, el cual capacita
a una persona a discernir
inmediatamente, algo así como instintivamente, qué debe hacer o decir en cada circunstancia.”
“A esto se refería Nuestro Señor cuando le dijo a los
Apóstoles: ‘Cuando los lleven ante las sinagogas,
los jueces y las autoridades, no se preocupen pensando cómo se van a defender,
o qué van a decir, porque el Espíritu
Santo les enseñará en ese momento lo que hay que decir’. (Lucas
12, 11-12)”
“El don de Consejo es al don de Conocimiento, lo que el arte práctico de curar a los enfermos, es a
la ciencia teórica de la medicina, o si prefiere, es al don de conocimiento lo
que el arte de resolver casos
concretos de conciencia es a la ciencia de la moral, que enseña los principios generales
para resolver tales casos.”
“Por el don de conocimiento, el alma es entregada a la
acción del Divino Espíritu, y adquiere una manera de valorar las cosas y los eventos
de la tierra, de modo que espontáneamente y naturalmente como que juzga todas las cosas a la manera de Dios mismo.”
“Sin embargo, el don de conocimiento nos da solamente
una valoración general de las cosas de la tierra.
No nos dice qué es apropiado que hagamos, o qué debemos evitar en casos
particulares, tomando en cuenta todas
las circunstancias, las cuales pueden modificar la bondad o la malicia moral de nuestros
actos humanos libres.
Nos perfecciona en la virtud
de la fe, respecto a las cosas
de esta vida.”
“El don de Consejo, por otro lado, está ordenado más
bien a perfeccionar la virtud infusa de la Prudencia,
la cual nos capacita para hacer aplicaciones apropiadas de principios
generales. Si un alma actúa bajo la influencia de ese don de Consejo, inmediatamente e instintivamente como que sabe lo que debería
ser hecho u omitido
en su propia conducta o en la conducta de otros.”
“Esa idea clara y precisa acerca de qué debe ser hecho
o evitado en dadas circunstancias, no es el
resultado de estudios
o meditación. Es una suerte de intuición
en virtud de ese instinto
sobrenatural impartido por el Don de Consejo. Es por eso que sucede
frecuentemente, que aquellos que se
aprovechan de ese don, son incapaces de dar razón por su manera de ver las cosas, mientras se sienten
seguros de que están juzgando las cosas de acuerdo a la verdad.”
“Ese don de Consejo, evidentemente, es particularmente
necesario para los directores y todos aquellos
que ejercitan autoridad sobre su prójimo. Pero es no menos ventajoso a cada
alma que desee responder plenamente a
los misericordiosos designios de Dios a su alma, y ya en esta vida, para adquirir la santidad”.
“Entre los Santos de nuestro tiempo en los cuales ese
don ha sido sobresaliente, ya hemos mencionado
al Cura de Ars. Está entonces la Carmelita Teresa de Liseux. Siendo consciente
de su impotencia infantil,
ella lo esperaba todo del Espíritu Santo.
Teresa nos dice:’ A menudo he
notado
que Jesús no quiere darme provisiones (para mañana). Él me alimenta a cada
momento con comida nueva. Esto lo
encuentro en mí, sin saber cómo llegó allí. Yo sencillamente creo que es el mismo Jesús, escondido en mi pobre y pequeño
corazón, Quien actúa en mí de una manera misteriosa,
y Quien me da la inspiración respecto a todo lo que Él quiere que yo haga en un momento
particular.”
“Ella mostró una prudencia total desde el inicio mismo
de su vida religiosa, y todas las monjas de su
comunidad reconocieron esto. Su Superiora, la Madre Marie de Montague,
escribió esto acerca de eso: ‘Nunca
hubiera considerado posible que una niña a la edad de quince años, podría poseer un juicio tan perfecto al inicio de
su noviciado. No había nada que tuviéramos que decirle; todo era perfecto.”
“No hay duda que fue bajo la influencia de ese don,
que ella aconsejó a una de sus novicias, que
imitaran, en su búsqueda de la
santidad, la constancia de un niño muy
pequeño, que siendo incapaz de dar el
primer paso para subir unas escaleras, continúa sin embargo, levantando su pequeño
pie, hasta que su madre,
a quien quiere llegar él, baja y lo lleva a donde él desea ir.”
¿Acaso no fue el Espíritu
Santo Quien enseñó a Teresa el caminito,
totalmente nuevo y maravilloso,
que miles de almas escogen seguir, alentadas por ella? ¿Y acaso no fue del
Espíritu Santo de Quien aprendió a
recordar apaciblemente a sus novicias, la necesidad de la virtud de la humildad y del renunciamiento a sus
propios juicios? Ella les dijo: ‘Está mal
que critiquen esto y aquello... como
deseamos ser como niños pequeños, recordemos que los niños pequeños no saben lo que es mejor:
¡ellos creen que todo es bueno!’ Durante su última enfermedad, no solamente las novicias, sino
las monjas mayores,
venían a pedirle consejo,
y todas se iban calmadas
y confortadas.”
“Benditos sean aquellos que se dejan guiar de esa
manera por el Divino Director de almas. Desafortunadamente,
hay muy pocos que siguen esa dirección, tan pocos que progresan en el camino de la santidad. Y esto, a pesar del
hecho de que todos han recibido ese divino don de Consejo, y de que el Espíritu Santo nada desea tanto como ver
crecer este divino don en cada uno de nosotros.
Debemos aprender, ayudados
por la gracia ordinaria, a disponernos apropiadamente a fin de recibir la divina influencia del Espíritu Santo.”
“‘Dios se inclina hacia los pequeños, y resiste a los
soberbios’. Es por eso que los primeros medios
de disponernos a sacar ventaja
de las inspiraciones divinas, es desconfiar de nuestro propio
juicio, y desapegarnos de nuestra propia manera de ver las
cosas.”
“Hay aquellos que lo juzgan todo; aprueban o condenan
las cosas con una facilidad extraordinaria y
pretensión. Nada escapa a su juicio. Las acciones de su prójimo, aún de sus
superiores, están sujetas a sus
críticas inmisericordes. Parecen creen en esa condición, ¡no escuchando al
Espíritu de Consejo!”
“¿Acaso no dice categóricamente Nuestro
Señor: ‘No juzgues y no serás juzgado’?
“Si deseamos ser enseñados por el Espíritu Santo, el
Divino Maestro de las Almas, enviado por el Padre
y el Hijo, hagámonos dóciles, flexibles y pequeños. ‘Los niños pequeños no saben lo que es
mejor; ellos lo encuentran todo bien.”
“Además de eso, tratemos de cumplir la Voluntad de
Nuestro Padre Celestial en cada momento, siguiendo
el ejemplo de Nuestro Divino Maestro. ¿No dijo el Rey David en un salmo: ‘Me he vuelto más prudente
que los ancianos porque
he buscado tu voluntad, oh mi Dios?”
“¿Por qué habría de rehusar el Espíritu Santo ayudar a
las almas de buena voluntad, que se humillan
a sus ojos y tienen un solo deseo: cumplir la Voluntad de Dios, ‘agradar a
Jesús’ en todo, siguiendo el ejemplo
de la pequeña Santa de Lisieux?”
“Apliquémonos devotamente a la práctica de esas dos
virtudes, humildad y obediencia, en los más pequeños
detalles, animados por el amor. Entonces, ciertamente nosotros también escucharemos la voz del Divino Consolador
de nuestras almas, y Él nos conducirá rápidamente a la cima de la perfección.”
“El Cardenal Verdier nos ha dado una sencilla y corta
oración, que podemos utilizar con gran ventaja:
‘Espíritu
Santo, Amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que
debo decir, lo que debo escribir, y
cómo debo comportarme. Qué debo hacer para trabajar eficazmente para Tu
gloria, para el bien de las
almas, y por mi propia santificación.”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Consejo.
1.
Por los superiores y formadores:
Sé el Guía de los superiores y formadores, ¡oh,
Espíritu Santo de Paz! Muéstrales la luz
en tiempos de decisión y duda. Vence
en ellos el mal del odio humano y la mente desviada. Que Tu santo don de Consejo
fortalezca su voluntad
para sobreponerse al respeto humano y la parcialidad. Te rogamos, Espíritu
Santo.
2.
Por los que buscan conocer
su vocación:
Aclara las dudas en las mentes de todos que tienen
dificultad en discernir su vocación, ¡oh, Divino Espíritu de Luz! Derrama en sus corazones Tus santos dones de Consejo para capacitarlos a seguir Tu divina inspiración; y así
recibir la verdadera paz interior y plenitud de vida. Te rogamos, Espíritu Santo.
3. Por los que están
en momentos difíciles
y en pruebas:
Sé Luz y Consejero a aquellos en momentos difíciles y
en pruebas, ¡oh, Divino Espíritu de Dios! Guía
sus mentes en el camino de la verdad; permite que sus corazones vean la
esperanza de su salvación. Derrama
sobre ellos el santo don de
Consejo para que disciernan el mejor camino hacia la victoria. Te rogamos, Espíritu Santo.
4. Por las almas confundidas y desesperadas:
Derrama el agua de la esperanza en los corazones secos, y concede
la paz a las mentes atribuladas,
¡oh, Consolador de los afligidos! Muestra el camino a
las almas confundidas. Dales Tu don de Consejo
para aumentar su fe. Aconseja los corazones desesperados y dales esperanza. Sé
la esperanza de los desesperados, y la paz de
los abatidos. Te rogamos, Espíritu Santo.
5. Por todos los que esperamos aquí:
Ven sobre nosotros, ¡oh, Divino Consolador! Bendice a
Tu pueblo con Tu santo don de Consejo, y aumenta
en nuestros corazones el poder de discernimiento. Haz brillar en nosotros la
virtud de la prudencia, y dótanos
con el sentido común sobrenatural. Que siempre nos inclinemos a lo que es bueno y nos conduce a la gloria de Dios y a nuestra
salvación. Te rogamos, Espíritu
Santo.
Oración final (por el sacerdote)
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Consejo!, sé el guía y la ayuda de los corazones de los fieles
en todos sus caminos, para que hagan
lo que es bueno en todo tiempo. Esto Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina Contigo y
el Padre, Único Dios, ahora y siempre. Amén.
CAPÍTULO X
EL DON DE SABIDURÍA
(Para leer el
sábado a las 6:00 p.m. durante los “Tres Días de Espera”,
antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
La
Sabiduría es el más alto y más privilegiado don del Espíritu Santo. Es como un desbordamiento de la Sabiduría increada. San Bernardo lo
llama el don sobrenatural del Espíritu Santo, que nos hace conocer a Dios, y regocijarnos en amor perfecto. La
Sabiduría no sólo ilumina la mente, sino que
inflama el corazón con amor hacia Dios, nos da apetencia por las cosas divinas,
y un ardiente deseo de los tesoros
celestiales, especialmente un anhelo de poseer a Dios, y verlo cara a cara. Desapega
nuestro corazón de los bienes de
este mundo, y nos
aparta de todo lo opuesto a
nuestra meta final.
A su luz, podemos ver más y más claramente la nada de las cosas
creadas.
Lectura / Meditación:
Eclesiástico 4, 11-21
y Juan 16, 25-33
EL DON DE SABIDURÍA
(1Corintios
12, 8-16; Hechos
7, 10; Colosenses 1, :28; 3, 16)
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint-Esprit dans nos ames
“De
todos los dones del Espíritu Santo, el más noble don, el más precioso, el cual
debemos desear más ardientemente y
por el que debemos orar más persistentemente, es el don de Sabiduría.”
“La Sagrada Escritura nunca se cansa de alabarlo. Allí
existe una sabiduría puramente natural, y la
historia nos revela que ha habido muchos ‘hombres sabios’. Pero aquí estamos
hablando de una sabiduría más alta,
una sabiduría sobrenatural, uno de
los dones del Espíritu Santo.”
“San Pablo, especialmente en 1 Corintios 12, 1-11
trata sobre estos dones, y entre ellos menciona la Sabiduría (1 Corintios 12, 8).
En 1
Corintios 2, 1-16, él afirma que predica
con sabiduría sobrenatural: ‘Yo no vine a ustedes con una
sabiduría particular, sino con el convincente poder del Espíritu. Por lo tanto, su fe no se basa en la sabiduría de
los hombres, sino en el poder de Dios... lo que expresamos es la sabiduría
de Dios, una sabiduría misteriosa, escondida, planeada
por Dios antes de todos los tiempos... Dios nos ha revelado esta sabiduría a
través del Espíritu... Nadie conoce
qué hay en lo profundo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Lo que hemos recibido no es el espíritu del mundo...
Hablamos en palabras que nos ha enseñado el Espíritu... el hombre natural
no acepta lo que el Espíritu de Dios enseña... El hombre espiritual puede
“Podríamos definir el don de Sabiduría, cuando
hablamos de los dones del Espíritu Santo, como
una disposición de nuestro intelecto, que lo inclina a estimar y gustar
sólo de Dios, y todo lo que en alguna forma
está conectado con la gloria
de Su Nombre.”
“Santo Tomás de Aquino
explicaba la Sapientia (sabiduría) como derivada de Sapida Scientia, que
significa un conocimiento del cual podemos
saborear y encontrar disfrutable.”
“Notemos que el don de Sabiduría tiene su asiento en
nuestra mente, no en nuestra voluntad. Su objetivo, nos dice Santo Tomás, es Dios, y las cosas divinas primero que
todo y principalmente; pero está también relacionado con las cosas de la tierra, tanto en el orden práctico
como especulativo, pero con respecto
a su relación con Dios.”
“El alma que está completamente sujeta y dócil a la
acción ejercida por ese don, ya no siente placer
por nada sino por Dios, y las cosas que le dan a Él gloria. Todo lo demás,
placeres, honores, riquezas, los bienes de la tierra
—aparecen a tal alma como cosas de poco valor,
y encuentra fácil, y no requiere meditación para
estar convencida que ‘todo es vanidad’, excepto amar a Dios, y servirlo solo a Él. A tal alma esto es como si fuera
algo patente.”
“Tales personas dóciles, encuentran pesadas y molestas
todas las cosas que le gustan a la gente mundana.
Por el contrario, ellas aman y se aferran con toda la fuerza de su voluntad, a
todo lo que es querido por Dios, aun cuando fuera repugnante
al hombre natural.”
“El don de Sabiduría, como todas las virtudes y dones
sobrenaturales, es infundido en el alma del recién
bautizado, junto con la gracia santificante; y debe ser utilizado para
beneficio del que lo posee. En los niños, manifiesta su acción por un precoz y particularmente fuerte gusto por todo lo que está relacionado con Dios y la
religión. Esto no nos debe asombrar, ya que ‘El Señor le da sabiduría a los pequeños,’ y generalmente,
un niño pone menos obstáculos en el camino de la acción del Espíritu
Santo que las personas mayores.”
“Más adelante, el don de Sabiduría se muestra a sí
mismo en ciertas almas de una manera aun más
sensible. Por ejemplo, una persona experimenta un deleite inexpresable al
contemplar a Jesús presente
en el tabernáculo, o
expuesto sobre el altar en el Sacramento de Su Amor.”
“El cura de Ars le preguntó a un hombre, que
frecuentemente se arrodillaba o sentaba en la
iglesia, con los ojos fijos en el Tabernáculo, qué estaba haciendo. Él replicó: ‘Yo lo miro, y Él me mira’.
Él habló con su corazón, o algunas veces habló unas cuantas palabras, pero
estaba lleno de amor en su
contemplación del Divino Salvador, realmente presente. Tales personas a menudo experimentan un deleite que ‘no es de este
mundo’. Y les cuesta mucho dejar su contemplación. Ellas repiten virtualmente lo que Pedro le dijo a Nuestro Señor,
en la Transfiguración en el Monte Tabor: ‘Señor, hagamos aquí unas tiendas...’”
“Sin embargo, esas experiencias sensibles, aunque muy dulces
y benéficas, son sólo efectos
y
manifestaciones imperfectas del don de Sabiduría.”
“Cuando un alma ha madurado a través de las pruebas y
el sufrimiento de la aridez espiritual, el don
de Sabiduría actúa entonces de una manera mucho más espiritual. El intelecto
entonces reconoce claramente que Dios
lo es todo, que el hombre es nada. Como resultado de esto, hay una firme resolución en la voluntad de
vivir sólo para Dios, y soportarlo todo para Su gloria y para la llegada de Su reino
en su propia alma.”
“Teresa de Ávila expresa esto muy bien: ‘Tal persona quiere superarse a sí misma, desea consumirse por su Dios, aun cuando se le
pida pasar por grandes sufrimientos. Vive en un estado de profundo olvido de sus propios intereses, y parece estar
vaciado de sí mismo. Todo en tal persona es por el honor
de Dios, por un
perfecto cumplimiento de Su Voluntad.”
“Benditos aquellos que han alcanzado
ese grado de desapego y de auto-abnegación. Ellos pueden repetir
con San Pablo: ‘Yo vivo, pero no soy yo quien vivo, es
Cristo Quien vive en mí’ por Su Espíritu.”
“¡Oh,
Espíritu de Sabiduría!, dígnate encender el fuego de Tu Amor en mi corazón, y
haz que Tu Luz Divina eche afuera
de mi mente la oscuridad. Que yo pueda estar aún más íntimamente unido, a través de Ti, a mi Salvador Jesucristo. Concédeme que
siguiendo Su ejemplo, ¡yo ya no aspire
ni viva por nada que no sea la gloria del Padre! Amor del Padre y del Hijo,
Fuego Divino, consume en mí todo lo
que todavía se opone al Reino de la Divina Sabiduría. ¡Concédeme que pueda librarme de todo pensamiento
equivocado, que ponga todas mis complacencias solamente en Dios y pueda así completar en mi alma todo lo que
fue planeado por la Divina Misericordia!”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Sabiduría
1.
Por los líderes
de la Iglesia:
Bendice a nuestro Papa, Obispos y clero, con Tu divino don de Sabiduría, ¡oh,
Espíritu Santo! Que este don
perfecto refuerce su fe, fortalezca su esperanza, perfecciones su caridad, y
los impulse a practicar las virtudes
al máximo grado. Te rogamos,
Espíritu Santo.
2. Por los líderes mundiales:
Cubre a nuestros líderes con Tu divina Sabiduría, ¡oh, Don de Dios Altísimo! Somete en ellos la falsa sabiduría
del mundo y abre sus mentes
a la
confianza de la Ley de Dios. Inflama sus corazones
con el amor a Dios, a través del fuego
de Tu Sabiduría; y haz que atesoren poseer lo que es más valioso,
es decir Dios, y el verlo cara a cara. Te rogamos, Espíritu Santo.
3. Por los fieles cristianos:
Dota a la familia Cristiana con Tu santo don de Sabiduría. Permite que Tu Divina Luz, ilumine sus mentes,
e inflame sus corazones con el amor a Dios. Que ardan en deseos por las cosas Celestiales y crezcan perfectamente en el Amor a Dios. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por todos los países en guerra:
¡Ven, Espíritu de Sabiduría! Ven y sé la luz de mundo.
Haz que todos los hombres conozcan el verdadero
sentido de la existencia. Permite que todos los hombres valoren el don de la
vida, y se despojen de toda soberbia
y amor propio, que podrían iniciar la guerra en el mundo. Reconcilia a los hombres entre sí; y hazlos comprender
que son una única familia —un pueblo de Dios; y una nación para Dios,
es decir, la Tierra. Derrama
Tu don de Sabiduría sobre los hombres, para que se
5. Por todos los que estamos esperando aquí:
¡Ven, Divino Espíritu de Sabiduría! Ven y llena
los corazones de los fieles que estamos esperando por Ti. Derrama sobre nosotros el don de la Sabiduría. Que apreciemos la Cruz de Cristo, y podamos ver con los ojos de la Sabiduría,
el valor que tiene el camino estrecho. Mantén la Ley de Dios viva y activa en nuestros corazones. Guíanos a la verdad
completa. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Sabiduría!, ven con Tu
luz y poder. Ilumina a todas las almas para que
puedan ver el poder y la belleza de Tu santa Ley. Enseña a todos los corazones
a amar Tu Ley y vivir por ella. Esto
Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina Contigo
y el Padre, Único Dios, ahora
y por siempre. Amén
CAPÍTULO XI
LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU
SANTO
(Para leer y
meditar durante los “Tres Días de Espera”
a las 10:00
a.m. del sábado Amor y Alegría
a través de Longanimidad
y a las 7:00 p.m. del sábado Bondad y Benignidad al final de este capítulo).
LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU
SANTO
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint Esprit
dans nos ames
AMOR Y ALEGRÍA
“Si el Espíritu Santo ha puesto en nosotros la
maravillosa disposición, es decir, las virtudes y los dones, es con el fin de que demos mucho fruto, de acuerdo con
las enseñanzas de Jesús a Sus discípulos:
‘Mi
Padre encuentra su gloria en esto: que ustedes produzcan mucho fruto...’(Juan 15, 8). ‘Ustedes no me escogieron a Mí.
Soy Yo quien los escogí a ustedes, y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca...’
(Juan 15, 16). ‘Cada árbol que no da buen
fruto será cortado y echado al fuego.’ (Mateo 3, 10, 7:19). ‘Mi
Padre es el Viñador. Él corta toda
rama que no produce fruto’ (Juan 15, 2).”
“Esto muestra cuán equivocados están los que piensan que la perfección Cristiana consiste solamente en no pecar, en no hacer nada
incorrecto. Nos hemos convertido en miembros vivos de la Vid Mística, por la gracia del Bautismo. Así que estamos
llamados a dar frutos para la vida eterna.”
“La primera condición
para lograr ese propósito es morir a nosotros mismos,
mortificando nuestro amor
propio egoísta, y toda tendencia descontrolada: ‘El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo...’ (Mateo 16, 24). Después de eso, él debe permanecer
en Cristo, Quien es la Vid Mística, como un miembro vivo, una
rama llena de vida: ‘El que permanece en Mí, da mucho
fruto...’ (Juan 15, 4-5).”
“Y habrá frutos en abundancia y más sabrosos, en las
ramas que se dejan ser podadas y limpiadas por el Divino Viñador,
esto es, aceptando
generosa y amorosamente, todas las pruebas
y humillaciones que el Señor
permite que tengan. (Juan 15, 2)” “¿Pero cuáles son estos frutos, que el Divino
Viñador tanto desea recoger de Su viña?”
“En su Carta a los Gálatas, San Pablo menciona estos frutos
así: ‘Los frutos del Espíritu Santo son: amor,
alegría, paz, paciencia, longanimidad (paciencia en el sufrimiento), bondad, benevolencia (buen corazón, caridad hacia los
necesitados), mansedumbre (docilidad,
humildad), fidelidad (lealtad, honestidad, o veracidad), modestia, templanza (moderación, continencia), y castidad.’
(Gálatas
5, 22). Esto significa, de acuerdo a Santo Tomás, el Doctor angélico, todas las
buenas obras que hacen un alma agradable a Dios.”
Amor
“El primer fruto del Espíritu Santo, es un inmenso
amor por el Padre, por Jesús, y por el Espíritu Santo. Es un amor no necesariamente sentido, pero intensamente
querido. De hecho, el amor en una
persona fervorosa, es mucho más intenso cuando es menos sentido y menos
sentimental, (sino más bien un
acto de la mente y la voluntad).”
“Esto no sorprende, porque el Espíritu
Santo es amor sustancial, que une al Padre con el Hijo,
amor del Padre hacia el Hijo,
y amor del Hijo hacia
el Padre.”
“Por medio del Bautismo, hemos sido hechos miembros del Cuerpo de Cristo; hemos
llegado a ser uno con Cristo, el Hijo de Dios, en Él,
con Él, y por Él; por lo tanto,
herederos del Padre con Él.”
“Cuán grandemente lo glorificamos por ese amor que es
completamente libre de “sensibilidad”, y por
lo tanto no contiene ninguna referencia a uno mismo. Ese fruto es delicioso al
Corazón del Padre, porque
es muy santificador para nuestras almas.”
“Si entendemos esto apropiadamente, lejos de desear consuelos y dulzuras sensibles, bendeciríamos al Señor por permitirnos caminar por los caminos de la aridez y sequedad
espiritual.”
“Este fruto incomparable, trae consigo otro más. No
podemos amar a Dios verdaderamente, sin amar
a nuestro prójimo. San Juan nos dice explícita y fuertemente: ‘El
que dice: yo amo a Dios, y odia a su
hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ve, si no ama a su hermano a
quien ve?’ (1Juan
4, 20).”
“¿Cuál es la razón para esa imposibilidad? Somos uno
en Cristo, somos en cierto sentido, Cristo mismo, de acuerdo a la fuerte expresión de San Agustín (Ipse sumus nos). Por lo tanto, no amar al
prójimo, no amar a nuestros hermanos, es equivalente a no amar a Cristo: y
entonces, no amamos al Padre, ni al Espíritu Santo.”
“Es por eso que Él quiere que nos amemos
los unos a los otros como Él mismo nos ha amado;
esto es, con el amor con que Él ama a su Padre —un amor inmenso y
profundo. Esto lo enfatiza Nuestro
Señor, llamándolo ‘Mi precepto… Mi nuevo mandamiento’ (Juan 13, 34). Y Él añade: ‘Es por esta señal que serán reconocidos como Mis discípulos’. (Juan
13, 35).”
“Esto, entonces es algo fundamental, que debemos vivir
y recordar constantemente: debemos amarnos
unos a otros con un amor de buena voluntad, que es puro, santo, como el de
Cristo, animado por Su Espíritu Santo
de amor. Tal vez seamos incapaces de gustar de todos: pero podemos tener la voluntad de alegrarnos de
las cosas verdaderamente buenas que encontramos en nuestro prójimo.
Cuando vemos el mal en nuestro prójimo,
pecados e imperfecciones, debemos mirarlo como
lo hizo Cristo, el buen Samaritano,
el compasivo Buen Pastor.”
“¿Acaso no hubiéramos tomado el
mismo camino del mal que nuestro prójimo, si hubiéramos crecido en las mismas circunstancias que ocasionaron la maldad
que encontramos en él? Cristo murió por todos, y gritó: ‘Padre,
perdónalos…”
“Ése, entonces, es el primer fruto que el divino
Viñador espera cosechar de Su viña, el cual el
Espíritu Santo, al calor de Su amor, hará que madure en nosotros, que
somos las ramas. El segundo fruto,
nos dice San Pablo, es la Alegría.”
Alegría
“Alegría es la satisfacción que sentimos cuando
nuestra voluntad está colmada y descansa en la
posesión de la cosa o persona amada.
Un niño está lleno de alegría cuando
se le da el juguete
que había deseado.”
“Nuestro Padre Celestial quiere que la rama de Su Viña
Mística produzca este fruto que es particularmente
deseado por Su Corazón. Ese Padre amoroso y misericordioso, quiere que la alegría también more en los corazones de
Sus hijos. No hemos sido creados para la tristeza, y cuando Su Hijo vino al mundo a través del Espíritu Santo y
María, Él no trajo noticias de gran pesar.
San Pablo, también, nos trae noticias de gran alegría y nos pide: ‘Alégrense
en el Señor siempre; les repito: alégrense.’ (Filipenses 4. 4) y como dice el himno, ‘... Alégrense siempre en el Señor, les digo: Alégrense.”
“Nuestra alegría sobre la Tierra es siempre
imperfecta. La alegría y la felicidad perfectas, están reservadas para el Cielo. Juan en el libro del Apocalipsis,
escuchó (y vio) el signo bendito (de la victoria
de Cristo sobre la bestia y los reyes de la Tierra); alegrémonos y estemos contentos,
y démosle a Él gloria. (Apocalipsis 19, 20).”
“Pero ya en esta Tierra debemos estar alegres. Se ha
dicho mucho que un santo triste es un triste
santo. Los pesares son inevitables en este mundo nuestro, el cual ha
sido descrito como un valle de
lágrimas... pero estas penas no quitan la verdadera alegría Cristiana, que sólo
se madura por las ellas,
y adquiere un valor especial a los ojos de Dios.”
“La hermana carmelita, María Angélica de Jesús, escribió
poco antes de su muerte
santa, en 1919: ‘Me parece que Jesús ha hecho de mi
alma un alma alegre... Esto no significa que no la exprima con gran sufrimiento... pero soy feliz en medio del
sufrimiento. El buen Dios, me hace encontrar
la felicidad por doquier. Es verdad que esta alegría sólo viene de Él.”
“Sin embargo, ella no esperaba pasivamente para
recibir esta gracia Celestial: ‘Yo trato de estar siempre sonriente, porque sé que cada sonrisa que sea contraria
a nuestra natural inclinación, está en maravillosa
armonía con los deseos
del Corazón de Jesús.”
“Santa Teresa de Liseux había escrito un tiempo antes
que ella: ‘He encontrado felicidad y alegría
en la Tierra —sí, felicidad
y alegría— pero solamente en el sufrimiento, porque he sufrido
mucho.”
“Eso nos demuestra que no es cuestión de alegría
sensible, o meros sentimientos de alegría. Los
sentidos por sí mismos, no pueden experimentar todo el gozo espiritual,
que como una caridad sobrenatural, reside en la voluntad. La alegría de la que estamos tratando
aquí, es un reposo de la
voluntad, cuando un alma posee a Dios a través de la fe, y en un amor que es
inmenso, purísimo y profundo, y como hemos dicho antes, es mucho más intenso
cuando es menos
“Como ha escrito San Juan de la Cruz —la contraparte
de Santa Teresa de Ávila: ‘El hombre verdaderamente espiritual, busca a Dios en la aflicción
y no en los deleites.
Él prefiere el sufrimiento a la consolación, la privación de todo lo que es bueno a los placeres,
aridez y aflicciones a dulces comunicaciones del
Cielo, porque se da cuenta que esto significa seguir a Cristo y practicar la renuncia a sí
mismo’, (Subida, pp 144-145)”.
“Regocijarse durante las pruebas, sonreír
en medio del sufrimiento —como fue hecho por Teresa— cantar en el corazón, cantar
siempre y aún más melódicamente cuando las espinas son más largas y más punzantes, ni siquiera revelar la propia tristeza a compañeros: y hacer todo esto
—no por orgullo— sino animados por el amor, a
fin de poder ofrecer a Jesús y a Su Padre, una
florecita insignificante, que exhala un delicioso perfume, es el
objetivo de un alma consagrada. Unimos
esto (el sufrimiento) con el amor, el fruto que el Viñador desea recoger de las
ramas de la Vid Mística,
el cual solamente el Espíritu
Santo es capaz de producir
en nosotros.”
“Es claro, por supuesto, que tal amor y tal alegría
presuponen en el alma el Espíritu de
Sabiduría, y el Espíritu de Entendimiento, de Conocimiento
y el Espíritu de Fortaleza, Espíritu de Piedad, y de Temor de Dios.”
“Es por esto que debemos rogar al Espíritu Santo que
tome aún más completamente nuestra alma,
todas nuestras facultades, todo nuestro ser, para que vivamos solamente como
movidos por Su inspiración divina, y seamos capaces de dar fruto abundante, para la mayor gloria de Dios.”
“Espíritu
Santo, Dios de Amor, que fortaleces y alegras las almas de Tus hijos, en Tu
infinita misericordia, concédenos que
seamos las ramas más fructíferas, para que después de glorificar al Padre y al Hijo en este mundo con una vida santa, podamos, a través de Ti, seguir alabándolos por siempre,
junto con María, los Ángeles y Santos.
Amén”.
Paz
“El amor y la alegría, que son los primeros
frutos del Espíritu Santo, traen consigo una inefable e inalterable Paz, que es el tercero de los frutos del Espíritu Santo mencionados por San Pablo en su carta a los Gálatas (5, 22-23). Ésta
es la clase de paz que el Apóstol desea tan ardientemente para los primeros Cristianos: ‘Que
la paz de Cristo reine en vuestros corazones.’ (Colosenses 3, 15).”
“Consideremos entonces la naturaleza de esa paz y su importancia, lo mismo que los medios
a
nuestro alcance para encontrarla y conservarla en nuestras almas.”
“Paz significa
tranquilidad; pero debemos estar en guardia
para no concluir que cualquier clase de
tranquilidad constituye verdadera paz. Porque existe una falsa tranquilidad,
una engañosa semejanza de seguridad; está la falsa paz de que habla la Escritura, la paz de pecadores empedernidos, que ya no sienten el dolor
del remordimiento; ‘la paz de los pecadores’ (Salmo 73); ellos dicen: ‘paz, paz, y ellos no conocen la verdadera
paz’ (Jeremías 8, 11). Esa clase de paz, a menudo cubre una multitud
de miserias, ‘ellos
a tan grandes males, les dan el nombre de paz’.
“Esa falsa paz se parece a la impresión experimentada algunas veces por gente que está muriendo,
y que produce en ellos la ilusión
que están en vías de recuperación, cuando en realidad, ese bienestar momentáneo es
solamente el inicio de la muerte, y el resultado de la insensibilidad que afecta más y más a
todo el organismo.”
“Que Dios nos libre de esa clase de paz, que podría
gustar a nuestro amor propio, pero que es tan
peligrosa para las almas. El Venerable Libermann lo expresó muy bien
cuando escribió: ‘No hay desgracia mayor
que ser un desgraciado y no sospecharlo siquiera.’”
“Esa falsa paz es la paz del desorden, como la paz que
existe en una familia en la cual los padres ceden
a todos los caprichos de sus hijos, y siguen la ‘regla’ de la total
permisividad, bajo el pretexto de que entonces
‘tienen paz’. Es como permitir
que ladrones y asesinos operen libremente
en una ciudad, bajo el pretexto de que, en una democracia, ‘a todo el mundo se
le debe permitir hacer lo que
quiera’. ‘¡A tal y tan gran mal, llaman paz!’ (Tot et tam magna mala pacem appellant). Es acerca de esa falsa
paz del mundo que Jesús dijo: ‘No he venido a traer paz a la tierra, sino la espada.’
(Mateo 10, 34).”
“La verdadera
paz, por el contrario, es la ‘tranquilidad del orden’ como bien la definió San Agustín. Es verdadera tranquilidad, porque
hay orden; existe la apropiada
disposición de todas las cosas, en vista de obtener un buen
fin. Cristo, Nuestra Señora, innumerables Santos, tuvieron esa clase de orden y tranquilidad, ¡esa
clase de paz! (Un santo declaró: ‘el orden es la primera regla del Cielo’. Sin él, no hay paz).”
“La verdadera paz es como el
bienestar que resulta de un organismo que disfruta de perfecta salud, como la tranquilidad que reina en una familia
en la cual los hijos son enteramente obedientes a sus padres,
los cuales a su vez, llevan
una vida ejemplar.”
“Esa verdadera paz requiere de un elemento duplicado:
un elemento negativo —la ausencia de dificultades,
que es exactamente lo opuesto a la paz, y un elemento positivo —la quietud de la voluntad,
que disfruta la posesión estable
de bien deseado.”
“Éste es precisamente el estado del alma que está totalmente entregada, completamente rendida
a la acción del Espíritu Santo, porque ¿qué hay que podría
preocupar o perturbar un alma así?”
“Alguien podría decir: ‘¿Acaso Cristo no estuvo
perturbado durante Su agonía en el Huerto?’ Jesús había aceptado experimentar el sufrimiento y los pesares
humanos, pero nunca perdió Su Paz:
‘No lo que Yo quiera, sino lo que Tú quieras; y dijo a los Apóstoles: ‘Vamos’
—y sobre la Cruz, Él permaneció sin
perturbarse, en lo profundo de Su Voluntad. Él, lleno de paz, perdonó al buen ladrón,
y pidió
perdón para todos. Por último, en el tiempo que Él escogió,
entregó Su Espíritu”.
“Así que volvemos a preguntar: ¿Qué puede inquietar a
un alma que está totalmente entregada a la
acción de Espíritu Santo?
¿Enfermedades? ¿Dolencias? Tal persona sabe que todo
lo que es permitido por el Infinitamente Amoroso
Padre Celestial, puede y debe servir para Su gloria, y puede servir para el
bienestar eterno del sufriente.”
“¿Muerte? La muerte puede
ser aceptada con amor, como lo hicieron
Santa Teresa de Lisieux
y otros incontables Cristianos. No es el fin de la vida, pero puede ser el
inicio de una vida bendita — una vida
que disfrutan ahora innumerables Santos en el Cielo”. Así que podemos enfrentar la muerte devotamente, con valor cristiano, como lo hizo Cristo.”
“¿Humillaciones? No hay duda que pueden ser muy
dolorosas. Teresa de Lisieux, como Teresa de
Ávila, aprendieron que las humillaciones son las gracias más preciosas
que el Salvador concede a las almas
queridas por Él. Las sintieron agudamente, pero, al mismo tiempo, según el
ejemplo de San Pablo, se llenaron
de gozo porque la aceptación de las humillaciones era un medio maravilloso
de profesar su fidelidad a Jesús. Ella recordaba las palabras del Salvador: ‘Dichosos ustedes
cuando por causa Mía, los maldigan, los persigan y les levanten
toda clase de calumnias.
Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que
recibirán en el cielo. Pues bien
saben que así trataron a los profetas que hubo antes que ustedes.’
(Mateo 5, 11-12).”
“Esto fue lo que Teresa de Ávila aprendió tan bien a descubrir y valorar como una maravillosa
fuente de gozo.”
“¿Qué sucedía con la sequedad, aridez, distracciones y
toda clase de tentaciones, que venían a asaltar
a la ‘pequeña flor’ en su vida interior? Ella también, como la Santa de Ávila,
bajo la influencia del don de Conocimiento, llegó a entender,
con San Juan de la Cruz, que el sufrimiento
era mejor para ella que la consolación, la amargura mejor que el
deleite, la privación mejor que el disfrute,
la sequedad y la desolación preferibles a las comunicaciones con el Cielo.”
“La pequeña Teresa quería cantar acerca de esa gozosa preferencia, cantar acerca de ella siempre, y cantar más melodiosamente
cuando las espinas eran más largas y más dolorosas. Las almas devotas como ella, como San Pablo, y como innumerables
almas ya benditas en el Cielo, desean
poner toda su alegría en el sufrimiento sobrellevado en ese Espíritu de Cristo.
Están muy gozas porque
(juntas) pueden dar a luz en el dolor,
a numerosas esposas del Divino Esposo.”
“Tales almas, ni siquiera se preguntan si esa aridez y
desolación les fueron concedidas como castigo por sus infidelidades. Como la pequeña
Teresa, ellas quieren
regocijarse en su sufrimiento, y en algún caso, hacer reparación, si fuera necesario, por su propia negligencia,
o por lo menos para contribuir, en
unión con Jesús, a la mayor gloria del Padre, y la salvación del mundo.”
“En otras palabras, nada puede perturbar a un alma
verdadera y totalmente entregada al Espíritu
Santo. Las pruebas pueden indudablemente, producir una cierta agitación
superficial, pero tal perturbación es para el alma, una ocasión para humillarse a sí misma, para gustar de su debilidad,
y muy profundamente en sí misma, tal alma disfruta de una profunda paz, que
nada puede cambiar: ‘la paz de Dios que sobrepasa
todo entendimiento.’ (Filipenses
4, 7)”.
“Tal alma se da cuenta de que posee al único Dios, con
el cual está totalmente vinculada. Sabe que
posee a Dios, y sabe que es amada por Él, ‘aun hasta la locura’, y está lista
para exclamar con San Pablo: ‘¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Las pruebas o las angustias,
la persecución o el hambre,
la falta de ropa, los peligros o la espada?
Como ya lo dice la Escritura: por Tu causa
nos
arrastran continuamente a la muerte; nos tratan como ovejas destinadas a la
matanza. No, en todo esto, triunfaremos por la fuerza del que nos amó. Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles... ni criatura alguna,
podrá apartarnos del amor de Dios, que encontramos en Cristo
Jesús, Nuestro Señor.’ (Romanos 8, 35-39)”
“Tal alma está llena de paz cuando está totalmente
entregada a Él, que es el centro de todas las
cosas, y tiene solamente un temor: el temor de ofender a un Padre tan bueno. Posee un completo
orden. ¿Cómo sería posible para un alma así, no disfrutar de tranquilidad, la
cual necesariamente surge de una
apropiada disposición en relación a Dios y a las creaturas? ¿Cómo sería posible no tener una verdadera y profunda paz?”
“¡Inmensurable es la felicidad que disfruta un alma
que experimenta esa paz interior, que es un gozo
anticipado de la eterna y celestial paz!
“Es esa clase de paz la que Nuestro Señor deseaba para
Sus discípulos al final del día perfecto de Su
Resurrección, cuando dijo: ‘¡La paz esté con vosotros! Él había dicho antes:
‘Mi paz esté con vosotros’: ¡Qué diferente es la paz de
Cristo, de la que los mundanos tratan de dar!”
“Ésa es la clase de paz que la Sagrada Escritura nos pide buscar constantemente: ‘Busca la paz,
anda tras ella’ (Salmo 34, 14).”
“Ésa era la paz que los ángeles anunciaron cuando
cantaron en Belén, y que los Apóstoles Pedro y
Pablo constantemente deseaban a los fieles al principio de sus cartas:
‘Gracia y paz a ustedes de parte de
Dios Nuestro Padre, y de Nuestro Señor Jesucristo’ (Filipenses 1, 2).
Después de todo, esa paz es
esa condición necesaria
para que florezca perfectamente en nosotros la gracia.”
“Esto lo sabe muy bien el demonio.
Es por eso que busca perturbar las almas por todos los medios posibles,
particularmente las de aquellos consagrados a Dios. Ése es el propósito inmediato de sus esfuerzos. Un alma
perturbada, se inclina a ceder a la tristeza y a centrarse en sí misma. Esto le impide desdoblarse bajo el
sol del Amor Divino, y por consiguiente, le impide glorificar a Dios como debería.”
“Un gran medio de sobreponerse a las perturbaciones y
derrotar al demonio, es revelar esta condición
con toda humildad, al confesor. Esto sirve para remover lo que está impidiendo
que las ramas fructifiquen. Éste es
un medio muy eficaz, porque desagrada al demonio, que es el espíritu de la soberbia: y más eficazmente remueve
los obstáculos que hay en el camino de la obra del Espíritu Santo en las almas.”
“Finalmente, la paz se fortalecerá hasta el punto que
nos aplicaremos con más fidelidad a la menor
de las inspiraciones de la gracia, y estaremos más ansiosos por cumplir lo que
agrada a Dios en los más pequeños detalles. ‘Mucha paz a aquellos que aman Tu Ley,’ el Salmista nos hace cantar
(Salmo 119, 165).”
“La paz es el fruto de la santidad y del temor
filial: ‘Las obras
virtuosas traerán paz’ (Sal 37, 37).
¡Bendita el alma fervorosa! ‘Yo descenderé sobre
ella como un río de paz’ (Isaías 66, 12)”.
“Espíritu Santo,
Dios de Amor y Paz, yo Te adoro a Ti, presente
en mi corazón, y Te imploro
establezcas Tu Paz en mí; la Paz que Jesús tan amorosamente deseaba a Sus Apóstoles después
de Su
Resurrección; la Paz que es la condición para la vida en intimidad con Cristo y
con el Padre; la condición
que es también la culminación de Tu
acción santificadora en las almas”.
“Te ruego, Espíritu Santo, a través de la intercesión del Inmaculado Corazón
de María, Tu Santísima
Esposa y Reina de la Paz, que me concedas humildad de corazón, y perfecta fidelidad
a Tu santas inspiraciones, a fin de
que después de experimentar Tu Divina Paz en este mundo, yo pueda, a través de Ti, disfrutarla completamente por toda la eternidad
en el Cielo. Amén.”
PACIENCIA Y LONGANIMIDAD
“Hemos tratado con los frutos de amor, alegría y paz: son el efecto de bienes inefables,
que son el resultado en el alma, de
los dones del Espíritu Santo. En la
vida actual sobre la Tierra, sin embargo,
somos incapaces de disfrutar —al menos por largo tiempo y de una manera
estable— de una felicidad que podría
llamarse perfecta.”
“Esta vida es un tiempo de prueba, y nuestra alma debe
ser probada a través del sufrimiento, como
el oro se prueba en el fuego. Nuestro Señor, aunque era la Santidad
personificada, había escogido una
vida que, de acuerdo al autor de la Imitación
de Cristo, era totalmente cruz y martirio. El quería animarnos
con Su ejemplo, a aceptar con amor la prueba de la vida presente.
Él no quiso eximir de eso ni aún a Su Santa Madre, a quien llamamos a
veces, Madre Dolorosa, por la misma razón.”
“Es por eso que San Pablo menciona entre los dones del
Espíritu Santo, la paciencia, o soportar pacientemente, y la longanimidad, que hacen al alma actuar apropiadamente bajo la adversidad.”
Paciencia
“La paciencia con la que tratamos aquí, es una virtud sobrenatural, que nos hace soportar sufrimientos físicos y morales con
ecuanimidad (compostura), por amor a Dios y en unión con Nuestro Señor.”
“El Padre Tanquerey ha dicho
bien: ‘Todos sufrimos lo suficiente para hacernos capaces de ser santos, pero el problema yace en saber
cómo aceptar y abrazar el sufrimiento como deberíamos hacer. Muchos se quejan cuando sufren, algunos reniegan y
algunas veces incluso maldicen a la Divina
Providencia’. La razón es que no entienden el bien, las bendiciones que pueden
ocasionar el sufrimiento. Son
incapaces de sufrir con paciencia. ¡Qué contraste con San Juan de la Cruz, o el Venerable Libermann, que sufrieron la
mayor parte de sus vidas, y millones de otros que habían escogido seguir al sufriente
Salvador!”
“Es por eso que San Pablo nos exhorta constantemente a
practicar esa virtud: ‘Revístanse a sí mismos... con paciencia.’ (Colosenses 3, 12-13). Leemos
también en Hebreos 10, 36: ‘Necesitan
paciencia para cumplir
la voluntad de Dios.’ Y Nuestro Señor insistentemente urgía a los Apóstoles a practicarla.”
“El objetivo de esa virtud, como hemos dicho, son los
sufrimientos físicos y morales: sufrimientos
físicos que vienen de enfermedades, debilidad, accidentes...
sufrimientos morales, que a menudo son
más dolorosos, y en almas fervorosas, son ocasionalmente ocasionados —entre
otras cosas— por la vista de sus
propias faltas y defectos, que reaparecen constantemente a pesar de sus bellas resoluciones.”
“Estoy hablando aquí de faltas en almas fervorosas,
cometidas sin completa deliberación. Porque con
la ayuda de la Divina Gracia, es siempre posible para ellas evitar las faltas
completamente deliberadas, y éstas,
por supuesto, son evitadas por tales almas. ¿Por qué le sería rehusada esa gracia a tal alma, cuando Dios desea tan ardientemente nuestra santificación? Respecto
a nuestras faltas por
debilidad, de las cuales nos gustaría librarnos, el Padre Celestial algunas
veces nos deja experimentar nuestra
debilidad por largo tiempo, aun por toda la vida. A pesar de nuestra oración, nuestras resoluciones,
nuestra redoblada vigilancia, y después de algunos éxitos temporales, nos encontramos que volvemos a
estar como al principio. Un alma fervorosa se
siente más dolida a la vista de su inhabilidad para sobreponerse a su
debilidad, porque se da cuenta de que
su prójimo está sufriendo a causa de sus imperfecciones. Es entonces que puede ser tentada a quejarse, a refunfuñar contra la Providencia, a ceder a sus feas inclinaciones; bajo el
pretexto de que es inútil,
y que el ideal que se
había propuesto a sí misma es inalcanzable.”
“Es en ese momento que el alma debe recordar la
comparación con el niño pequeño de que hablaba
Sta. Teresa del Niño Jesús. Sin apenas poder sostenerse en sus piernecitas, el
niño trata sin embargo de subir las
escaleras para alcanzar a su madre, cuando ni es capaz de alcanzar el primer
peldaño.”
“El alma, iluminada por los dones de Conocimiento, Entendimiento y Consejo, sabe que es absolutamente
impotente, a menos que el Divino Espíritu venga en su ayuda. El Espíritu Santo
de ninguna manera se asombra al contemplar los esfuerzos.”
“Por otro lado, el alma sabe que es la Voluntad de
Jesús y de su Padre Celestial, que aún en esta
vida, debe alcanzar la cima de la santidad y que es únicamente a través
de la acción del Divino Espíritu que
conseguirá su objetivo. Sabe que el Espíritu Santo no fallará en cumplir en
ella su obra santificadora, tan
pronto como el alma está dispuesta a dejarse mover por Él; y eso es a través de una más clara consciencia de su
impotencia y su miseria, de su inhabilidad de hacer algo por sí misma, que se debe disponer
apropiadamente a recibir esa acción Divina.”
“Por eso es que tal alma ya no se asombra cuando
ve la aparente inutilidad de sus esfuerzos. Pero persevera en la lucha, y continuará con esos esfuerzos
mientras le plazca a Dios no remover su
debilidad. Se siente segura de que vendrá el tiempo cuando el Padre Celestial,
en Su Divina Misericordia, la librará
para siempre de su enfermedad espiritual. Mientras tanto, como Santa Juana de Arco, luchará generosamente, a
pesar de derrotas temporales, firmemente convencida de que triunfará
al final, a través de la bondad
de Dios.”
“En cuanto a los motivos que hacen que las almas
soporten el sufrimiento con ecuanimidad, esto
es, sin amarguras hacia Dios o alguien más, ellos son totalmente
sobrenaturales y dignos de aprobación por el Espíritu Santo que examina estas almas.”
“El alma se somete, no solamente porque es necesario
resignarse y porque rebelarse
sería irrazonable —un motivo que es bueno, pero pertenece
al orden natural;
ni se somete únicamente a
fin de expiar sus faltas y merecer el Cielo— un motivo que es más espiritual, aunque interesado. Más bien esa alma
acepta su suerte, su condición, movida —aunque no únicamente— por el amor. Está contenta porque Nuestro Señor se digna utilizarla como humanite de surcroit (una humanidad
sobrante), para usar las palabras de Isabel de la Trinidad, o como la ‘quinta rueda de un vagón.’ Como
lo expresa un proverbio flamenco: ‘El alma sufriente está contenta, porque Nuestro Señor aparentemente desea
continuaren esa alma, en ese cuerpo, en
ese corazón —Su obra redentora para gloria de Su Padre y para la salvación de
numerosas almas.”
“Como San Pablo,
el alma se regocija porque
ha sido llamada
‘a completar lo que falta a los
sufrimientos
de Cristo, por Su Cuerpo,
la Iglesia.’ (Colosenses 1, 24).”
“Es un hecho que Jesús continúa viviendo en la Tierra,
en los miembros de la Iglesia que fundó, a la
cual tenemos el indecible privilegio de pertenecer. Sus méritos son nuestros
méritos, porque Sus sufrimientos, Su
amor, y Su perfecta obediencia han llegado a ser posesión nuestra. Así mismo nuestros sufrimientos son también
Suyos, y a través de ellos, Él no cesa de glorificar a Su Padre,
y traer la salvación
a los hombres.”
“¡Qué consuelo para un alma fervorosa, darse cuenta de
que es Jesús Quien sufre en ella, Quien es
humillado en ella, Quien es tentado por Satanás, como Él mismo fue tentado en
el desierto y durante Su Pasión!
Cuando se tiene eso en la mente, todas las pruebas, las que sean —aún las más humillantes— se vuelven atractivas y deseables, no por sí mismas, naturalmente, sino porque son para nosotros
una ocasión de participar
en la Pasión de Nuestro
Salvador.”
“Como lo expresó
Santa Teresa de Lisieux: ‘Benditos
los corazones puros, ellos son frecuentemente
envueltos en espinas, ellos son... favoritos’. Con San Pablo, Santa Teresa y
otros incontables santos,
nos dejan devotamente aprender a apreciar
el incomparable valor y fecundidad del sufrimiento en toda forma.
Lejos de molestarnos por eso, démosle, con la ayuda de la gracia de Dios, la bienvenida con gozo espiritual, y aún con una sonrisa, como lo
hizo Teresa, y como habló el venerable Libermann de su
‘amada enfermedad’ (epilepsia)”.
Longanimidad
“Lo que hemos dicho sobre la paciencia, podemos
decirlo hasta cierto punto también sobre la longanimidad.
La longanimidad, de acuerdo a Santo Tomás de Aquino, es la virtud sobrenatural que nos hace esperar por la realización en nosotros de los designios
de misericordia y santificación
de Dios con respecto a nuestras almas, con ecuanimidad, es decir, sin quejas ni amargura.”
“Un alma que ha sido iluminada por el Espíritu Santo,
no tiene dudas acerca de los designios misericordiosos
de Dios para ella. Sabe que Dios quiere que sea ‘una Santa, y una gran Santa.’ Frecuentemente recuerda las palabras
de Cristo a los Apóstoles: ‘Sed perfectos como vuestro
Padre Celestial es perfecto.” 63
“El alma sabe que Dios no desea más que completar en
ella Sus infinitamente misericordiosos designios.
Allí tenemos la obra del Espíritu Santo, del Padre y del Hijo. El
papel del alma es esperar contra toda esperanza. Es
esforzarse perseverantemente para lograr la perfección a la que ha sido llamada, sin esperar alcanzar
la meta confiando solamente en sus propios esfuerzos. Pero se da cuenta que en sus intentos desea solamente complacer
al Padre Celestial, manifestarle a Él su buena voluntad, y su ardiente deseo de
responder apropiadamente a sus amorosos designios que ya hay en su vida; y espera
pacíficamente la hora de Dios”.
“A tal alma no le importa ser repetidamente
infructuosa. Ella sabe que la hora de Dios llegará y que entonces el Espíritu Santo llevará a cabo lo que años de
aplicación y lucha fueron incapaces de
conseguir.”
“La longanimidad aparece a nosotros, por lo tanto,
como la flor, como el total florecimiento de la virtud de esperanza en un alma que se ha rendido totalmente al
Espíritu Santo. Siente una seguridad,
una certeza, de que a través de la misericordia de Dios, todos Sus designios
respecto a ella, serán cumplidos en
el tiempo previsto por Él. Tal alma, a causa de esa certeza, disfruta de paz, la cual nada podrá turbar.”
“Aquí, una vez más, estamos en la presencia del ‘Caminito’ de Santa Teresa del Niño Jesús. Esto es
normal, porque es un caminito inspirado por el Espíritu Santo, Quien no puede
contradecirse a Sí mismo.”
Sigamos entonces ese camino con confianza y perfecto
abandono infantil a Dios. No permitamos que
las fallas, las dificultades nos depriman. Descansando en las promesas Divinas,
luchemos con valentía, sintiendo la
certeza de que seremos victoriosos en el tiempo designado por la Divina Providencia.”
“Espíritu
Santo, concédenos esa paciencia y longanimidad que son tan necesarias para
nosotros durante las pruebas de esta
vida. Y después de concedernos las gracias para entender mejor nuestra pobreza y nuestra nada, dígnate
llevar a cabo en nuestras almas los designios de la misericordia de Dios para nosotros, para gloria de la Santísima
Trinidad y por toda la eternidad. Amén.”
BONDAD Y BENIGNIDAD
“Hemos enumerado los frutos del Espíritu Santo, que perfeccionan al alma en sí misma. El Apóstol ahora trata con aquellos que nos
disponen apropiadamente respecto a nuestro prójimo y a la fidelidad. (Gálatas
5, 22)”.
Bondad
“La bondad, de la cual nos habla San Pablo aquí, es
una disposición sobrenatural de la voluntad,
que nos inclina
a querer toda suerte de bien para los otros.”
“El alma que está enteramente entregada
a la acción de los dones del Espíritu
Santo, y particularmente a la acción de los dones de Entendimiento, de Sabiduría y de Piedad, sabe que
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es infinitamente amada por el Padre, en Cristo Su
Hijo, de quienes es miembro por la gracia del
Espíritu Santo. Sabe, también, que es amada en el mismo Jesucristo, por
la Virgen María, por los Ángeles y
por los Santos del Cielo, lo mismo que por todas las almas que están unidas a
Cristo en la unidad del Espíritu Santo.”
“En correspondencia, en virtud de la acción del mismo
Espíritu, también ama, en Jesús y en el Padre,
a Jesús mismo, a la Santísima Virgen y a los elegidos, y todas las almas que
están unidas a Cristo por la gracia,
o pueden estar unidas
a Él.”
“Tal alma está algo así como completamente inmersa en
amor y rebosa con puro amor a Dios y al prójimo.
Bajo la influencia del Subsistente Amor, es decir: el Espíritu Santo, se ha
vuelto amor, y nada más que amor. Así como un pedazo de carbón o una
barra de hierro, que eran negras y frías, se vuelven calientes
y radiantes cuando se sumergen en el fuego, así el alma que es arrojada
al horno del Amor, es decir, el Espíritu Santo, llega a ser como ese Divino Espíritu.”
“¡Bendita, ciertamente, el alma que es así
transformada por el Divino Amor! Tal alma
se ha convertido en amante; ama con
un amor profundo y enteramente sobrenatural, que la inclina a desear el bien para sus hermanos —el bien
espiritual para sus almas. Y por esto, tal alma estaría dispuesta, como Jesús mismo lo
estuvo, a derramar toda su
sangre, a entregar mil vidas.”
“Tal alma está ahora libre de aquellos feos y
vergonzosos sentimientos llamados envidia y celos. Una amarga tristeza y una especie de angustia, invaden el
corazón de una persona envidiosa, a la vista
del bien que poseen otros, de las ventajas con las cuales han sido favorecidos.
Por otro lado, experimenta un
malvado placer cuando otros pierden ciertos bienes de los cuales él mismo está privado.”
“Un alma que está totalmente entregada al Divino
Espíritu, desea solamente la gloria de Dios. A
cuenta de eso, no puede sentir tristeza, excepto en cuanto a lo que
puede ser un obstáculo a la llegada
del Reino de Dios, el objetivo de todas sus aspiraciones. Se alegra con
aquellos que se alegran, y llora con aquellos que lloran”.
“Si la envidia ha sido llamada el pecado de los
pobres, de aquellos que no tienen las ventajas que tienen otros, los celos pueden tal vez ser llamados el pecado de
los ricos, de aquellos que poseen las
cosas y desean ser los únicos poseedores y no toleran rivales ni competencia.
Una persona celosa es alguien que siempre teme ser suplantada por otro.”
“Las personas son celosas de la estima y el afecto de otros, porque ellos querrían
que esa estima y ese afecto se
les diera solamente a ellos. Cuando escuchan a alguien hablando bien acerca de
la persona de quien están celosos,
se sienten impulsados a decir lo contrario, a menospreciarla, a disminuir sus cualidades, a resaltar sus
faltas. Ellos hasta los calumniarían, atribuyendo malas intenciones y
defectos que esas personas no tienen.”
“¿Quién puede contar los desacuerdos, aún los crímenes
cometidos, tanto en el pasado como en nuestros
días, a través de la envidia y los celos? ¿No fue a través de la envidia que el
enemigo provocó la caída de nuestros primeros
padres, y las malas consecuencias para la raza humana?
¿No fue a través de la envidia
que Caín mató a Abel, y que los hermanos
de José fueron llevados a cometer fratricidio? ¿No fue a causa de
los celos que los Fariseos y los Escribas deseaban la muerte de Nuestro
Señor?”
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“Si un alma Cristiana, que se ha hecho esclava de estas malas pasiones
no comete tales excesos,
¿cuántas muchas faltas no cometerá sin embargo, contra
la virtud de la caridad, que es tan particularmente querida al Corazón de
Jesús? Éstas son las semillas de cardos y espinas que evitan que la buena semilla se desarrolle y dé fruto en las
almas.”
“Un alma que está totalmente entregada al Espíritu
Santo, precisamente porque ya no estima nada
que no sea el amor Divino, y desea sólo la gloria de Dios y la venida de Su Reino en las almas, está protegida contra todas esas
malas tendencias. Ella ama todo lo que Dios ama, y desde que el Padre ama a todas las almas con el amor con el cual Él
ama a Su único Hijo, esa alma igualmente
ama a todos los hombres con un afecto tal como Cristo, y tiene como supremo
deseo que todas las otras almas
respondan totalmente a su santa vocación, y cumplan los designios eternos
de Dios para ellas. ‘La caridad no es celosa.’ (1Corintios 13, 4).”
“Olvidándose de su propia
gloria y sus propias ventajas,
tal alma desea y busca solamente la gloria de Dios. Acepta que otros hayan
recibido más que ella, y que sean llamados a un más alto grado de gloria. Las primeras peticiones del Padrenuestro resumen todas las
aspiraciones del corazón de tal
persona.”
“Esto es porque tal alma está perfectamente centrada
en Dios; todo tiende hacia Dios. Es por eso que
disfruta de una profunda paz, y
su corazón está rebosante de verdadera caridad, que es como la
caridad que anima el Corazón de Jesús. Ella, por lo
tanto, de todo corazón e incesantemente, repite para todas las almas sin excepción—‘¡Padre, venga a nosotros
Tu Reino, hágase Tu voluntad (en todo y en todos) en la Tierra como en el Cielo!”.
Benignidad
“No es suficiente desear lo que es bueno para los
otros. El amor genuino es eficaz; se traduce en actos. La benignidad
es precisamente la disposición del corazón que inclina a la persona a hacer el
bien a los otros.”
“El alma que está verdaderamente movida por el
Espíritu Santo, y totalmente entregada a Él, vive sólo para Dios. Por lo tanto tiene un solo afán: contribuir por
todos los medios a su disposición a la
venida del Reino de Dios en
el mundo y en cada alma.”
“¡Es por eso que hay que cuidar de no hacer nada que
pudiera, de alguna manera, impedir la acción
de la gracia en las almas y alejarlas de su destino y fin fundamental! Por el
contrario, hay que cuidar de no
perder ninguna oportunidad de elevar los corazones de los hombres, y dirigirlos hacia Dios,
¡porque Dios es su todo! Les alegra cuando encuentran
un alma que está totalmente consagrada a
Dios, o cuando pueden hacer algo para traer de vuelta al Buen Pastor, a una
oveja que estaba descarriada.”
“Hace uso de una delicadeza extrema, especialmente
hacia los que son imperfectos, porque a través
del don de Conocimiento, reconoce
que son miembros heridos del Cuerpo Místico de
Cristo. Es muy cuidadosa de no decir ni hacer nada que pudiera agravar la enfermedad
espiritual
“Estando totalmente entregada a la acción del don
de Piedad, vigila con cuidado sobre sus propios
pensamientos, porque no quiere de ninguna manera hacer juicios sobre su
prójimo. Cubre la debilidad de tales
personas como con un manto, y rehúsa concentrar su atención en sus faltas. ‘La caridad no piensa mal’ (de
otros). Igualmente, en vez de ‘alegrarse de lo que está mal en otros, se alegra
con la verdad’ (1Corintios 13, 5-6).
“Santa Teresa de Ávila dice algo
similar en su Camino de Perfección (Cap. 42): ‘Aquellos que verdaderamente
aman a Dios, aman todo lo que es bueno, desean todo lo que es bueno, alaban todo lo que es bueno, y siempre
se unen a aquellos que son buenos,
para sostenerlos y defenderlos. Tienen afecto sólo por la verdad y por
las cosas que merecen ser amadas.”
“Si
vigilan sus pensamientos y los sentimientos de su corazón, son aún más
cuidadosos en evitar cualquier palabra
que pudiera herir a su prójimo, y todo acto que pudiera
ser desventajoso para el prójimo.”
“¿Quién
puede decirnos cuán grande es el mal que se extiende entre los hombres, causado
por palabras con insinuaciones
traicioneras? Ellas se parecen a las flechas envenenadas que entran profundamente en los corazones
de los que las escuchan.
Cuando se dice después, que son infundadas, que no es verdad, que
seguramente es una exageración, algo del veneno permanece. La confianza se ha debilitado. La duda ha
entrado como un gusano en una bella fruta, y poco a poco llevará a cabo su labor
destructora.”
“¡Cuántas discordias en hogares, en ciudades, en
naciones, entre naciones, pueden trazar su origen
en tales insinuaciones pérfidas! Cuántas guerras crueles, cortas o prolongadas,
han sido preparadas y se han vuelto
inevitables por lo que Santiago (3, 5-8) escribió: ‘La lengua es algo pequeño, pero que puede mucho. Basta una
llama pequeña para incendiar un bosque inmenso. La lengua también es un fuego. Es un mundo de maldad nuestra
lengua; mancha a toda la persona, y
comunica el fuego del infierno a toda nuestra vida. Animales salvajes y
pájaros, reptiles y animales marinos
de toda clase, son y han sido dominados por el hombre. La lengua, por el contrario, nadie puede dominarla: es un látigo
incansable, lleno de mortal veneno’”.
“Lo que el hombre no puede hacer por su propio poder,
el Espíritu Santo lo lleva a cabo en él, por
los dones de Consejo y Fortaleza.
Pero esto requiere que la persona lo deje actuar en ella, sin ofrecer resistencia a la acción
santificadora del Espíritu. El único obstáculo en el camino de esa acción divina en nosotros, es nuestro
orgullo —amor propio desenfrenado. En consecuencia, mientras más nos apliquemos a la propia abnegación, mejor
dispuestos estaremos para recibir la actividad de Dios en nosotros, y ser perfeccionados por ella.”
“Espíritu
Santo, a través de Quien vienen a nosotros todas las gracias, inflama
bondadosamente nuestros corazones con
el amor divino. Haznos ser todo para todos.
Haz que nos alegremos con los que
están llenos de alegría. Haz que nos lamentemos con los que lloran. Que seamos
fieles en este mundo al precepto de
amor del Divino Maestro, y merezcamos disfrutar con Él, el amor del Padre por
toda la eternidad. Amén.”
MANSEDUMBRE Y FIDELIDAD
“Cuando San Pablo describe el amor perfecto o caridad,
(1 Corintios 13, 4-13) que por lo tanto, presupone
el total florecimiento de la acción del Espíritu Santo, él no se contenta con
decir que ‘es bueno’. Ésa no es ni siquiera la primera cualidad
que San Pablo reconoce en él. Quiere que sea sobre todo, ‘paciente’. Ser paciente
significa estar dispuesto a sobrellevar la vida presente, tanto físicamente como moralmente. Es por
eso que el Apóstol también pone la paciencia entre los frutos del Espíritu
Santo, antes que la bondad
y benignidad”.
“Sin embargo,
es más bien en relación con el alma en sí, y como una condición para su paz interior
y su perfecto desarrollo en el amor, que San Pablo considera la paciencia.
Porque es indispensable para nosotros
sobrellevar todas las pruebas, sean las que fueren, vengan de afuera o de dentro de nosotros mismos.”
“Esa paciencia, naturalmente, está acompañada de delicadeza y mansedumbre hacia aquellos que nos rodean. Es por eso que el Apóstol
menciona después de la bondad y benignidad, los frutos de mansedumbre y fidelidad.”
Las madres
“Nos damos cuenta de que cuando alguna cosa o persona
actúa de manera contraria a nuestros deseos, estamos inclinados a manifestar nuestro
descontento externamente, con gestos bruscos
y a veces violentos. Miren a los niños que todavía están en la cuna.
Cuando están enojados arrojan al
suelo lo que esté a su alcance. Cuando son mayores y son heridos por una piedra
o una silla, ellos instintivamente
quieren vengarse, golpeando o pateando estos
objetos.”
“Las madres, algunas veces, bajo el pretexto de
acallar el llanto de sus pequeños hijos, los animan también golpeando la ‘mala’ silla o piedra.
Ellas harían mejor, si enseñaran
a sus hijos a reconocer su propia falta, en vez de
culpar a otros. Éste es el camino de entrenar a los pequeños en humildad, esto es, en la verdad. La
persona mayor permanece sujeta a esa tendencia que la impulsa durante la adversidad, a irritarse con las
cosas y las personas.”
“La mansedumbre de la cual habla aquí San Pablo, y que coloca entre los frutos del
Espíritu Santo, tiene precisamente como propósito, disponer
nuestra voluntad para soportar las contrariedades
con delicadeza y sin enojo, esto es, sin manifestar impaciencia o agitación: ‘El amor no se deja llevar por la ira’ (1Corintios
13, 5). Un alma totalmente entregada a la acción del Espíritu Santo, ha aprendido a practicar esa bella e
importantísima virtud social.”
“Cuando es frustrada, lo siente intensamente, aún más
que un alma que es menos perfecta, porque
su propia bondad y mansedumbre la hace más sensitiva a lo que es desordenado o innecesario. Piensen en esa clase de sensibilidad en Teresa de Ávila; en vez de ceder a la irritación, un alma perfecta se humilla ante Dios, y a la luz de los dones de Conocimiento, Consejo y Piedad, reconoce rápidamente que esa prueba viene
de Dios, Nuestro Padre Celestial, Quien
es infinitamente bueno y amoroso, Quien utiliza a las criaturas para cortarlas
y pulirlas, para que sean menos indignas de ser sus Hijas; por tanto, más pacíficas, y regocijadas en Su
“Estudia las vidas de los santos, y podrás llegar a
ver que tales almas se vuelven más y más mansas y delicadas hacia su prójimo
en proporción a ser más contradichas. Tales almas experimentan la necesidad de orar más por
aquellos que las hacen sufrir. Son impulsadas a mostrar una atención más respetuosa y amorosa hacia ellas, porque aman a esas personas mucho en Jesús, y temen causarles el menor
dolor a través de un comportamiento desagradable, al cual son inclinadas por su naturaleza.”
“¡Cuán agradable es un alma así al Corazón de Jesús, y
cuánto contribuye a extender el Reino de Dios!
Tarde o temprano, se ganará los corazones: ‘Bienaventurados
los mansos’ dice Jesús, ‘porque ellos heredarán la tierra.’(Mateo
5, 5)”.
“Que el Divino Espíritu nos llene con ese Espíritu de
Mansedumbre, tan sobresaliente en nuestro Divino Maestro,
Quien no quiere
que aplastemos la caña doblada”.
Fidelidad
“A la mansedumbre, apacibilidad y delicadeza, que son
tan preciosas para la preservación de la armonía
en la vida comunitaria, San Pablo añade la Fidelidad.
¿Qué significa fidelidad? Santo Tomás ve en ella, la virtud que inclina
nuestra voluntad a dar al prójimo todo lo que le corresponde, y en toda forma. Significa,
por lo tanto, justicia perfecta —justicia en su lograda perfección”.
“¿Qué le debemos a nuestro prójimo? Todos nuestros
deberes hacia él, dice San Pablo, están resumidos
en una palabra: Amarlo: ‘Quien ama a su prójimo, ha cumplido la ley’
(Romanos 13, 8).
‘Ayúdense mutuamente
a llevar sus cargas, y así cumplirán
la ley de Cristo’ (Gálatas 6, 2). ‘Por
encima de
todo tengan amor, que lo une todo, y todo lo hace perfecto’ (Colosenses 3, 14).”
“Debemos aprender a amar, como Jesús nos ha amado y
continúa amándonos, con un amor misericordioso, es decir con un amor gratuito y anticipado, que no espera que sea merecido por el
beneficiario. Seguramente no hay mérito en amar a aquellos que nos aman, y a
los que son amables. Los malos también sienten
esa clase de amor.”
“Debemos amar con un amor de buena voluntad, que se
alegra de todas las cosas buenas, naturales
o sobrenaturales que existen en los otros. Y también con un amor compasivo, que
se siente apesadumbrado por el mal
que descubre en el prójimo, especialmente por la desgracia de las almas que no se dan cuenta cuán
miserable es su condición: ‘Siento compasión por esa multitud’, dijo Jesús.”
“Debemos amar también con un amor efectivo, un amor
que nos urge a olvidar las negligencias y ofensas
que hemos sufrido por parte de otros. Debemos buscar por todos los medios,
fortalecer los vínculos de caridad
fraterna cuando han sido debilitados por nosotros o por los otros. No esperemos
que los otros den el primer paso. Más bien debemos apresurarnos a tomar la iniciativa por amor a Dios
y sin prestar atención a nuestro
amor propio.”
“Es solamente bajo esas condiciones, que practicaremos
la justicia perfectamente con nuestro prójimo,
porque según el precepto de Cristo, estamos obligados a amarlo ‘como Yo también
los he amado’.”
“Cuán dulce y suave sería nuestra vida en compañía de
otros, si cada uno amase a los otros con ese amor misericordioso, anticipado, gratuito, benevolente y compasivo —un amor tanto afectivo
como efectivo— que nos debemos los unos a los otros en virtud de la Voluntad de
Cristo (y mandamiento).”
“El alma que está totalmente entregada a la acción del
Espíritu Santo, practica ese perfecto amor y
caridad espontáneamente, y como si fuera algo natural. Por lo tanto, un alma
así, es una fuente de alegría para
todas las personas que están en contacto con ella. Es un ‘alma gozosa’. Irradia
la alegría de Cristo, siguiendo el
ejemplo de María, a quien la Iglesia nos invita a invocar como ‘Causa de nuestra alegría’. Allí tenemos
una alegría que es pura y santa, una alegría que no es disipación, sino el fruto del recogimiento y del verdadero
amor, el fruto de un alma llena de la Paz Divina,
porque vive sólo para Dios, a través
de Jesús y Su Divino Espíritu.”
“Espíritu
Santo, que ordenas todas las cosas con fuerza y suavidad, dígnate derramar Tu
Espíritu de Mansedumbre y Caridad en nuestros corazones, para que habiendo
muerto a nuestro yo egoísta y a todo
lo que es pasajero, y deseando solamente la gloria de Dios y la salvación de nuestros hermanos en Cristo, vivamos en
adelante sólo de acuerdo a Tus santas inspiraciones, siguiendo el ejemplo
de Jesús y María,
para la mayor gloria del Padre.
Amén.”
Modestia
“San Pablo, después de mencionar los frutos del
Espíritu Santo que afectan al alma en sí misma y en sus relaciones con los demás, enumera aquellos frutos que
perfeccionan el alma en relación consigo misma, esto es con relación
a sus pasiones. Estos frutos son llamados:
modestia, continencia y castidad. Diremos algunas
palabras respecto a ellos.”
“La Modestia, como la mansedumbre que hemos examinado
anteriormente, es una virtud humilde, una virtud que el mundo
desprecia, pero que es muy querida al Corazón de Jesús. Sin ella, el alma permanece imperfecta, por
muy grandes que sean las cosas que emprenda para la gloria de Dios.”
“La modestia, la que se menciona aquí por San Pablo,
esa modestia que existe en un alma cristiana
totalmente entregada a la acción de los dones del Espíritu Santo, y
particularmente los dones de Conocimiento y Consejo —es una disposición
sobrenatural del alma por la cual ésta se inclina a mantener una apropiada sujeción
en todo y así evitar caer en excesos contrarios.”
“Sabemos que estamos
inclinados a caer en excesos.
Esto es una consecuencia y una
manifestación
de la falta de balance
interior causado en nosotros
por el pecado original.”
“¿Qué vemos en el mundo? Vemos a aquellos que son
violentos o débiles, avaros o pródigos, taciturnos o locuaces, tímidos
o presuntuosos, personas
decaídas por la tristeza y otros excesivamente exuberantes, personas agitadas y otras indolentes, apasionadas o apáticas; unos
“Así, vamos de un exceso a otro, y algunas veces, al
librarnos de un defecto, caemos en el defecto
opuesto, porque es difícil mantener el justo medio, que constituye una
virtud en su perfecto desarrollo.”
“Es precisamente la modestia, como se entiende aquí,
la que nos enseña a mantener ese justo medio
—la correcta medida en todas las cosas— como nuestro
Divino Señor y también nuestra Bendita Madre
la mantendrían si estuvieran en lugar nuestro. Es por eso que la modestia es
algo así como la virtud de las otras virtudes;
es su perfección; es lo que las hace perfectas
en su orden particular. Y es
por eso que logra su completo
desarrollo solamente en las almas perfectas.”
“Veamos entonces cómo debería ejercer
su influencia en todos los campos de nuestras
actividades
interiores y exteriores.”
“La modestia, un fruto del Espíritu Santo en nosotros,
primero que todo, nos inclinará a tener una
apropiada valoración de nuestros talentos
naturales y sobrenaturales, sin disminuirlos ni exagerarlos.
Estos talentos nos los ha confiado Dios, para Su gloria y para el bien de todo
el Cuerpo Místico. Se nos pide utilizarlos para ese doble propósito, y hasta donde la Divina Providencia
quiera usar de nosotros.”
“Después de todo, no debemos
nunca olvidar que Dios Todopoderoso necesita siempre de nuestra
ayuda. Pero, sea cual fuera la obra a la que Él quiera asociarnos, y el papel
que Él quiere que representemos en el
mundo, debemos siempre recordar que sencillamente ‘sólo hicimos lo que debíamos
hacer’ (Lucas 17, 10).”
“La modestia también moderará nuestra curiosidad,
nuestro afán de saber las cosas. Porque existe una curiosidad buena, pero también
hay una curiosidad inútil y otra indiscreta, una curiosidad
peligrosa, y que a menudo es fatal para
la vida del alma.”
“Sepamos como evitar todas las lecturas inútiles, y
por cierto aún más, todas las lecturas que podrían
ser dañinas para nuestra alma. Aun respecto a obras que tratan de doctrina
espiritual, no tendamos a leer un sinnúmero de libros.
Cuando encontremos un libro que corresponde a las necesidades de nuestra alma, leámoslo pausadamente, sin prisas; meditemos
en él, y releamos a menudo, para que absorbamos sus enseñanzas, las asimilemos y vivamos según ellas.”
“Santa Teresa de Liseux nos dice que cuando ella estaba aún en el mundo y era
muy joven, su vida espiritual se
nutría de la más pura harina contenida en La Imitación de Cristo. Fue el único libro beneficioso para ella. Por eso era su compañero
constante.”
“Seamos modestos en nuestros juicios.
Debemos desconfiar de nuestro afán de juzgar,
de criticarlo todo, lo cual es
la causa de tantos conflictos en la sociedad. Evitemos tomar el papel de jueces de nuestros
hermanos. ‘No juzguen
y no serán juzgados’ es una enseñanza
fundamental de Jesús, Nuestro
Señor. No juzguemos a nadie, bien sea lo que es bueno o malo para él, a menos que estemos obligados a hacerlo a cuenta
de la autoridad que tengamos que ejercer a este respecto. Pero aún entonces, hagámoslo
con temor y temblor, desconfiando de nuestra manera
de ver las cosas,
que podrían no estar de acuerdo
con el juicio de Dios.” 71
“A fin de evitar juicios
impropios, no permitamos a nuestra mente deambular por todas partes, y examinar
la conducta de otros, especialmente la de superiores. ¡Cuánto más sencillo
y sobrenatural para nosotros sería ver en aquellos que nos rodean,
los instrumentos de la misericordia de Dios hacia nosotros! Aun
cuando esos instrumentos fueran defectuosos a la vista de Dios, sin embargo, siguen siendo los instrumentos de los
designios misericordiosos de Dios hacia nosotros.”
“Aquí tenemos la humildad de mente, una verdadera y
profunda humildad que hace tan fácil el obedecer, aún cuando esa obediencia sea hacia autoridades paganas, y mucho más hacia aquellos
que a pesar de sus imperfecciones, no tienen mayor deseo sino que el Reino de
Dios sea completamente establecido en nuestras almas.”
“Nuestra tendencia innata al orgullo, como
consecuencia del pecado original, nos tienta a buscar los primeros puestos, y todo lo que es más admirado por los
hombres, aun después del ejemplo puesto
por los Apóstoles, ¡justo antes de la Pasión de Nuestro Salvador! La modestia
también nos impulsa a sublimar nuestro
deseo de grandezas
en el mundo, hasta poder deponer tales grandezas
siguiendo el ejemplo de Cristo, nuestra Cabeza, a fin de aferrarnos solamente
al placer del Padre.”
“¿Qué importancia tiene el estar aquí o allí, o en ejercer
esta o esa función? ¡Tampoco
ambicionemos obtener el mejor lugar en el Cielo! Nuestro único deseo
debería ser hacer la Voluntad de Dios en cada momento,
glorificarlo a Él ahora y a través de la eternidad, de acuerdo a lo que le agrada
a Él.”
“La modestia, un precioso fruto del Espíritu Santo,
también nos inclinará a conformar todos los afectos
de nuestro corazón con los afectos del Corazón de Jesús, y para ese propósito,
hacer que nuestra sensibilidad y
nuestra imaginación practiquen la moderación. ‘La moderación, lo mismo que la paciencia’.... ¡qué bien practicaba
esto tan fundamental Santa Teresa de Ávila, y cuán elocuentemente proclamaba
su importancia a sus Carmelitas!”.
“Bendita el alma que siguiendo
el ejemplo del Hijo, ama sólo al Padre, y todas las otras personas
y cosas solamente en Él, con Él y
por Él, y se aplica con todo
amor a los deberes
de cada momento presente, moderando cuidadosamente la imaginación y la
memoria, rehusando volver inútilmente
al pasado, y dejando de preocuparse por el futuro. ¡Esto significa moderación y modestia!”
“La perfecta moderación es un regulador de todos los
movimientos de nuestra alma. Pero su acción
tiende también a la actividad externa, al apropiado uso de los ojos, los oídos,
la lengua, nuestro comportamiento,
nuestros gestos, nuestra manera de
tratar a las personas y cosas, respecto
a uso de la comida y el descanso, ropa y adornos, juegos y entretenimiento.
Modera todas estas actividades
externas, y cuida al alma que posee ese precioso fruto del Espíritu Santo, previniendo los excesos de un lado o del
otro. Así, en todas las circunstancias, demanda el uso de la razón, pero de la manera de conducirse
que encontraríamos en Nuestro Señor mismo, o Su Santa Madre, si estuvieran en nuestra situación. No hay, por lo
tanto, ni negligencia ni disputa, sino
en todas las cosas, la perfecta medida,
el justo medio es preservado.”
“Es evidente que esta perfección que admiramos en los
santos, está más allá de los poderes de la naturaleza
humana por sí sola. Lo que se requiere es la continua asistencia del Espíritu
Santo. Es por eso que debemos
repetir una vez más: la única manera de obtener
esa perfección, es entregarnos totalmente a la acción del Espíritu
Santo, y hacernos
más y más pequeños y humildes.
Porque es reconociendo con humildad nuestra pequeñez y miseria, que combatimos contra
el orgullo, y nos disponemos
a la acción del Espíritu Santo en nuestras
almas.”
“Espíritu
Santo, Dios de Verdad y Amor, Tú ordenas todas las cosas con la medida
apropiada. Lo conduces todo con
fuerza y suavidad hacia el fin debido y el propósito general del universo. Concédenos que en todas las circunstancias
podamos actuar de acuerdo a Tus inspiraciones, y evitar todo apresuramiento, lo mismo que toda negligencia, a fin
de que después de glorificar al Padre
en Cristo en este mundo, podamos cantar por toda la eternidad las Divinas
alabanzas, inspirados por Ti, Divino Espíritu de Amor. Amén.”
CONTINENCIA Y CASTIDAD
“San Pablo menciona
finalmente entre los frutos que el Espíritu
Santo produce en el alma totalmente entregada
a Su acción divina, la Continencia y la Castidad.”
“De acuerdo a Santo Tomás de Aquino, la castidad
significa la perfecta e inalterable castidad de las almas a las que Dios, en Su misericordia, se digna preservar
aun de las tentaciones contra esta bella
virtud. No hay duda que ésta era la castidad, no solamente de Jesús, sino
también de María y José.”
“Dios escoge preservar a ciertas almas de esa manera,
aún desde su niñez, de todo movimiento desordenado
de concupiscencia, lo cual es una gracia muy grande. Sabemos por lo que Santa Teresa de Lisieux le contó a su hermana
Paulina, durante su última enfermedad, que ella era una de esas almas privilegiadas.”
“Dios les da a tales almas, además de ese precioso
favor, una gran prudencia, y una delicada vigilancia,
que las hace evitar, casi instintivamente, aquello que pudiera manchar la
pureza de sus almas. Esto es también
un efecto de los dones del Espíritu Santo. La perfecta castidad y la vigilancia en evitar
todo lo que pudiera manchar la imaginación o los sentidos, no significa necesariamente
que esta persona ignore los hechos de la vida. Como la ‘pequeña Teresa’ le dijo
a su hermana Paulina: ‘no es el
conocimiento de tales cosas lo que es malo... la Santísima Virgen sabía todo acerca de eso. ¿Acaso no le
dijo Ella al ángel en el momento de la Anunciación: ‘cómo podrá ser eso, si yo
no conozco varón?’ (Lucas 1, 34).”
“Lo que ha hecho Dios es bueno y apropiado. El
matrimonio es una vocación fundamental, ‘algo
bello para aquellos que son llamados a él. Es el pecado el que lo ha
desfigurado y manchado’.” “Pero aquellos
que están totalmente consagrados a Dios por el celibato, deben evitar cuidadosamente toda curiosidad inútil en
ese aspecto; deben mantener su corazón libre de todo afecto que pudiera
distraerlos del único objetivo de su amor.”
“Cuando Teresa era muy joven, ella oró: ‘¡Oh, Jesús,
dulzura inefable!, convierte en amargura para
mí, todas las consolaciones terrenas’. Ella estaba evidentemente movida por la
acción del Espíritu Santo en esto,
porque nos dice que repetía estas palabras sin entender mucho de su profundo significado.”
“Escribió más adelante: ‘No quiero que las criaturas
reciban un átomo de mi amor. ¡Quiero darle todo solo a
Jesús! ¡Nada sino Él! Él es a quien yo
deseo complacer, sólo a Él.”
“Benditos aquellos
que han podido mantener intacta esa bella, pero también muy delicada flor de la virginidad. Hoy día, uno tiene la
impresión que el valor de la virginidad no es inculcado lo suficiente en las mentes de la gente. Esto es una gran pérdida,
porque las almas están naturalmente inclinadas a tener en gran
estima la virginidad, por tanto tiempo como mantienen intacta la pureza
de la gracia bautismal.”
“Debería ser normal
para hombres o mujeres cristianos jóvenes, llegar vírgenes
al sacerdocio, a la
vida religiosa o al matrimonio.”
“Muchas caídas en este aspecto,
se evitarían, si como en la Iglesia
primitiva, no temiéramos
formar a nuestros
jóvenes para vivir la pureza
de una manera positiva y delicada.”
“Dios algunas veces concede el don de perfecta castidad a aquellos que han luchado
valientemente, como recompensa por su perseverancia y fidelidad en Su
servicio. Ése fue el caso del joven
Tomás de Aquino,
el Doctor angélico,
que fue librado
de una manera milagrosa de todos
los movimientos de concupiscencia, después de haber luchado victoriosamente
contra una prostituta que le habían enviado sus hermanos para corromperlo y alejarlo de su vocación
religiosa y sacerdotal. Tales almas
deben siempre recordarse a sí mismas, que por sí solas sólo son debilidad, y por lo tanto, deben ser
siempre muy prudentes y no perder el precioso tesoro que les fue confiado.”
“Sería de cualquier modo un
error, creer que un alma totalmente entregada a la acción de los dones del Espíritu Santo, está
necesariamente libre de toda tentación contra la castidad. ‘Pasa con frecuencia, escribe San Gregorio el
Grande, que un alma que ha sido llevada a las alturas por el Divino Espíritu, sufre sin embargo,
dolorosos asaltos de la carne... pareciera que el Cielo y el Infierno
se han unido, porque el alma es al mismo tiempo inundada
con las luces de la contemplación, y oscurecida por acosadoras tentaciones’.”
“Es por eso, que además de la perfecta castidad, San
Pablo coloca a la continencia como otro fruto
del Espíritu Santo, en el alma perfecta. La continencia es la ‘laboriosa
castidad’ de las almas que viven el estado del matrimonio, o están sujetas a
tentaciones impuras.”
“El Señor puede permitir que un alma totalmente
entregada a Su amor, como Santa Catalina de Siena
o Santa Ángela de Foligno, sea cruelmente tentada de esa manera. Puede ser que
Dios desea por tales medios, darle
una ocasión de hacer reparación por los numerosos pecados que se cometen en el mundo contra la virtud de la castidad.”
“San Francisco de Sales nos dice (Introducción
a la Vida Devota cap. 3): ‘San Pablo
sufrió
tentaciones
de la carne por largo tiempo, pero eso de ninguna manera
significa que no era
agradable a Dios. La Bendita
Ángela de Foligno
sufrió horribles tentaciones igual que San Francisco
y San Benito... Pero eso no hacía que perdieran la gracia de Dios; por el
contrario, obtuvieron un gran aumento de gracia
en esas ocasiones’.”
“Lo que es más doloroso para tales almas es la
perturbación que tales tentaciones les producen; tan grande es esta perturbación que parece que ya no aman a
Dios. ‘El amor a Dios ya no aparece por
ningún lado, excepto en las profundidades de la mente y el corazón, y les
parece a ellos, que está ausente
también de allí’. (San Francisco de Sales).”
“‘¿Dónde estabas
Tú, dulce Señor mío’ lloraba Santa Catalina de Siena, después de padecer una severa tentación de esa clase, ‘cuando mi
corazón estaba lleno de oscuridad e inmundicia?’ ‘Hija Mía, Yo estaba en tu corazón’. Ella dijo entonces: ‘¿Cómo podías
morar en mi corazón, cuando estaba
lleno de esos horribles pensamientos? ¿Acaso moras Tú en esos sucios lugares?’
Nuestro Señor contestó: ‘Dime, hija Mía, ¿esos feos pensamientos de tu corazón
te dieron placer o tristeza, pesar o deleite?’ Ella replicó:
‘Ellos me dieron un pesar y amargura’. ‘Bien, respondió Jesús: ‘¿Quién puso esa gran amargura y pesar en tu corazón,
sino Yo, que permanecí escondido en
las profundidades de tu alma? Ese sufrimiento fue la ocasión de ganar grandes
méritos y un aumento de tus
virtudes y tu fortaleza’. (Introd.
Cap. 4).”
“San Francisco de Sales continúa: ‘(Cuando concierne a
almas que pertenecen enteramente a Él), Dios permite
estos grandes asaltos
solamente con el fin de elevarlas a Su puro y excelente amor... por tanto, cualquier tentación
que les venga, y cualquier
placer que ella traiga, mientras
la voluntad se rehúse a consentir, no sólo las tentaciones sino también
el placer, no se perturben; porque Dios no está ofendido por eso’.”
“Éstas son palabras de gran consuelo para las almas
que tienen que luchar a fin de permanecer fieles
a su ideal de perfecta pureza. No debe ceder ante el desánimo, sino recordar lo
que Santa Teresa de Liseux escribió a
una persona que vivía en el mundo, y que estaba atormentada por esa clase de tentación: ‘¡Bendito el que ha
sido juzgado digno de sufrir tentaciones!’ Después de todo la tentación no es más que una ocasión
para el alma, para probar su amor y su indefectible fidelidad a Dios.”
“Un alma que está totalmente entregada a la acción del
Espíritu Santo, espontáneamente y casi por instinto,
ha recurrido a los medios que los santos de la vida espiritual unánimemente recomiendan en tales circunstancias, y particularmente ésa de
revelar lo que está sucediendo en su
corazón. Santo Tomás tiene esto que decir acerca de eso: ‘El demonio, que es
orgulloso e impuro, es un enemigo de
toda humildad en una buena confesión. Es por eso que nada es preferible o más fácil, a fin de estar
protegido (de caer en) de esas tentaciones, que revelar claramente la propia condición al confesor, y hacer esto cada vez que tales tentaciones se renueven’.” (Op. 63)
“Ésa es también la opinión de San Francisco de Sales:
‘La primera cosa que el demonio quiere que haga
un alma a la que desea tentar, es que guarde silencio... Dios, por el
contrario, en Sus inspiraciones, nos
pide que hagamos conocer nuestra condición a nuestros superiores y guías’ (Introd.
Cap. 7).”
“La experiencia confirma tanto la verdad de esta
enseñanza, que a menudo será suficiente para
un alma, resolverse a revelar claramente a su director espiritual la
tentación que está teniendo, para que ésta desaparezca inmediatamente.”
“Bendita el alma a quien el Espíritu Santo le concede
la gracia de beneficiarse con tales dolorosas
tentaciones, impulsándola a humillarse y así disponerse a recibir una gran abundancia de gracias.”
“Espíritu
Santo, Espíritu de santidad y pureza. Fuego Divino que inflama los corazones de
los Benditos, ven y consume en
nosotros todo lo que Te desagrada. Que seamos purificados de todo afecto desordenado y liberados de toda
atadura al pecado, para que con Jesús y María, podamos glorificar eternamente al Padre a través de Ti, Divino Espíritu,
que vives y reinas con Él, y el Hijo, en eterna
beatitud. Amén.”
EL
CIERRE DE LA NOVENA SE INICIA A LAS 8:00 P.M. DEL SÁBADO CON UNA PROCESIÓN CON VELAS / CORONILLA
DE RENOVACIÓN / LETANÍAS AL ESPÍRITU SANTO / ORACIONES
DE SERVICIO AL PUEBLO DE DIOS QUE CONCLUYEN CON ‘LETANÍAS DEL SANTO MANDATO’
/ BENDICIÓN DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD / ASPERSIÓN DE AGUA BENDITA CON HIMNOS AL ESPÍRITU SANTO, SEGUIDO POR LA ORACIÓN FINAL (PRECIOSÍSIMA
SANGRE DE JESUCRISTO, SÁLVANOS A NOSOTROS Y AL MUNDO ENTERO. AMÉN).
DESPUÉS
DE LAS ORACIONES FINALES DE ARRIBA, TENDRÁ LUGAR UNA MISA DE VIGILIA DE PENTECOSTÉS, SIEMPRE QUE ESTÉ PRESENTE UN
SACERDOTE. LA SANTA MISA SERÁ SEGUIDA POR LA QUEMA DE PETICIONES, TESTIMONIOS, HIMNO DE CLAUSURA,
Y ORACIÓN FINAL (PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESUCRISTO, SÁLVANOS A NOSOTROS
Y AL MUNDO ENTERO. AMÉN).
ESTA
SANTA MISA DEL SÁBADO CONCLUYE LA NOVENA Y LA VIGILIA DE LOS “TRES DÍAS DE ESPERA”
DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, Y TERMINA A LA MEDIANOCHE O ALGO MÁS TARDE.
CAPÍTULO XII
LA ALEGRÍA
DEL REINO GLORIOSO
DE PAZ
(Para ser leído el viernes a la
11:30 am. Durante los “Tres Días de Espera”
antes del Domingo de Pentecostés. Para leerlo el
sábado a las 8:30 am el último día y
en cualquier otro tiempo,
incluyendo el Domingo de Pentecostés).
LA
GRAN ALEGRÍA
Mis Enseñanzas los Complacerán
“La Paz sea con ustedes,
Bernabé, y con todos Mis hijos que
entran a este gran mes con oración. Yo les doy la bienvenida con Mi amor y misericordia. Yo abriré otra página de enseñanzas
para Mis hijos que estén dispuestos a crecer y amar. Los pequeños verán grandes cosas en Mis enseñanzas y se llenarán
de alegría. Mis enseñanzas los saciarán. Pero los orgullosos no verán nada. Ellos mirarán y
mirarán sin ver, escucharán y escucharán sin oír. Mis Palabras no tendrán
significado para ellos.”
“Sé humilde y acércate a Mi amor y cuidado. Permanece unido a Mí
y Yo permaneceré unido a ti. Mi
bendición permanezca en sus almas. Yo los bendigo en el Nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.”
Jesucristo, 1° de Julio,
2007
EL PRIMER
GOZO
La Dorada
Paz de Felicidad
“Alégrense todos ustedes que están en El Señor. Estén felices
todos ustedes que han sido redimidos
con la Sangre Preciosa de Jesucristo. Ustedes están bendecidos. Yo soy su amigo
y el servidor de Dios, Antonio. En
este gran mes de paz y gracia, Jesús me envió para hablarles de un tema llamado La Dorada Paz de Felicidad. Éste es el gozo del Glorioso Reino de
Paz. Él quiere que la alegría llene sus corazones siempre para apresurar el Reino
en sus corazones.”
“Hoy vengo a hablar sobre el gozo de la verdadera libertad que da
al alma la Felicidad Dorada. Amigo de Dios, la verdadera libertad
es la libertad del espíritu que busca solamente a Dios. La posesión
de Dios es la verdadera libertad del alma. En Dios,
el alma encuentra satisfacción y paz.”
“Cuán felices son las almas que
encuentran verdadera libertad en Cristo Jesús; ellas poseen la felicidad dorada. Nada ocupa su mente
excepto el amor de Dios. Nada altera su paz. Ellos son como pájaros libres en el aire que solamente piensan en cómo
alabar a Dios. Ellos se levantan felizmente
como el sol naciente, y brillan como las estrellas de la mañana. Amigos, estas
almas encuentran paz donde otros
encuentran confusión y tristeza. Ellos se regocijan en todas las cosas porque su Dios está con ellos siempre.
Todos ustedes son llamados a este estado de vida de la felicidad dorada en esta tierra. El primer medio para lograrlo
es la verdadera libertad. Sé libre y lo poseerás.
Mi Jesús los bendiga, los dejo.”
CRISTO:
“La verdadera libertad trae las almas más cerca de Mí.
Acércate a Mi amor y encuentra paz y libertad.
Yo los bendigo
en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amen”.
Jesucristo,
2 de Julio, 2007
SEGUNDO GOZO
Ustedes son Hijos
de Dios
“Alégrense, ¡oh, casa de Jacob!
¡Regocíjense, oh casa de Israel! Ustedes son los elegidos entre las naciones para ser la nación santa de Dios.
Las poderosas Manos de Dios los han sacado de Egipto. El amor de Dios cuida de ustedes.
Yo soy su amiga y sierva
de Dios, Teresa.”
“Jesús
me envió a hacer felices
sus almas, a recordarles la alegría que deben compartir
y manifestar en el
mundo. Ésta es la alegría de la Dorada
Felicidad del Glorioso Reino de Paz.”
“Ustedes son los hijos e hijas de Dios.
¿Cómo suena esto a sus oídos? Les repito, ustedes son hijos de Dios.
No quise decir los hijos del hombre más rico del mundo o los hijos del presidente de su país: yo quise decir los hijos de
Aquél que creó todas las cosas y posee todas las cosas incluyendo las riquezas del hombre más rico; incluyendo su
presidente y su país y los países del mundo.”
“Ustedes son hijos del Rey del Cielo y
la Tierra. Reclamen la autoridad del Hijo y alégrense. Sean felices, ustedes príncipes de Cielo y
Tierra. Todo lo que su Padre tiene es de ustedes. Su enemigo les temerá, debido a su Padre. Montañas y
mares les obedecerán. Su palabra es autoridad ante las criaturas, porque
su Padre hizo todas las cosas.
En ustedes, su Padre
será glorificado.”
“Amigos, no permitan que nada aleje esta
alegría de ustedes. Permanezcan unidos al Padre y el Padre permanecerá unido a ustedes. Entonces ustedes serán
siempre Sus hijos y Él será un Padre para
ustedes. No busquen ser hijos pródigos, o serán esclavos. Permitan que la dorada felicidad que viene de la alegría
de ser un hijo
habite en sus almas.
Yo pido a Jesús que los bendiga.
Adiós.”
CRISTO:
‘Sé feliz de tener un Padre que te cuida. Sé feliz también por
ser hijo de un Padre tan digno. Dios
es tu Padre y ésta es tu mayor felicidad. Entonces Yo te bendigo en el Nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo,
3 de Julio, 2007
TERCER GOZO
Ella es el Templo
del Espíritu Santo
“Alégrate, ¡oh, Jerusalén!, tu gloria está brillando por todo el mundo. Tú eres la luz del mundo y el
orgullo del pueblo de Dios. Alégrate, ¡oh, hija de Sión!, porque tu Rey está
llegando para morar en ti. Yo
soy tu hermano, Jerónimo.”
”Jesús me envió a anunciar el mensaje de
felicidad a las hijas de Sión. Jerusalén debe estar feliz porque la gloria
de Dios está sobre ella. Ella es el Templo del Espíritu
Santo. Dejen que esta alegría llene su corazón siempre y
alcance a todos los que se acercan. Ésta es la Dorada Felicidad a que están llamados a dar testimonio en el mundo.”
“Benditas son las casas en las que
habita el Señor; y más bendecida la que es esposa de Dios. Amigo de Cristo, ¿qué alegría y felicidad
estás buscando fuera de ti? ¡Mira! El Cielo esta en ti. ¿No estás viendo la belleza y la gloria del Cielo dentro de ti? Ante ti los ángeles se inclinan postrándose al Rey cuyo Trono fue instituido
en ti. Brilla, ¡oh, Sion!, porque tú eres la santa montaña de Dios.
¡Mira! Tu pueblo está observándote,
buscando en ti, refugio del Señor. Déjalos compartir el gozo de tu gloria. Jerusalén, tú eres el Templo del Espíritu Santo. Reconoce tu
grandeza y sé feliz. Todos los que
reconocen esta grandeza y habitan en su alegría, comparten la paz del Reino Glorioso. Ésta es la felicidad de los que son redimidos con la Sangre del
Cordero. Los dejo para que el Cordero los bendiga. Adiós.”
CRISTO:
“Tú eres el Templo de Dios si permaneces unido a Mí. ¡Jerusalén
es tu nombre! En ti, ¡oh, Jerusalén!,
Mi gloria brillará. Esto es siempre tu orgullo y tu felicidad. Que nadie te lo
quite. Así que te bendigo, en el
Nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo.
Amén.”
Jesucristo, 4 de Julio 2007
CUARTO GOZO
El Deseo del Cielo
“Qué bella es su casa, ¡oh,
almas de los justos!, y qué bendecidas son ustedes por ser nativas del Cielo. Sean siempre felices todos ustedes,
ciudadanos del Cielo. Su casa es hermosa. Yo soy su hermana, Inés. Jesús me envió para nutrir sus almas con el gozo
del Cielo que les espera. Esta alegría
es la manifestación del Reino Glorioso de Paz
que está dentro de ustedes.”
“Amigos de Cristo, todas las almas deben
desear el Cielo. Poseer a Dios y vivir con Él en Su Reino debe ser la más grande meta de cada alma.
En el Cielo, experimentará lo que es el amor perfecto. Quiero decir que todas las almas amarán
perfectamente como Dios. Éste es
el gozo del Cielo.”
“Hijos
de Cristo, su patria es hermosa: hay muchas mansiones allá. Es una casa de paz. No hay
“En el Cielo hay paz. Ningún país
peleará contra otro. De hecho, hay únicamente un país —el Cielo. Una tribu, Cristiana; y Jesús es
nuestro Rey por siempre. En el Cielo hay satisfacción. La búsqueda de sus corazones encontrará su
satisfacción en el Cielo, porque Dios está allá, para saciar el hambre de sus almas.”
“Escuchen todos ustedes, pequeñas almas
de la Tierra: Deben alegrarse siempre porque tienen una casa alegre. Esta felicidad debe ser manifestada a todos los
hombres para que ellos vean y crean en lo que ustedes esperan.
Éste es el gozo del Reino Glorioso
que está llamado
a manifestar. Entonces, los dejo en este gozo para que Jesús los bendiga. Adiós.”
CRISTO
“En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones. Les estoy diciendo
esto para mantener su esperanza viva
y hacerlos felices porque su casa es el Cielo. Yo los bendigo en el Nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo, 5 de
Julio 2007
QUINTO GOZO
Ustedes son la Bendición del Mundo
“Regocíjense y estén alegres,
todos ustedes que adoran al verdadero Dios. Dejen a su corazón regocijarse, todos ustedes que esperan por
el Señor en santidad y paz. Ustedes son la bendición de la Tierra y la felicidad de Dios. Yo soy su hermana,
Cecilia de Dios.”
“El mensaje que tengo para ustedes es que Jesús dijo: “Ustedes son la bendición
de las bendiciones de la Tierra y la felicidad de Dios.” A través de ustedes, Dios
bendice al mundo. A través de
ustedes, se concede misericordia a la humanidad. A través de ustedes, el
Corazón herido del Señor es sanado.”
“Amigos de Cristo: Ustedes son una bendición para la Tierra que los
crió. De hecho, esa tierra será
fértil y dará fruto debido a ustedes. Y por esa razón están llamados a ser
felices y regocijarse en el Señor siempre.
Hijos: ¿Qué entienden
ustedes cuando me escuchan decir que son la felicidad de Dios? Ustedes son los
pequeños ángeles de Dios que están siempre en la Mente de Dios para Renovar la Faz de la Tierra.
Y de hecho, ustedes lo hacen feliz por su
forma de vida.
Bendita eres, ¡oh, alma!, por estar
entre las pocas que hacen feliz a Dios; que esto sea tu alegría, que esto sea tu felicidad. El conocimiento
y posesión de esta felicidad y alegría es la paz que estás llamado a celebrar. Manifiéstala al mundo
y comparte la Dorada Felicidad del Reino
Glorioso. Los dejaré
para que Jesús los
Bendiga.”
CRISTO
“¡Ustedes son la bendición
de la Tierra! ¡Ustedes son la felicidad
de Dios! Y Yo seré su felicidad
también. Yo los bendigo
en el Nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.”
SEXTO GOZO
Su Defensor
es Supremo
“Alégrese, ¡oh, pueblo de Dios! Los días
en que pagaban para fortificar las murallas de la ciudad han pasado. ¡Miren! Su Dios es ahora una muralla de fuego
alrededor suyo. Ningún enemigo los verá o les hará daño. Los Guerreros Celestiales están a su lado para pelear por ustedes y defenderlos. Yo soy
su amigo y siervo de Dios, Pío.”
“Amigos
de Cristo, fui enviado para hacerlos orgullosos y levantar sus almas al decirles que ¡su
Defensor es supremo!”
“Imagínense un poco ser cuidados por los
Ángeles Celestiales del Dios vivo. Donde quiera que vayan, ellos los siguen y limpian el camino. Ante ustedes, hay
una columna de nube para acuñar a su
enemigo; y detrás hay una columna de fuego que les mostrará el camino a la
tierra prometida. Miles de enemigos
estarán a su lado y diez mil a su otro lado, pero ninguno les hará daño, porque supremo es su Defensor. Dios se abrirá
paso entre sus enemigos. Él los hará a un lado como lo hizo en el Mar Rojo. Estarán parados como una pared y ustedes pasarán
como un príncipe, sin que les hagan daño.”
Amigos de Cristo: ¿No han sentido la
presencia de su Defensor a su lado? ¿No han visto los soldados en guardia? ¿Están temerosos de los enemigos malignos?
¡No teman! Regocíjense en el conocimiento de esta verdad.
Sean felices porque supremo es su Defensor.
Nadie puede vencerlo. Estén orgullosos de esto y
compartan esta alegría y felicidad con todos los hombres. Ésta es la Dorada Alegría y Felicidad del Reino Glorioso a que están llamados
a dar testimonio. Los dejo en
este gozo para que Jesús los bendiga.
Adiós.”
CRISTO:
“Yo estoy siempre
con ustedes hasta el fin de los tiempos, Yo los bendigo
en el Nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo, 7 de Julio 2007
SÉPTIMO GOZO
¿Por
qué están viviendo como huérfanos? Ustedes tienen
una madre.
“Acérquense a Mi cuidado maternal,
¡oh, Mis queridos hijitos! Yo soy su Madre y su Reina. Yo
soy la Rosa Mística, María la Madre del Agonizante Jesucristo.”
“Hijos, regocíjense siempre porque su Madre está viva. Su Madre
los cuida. Piensen en una buena Madre
quien va por agua en la fría mañana. Cuando regresa, ella hierve el agua y prepara el desayuno para la familia. Con su propio pecho ella
alimenta al pequeño bebé que no puede comer alimento sólido.
Ella baña a los pequeños
y remienda sus ropas. Esta Madre es
cariñosa y cuidadosa. ¡Yo soy una Madre amorosa que conoce todas
sus necesidades! Yo soy Madre
cuidadosa que cuida de ustedes. ¿Por qué están viviendo como huérfanos? Ustedes tienen una Madre. Su Madre está viva.
Acérquense a Mí y compartan Mi alegría. Sean felices como el vino de la mañana.
Dejen que el mundo comparta su felicidad.”
“Hijos, ¡díganle a todo el mundo que ustedes tienen una Madre!
¡Díganle que su Madre está viva!
¡Ella los Cuida! Ella es amorosa. Éste es el gozo del Reino Glorioso a que
están llamados a dar testimonio. Recuerden que no habrá huérfanos
en la Tierra de Paz. Sean felices
y regocíjense siempre.
Permanezcan en la Paz de Cristo.
Adiós.”
CRISTO:
“Hijos, Mi Madre es también
vuestra Madre. Y ésta será siempre vuestra
alegría. Yo los bendigo
en el Nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.”
Jesucristo,
8 de Julio 2007
Yo les Traigo Alegría
y Felicidad:
“La paz sea con ustedes. Yo soy su todo y su felicidad. Felices
son todos los que encuentran satisfacción
en Mí; sus días están bendecidos. Yo Soy el Agonizante Jesucristo que los ama.
Hoy les traigo alegría y felicidad
al derramar bendiciones sobre todas las almas que participan en esta Novena. Que todas las bendiciones que
he derramado sobre ustedes, en estas Novenas
anuales por los pasados diez años, sean para todos los que completen
esta Novena anual. Sus días verán
buenas cosas; y siempre terminarán con felicidad y alegría. Yo derramaré sobre ustedes toda la sabiduría para conocer y
ver el Dorado Gozo del Glorioso Reino de Paz. Estén siempre llenos de felicidad. Que la luz de la verdad brille
siempre en sus caminos. Ordeno al Arcángel San Miguel protegerlos y defenderlos. Que sus almas experimenten la luz de la verdadera
Paz.”
CRISTO:
“Permanezcan cerca en Mi amor. Yo los bendigo a todos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo, 9 de Julio2007
El Espíritu
Santo Renueva todo:
“La Paz del Cielo sea con todos ustedes. Hijos, les doy la
bienvenida a estos tres días de oración en honor de la Santísima Trinidad
con el mensaje “El Espíritu
Santo todo lo renueva”. Acérquense a Mí y escuchen Mi lección
de paz. Yo soy su Madre la Rosa Mística, María la Madre del Agonizante Jesucristo.”
“El Espíritu de Dios renueva todo. La Tercera Persona de la
Santísima Trinidad todo lo renueva. Hijos,
déjenme llevarlos a la memoria del pasado. Cuando el hombre cayó de la gracia
de Dios, él perdió la gracia
santificante. Esto significa que el Espíritu Santo se alejó de él. Todo en el mundo se corrompió y sufrió los dolores de
la oscuridad y el pecado. Por miles de años el
hombre se revolcó en la oscuridad. Pero cuando llegó la plenitud de los
tiempos, Dios envió Su Espíritu al
mundo para ungir y consagrar un tabernáculo para la llegada de Su único Hijo engendrado. A través del Hijo, el Espíritu
Santo renovó y salvó el mundo caído. La luz todavía está encendida en el mundo para la paz y la salvación.”
“Ustedes son los hijos e hijas de la Luz. A través del poder del
Espíritu Santo, ustedes son creados,
y así son instrumentos del Espíritu Santo, el instrumento de renovación. El
Espíritu lo renovará todo a través de ustedes.”
“Hijos, ríndanse a la Luz del Espíritu Santo y adquieran todas
las gracias necesarias para su triunfo
y para la renovación del mundo. No permitan que la luz que hay en ustedes se
vuelva oscuridad. No corrompan el
Templo de Dios que son ustedes. No disgusten al Espíritu de Dios. Siempre y en todo lugar escuchen Su Voz y
obedezcan Su llamado. Sigan el plan de renovación que ha sido establecido para ustedes. Hijos, si ustedes siguen
el plan de Dios que se les ha dado en
esta Devoción de la Preciosa Sangre de Mi Hijo, ustedes seguramente renovarán
todo a través del poder de Dios.
“Yo soy su Reina que los llamó.
Los amo a todos.
Permanezcan en la Paz del Cielo.”
Rosa Mística (Nuestra Madre Bendita, Reina del Cielo y de la Tierra),
13 de Julio 2007
Los Pastos
y los Árboles Moribundos Sonreirán:
“Cuán feliz fue el desierto el día que
recibió la primera lluvia del año. Abrió su boca y bebió hasta satisfacerse. Observen cómo estos pastos y
árboles moribundos sonríen con el brillante rocío de la mañana. Oh, así es como el pueblo de Dios estará jubiloso y
danzará en los días en que los rayos de la
luz-dadora de vida brillará sobre ellos. Yo soy su amiga y servidora de Dios,
Cecilia.”
“El Espíritu de Dios fortalecerá el
mundo caído. Vean, el viento está soplando, y nadie sabe su dirección. El Espíritu Santo de Dios ha
llenado el Universo. Él está en el mundo caído. ¡Qué bendecidos son aquellos que están en unión con Dios! Ellos nunca
estarán cansados. Amigos del Dios
vivo, su victoria es por La Sangre del Cordero a través del Poder del Espíritu
Santo. Quien camina en la luz está
guiado por el Espíritu, pero aquel que camina en la oscuridad está guiado por la naturaleza del pecado y la
naturaleza da muerte. Sea amigo de Dios y permanezca en Su Amor, así el Espíritu de Dios permanecerá
en ti y dirigirá tu vida. Aquél a quien el Espíritu de Dios dirige es siempre un hombre victorioso en
esta edad oscura. Él ve caminos donde otros ven oscuridad. Su fortaleza es siempre renovada
cuando otros están débiles. Su esperanza está
segura cuando otros están sin esperanza. Permanezcan en el Amor de Dios y tengan siempre Su
Paz.”
“El mensaje que tengo para ustedes es: “Sean conducidos por Su Espíritu
y tengan su fuerza
siempre renovada.” Que mi Jesús
los mantenga siempre
en Su Amor. Yo los dejo.”
14 de
Julio, 2007
ESPÍRITU SANTO, FUENTE DE VIDA
“¡Regocíjate, Sión! Alégrense todos ustedes que han nacido
del Espíritu, porque
el Espíritu
Santo es vida. Yo soy su Reina y su Madre María,
Madre del Agonizante Jesucristo.”
“Hijos, en este ultimo día de los tres días de oración, vengo a
instruirlos en la lección del Espíritu Santo como la Fuente de Vida.
Cuán bendecidos son los que son guiados por el Espíritu. Sus días brillarán siempre como sol mañanero. No verán oscuridad en sus caminos.
¡Cuán bendito es el templo en el que habita el Dios del Cielo!
Como el Monte Sión, miles de santos
Ángeles lo rodearán y defenderán. En ese templo, la gloria del Altísimo será
revelada. Desde el Santuario de este
templo la fuente de agua dadora de vida estará brotando por siempre. Oh, como un pequeño arroyo, se ha
esparcido hacia un mar sin fin, para dar vida a las criaturas. Todo el que ha nacido del Espíritu es espíritu, pero
todo el que ha nacido de la carne es natural. El Espíritu da vida,
pero la naturaleza es débil
y está sujeta a la muerte.”
“Hijos, sean llenos del Espíritu de Dios. Apártense de su
antigua y pecadora forma de vida. Dejen
que el Espíritu del Altísimo conduzca sus vidas; ustedes serán verdaderos hijos
de Mi Hijo y Mi Dios, Jesucristo, su Agonizante Maestro.”
“Si ustedes obedecen
los mandamientos de Dios, Jesús los amará. Él los llenará con Su Espíritu,
y ustedes serán una nueva
criatura de amor divino. Porque
el mandamiento es ‘amor’”.
“Hijos, no se separen del amor de Cristo su Salvador. Si lo hacen, El Espíritu
de Vida se alejará
de ustedes. Crezcan
en el perfecto ejercicio del Amor Divino.
Ustedes serán salvados.”
“El Espíritu de Dios es Vida. A través del poder del Cordero de
Dios y en la unidad del Espíritu Santo,
la victoria es de ustedes. Yo rezo por la paz del Espíritu Santo en sus
corazones, en sus familias, y hasta
los confines de la tierra.
Amén”
“Bernabé, repite conmigo: ‘Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de los fieles y enciende en ellos
el Fuego de Tu Amor. Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado: Y renovarás
la faz de la tierra.’ Y el Reino de Dios
vendrá pronto. Amén.
Adiós.”
Nuestra Bendita
Madre María del Agonizante Jesucristo, 15 de Julio, 2007. |
(LECCIONES DEL CIELO SOBRE EL ESPÍRITU
SANTO Y SU INMINENTE DERRAMAMIENTO SOBRE LA TIERRA,
PARA NUESTRA LECTURA, MEDITACIÓN Y ORACIÓN.)
Derechos de Autor para el Apostolado de la Preciosa Sangre de
Jesucristo en Olo, Estado de Enugu, 2009.
DIRECCIÓN EN NIGERIA:
Apostolate of the Precious
Blood of Jesus
Christ Land of Adoration, Rock of Gethsemane Olo, Ezeagu L.G.A., Enugu, Enugu State, Nigeria
DIRECCIÓN POSTAL:
Apostolate of the Precious Blood of Jesus Christ
P. O. Box 121 - Iwollo Enugu, Enugu State Nigeria
DIRECTOR ESPIRITUAL DE LA DEVOCIÓN
PARA EL MUNDO:
Most Rev. Bishop Ayo-Maria Atoyebi Communications Centre – Diocese of Ilorin Bishop’s
House Box 686
16 Umar Audi Rd., Tanke
Junction Ilorin, Kwara State
Nigeria
SECRETARIO DE LA JUNTA DIRECTIVA
DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DEL APOSTOLADO DE LA PRECIOSA SANGRE DE JESÚS – NIGERIA:
Sr. Fidel Aloysius-Mary Odum
P.O. Box 6614, Ikeja
Lagos, Nigeria
Telefono: 234-802-327-6517
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PUBLICADO EN EE.UU. POR:
Queenship Publishing
P.O.Box 220, Goleta,
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Fuera de EE.UU.: (Código de acceso internacional) (805) 692- 0043
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(Para solicitar este libro, favor contactar a Queenship Publishing, por teléfono o por correo
electrónico según la
información de arriba.)
DEDICATORIA
AL ESPÍRITU
SANTO - NUESTRO
GUÍA INFALIBLE
Coloquio
“¡Oh,
Espíritu Santo, Divino Huésped del alma! ¡Tú eres el huésped más noble y digno!
Con la presteza de Tu bondad y amor
por nosotros, acudes a todas las almas que están dispuestas a recibirte. ¿Y quién puede decir los
maravillosos efectos que produces cuando eres bienvenido a un alma? Hablas sin ruido de palabras, y Tu
sublime silencio puede ser escuchado en todas partes. Siempre inmóvil, mas siempre en movimiento, y en Tu movible
inmovilidad, te comunicas con todos.
Estás siempre en descanso, mas siempre trabajando, y en Tu descanso realizas
las más grandes, dignas y admirables
obras. Estás siempre en movimiento, más nunca cambias de lugar. Tú profundizas, fortaleces y lo preservas
todo. Tu inmensa y penetrante omnisciencia lo conoce todo, lo entiende todo, y todo lo profundiza. Sin escuchar nada,
puedes escuchar hasta las más mínimas palabras dichas en lo más recóndito de nuestros corazones”.
“¡Oh, Espíritu Santo! Tú permaneces en todas partes,
a menos que seas echado, porque Te comunicas a todos, excepto a los pecadores
que no quieren levantarse del fango de sus pecados; en ellos no puedes encontrar un lugar para reposar, ni puedes
soportar el mal que emana de un corazón
que obstinadamente persiste en su maldad. Pero permaneces en las criaturas que
por su pureza, se hacen receptivas a Tus dones. Y Tú permaneces en mí por
comunicación, acción, sabiduría, poder, liberalidad, benignidad, caridad, amor, pureza;
Tú mismo preparas
adecuadamente a Tu criatura
para recibirte.” (Sta. María Magdalena de Pazzi)
LA BRISA
DEL SEGUNDO PENTECOSTÉS
INTRODUCCIÓN:
Este libro, La Brisa del Segundo Pentecostés está orientado para responder al llamado de Nuestro Señor Jesucristo hacia el reavivamiento
del Espíritu de Pentecostés entre sus
hijos. “Hoy”, dijo Jesús —(tomado del
Mensaje de la Preciosa Sangre)— “Vengo a hacer un llamado para la restauración del Espíritu de Pentecostés entre Mi pueblo,
a través de esta Santa Devoción
a Mi Sangre. Estoy haciendo este llamado para preparar al mundo para el Segundo Pentecostés. Este Segundo Pentecostés es la manifestación del Glorioso Reino que todos ustedes
están esperando. El Espíritu conducirá a todos los hombres a hablar el lenguaje
del amor, que todos pueden escuchar.
Esto será así, porque el fuego del amor se encenderá en los corazones de todos los hombres en ese
tiempo. Recuerden que les he dado la Coronilla de Renovación. Estas Rosas de Renovación les ayudarán a apresurar
la hora”.
“El próximo año (2010), Mis hijos iniciarán la Novena al
Espíritu Santo el viernes después de la solemnidad de la Ascensión, para finalizarla el sábado antes de Pentecostés, en varias parroquias y grupos. Les daré el programa
completo antes que llegue la hora. Entonces, habrá otro programa nacional... tan grande como la Reparación de Septiembre, porque será un llamado
a la renovación. El programa nacional comenzará el viernes y terminará el
domingo. Les daré también el programa
completo antes que llegue
el tiempo”.
“Este llamado indica la madurez de esta Devoción, que ayudará a
apresurar el Reino Glorioso, y ustedes están esperando por esta manifestación. Lo comenzarán al principio a nivel nacional
en este país...”
“Bernabé, no descuides este llamado. Alégrate
y haz el trabajo con amor. Yo estoy siempre contigo…”
El 1° de Enero del 2007, el Señor reveló por qué esta
devoción al Espíritu Santo se ha vuelto algo
urgente: “Bernabé,
el mundo ha llegado al punto más oscuro del cual te he estado hablando anteriormente. ¡Mira! Todo lo que te he estado diciendo acerca de esta hora ya está sucediendo. La iniquidad ha llegado a su
clímax. La frialdad y la negligencia han llenado los corazones de los hombres. Los hombres han perdido el sentido del
pecado. El sentido del razonamiento
se ha perdido. La fuerza de voluntad para sobreponerse al mal ha desaparecido. Nadie se atreve a contemplar mi Rostro
Agonizante para leer Mi amor. Estoy solo en esta hora, estoy abandonado en este
tiempo peligroso”.
“Pero en este momento de oscuridad de vuestros días, Yo
encenderé el fuego de la victoria. Es decir,
el fuego del amor en los corazones de los hombres. Es por esto que los he
llamado, para el reavivamiento de la Devoción
al Espíritu Santo,
y el don de Pentecostés entre Mi pueblo.
Que todos los que están viviendo en la oscuridad, esperen en el Cenáculo,
con oración y sacrificio. La luz de la vida vendrá
sobre ellos. Regocíjate, oh alma, tu salvación está cerca. No
te rindas en tu pelea contra el mal. No te desanimes en tu lucha
diaria. No retrocedas en el camino
hacia la perfección. Continúa luchando, porque tu salvación está próxima. Yo
Estoy cerca para ayudarte. No permitas que los fracasos
ni las heridas, sean obstáculos o te desanimen. Yo estoy aquí para sanarte y
fortalecerte. Mírame y fortalécete, porque Yo soy tu salvación”.
“Bernabé, todos los hombres experimentarán la luz que estoy
colocando sobre el lugar alto, para
la paz y la salvación mientras pasan los días. Felices aquellos que vean la luz
y vengan a la luz. Ellos no tropezarán en la oscuridad...”
Este libro, La Brisa del Segundo Pentecostés,
contiene el programa detallado de la Novena al Espíritu Santo, y el Programa de la Santa Espera. El
Capítulo I de este libro, habla acerca del Espíritu Santo como el Amor del Padre y del
Hijo. El Capítulo II, contiene el Mensaje de la Unión Íntima con Dios. El Capítulo III, ilustra lo que sucederá cuando
venga el Espíritu Santo. Luego, del Capítulo
IV al Capítulo VII, se medita sobre los Dones y Frutos del Espíritu Santo,
especialmente la meditación de Alexis Riaud en L’Action du Saint Esprit don nos ames — “La acción del Espíritu Santo en nuestra alma”. Hay oraciones de
intercesión al final de cada meditación —los frutos de mi meditación, que siguen el formato del programa,
tal como fue dado por el Señor. El último Capítulo XII, es el Mensaje
de Júbilo. Éste es el júbilo que debemos reclamar
por la manifestación del Glorioso Reino de Paz sobre la Tierra. Humildemente
recomiendo este libro como guía para retiros públicos
o privados tanto en Pentecostés, como fuera de la temporada de Pentecostés, para reavivar la fe y el santo celo, y también para la plenitud del Espíritu
Santo en el alma. Esperamos que
esta edición sirva para las necesidades presentes
de los miembros de la
Preciosa Sangre de Jesucristo y para toda la Iglesia en general. Oramos para
que las ediciones subsiguientes continúen sirviendo las necesidades actuales.
Nuestro Señor corona todo esto, prometiendo numerosos
favores a todos los que permitan que la Brisa del Segundo Pentecostés los
toque. Él dice: “Habrá
testimonios, porque Yo haré algo nuevo
y grandes cosas... Gozo, Paz, Caridad, Paciencia, Bondad, Generosidad,
Mansedumbre, Fidelidad, Modestia,
Auto-control y Castidad,
florecerán entre Mi pueblo...” ¡Así que vengan!
¡Prueben y vean qué bueno es el Señor!
Bernabé Nwoye
PROGRAMA
DE LA ESPERA GENEAL POR LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO
(Vigilia de “Tres Días de Espera
antes del Domingo de Pentecostés)
JUEVES:
Se comienza con las Oraciones de la Hora de Getsemaní
desde las 11:00
p.m. hasta las 3:00 a.m. del viernes.
VIERNES:
10:00 a.m. : Llegada
Oraciones de apertura: Acto de Consagración al Espíritu Santo y Oraciones por los Siete Dones del Espíritu Santo. Himnos.
10:30 a.m.: Exposición del Santísimo Sacramento.
Introducción “El Espíritu
Santo”. Lectura y meditación. Capítulo I. El Espíritu
Santo y los Dones. Lectura
y meditación.
Capítulo XII. La Alegría
del Reino Glorioso.
Lectura y meditación.
12:00 m.d.: Almuerzo.
12:30 p.m.: Santo Rosario
(Misterios dolorosos)
Coronilla de la Preciosa
Sangre, letanías y Consagración.
2:00 p.m.: Capítulo II. Intimidad con Dios - mensajes del 1 al 9 de Julio.
Los demás mensajes en oración silenciosa.
3:00 p.m.: Oraciones de Consuelo y Adoración.
5:00 p.m.: Capítulo III. Cuando el Paráclito venga. Lectura y meditación. 5:30 p.m.: Breve resumen e himnos.
6:00 p.m.: Ángelus y oración en silencio.
6:30 p.m.: Descanso para cena
(y confesiones cuando se puede).
8:00 p.m.: Novena
al Espíritu Santo,
8º. Día. Repasar
todo lo que Santa Cecilia
dio para los 9 días de la novena.
9:30 p.m.: Vísperas, oración
en silencio, completas. 11:00 p.m.: Descanso.
SÁBADO:
5:00 a.m.: Levantarse
7:00 a.m.: Santa
Misa 8:00 a.m.: Desayuno 8:30 a.m.: Santo
Rosario
9:00 a.m.: Capítulo XI. Los Frutos del Espíritu Santo, desde el Amor y la Alegría
hasta la Longanimidad.
10:00 a.m.: Capítulo XII. “La alegría
del Reino Glorioso
de Paz”.
11:00 a.m.: Adoración al Santísimo – Himnos al
Espíritu Santo. 11:30 am - 12:00
m: Almuerzo.
SIETE HORAS ININTERRUMPIDAS DE ADORACIÓN
12:00 m: DON DE TEMOR (lectura y meditación Capítulo IV)
1:00 pm: DON DE PIEDAD
(lectura y meditación Cap. V)
2:00 pm: DON DE FORTALEZA
(lectura y meditación Capítulo VI)
3:00 pm: DON DE CONOCIMIENTO (lectura y meditación
Capítulo VII) 4:00 pm: DON
DE ENTENDIMIENTO (lectura
y meditación Capítulo
VIII) 5:00 pm: DON DE CONSEJO
(lectura y meditación Capítulo IX)
6:00 pm: DON DE SABIDURIA
(lectura y meditación Capítulo X)
7:00 pm: Descanso y cena.
7:30 pm: Lectura y Meditación del Capítulo XI, “Los Frutos
del Espíritu Santo”,
desde la
sección Bondad y Benignidad hasta el fin del capítulo).
La Novena y los “Tres Días de Espera” terminan con las
siguientes oraciones previas a la celebración de la
Santa Misa de Vigilia de Pentecostés en la noche del sábado:
8:00 pm: Procesión con velas encendidas.
8:30 pm: Coronilla de Renovación (en Apéndice).
9:00 pm: Letanía del Espíritu
Santo (en Apéndice).
9:30 pm: Oraciones de “Intercesión por el Pueblo
de Dios”, como sigue:
ORACIONES DE INTERCESIÓN POR EL PUEBLO DE DIOS
“Bendición
con Agua Bendita”
1.
PARA QUE DIOS BENDIGA EL TRABAJO MANUAL
DE SU PUEBLO:
Oremos a Dios para que bendiga el trabajo manual de Su pueblo. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios, Creador del mundo!, bendice el trabajo de
Tu pueblo T que prosperen en su buen empeño
T que se multiplique el fruto de sus manos T que sea abundante la cosecha de su
trabajo T protégelos contra la peste
y el hambre T concédeles la paz en sus días T En el Nombre del Padre T y del Hijo T y del Espíritu Santo. Amén.
2. POR EL DESEMPLEO, LA PROMOCIÓN, Y LA VOCACIÓN:
Oremos por los desempleados entre nosotros; por aquellos que están buscando
un ascenso; y por los jóvenes para que encuentren su vocación. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios de Amor y Consolador de los necesitados!,
consuela a Tu pueblo que no tiene
trabajo en este mundo de luchas y concédeles trabajo
T Inspira a los más favorecidos para crear oportunidades de trabajo T Que el pueblo
que Tú creaste sea útil y fructífero T Promuévelos en sus duros trabajos T permite a los jóvenes encontrar su vocación
T Y que Tu luz brille en sus días T en el Nombre del Padre T y del Hijo
T y del Espíritu Santo. Amén.
3.
POR EL FRUTO DEL VIENTRE
Y POR LAS MUJERES EMBARAZADAS:
Oremos por aquellas que están buscando el fruto del
vientre y por las mujeres embarazas entre nosotros. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote
intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios, Dador de vida!, el don de los hijos te
pertenece a Ti. Por favor bendice todos los vientres
de las mujeres aquí presentes que están pidiendo el fruto de su vientre con
corazón puro T Adorna su vientre con
el don de los hijos T que las mujeres embarazadas aquí presentes den a luz en paz y con el menor dolor T Que Tus
santos Ángeles estén a su lado en sus meses de
gestación y parto T Oh Dios, sé Tú su defensor contra todos los enemigos
T En el Nombre del Padre T y del Hijo T y
del Espíritu Santo. Amén.
4.
POR LOS INCAPACITADOS ENTRE NOSOTROS:
Oremos por los incapacitados entre nosotros para que
Dios tenga misericordia de ellos. (Todos
se arrodillan en oración por un
momento. Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios de misericordia y de compasión! Mira con
piedad a Tu pueblo que está sufriendo y a los
incapacitados T Devuélvele la vista a los ciegos T permite que los cojos
caminen T Abre los oídos de los
sordos T Suelta la lengua de los mudos y permíteles hablar T Restaura los
sentidos a los enfermos mentales
T Endereza las cinturas dobladas
T y concede alegría a los corazones
entristecidos T en el Nombre
del Padre T y del Hijo T y del Espíritu Santo. Amén.
5. POR AQUELLOS
QUE SUFREN ENFERMEDADES SERIAS:
Oremos por aquellos
que sufren enfermedades serias, tales como SIDA, cáncer,
diabetes, leucemia, fatigas
nerviosas / virales, alta presión sanguínea, desórdenes circulatorios y
cardíacos, problemas de riñones,
desórdenes de los huesos y las articulaciones, infecciones e inflamaciones del cuerpo, desórdenes de la mandíbula /
boca / dientes, problemas en los pulmones, úlceras, problemas abdominales / intestinales, problemas en los pies /
piernas y problemas ambulatorios, quemaduras
serias, convulsiones, y severos desórdenes y disfunciones mentales /
emocionales / espirituales y de la
personalidad, junto con todos aquellos que se sienten desesperados. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
¡Oh, Dios de perdón y de amor!, perdona a Tu pueblo y
perdona sus pecados T y permite que Tu misericordia
descienda sobre ellos T sánalos de sus enfermedades y permite que sus bocas canten
Tus alabanzas T Purifica su sangre, ¡oh, Señor! T sana las heridas de sus
cuerpos, mentes, corazones y almas T
restaura su salud T y llena su corazones con amor T en el Nombre del Padre T y del Hijo T y del Espíritu
Santo. Amén.
6. POR LAS FAMILIAS Y POR LA PAZ:
Oremos por las familias, especialmente por las que
están separadas y por las disfuncionales, que
Dios las una de nuevo en el amor y por la paz del mundo. (Todos se arrodillan en oración por un momento.
Levantándose, el Sacerdote
intercederá por el pueblo con la siguiente oración):
Oremos:
Dios de unidad y de paz, une a las familias separadas
T Trae a la madre y al padre de regreso con sus
hijos T envuélvelos en Tu Amor Trinitario T dale a cada uno el Espíritu de
Entendimiento T concédeles la
sanación de sus memorias T incita
un rápido perdón entre ellos T haz crecer fuertes lazos
de fidelidad y amor entre ellos T y resuelve sus problemas presentes T en el
Nombre del Padre T y del Hijo T y del Espíritu Santo.
Amén.
7.
POR AQUELLOS POSEÍDOS
POR EL ESPÍRITU DE LA OSCURIDAD:
Oremos por aquellos que están bajo el cautiverio de
los espíritus malignos para que Dios los libere.
(Todos se arrodillan en oración por un
momento). Luego, la gente se levanta y comienza a recitar junto con el Sacerdote la Letanía del Santo Mandato, que
está impresa más adelante, luego del siguiente
mensaje de explicación del Apostolado de la Preciosa Sangre de Jesucristo de Nigeria:
“Esta
‘Letanía del Santo Mandato’ fue dada por el Arcángel San Miguel a pedido de
Jesús para concluir las oraciones de
‘Intercesión por el pueblo de Dios’ contenido en la ‘Brisa del Segundo Pentecostés’. La ‘Letanía del Santo
Mandato’ es para ser rezada antes de la Misa de Vigilia de Pentecostés el sábado en la noche, y como
San Miguel ha manifestado, puede también ser usada en ‘tiempos críticos’
de gran necesidad.”
“Nuestro Señor Jesús ha manifestado que nosotros estamos
ahora viviendo en tiempos de oscuridad;
por esta razón Él nos ha dado esta oración para utilizarla en estos tiempos, a
fin de vencer el mal en nuestras
familias, en nuestra Iglesia y en el mundo. Nosotros confiamos que esta ‘Letanía del Santo Mandato’ sirva también
para vencer el terrorismo en todo el mundo. A través del Derramamiento del Espíritu Santo y con la ayuda de San Miguel y su ‘Letanía del Santo Mandato’, Nuestra Señora y Nuestro Señor alcanzarán
Su Victoria. El reino de los Corazones Unidos será una realidad en la tierra durante el próximo Reino Glorioso de Paz, antes de la llegada de Jesús en
Persona… Y con la ‘Letanía del Santo Mandato’ y todas las oraciones de la Sangre
Preciosa, tendremos también
la protección que necesitamos contra el anticristo.”
“El Apostolado de Nigeria advierte
que la ‘Letanía del Santo Mandato’ es para ser usada específicamente por Obispos y Sacerdotes
(incluyendo Sacerdotes-Exorcistas) que estén en estado de gracia santificante y que deben siempre tratar de permanecer
en ese estado de gracia. Los demonios
no temen a las almas que están en estado de pecado. Por lo tanto, aquellos que
recen esta oración de San Miguel
deben estar en estado de gracia santificante para evitar peores consecuencias de los demonios,
que pueden regresar
para crear más estragos en quienes no están en estado
de gracia santificante.”
“Permaneciendo
en el estado de gracia, nosotros podemos regocijarnos en estas palabras de aliento
de San Miguel como sigue:
‘Yo
vengo para darte la ‘Letanía del Santo Mandato’, que ustedes tienen como
católicos, pero que muchos no conocen.
Es por esto, que ustedes imitan las prácticas protestantes e insultan los Santos Nombres y los Seres Celestiales. Hombre mortal, tú
tienes la Santa Misa, la más grande
oración en la Tierra. Tú tienes tu Rosario, la Coronilla de la Preciosa Sangre,
y todas las oraciones devocionales de
la Iglesia. Éstas son las grandes oraciones que tienen poder sobre las huestes de demonios. Con estas oraciones,
tu autoridad como hijo de Dios y esta ‘Letanía del Santo Mandato’, un hijo mortificado de Dios expulsará cualquier
tipo de demonio de cualquier nivel’.
Por lo tanto, nuestro fiel pueblo laico que esté en estado de gracia santificante, que ayuna, que
usa
agua bendita y que sostiene en alto el Agonizante
Crucifijo, puede también rezar esta
‘Letanía
del
Santo Mandato’ en los más críticos casos de su vida diaria. San Miguel Arcángel
nos ha dicho que seamos ‘sabios’ y
reservemos esta ‘Letanía del Santo Mandato’ para los casos mas críticos. Él nos ha dado esta oración para estos
tiempos a fin alcanzar la Victoria de Dios, del bien sobre el mal y
apresurar el Reino Glorioso
de Paz en la Tierra
antes que Jesús venga.”)
II.
LETANÍA DEL SANTO MANDATO
L: Yo les ordeno, quienes quiera que sean, espíritus
inmundos, malvados espíritus del infierno,
a darle lugar al Espíritu Santo de Dios, a Quien le pertenece(n) este/estos Templo(s).
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre y por
el Poder del Dios Verdadero, El Santo Dios, y el único Dios Viviente,
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor”, por el Poder
de Tu Santo Nombre.
L: Yo les ordeno,
en el Nombre de Nuestro
Señor Jesucristo Salir
de este/estos Templo(s)
y regresar al abismo.
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de la Preciosa Sangre del Cordero de Dios sin Mancha, yo les ordeno.
R: Libéranos (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre del Espíritu Santo,
yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de Santa María,
que aplastó tu cabeza, yo les
ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Inmaculada Concepción les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Virginidad y Pureza les ordenan.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Santa Obediencia, Paciencia, y Humildad
les ordenan.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Su Corazón, traspasado por espadas de dolores les ordena.
L: ¡Váyanse!, espíritus infernales, en el Nombre de María,
Reina del Cielo y de la Tierra.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de la Santa, Católica
y Apostólica Iglesia,
yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La Fe de Pedro y
Pablo y de todos los Apóstoles les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La Sangre
de los Mártires les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La pureza de las Vírgenes y de todos los Santos les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: ¡Váyanse, ustedes!, malvadas
legiones, en el Nombre de la Santa
Fe Católica.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder
de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre y por el Poder de Jesucristo Eucarístico
presente en los Tabernáculos de todo el
mundo, yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: El Sagrado
Cáliz que contiene
la Preciosa Sangre
de Jesucristo les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: La Sagrada
Señal de la Cruz les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Huye tú, desobediente, por los méritos
de la Santas Llagas de Nuestro Señor
Jesucristo.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: En el Nombre de Dios, Padre Todopoderoso, y por la obediencia de Sus
Ángeles yo les ordeno.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Los Coros Celestiales de los Serafines y de los Querubines les ordenan.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Los Coros Celestiales de los Tronos y
de las Dominaciones les ordenan.
L: El Coro Celestial de los Principados les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: El Coro Celestial de los Ángeles les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: El Coro Celestial de los Arcángeles les ordena.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: ¡Oh, Dios del Cielo y de la Tierra, Dios de
los Ángeles y de los Arcángeles!, ¿Quién como Tú? Yo te imploro que reprendas a estos malvados
espíritus por el Poder de Tu Santo
Nombre.
R: Libéranos, (el/ella), ¡oh, Señor!, por el Poder de Tu Santo Nombre.
L: Jesús, Hijo de la Siempre
Virgen, yo adoro la Sangre de Tu Circuncisión, y Te
suplico que nos liberes por Tu Preciosa Sangre.
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, Hijo único de Dios, por Tu Sudor de Sangre,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, Cordero
del Sacrificio, por Tu Flagelación,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, coronado
de Espinas,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, que cargaste la Cruz por nuestra salvación,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús Crucificado,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
L: Jesús, traspasado en Tu Costado
del que salió Sangre y Agua,
R: Libéranos por Tu Preciosa
Sangre.
Todos juntos: Jesús, Te suplico,
¡sálvanos! Amén.
L: Oremos:
Oh Dios, libera a Tus hijos que están poseídos por los poderes de la
oscuridad T en el Nombre del Padre T y del Hijo T y
del Espíritu Santo. Amén.
ORACION FINAL (Antes del himno de culminación):
L: Preciosísima Sangre de Jesucristo.
HIMNO DE CULMINACIÓN AL ESPÍRITU SANTO,
ROCIANDO AL PUEBLO
CON AGUA BENDITA…
(Ver Apéndice para el himno)
Despedida, si no hay sacerdote presente para la Misa de Vigilia; de lo
contrario, continuar con la Misa
de Vigilia de Pentecostés.
III.
INFORMACIÓN
SOBRE LA MISA DE VIGILIA
DE PENTECOSTÉS
(Que concluye la Novena y la
vigilia de los “Tres Días de
Espera”)
LA
SANTA MISA, (cuando hay un Sacerdote presente),
concluye la vigilia de los “Tres Días de Espera” para el domingo
de Pentecostés y también, concluye
la novena de los nueve días desde el día después de la Ascensión
hasta el Domingo de Pentecostés. La Santa Misa puede comenzar
a las 11:00 p.m. de la noche del sábado y continuar hasta la medianoche
o incluso hasta más tarde, pues las
horas son flexibles. La Misa comienza con el rocío del Agua Bendita por parte
del Sacerdote sobre los presentes.
Después de la Misa, es la “Quema de las peticiones” en los países donde aseguren la privacidad de las
peticiones, es decir, que los ojos humanos no vean las peticiones que fueron recogidas más temprano durante la novena.
Seguido de la “Quema de las Peticiones”, habrá
un “Tiempo de Testimonio” para que las personas se levanten y compartan sus experiencias significativas,
milagrosas y maravillosas. Luego, se debe realizar la acción de gracias y dar los comunicados necesarios.
Terminando con una bendición final y un Himno de clausura. Después del Himno de clausura y justo antes de salir,
todos deben decir juntos la oración final:
“Preciosísima Sangre de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
Despedida – Gozo y fraternidad en el Espíritu
Santo – Limpieza.
EL SIGUIENTE
MENSAJE PUEDE SER LEÍDO DESPUÉS DE LA MISA DE VIGILA EN LA NOCHE DEL SÁBADO O
EL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, O EN
CUALQUIER OTRO MOMENTO.
Mensaje
recibido por Bernabé Nwoye el 24 de Junio, 2002 a las 11:30 p.m.; Lugar: Mi
Altar de Reparación, Awka.
“En mi oración durante
esta hora, tuve la visión de
Nuestro Señor colgado vivo en la Cruz, sangrando. Esta visión permaneció por algún tiempo,
pero ninguna palabra
fue dicha. Al final, una nube bajó y cubrió todo el lugar. En
la nube aparecieron San Antonio de Padua y San Miguel Arcángel. Mientras
miraba, San Antonio dijo:
‘Regocíjate, amigo mío, porque tienes una Madre que te cuida.
Ella es la Mujer que aplastó la cabeza
de Satanás. Ella conquistó al mundo y a la Antigua serpiente por Su Humildad y
Su Pureza. Amigo del Dios Vivo, la humildad y la pureza son los dos secretos de Su Victoria.
¡Oh, Su humildad!, que la hizo perdonar fácilmente. El verdadero
perdón aterroriza al reino de la
oscuridad’. ‘¡Oh, Su humildad!, que la hizo abajarse y vivir de la forma más
sencilla. La Santa Simplicidad
atormenta a la Bestia’. ‘¡Oh, Su humildad!, que la hizo cargar la Cruz. En la Cruz está la Victoria. ¡Oh, Su humildad!, que la hizo ser modesta y
prudente. Por la modestia y la prudencia satanás es avergonzado’.
‘¿Oh, qué decir de Su pureza, que irradia fuego que atormenta a
satanás? ¡Oh, Su pureza!, que la hizo
ser amable; la amabilidad produce el fuego de la pureza. ¡Oh, Su pureza!, que
la hizo ser buena. La bondad produce
el fuego de la pureza. ¡Oh, Su pureza!, que la hizo ser casta; la castidad produce el fuego de la pureza.
¡Oh, Su pureza!, que la hizo amar mucho; el amor produce el fuego de la pureza’.
‘Pequeño amigo de Dios, aprende de Ella. Imita Su pureza y
humildad. No hay arma más grande que éstas,
la humildad y la pureza.
Ella triunfó con ellas; tú también triunfarás con ellas.
Te estamos dando estas enseñanzas que yo llamo La Teología de la
Verdadera Libertad, porque estás viviendo
en los días de aflicción. La oscuridad ha llenado el mundo. La Fe se está extinguiendo de la faz de la Tierra, y las falsas enseñanzas y los falsos milagros están engañando
a los hijos de Dios. Estás en los días de la apostasía’. ‘Mira a María la Madre
de Jesucristo y Madre nuestra.
¡Imítala! Ella es la luz del mundo en estos días de oscuridad. Ella es la esperanza de la Verdadera Libertad. Yo
soy Antonio de Padua. Lo poco que se te ha dado es lo que
quiere Nuestra Reina. Prepárate para el mes de Julio; mucho se te dará.’
“Con estas palabras, Miguel dijo,
‘Gracias, mi amigo”.
“Ellos se despidieron y desaparecieron en la nube”.
CAPÍTULO I
EL ESPÍRITU SANTO
(Para
ser leído el viernes a las 11:00 a.m., durante los Tres días de Espera, antes
del Domingo de Pentecostés). En los Hechos de los Apóstoles, cuando Pablo preguntó a los nuevos
conversos si habían recibido el
Espíritu Santo, un grupo de cristianos de Éfeso replicó: “Ni siquiera habíamos oído hablar del Espíritu Santo”.
El Espíritu Santo es el Amor del Padre y del Hijo. Es
el Espíritu del Hijo. Él es el Amor
del Padre por el Hijo y el Amor del
Hijo por el Padre. Desde toda la
eternidad, el Hijo procede del Padre y éste único Hijo igualmente ama al Padre con un amor infinito e inmutable. Ese mutuo amor del Padre por el Hijo y del Hijo por el Padre, es
precisamente: El Espíritu Santo. Esta
doctrina fue propuesta por San Agustín
y adoptada por Santo Tomás de Aquino. Aún
San Gregorio dijo: “El Espíritu Santo mismo es
Amor”.
Este Amor es una persona diferente a nuestro amor
humano, el cual es un hecho o declaración que
pertenece a una persona. Él es
una Persona Divina, como lo son también el Padre y el Hijo. La Persona
Divina, como lo son también
el Padre y el Hijo. La
Persona Divina del Espíritu Santo procede
tanto del Padre como del Hijo (S. Juan 14, 26-27) y es distinguida y distinta
del Padre y del Hijo. “Y Yo, dijo Jesucristo, “le rogaré al Padre, y Él les enviará otro Intérprete (Protector, Consolador, Abogado, Convertidor, Santificador) que
permanecerá siempre con ustedes”. (S. Juan 14,16).
El Espíritu Santo
es distinto, pero no está separado del Padre y del Hijo, constituyendo todos Un Dios - ¡qué misterio! San Pablo lo llama “El
Espíritu de Cristo” (Romanos 8,9). “El
Espíritu de Jesucristo” (Filipenses 1,19). “El Espíritu
del Hijo” (Gálatas 4,6).
El Espíritu Santo es quien condujo a Jesús al desierto (Mateo 4,1), y es por el Espíritu Santo que
Cristo se ofreció a sí mismo
como víctima sin mancha a Dios Padre (Hebreos 9,14).
El Papa Pío XII nos dice en su encíclica maravillosa
“El Cuerpo Místico”: “Es a ese Espíritu de Cristo, como a un principio invisible, que debemos atribuir el hecho de
que todas las partes del cuerpo están
unidas entre sí y con su noble cabeza, porque Él, el Espíritu Santo, mora
enteramente en al Cabeza, enteramente
en el Cuerpo y enteramente también en cada miembro”. Mucho antes que el Papa Pío XII, San Agustín (Serm. 267)
había dicho: “Lo que el alma es para el Cuerpo del hombre, el Espíritu Santo lo es para el Cuerpo de
Jesucristo, que es la Iglesia. El
Espíritu Santo hace en la Iglesia lo
que el alma hace en los miembros de un
cuerpo”.
Santo Tomás dice igualmente: “Es por el Espíritu Santo
que somos uno con Cristo”. (Comm. Sobre Efesios
1,13). El Espíritu Santo es
principalmente nuestro Espíritu, porque la Santa Escritura nos dice qu nos ha sido dado. En la tarde del día de Su resurrección,
Cristo les dijo a Sus Apóstoles: “Reciban el
Espíritu Santo”. (Juan 20,22). Pero este Espíritu se manifestó como un
don, no solamente un morador, el día de Pentecostés:
“Todos fueron llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2,4).
En el mismo día de Pentecostés, San Pedro dijo: “Conviértanse
y háganse bautizar cada uno de ustedes
en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo: porque la promesa es para ustedes y para sus
hijos y para todos los extranjeros a los que el Señor llame”
(Hechos 2,38-39).
Cuando a Pedro y a los Apóstoles se les prohibió
predicar en el nombre de Jesús, ellos replicaron sin temor: “Hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres. El Dios de nuestros padres
resucitó a Jesús, a quien ustedes
dieron muerte colgándolo de un madero. Dios
lo ha puesto en el Cielo a su derecha,
haciéndolo Jefe y Salvador para dar a Israel la conversión y el perdón de los
pecados. De esto nosotros somos testigos y también es testigo el Espíritu
Santo que Dios ha dado a los que obedecen”. (Hechos
5,29-32)
Aun un pagano, Simón el mago, se dio cuenta de que el
Espíritu Santo se transmitía a los fieles por la imposición de manos administrada por los Apóstoles. Él quería recibir ese don por medio del soborno
(dinero): “Denme a mí también ese poder, de modo que a quien imponga las manos reciba
el Espíritu Santo”. (Hechos 8,18-19)
San Pablo dijo a los Romanos: “El
Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”
(Rm.5,5). Dijo también: “Si alguien no tuviera el Espíritu de Cristo, no sería de Cristo”. (Rm.8,9)
“Y nosotros, no hemos recibido
el espíritu del mundo, sino el Espíritu
que viene de Dios…” (1Corintios 2,12). En su segunda carta (2 Corintios 1,21-22), les dice: “Es
Dios el que nos fortalece junto con
ustedes para alcanzar a Cristo, y el
que os ha ungido y nos ha marcado interiormente con su propio sello,
y nos ha dado el Espíritu
Santo en nuestros
corazones como un primer pago”.
Este primer pago es un sello de propiedad: “Ustedes han sido sellados con el Espíritu
Santo prometido, el cual es la
garantía de nuestra herencia, mientras esperamos la completa redención de un pueblo
que Dios ha adquirido para alabanza
de Su Gloria”. (Efesios 1,13-14).
Es claro por las Escrituras, de acuerdo al testimonio
de San Pedro y San Pablo, que cada cristiano
recibe el Espíritu Santo el día de su Bautismo: “Todos nosotros hemos sido
bautizados en un mismo Espíritu, para formar
un único cuerpo”. (1
Cor.12,13).
Demos gracias a Dios por el Don de su Espíritu en
nosotros. Santo Tomás dice con toda
razón que la primera cosa que un
verdadero amante debe dar, es el regalo de sí mismo. ¡Dios mío! ¿Oh Señor, qué no has hecho por nosotros, dándonos tu
Divino Espíritu para que more en nosotros? Oremos con el venerable Francis Mary Paul
Libermann C.S.Sp: “Adorable Espíritu de Jesús, mi Salvador, yo deseo en lo sucesivo escuchar siempre Tu
Voz. Divino Espíritu, deseo estar
siempre ante Ti como una ligera
pluma, para ser llevada por Tu Aliento donde Tú quieras que yo vaya, y
concédeme que nunca te ofrezca la menor resistencia. Amén”
EL ESPÍRITU
SANTO Y EL DON
Reflexionemos en este punto sobre los escritos del
Padre Alexis Riaud sobre el Don del Espíritu
Santo, ya que en este libro haremos use extensivamente de su obra,
cuando hablemos sobre los dones y frutos
del Espíritu Santo.
“Nosotros poseemos el Espíritu Santo. Nos ha sido dado. Nos ha sido dado para que a través de Él, podamos llegar a ser ‘santos’, ‘grandes santos’, como la humilde
Santa Teresita del Niño Jesús se atrevía a esperar que sucediera, ¿pero cómo podemos hacer uso de ese preciado tesoro?”
“Cuando fuimos bautizados, nos convertimos en hijos
del Padre, en Jesús, por su gracia vertida en
nuestra alma, la cual, al mismo tiempo, fue adornada y enriquecida con
un organismo espiritual: las virtudes infusas
y los dones del Espíritu Santo. Esto nos permite llevar a cabo actos sobrenaturales, y por lo tanto adquirir
pronto el grado de santidad
predestinado para nosotros
por el Dios Misericordioso desde toda
la eternidad”.
“Hay una gran diferencia, sin embargo, entre las virtudes
infusas y los dones del Espíritu Santo”. “Las virtudes
nos dan el poder de actuar de una manera sobrenatural. Esto significa que podemos
juzgar las cosas de acuerdo
a las luces de la revelación y podemos actuar de acuerdo
con estos
criterios de fe. Estas virtudes
disponen nuestro intelecto
y nuestra voluntad
para la unión divina;
pero por sí mismas no nos
dan la facilidad de pensar y actuar en línea con las
luces de la fe”.
“Es necesario que aquellas disposiciones posean
hábitos santos. Estos, lo mismo que cualquier
otro hábito, se adquieren solamente
por medio de actos intensos y repetidos, con la ayuda de gracias actuales, las cuales Dios no rehúsa a los
que se las piden con un corazón que sinceramente desea amarlo y servirlo. A
fin de recibir esas gracias actuales, sin las cuales es imposible llevar a cabo
el más mínimo acto sobrenatural, los ‘Dones del Espíritu
Santo’ son indispensables”.
“Los Dones del Espíritu Santo son disposiciones
sobrenaturales que hacen a un alma que ha sido
elevada a un nivel sobrenatural, capaz de recibir esas inspiraciones
divinas e impulsos del Espíritu Santo, a saber, las gracias actuales.
Eso es porque necesariamente interviene en cada acto sobrenatural”.
“Cuando un alma está totalmente entregada y rendida al
Espíritu Santo, estos dones aparecen como instintos
sobrenaturales, los cuales eficazmente impulsan al alma a pensar, juzgar y
actuar en todas las circunstancias
como lo haría Nuestro Señor mismo, o nuestra Bendita Madre, si ellos estuvieran en nuestro lugar”. “De hecho, una persona que se deja totalmente conducir por el
Espíritu Santo, se comporta en cada
ocasión, tal como lo harían Jesús y María. Esto
es, de una manera divina, y por lo tanto, de una manera santa”.
“Lo que tenemos aquí, no es el resultado de una larga
reflexión y profundo razonamiento. Algunas personas ni siquiera son capaces de llevar
a cabo tales actividades. Tales
personas no pueden mencionar, y menos
justificar los motivos que los hicieron juzgar y actuar de la manera que lo hicieron.
Es como si fuera algo instintivo y completamente natural que dichas
personas actuaron, solamente
anhelando complacer a Dios”.
“Igual que un animal irracional, que sigue sus
instintos y actúa siempre y espontáneamente de
acuerdo con su naturaleza, y de acuerdo con el Divino Creador que lo
diseñó, así, también, el alma que se
deja guiar por el Espíritu Santo, actúa siempre y espontáneamente de acuerdo a
su nueva naturaleza de hijo de Dios. Es verdaderamente el Hijo de Dios quien
actúa en tal alma por Su Divino Espíritu,
y tal persona puede decir verdaderamente con San Pablo, “Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2,20)
“Tal alma ha alcanzado la cima de la perfección, habiendo llegado a ser como la Cabeza del Cuerpo
Místico, es decir,
como Nuestro Señor
mismo”.
“Así tenemos el ‘Divino elevador’, del que hablaba
Santa Teresita del Niño Jesús, el cual, en nuestra edad contemporánea, ha tomado ventajosamente el lugar de las escaleras
de los tiempos antiguos.
Allí tenemos el caminito que la santa
de Lisieux nos propone a través de sus palabras
y su ejemplo”.
“Debemos dar especial
atención a cada uno de esos dones. Tratemos solamente
de llegar a convencernos
de la inmensa ventaja que obtendríamos, si hacemos uso de tan preciosos medios
de alcanzar la santidad. Esforcémonos en mover nuestra
voluntad para utilizar
esos medios sin demora”.
“La condición requerida, como nos dice la Escritura,
es ser muy pequeños, y hacernos pequeños nuevamente. Si es necesario, como se nos dice en el
libro de la Sabiduría: “Si alguien es muy pequeño, déjenlo venir a Mí”. Y Nuestro Señor insiste: “Si no
se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt. 18,3), lo cual significa
el camino que infaliblemente conduce
a la perfección, ya en Su Palabra”.
“Hacernos tan pequeños
como sea posible,
significa llegar a ser verdadera
y voluntariamente humildes, con una humildad de la cual
Teresita nos ha dado perfecto ejemplo. Significa
amar la verdad como ella lo hizo, y
regocijarnos al ver nuestra miseria, y regocijarnos también cuando otros nos consideran miserables”.
“Bendita el alma que así se humilla. ¡Pero cuán pocos hay que consientan ser
vaciados de su orgulloso ego! Y sin embargo nuestro Divino Maestro nos
dice: “El que se humilla a sí mismo, como ese niño pequeño, será el más grande en el Reino de los
Cielos”.
“Espíritu de Amor, Creador
y Santificador de las Almas, Tu primera
obra en nosotros es transformarnos para parecernos a Jesús. Ayúdame, Espíritu de Amor, a adaptarme al
modelo de Jesús, a pensar como Jesús, a amar como Jesús, a comportarme como Jesús”.
“Permanecer
siempre en mí, y por Tu gracia y Tu cooperación, completa en mí los designios
de Dios Padre respecto a mi alma. Así como registe la sagrada humanidad de
Nuestro Señor durante su permanencia en la
tierra, sé también el Poder que mueva mi vida, el Alma de mi alma”.
“Espíritu
Santo, Espíritu de Amor, yo me consagro a Ti; me entrego enteramente a Ti. Me abandono a Ti, a través de
María. Tu Templo, a través de
María, Tu Esposa,
canal de Tus gracias”.
CAPÍTULO II
INTIMIDAD CON DIOS
(Para ser leído el viernes, a las 2:00 p.m.
durante los Tres Días de Espera, antes del Domingo de Pentecostés)
Mensajes dados a Bernabé con Lección de Jesús,
Nuestra Madre Celestial
y varios Santos
“YO
MOSTRARÉ A LAS PRECIADAS ALMAS QUE LA
LIBERTAD ESTÁ EN MÍ”.
LECCIÓN:
“La paz sea contigo
y con todos Mis hijos. Les doy la bienvenida a todos a este gran mes de gracia y
de paz. Bernabé,
grande es Mi Amor y cercanía a ti. Yo soy Jesucristo Agonizante quien te ama”.
“En
este gran mes de Julio, Yo te voy a llevar cada vez más cerca dentro de la
inmensidad de Mi Amor. Hijo, quiero traer a todos los corazones
más cerca de Mí. Yo les mostraré a
las preciadas almas que la
libertad está en la unión íntima Conmigo. Muchas
almas encontrarán paz en Mi”.
“Bernabé,
permanece cerca de Mí y disfruta esta paz. Que
la gracia de estos días permanezca contigo. Yo te bendigo a ti y a todos los que están
esperando este gran mes, en el Nombre del Padre y del Hijos y del Espíritu
Santo. Amén”. (Mensaje dado el 1 de julio
de 2006)
“MIENTRAS PERMANEZCAS EN GRACIA SANTIFICANTE, YO ESTOY VIVIENDO
EN TI”
LECCIÓN:
“Hijo Mío, mientras permanezcas en gracia santificante, Yo estoy viviendo
en ti. Soy el Santuario
de
tu alma. Tu cuerpo
es Mi Templo. Hijo, estoy en unión contigo.
Hijo,
tu falta de conciencia de esta unión sobrenatural Me entristece mucho. La pena
que Me causas se puede comparar con
la de un rey que visita a su gente y es totalmente ignorado. Nadie reconoce su presencia. Soy el despreciado y abandonado Rey de tu alma. Hijo, Soy el Señor de tu alma.
Muchos Me tratan como a un tonto. Mira como Me cierran la puerta de Mi
Templo. Aquellos que Me abren la puerta, no Me reciben
con amor. Solo Me permitieron entrar y luego
Me abandonaron.
Hijo,
quiero que tengas una relación cordial y personal Conmigo. Quiero una unión
íntima contigo. Esta unión te
traerá paz celestial y gozo. Tu alma encontrará su descanso en Mí.
Bernabé,
a partir de mañana, te enviaré a Mis Santos para enseñarte poco a poco, a
alcanzar la más importante meta de la
vida. Recuerda que soy Jesucristo Agonizante que te ama. Hijo, lucha por lograr una unión más cercana Conmigo. Te
bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.”
(Mensaje del 2 de julio de
2006)
“QUITEN TODOS
LOS ÍDOLOS EN SUS ALMAS”
LECCIÓN:
“Qué
felices son las almas que están en unión con Dios. Ellas son los seres más
felices sobre la tierra. La Sabiduría
les ha enseñado el camino de la paz. Dios es su satisfacción. Pero qué
inquietas están aquellas almas cuyas voluntades se oponen a la Voluntad
de Dios. Estarán en continua
batalla con su Dios. Ciertamente la Voluntad de Dios
debe cumplirse. De modo que, la derrota es de ellas. Soy tu amigo Bernardo.
Queridos
amigos de Dios, Jesús me ha enviado para decirles que quiten todos los ídolos
en sus almas. Este es el primer
y más importante paso hacia el camino de la santa unión.
Amigos,
los ídolos son aquellas cosas que mantienen a las almas cautivas por encima de
Dios. Estos ídolos pueden ser el
dinero, la belleza, el placer, uno mismo, tu esposa, tu esposo, tus amigos y muchas otras cosas que los seducen. Un
esclavo de estas cosas es un idólatra. Un idólatra es un pagano. El Templo de Dios no es un templo pagano. Dios nunca
mora en el santuario de los paganos. Por lo tanto, mis queridos amigos, un idólatra está vacío
de Dios.
En
este camino hacia la unión íntima con Dios, todos los ídolos en el alma del
hombre deben ser destruidos. La selva
del mal debe ser limpiada. Todos los tronos de Satanás en el alma del hombre deben ser
derribados y removidos antes que el
Rey de la Gloria venga a morar en ella.
Amigos,
ustedes pueden lograr esto, si lo desean firmemente. Dios sostiene con Su
gracia, a cada hombre que
fervientemente desea hacer el bien. Si ustedes realmente desean la santa unión
con Dios, quiero decir, la felicidad más grande con la que un alma pueda soñar, hagan lo que les digo. Les repito, quiten todos los ídolos de
sus almas y muévanse hacia Dios. Ustedes encontrarán paz en Él. ¡Los
dejo para que Jesús los bendiga! ¡Adiós!”
CRISTO:
“No
tendrás otro dios fuera de Mí. Aquel
que adore a otros dioses nunca encontrará descanso en Mí. Él nunca vive en Mí, ni Yo en él. Su alma es un desierto de
reptiles salvajes y serpientes. El camino de
la paz está lejos de él. Hijos, destruyan todos los ídolos y templos paganos en
ustedes. Vengan y tengan Paz en Mí.
Soy Jesucristo Agonizante que los ama. Mientras vienen, reciban Mi bendición:
Yo les bendigo en el Nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!” (Mensaje del 3 de julio de 2006)
“ABRAN EL PORTÓN
ANTIGUO QUE VIENE EL
REY”
LECCIÓN:
“Levántense,
oh durmientes en la casa de Dios. Levántense oh naciones durmientes.
Despiértense oh seres muertos, el
Señor su Dios viene a ustedes. Él es el Señor de señores, el Príncipe de la
Paz. Soy tu amigo y tu hermano
Francisco, el hombre de Asís.
Amigos, vengo a pedirles
que den un segundo paso hacia la santa unión con Dios. ¿Cuál es éste paso? Jesús los llamó Su templo y Su
santuario. Él llama: “Abran el portón antiguo que viene el Rey. Yo vengo a morar en Mi santuario.” Amigos,
el paso es: abran totalmente el portón
de sus almas para el Señor. El Señor
viene a sanarlos y
bendecirlos. Él vendrá
y morará en ti y tú en
El.
Amigos
y hermanos, ¿quién es éste que tiene la llave de su corazón? ¿Cuáles son estas
cadenas que atan el portón de su alma
tan fuertemente? ¿Es acaso la muerte? ¿Es acaso la pobreza? ¿Es el amor del mundo? ¿Es el placer y la gloria del
mundo? Ninguno de estos tiene el mérito para encerrarlos y hacerlos
prisioneros.
Liberen
sus corazones, oh almas. Derrumben el portón antiguo de sus almas. Abran el
portón al Señor. Abran el portón al
denunciar las cosas del mundo. Nunca permitan que el dolor los paralice. Nunca permitan que el placer los seduzca.
Nunca permitan que el miedo obstaculice su fe. Levántense por encima de su débil
naturaleza y abran el portón al Señor. Amigos y hermanos, este es el mensaje que ahora tengo para ustedes.
¡Que Jesús los bendiga!”
CRISTO:
“Estoy
a la puerta de tu corazón y llamo. Si alguno escucha Mi voz y abre la puerta,
entraré y moraré en él. En el
santuario de su alma, Yo sembraré el árbol del amor. Él encontrará satisfacción
y paz en Mí. Yo les imploro, oh
almas, abran totalmente el portón y dejen que su Rey entre en ustedes y en todos Mis hijos. Los bendigo en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!” (Mensaje
del 4 de julio de 2006)
“ENTRONIZACIÓN DE DIOS EN SU SANTUARIO”
LECCIÓN:
“Escuchen
oh criaturas de Dios, el Señor es Rey. Él gobierna sobre todo el mundo. Qué
felices son las personas que Lo
reconocen como a su Rey, ellas son las personas privilegiadas del mundo. Soy tu hermana,
Cecilia. ¡Feliz mes de Julio!
Amigos,
ustedes son la familia del Rey de Reyes. Ustedes son la bendición de la tierra.
Regocíjense oh almas de los justos,
porque ustedes son el trono del Rey Eterno. Que bendecido es el templo en donde mora el Rey de la Gloria.
Amigos,
Jesús me envió para darles una guía hacia el tercer paso del camino hacia la
santa unión. El paso se llama la “La Entronización de Dios en Su Santuario”. Ahora que los ídolos han sido removidos
y destruidos, y, Jesucristo es bienvenido en este santuario, el siguiente paso es la Entronización
de Dios. La manera de hacerlo es fácil y los frutos son muchos. Amigos, se
trata solamente de permitirle a Jesús
que domine sobre todas sus preocupaciones, deseos y voluntades. Permitan que Jesús llene el vacío de su alma. ¡Que Él reciba su atención por más tiempo que cualquier otra cosa! Yo digo que Jesús ocupe el centro de su
corazón en todo momento. Jesús es la satisfacción del alma.
Para lograr esto, deben luchar en todo momento,
en dirigir su mente y corazón hacia Jesús. Pongan
a Jesús en el centro de todas sus acciones.
Hablen de Jesús en todo momento. Encuéntrense con Él en sus oraciones y háganlo su Rey.
Amigo, si Jesús no retiene tu atención más que cualquiera otro afecto dentro de tu corazón, significa que Jesús no es aún el Rey
en tu alma.
Jesús desea en todo momento residir
en el trono de su alma y gobernar como Rey. Denle la oportunidad de hacer esto. Su alma
descansará. Como Rey, Él dirigirá todos los asuntos de su vida. No necesitaran nada. Estarán felices en todo momento. Ahora los dejo para que Jesús los bendiga.
¡Que Jesús reine en sus almas!
¡Adiós!”
CRISTO:
“Soy el gozo de su corazón.
Soy la paz de su alma. El que me haga Rey también será rey. Yo le daré un
báculo para que gobierne sobre el reino de sus facultades. Cada voz y pasión de
la carne deberá obedecerle. La
sabiduría florecerá sobre él. En él, Me complaceré en todo momento. Así, los
bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!” (Mensaje del 5 de julio
de 2006)
“PERMANEZCAN CERCA DE MÍ”
LECCIÓN:
Acérquense
y disfruten de la belleza del Altísimo. Vengan y beban de la copa de la verdad.
Vengan, oh herencia de la tierra
y vean las bondades de Dios. Soy
su hermana, Gertrudis.
Amigos del Dios vivo, ¿cómo han disfrutado las lecciones de este mes? Jesús me envió para acercarlos
más a Su amor. Él desea que den el cuarto paso hacia la santa unión con Él. El
paso es: Acércate más a Dios en
el Santuario de Tu Alma.
Amigos
del Dios vivo, la Santísima Trinidad se interesa por ustedes más de lo que
cualquier otro amigo sobre la tierra pudiera interesarse. El amor de su Dios siempre cuida de ustedes.
El conocimiento de este amor
es el primer movimiento para esta cercanía. Si Dios los consuela, no tendrán amargura alguna en su camino. Pero
si Él retira su consuelo, ningún amigo del mundo podrá devolvérselo. Vuélvete
a Él, quien es la fuente de la felicidad y del
consuelo, Él saciará
su sed.
Amigos,
ustedes harán esto a través de su continuo esfuerzo para encontrarse con Él en
la oración. Recen siempre y en todas
partes, dirigiendo frecuentemente su atención hacia Él. Aprendan a evitar las distracciones en la oración. Traten
siempre de estar serenos en la presencia de su Dios. Les digo estén quietos y conozcan que Él es el Señor de señores.
En la
presencia de Dios, hay paz, gozo y satisfacción. Acérquense y disfruten de esta
gracia. Yo rezaré para que ustedes
vean y vengan. ¡Que el Señor les
bendiga y les ayude! ¡Adiós!”
CRISTO:
“Vengan a Mí Mis
hijos y Yo iré a ustedes. Soy la fuente de vida. En Mi, su alma encontrará paz. Acérquense y reciban Mi bendición. Los
bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.” (Mensaje
del 6 de julio de 2006)
“LA INTIMIDAD CON DIOS”
LECCIÓN:
“Cuan afortunados son aquellos que están en unión con Dios, sus días son bendecidos. Cuan bendecidos
son aquellos corazones que han sido sanados de los afectos mundanos, y que
ahora, encuentran su intimidad con
Dios. Ellas son las personas libres y felices de la tierra. Vengan, oh amadas criaturas de Dios y prueben la
dulzura de su Dios. Pruébenlo y conozcan si existe en la tierra algo tan dulce como mi Jesús. Yo lo he
probado y he encontrado que no hay nada más dulce que Jesús. Soy tu hermana, Ágata.
Jesús me envió para llevarte al quinto paso hacia la santa unión, y ésta es, la intimidad con Dios.
Amigos
de Dios, después que se hayan acercado a Dios, el próximo paso será la unión
íntima con Él. Esta es la total unión
entre ustedes y su Dios. En ésta etapa, no hay separación entre ustedes y su Dios. El
afecto de Jesús los ha
atado y ha producido un corte profundo en su corazón. Un alma en esta
etapa, no piensa sino solo en su Jesús. De hecho, Jesús es el sonido y cada
latido de su alma. Ella solo encuentra
descanso en Jesús.
Amigos
del Dios vivo, ¿por qué se les hace difícil disfrutar de esta paz en Dios?
Podría ser por su falsa idea y
entendimiento. Conozcan esta verdad, nadie esta tan interesado en ustedes como
Jesús lo está. Él los entiende mejor
de lo que cualquier otro pudiera jamás comprenderlos. De hecho, Su amor por ustedes es infinito comparado con el
de cualquier otro amante que pudieran tener. Él vigila cada uno de sus pasos con admiración amorosa.
Ningún amigo es capaz de amarlos y ofrecerles una amistad tan perfecta como la de mi Jesús. Entonces, ¿por qué lo tratan como a un extraño en Su propia casa? ¿Por qué le niegan el amor y
la amistad que Él merece? ¿Por qué encuentran más fácil conversar con los seres humanos que con Jesús? Vuélvanse a Él
que los ama profundamente y ofrézcanle
todo el amor de sus almas.
Amigos
del Dios vivo, deben lograr esto, haciendo de Jesús su principal meta de cada
momento del día. Deben aprender a buscarlo a menudo en el aposento
interior de su alma. Aprendan
a contemplar Su Rostro y Su
amor. Limpien este Rostro bañado con sangre por nuestros pecados y consuélenlo con un beso amoroso y sincero.
Amigos, conversen con Jesús de manera amistosa. Escuchen y obedezcan Sus palabras con amor. Este es el camino
del quinto paso hacia la santa intimidad
con Jesús. En los próximos días, mis hermanos tendrán más para ustedes. Ruego
que aprendan y crezcan. Mientras
les dejo, ¡que Jesús los bendiga! ¡Adiós
CRISTO:
“Verdaderamente,
estoy grandemente interesado en ustedes. Los amo muchísimo. Tengan confianza en Mi amor y ámenme. Solo en Mí
encontrarán paz. Así los bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
¡Amen!”(Mensaje del 7 de julio de 2006)
“LA AMISTAD
CON DIOS EN LA ORACION”
LECCIÓN:
“Cuán
bendecidos son los corazones que encuentran paz en el seno de Dios. A ellos
nunca les faltará la sabiduría y el
cuidado amoroso de Dios. Vengan y busquen el Rostro del Señor. Encontrarlo a Él es encontrar la paz. Soy tu hermano y apóstol Judas. He venido
para enseñarles el sexto paso hacia la santa unión con Dios, este es: la amistad con Dios en la oración.
La
oración es una relación amorosa entre el alma y Dios. Es el descanso del alma
en el seno de Dios. En el nivel de la
unión íntima, el alma encuentra paz con Dios en la oración. No hay conflicto
entre el feo querer del hombre y la
Santa Voluntad de Dios. De hecho, la voluntad del hombre está en conformidad con la Voluntad de Dios. El
diálogo interior del alma con Dios satisface las necesidades del alma.
En esta etapa, la amistad con Dios es
más fuerte.
Amigos,
ustedes pueden lograr este nivel a través de su total compromiso con Dios en la
oración. Ustedes no rezarán como
paganos. Sigan el camino de la Paz Dorada que se les ha enseñado. Amen el silencio y eviten toda forma de
distracción en su vida. Traten de permanecer en paz con Dios a través de su santidad de vida. Muchas
veces durante el día, traten de contemplar al Señor con los ojos del hombre interior. Es decir,
contémplenlo con amor, y siéntanse atraídos por Su amor. No hay nada que compense más que este acto de
amor. Amigos, este es el camino de la paz. La hora de oración es su momento más provechoso en la vida. Traten de hacer
todos sus días momentos de oración.
De esta manera, encontrarán paz y alegría en la Tierra. Ruego para que venzan
con oración y amor. Que Jesús
los bendiga mientras los dejo.
Adiós”.
CRISTO:
“Ustedes
son Mis amigos porque les he dado todo lo que He recibido del Padre. Dialoguen
Conmigo en oración. Encontrarán paz.
Los bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.
(Mensaje del 8 de julio de 2006)
“DEVOCION A DIOS EN EL SANTUARIO DE TU ALMA”
LECCIÓN:
“Benditas
son las almas que buscan su descanso en Dios. Oh, cuán precioso es ser amigo de
Dios. Acérquense más hijos Míos, y
escuchen Mis palabras amorosas para ustedes. Yo soy la Reina de todos los
corazones, la ‘Rosa Mística’, la Madre
de Jesucristo Agonizante.
En
este día, que es el último día de esta novena, Jesús me pidió que los condujera
al séptimo paso de la santa unión con
Dios. Este es el último paso hacia el camino de la Santa Unión con Dios. Todos
los otros mensajes que se les darán, se dirigirán
a cómo podrán alcanzar estos pasos que se les enseñaron. El paso
es: La ‘Devoción a Dios
en el Santuario de su alma’.
Hijos,
¿qué les diré sobre éste paso? Permítanme recordarles que su alma es un Pequeño
Cielo, y que su corazón es el
Sagrario de Dios. Así como Dios vive en el Cielo, así vive en los corazones de
los justos. Así como Jesús mora en
los Sagrarios de la Iglesia, así mora en el santuario de sus propias almas. Si están en estado de gracia
santificante, hijos, no existe diferencia entre el Dios en el Cielo y Aquél que mora en los corazones puros.
Sepan desde hoy, que ustedes son seres preciosos que los ángeles se detienen para admirarlos. Ésta es una de las razones
por las cuales Dios les da Su ángel para que los
guíe, ya que ustedes son templo
de Dios.
¿Saben
ustedes qué sucede cuando lo reciben en la Sagrada Comunión? Los ángeles que
asisten a la Misa y su Ángel Guardián
los siguen hasta su asiento y se postran adorando al Rey de la Gloria que ha entrado en su
alma.
Hijos,
sonrían y sean felices, ustedes son portadores de Dios. El conocimiento de este
gran favor hecho al hombre, hará que
cada hombre esté alerta y entregado a Dios. Vengo a recordarles esto, a fin de motivarlos en acoger esta hermosa
devoción: La devoción a Jesús en el santuario de su propia alma. Este es el mayor objetivo, el cual,
todo corazón anhela y se esfuerza por lograr a pesar de su debilidad humana. Hijos, nada saciará la
sed de su alma, más que Jesús. Denle dinero a esta alma, y seguirá muerta de hambre. Denle comida y entretenimiento y todavía la seguirán
matando de hambre. Denle sensualidad y placeres, y se morirá de inanición. Sólo Jesús puede satisfacer el hambre
de cada corazón. Sus almas no encontrarán descanso en ningún lado hasta que
descanse en el Señor, su Dios.
Vuélvanse
a Jesús en el santuario de su alma. Hijos, les digo, visítenlo. Miren, Él está
solitario en sus almas, mientras que ustedes están ocupados con las cosas materiales y pasajeras de
éste mundo. Les ruego que se detengan
y piensen en Él, que está en ustedes. ¿Por qué lo tratan como si fuera un extraño? ¿Por qué lo abandonan como si
fuera un enemigo? ¿Los ha ofendido? Él es su amigo. Él viene del Cielo.
Él es su Salvador y su Dios. Él
es el Rey de sus almas.
Hijos,
sepan esto, si ustedes descuidan éste deber de permanecer con Él en el
santuario de su alma, nadie más lo
hará por ustedes. Es su único deber. Háganse un plan personal para relacionarse
con Aquél que aman. Dos amigos no se
relacionan de la misma manera entre ellos. Así, ustedes deben tener una manera personal de relacionarse
con Aquél a quién más ama su corazón. Que la oración del Sello los guíe. Me alegraré de ver que todos los corazones
responden a éste llamado. Yo ayudaré a
todos los que se animen a hacerlo. Hijos, esto es todo lo que tenía que
decirles. El Espíritu Santo completará
el resto a su debido tiempo. Todo el
que busca encontrará. Ruego a Jesús que los bendiga. ¡Feliz día!
Bernabé, sonríe, que tu sonrisa la tendré
en Mi corazón”.
Entonces dije: “Madre, me duele mi incapacidad de amar y de sobreponerme a mis imperfecciones.
He rezado
por años, y todavía
sigo cayendo una y otra vez. Dile a Jesús
que me ayude y me sane”.
Nuestra Señora dijo:
“¿Es
por eso que estás deprimido? No te preocupes. Jesús te ayudará. Él te sanará.
Pero no prives a Jesús del gran honor
y consuelo que Él recibe en ti cuando te das cuenta de tu falta y resuelves evitarla sin deprimirte. No pierdas la
esperanza. Lucha y aumenta tu devoción a Él. Él permite esta espina en ti para preservarte del orgullo.
Aférrate a Él a pesar de tus fallas. Cuando Él vea que estás suficientemente humillado para salvarte, y
viendo el celo ardiente de amor en ti, Él te ayudará y te salvará,
Bernabé. ¿Estás feliz ahora?
Ella respondió: “Él utiliza la punta de las espinas para
imprimir la marca del amor verdadero en esos
corazones. ¿Estás contento ahora, Bernabé?
Yo contesté:
“Sí, lo estoy.”
Ella dijo: “¿Puedes sonreír
ahora?”
Yo sonreí y dije:
“Puedo,
Madre”. Entonces dijo:
“Permanece en la paz del Cielo.
Adiós”.
CRISTO:
“Yo
estoy totalmente solo en el santuario de sus almas. Ustedes están ocupados con el mundo. No les importa
Mi Presencia en ustedes. Vuélvanse a Mí, y Yo Me volveré a ustedes. Yo los
bendigo en el Nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén”. (Mensaje del 9 de julio de 2006)
“HAGAN
ESTE LLAMADO UNA REALIDAD A TRAVES DE SU DEVOCION
A LA SANTA EUCARISTIA”
LECCIÓN:
“La paz del
Cielo esté con ustedes. Yo soy la Reina del Cielo, la Madre de Jesucristo
Agonizante. Vengo a pedirles que
hagan del llamado a esta santa unión con Dios una realidad a través de la Eucaristía. En la Eucaristía, Mi Hijo
viene en persona y habita en ustedes. Recuerden Sus palabras para ustedes: ‘Tomad y comed, esto es Mi Cuerpo.
Tomad y bebed, esta es Mi Sangre...’ Verdaderamente, Su presencia es real en el Sacramento de la
Sagrada Eucaristía. Hijos, anhelen recibirlo
en la Sagrada Comunión. Hagan frecuentes reparaciones para darle la bienvenida
a su casa. Vayan a Misa diariamente,
y acerquen a Jesús más a ustedes. El mundo no tiene un don mayor que la Santa Misa. Y no esperen que
haya otro don más grande que la Santa Misa. La razón es que Dios está ofreciendo en sacrificio a Su único Hijo en la
Misa, para llevar a cabo esta santa unión. La Sangre del Cordero se vierte para sellar la Alianza Eterna con el mundo.
Hijos,
es una Alianza de Amor. Es por esto que Él les da Su Cuerpo y Su Sangre, para
que coman y tengan vida eterna. La
Eucaristía es la vida del alma. Trae alegría al corazón y fortaleza a la mente. En este camino lleno de dificultades y
dolor, Jesús en la Sagrada Eucaristía es la paz de sus almas. Encuéntrense con Él en la Misa y renueven
su unión con Él. Este sencillo llamado es muy grande si ustedes conocen su valor, y asisten a Misa con devoción.
Permanezcan en la paz del Cielo. Adiós”. (Mensaje
del 13 de julio de 2006)
“LAS VISITAS
FORTALECEN LA AMISTAD”
LECCIÓN:
“La paz del
Cielo esté con ustedes. Regocíjense, todos ustedes que adornan los altares de
Dios. Él dice: ‘Regocíjense, oh
pequeños ángeles de Dios que rodean el altar de Dios. Están disfrutando la Brisa del Cielo. Sus días sobre la Tierra
están benditos. No permitan que nadie les aparte de este dulce gozo, de otra manera,
sus días se convertirán en penas y aflicciones. Acérquense y escuchen
Las
visitas entre amigos fortalecen las relaciones. Mientras más tiempo dos amigos
permanezcan juntos, charlen y se
contemplen el uno al otro, más se fortalece su relación. Los amigos distantes tienes vínculos flojos. Tal amistad no es
sólida. Cualquier cosa pequeña puede separarlos. Hoy, Jesús me envía para llamarlos a que se acerquen
más a Él, y fortalezcan su relación con Él a través de sus constantes visitas a Su Presencia en la
Sagrada Eucaristía en el Sagrario de amor por ti. Como un prisionero, Él aguarda por ti, día y noche.
¿Por qué lo dejas tan solo? ¿No sabes que Él está allí solamente por ti? Si no fuera por ti no se quedaría en esa
prisión de Amor. Es el Amor que Él siente por ti lo que lo
mantiene allí. Vuelve tu corazón a Él.
Recuerda a tu Amigo, y visítalo a menudo.
En el
camino hacia la Santa Unión, las constantes visitas a Jesús en la Sagrada
Eucaristía, son el hilo que ata tu
alma al Corazón de Cristo. De hecho, tu unión se manifiesta en cuán devotas son
tus visitas a Cristo. ¡Amigos, vayan
a Él, y charlen como amigos! Contémplenlo y permitan que Su amorosa mirada penetre en sus pobres
corazones. Si solamente Jesús pudiera tocar tu corazón, tu vida ya no sería la misma. Podrán darse
cuenta cuán dulce y amoroso es Jesús. Nada llena más nuestra vida que Él. Vengan a Él y compruébenlo. Los dejo, para
que mediten en estas palabras. Adiós”.
(Mensaje del 14 de julio de
2006)
“OFRECERSE A SI MISMO”
LECCIÓN:
“La paz del Cielo esté con ustedes. Soy la Reina del Cielo, la Madre de Jesucristo
Agonizante. Hijos, Mí llamado en este último día de los tres
días de oración es sencillo: se trata de la oblación de uno mismo. Hijos, unan su ser, su trabajo y su
sacrificio con el sacrificio de Jesús en el Calvario y en cada Misa, para la Gloria de Dios.
Sencillamente
esto significa, que ustedes actuarán exclusivamente por amor y buscando la
honra de Dios. Si ustedes siguen este
camino, estarán en paz con Él. Estarán en santa unión con Él. Mediten en esto y sacrifíquenlo todo.
Que las bendiciones de este mes permanezcan siempre
con ustedes. Permanezcan en la paz del
Cielo. Adiós.”
(Mensaje del 15 de julio de 2006)
CAPÍTULO III
CUANDO VENGA EL PARÁCLITO
(Para ser leído el viernes, a las 5:00 p.m.,
durante los Tres de Espera, antes del Domingo de Pentecostés)
(Hechos 1,6-8 y San Juan 21,15-19)
Cuando venga el Paráclito:
Jesús dijo a sus discípulos: “En verdad, les conviene que Yo me
vaya, porque si no me voy, el Paráclito
no vendrá a ustedes. Cuando venga el
Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en la verdad total”. (Jn.16,
7-13) “Él les enseñará todas las
cosas…” (Jn.14,26)
“El amor
que Dios nos tiene, se ha derramado en nuestros corazones, por el Espíritu
Santo que Él nos ha dado” (Romanos 5,5) “El Espíritu nos viene a socorrer en nuestra
debilidad; porque no sabemos qué pedir, ni cómo pedir en nuestras
oraciones. Pero el propio Espíritu
ruega por nosotros, con gemidos y súplicas
que no se pueden expresar”. (Romanos 8,26)
Jesús había dicho: El Espíritu Santo “Les enseñará
todas las cosas y les recordará todo lo que le he dicho” (Jn.14,26) “Él dará pruebas
en Mi favor y ustedes
también hablarán en Mi favor…” (Jn.15,26-27). “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes,
y serán mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea y Samaría y hasta los límites de la tierra”. (Hechos
1,8).
Resumamos en tres frases lo que sucederá cuando el
Espíritu Santo llegue, mientras tomamos consciencia
del tiempo limitado de nuestra meditación sobre este tema: cuando venga el
Espíritu Santo: 1) se nos concederá la libertad, 2)
la santificación será nuestra, y 3)
el poder nos será dado: para servir y para vencer
el pecado. Podemos
discutir brevemente cada uno de estos acontecimientos más abajo.
La Verdadera Libertad es concedida
por el Espíritu Santo:
“Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2 Corintios 3,17) Por medio del derramamiento de su Espíritu, Jesús
Resucitado crea el espacio vital en el cual la libertad humana puede ser del todo realizada. Vimos cómo los Apóstoles mismos, antes de
Pentecostés, estaban temerosos,
encerrados en el Cenáculo (Jn.20,19). Ellos
todavía no habían recibido el poder de
la verdadera libertad. Pero el día de Pentecostés, cuando
bajó sobre ellos el poder, abrieron la puerta
tras la cual se escondían por miedo, y empezaron a predicar. Pedro se
paró sin temor, y predicó el mensaje de arrepentimiento a todos,
incluyendo a las autoridades. (Hechos 2,14-36)
Cuando el Espíritu Santo venga sobre nosotros, vamos a
recibir el poder para romper todas las ataduras
que nos mantienen cautivos y nos atan al pecado. Ya no seremos esclavos de ningún hombre, de ningún vicio, de ninguna ocasión, ni aun de satanás.
Esto es así, porque el Espíritu Santo es
Quien busca en las profundidades de Dios y al mismo tiempo, es la Luz que ilumina la conciencia del hombre, y la Fuente
de su verdadera Libertad. (Tomado
de Dominium of Vivification, n.15)
El hombre
es santificado por el Espíritu
Santo:
El acto de Jesús, de soplar sobre los Apóstoles, que
les comunicó el Espíritu Santo (Juan 20,21-22)
recuerda la creación del hombre, descrita en el Génesis como la
comunicación del “soplo de vida” (Génesis
2,7). El Espíritu Santo es el soplo del Resucitado, que infunde nueva vida en
la Iglesia, como se concedió al
primer discípulo. El signo más obvio
de esta nueva vida, es el poder de perdonar los pecados. Jesús, de
hecho, dice: “Reciban el Espíritu Santo. A
quienes les perdonen los pecados, les quedarán
perdonados”. (Juan 20,22-23). “Donde
quiera que el Espíritu de Santidad se derrama,
todo lo que se opone a la santidad, es destruido” por ejemplo el
pecado. (Romanos 1,4). De acuerdo con las palabras de Jesús, “El
Espíritu Santo es Quien convencerá al mundo del pecado”. (Juan 16,8).
Él nos hace conscientes del pecado, pero al mismo
tiempo es Él mismo Quien perdona el pecado. Santo Tomás comenta acerca de esto: “ya que es el Espíritu
Santo Quien estableció nuestra amistad con
Dios, es normal que Dios nos perdone los pecados a través de Él”. (Cont.
Gent, iv, 21,11). Esto significa que cuando recibimos
el Espíritu Santo, Él nos hace ver nuestras imperfecciones, y podemos así rechazarlas, luchar contra ellas, vencerlas, y ser
así santificados.
Recibimos poder cuando
viene el Espíritu Santo:
Cuando el Paráclito venga, “Recibirán la fuerza del Espíritu
Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta los confines
de la tierra”. (Hechos
1,8)
El poder nos será dado de dos maneras: “poder
para servir” y “poder sobre
el pecado”.
Poder
para servir, es el que nos
capacita para predicar la Palabra de Dios y extender el mensaje de Cristo a los que están cerca, y hasta los
confines de la tierra. Es el poder del Espíritu Santo el que empuja a los fieles a organizar retiros,
cruzadas y a promover momentos de soledad con el Señor, todo esto para fortalecerse en el Espíritu y para prepararse
para encontrar a las ovejas perdidas del Señor, y alimentarlas, para llevar a cabo
obras de caridad, y muchas otras obras buenas.
En la plenitud del Espíritu Santo, los fieles se
afanan y trabajan sin quejarse. Sacrifican
su dinero, su tiempo, por el Evangelio, sin sentirlo. El tiempo que están con Jesús es lo máximo para ellos, y así ‘el
tiempo de Jesús’ permanece siempre para ellos.
Ningún evento, ni nadie, puede desplazar ni disminuir el tiempo de Jesús para ellos. Estas son las manifestaciones del Poder del Espíritu Santo en
el servicio.
El
poder sobre el pecado se
puede claramente ver, en la búsqueda del verdadero arrepentimiento. Después del discurso de Pedro el día de
Pentecostés, los que lo escucharon quedaron convencidos, lo que les llevó a la conversión. Esta conversión trajo consigo lo que los llevó a la conversión. Esta conversión trajo consigo una entrega. Esto ocurrió cuando ellos
preguntaron a Pedro y a los Apóstoles
“¿Qué debemos hacer para salvarnos?” (Hechos 2,37). Pedro les contestó:
“Arrepiéntanse”. (Hechos 2,38) ¡Y esto hicieron! Esta respuesta es obediencia. Después de su obediencia y arrepentimiento, Pedro les predicó sobre Jesucristo, Quien murió por sus pecados. Ellos creyeron en Él y fueron bautizados. En el bautismo, se levantaron victoriosos
con Cristo, con poder sobre el pecado,
y recibieron el Espíritu Santo.
Todos los que reciben el Espíritu Santo han vencido al mundo porque el poder que vence al mundo
está viviendo
dentro de ellos. 29
EMPIEZAN LAS
SIETE HORAS ININTERRUMPIDAS DE ADORACIÓN,
MIENTRAS SE LEE Y MEDITA
SOBRE LOS DONES
DEL ESPÍRITU SANTO,
TAL COMO SE DESCRIBE EN LOS SIGUIENTE CAPÍTULOS DEL IV AL X. ESTO DEBE HACERSE EL SÁBADO DE LOS TRES
DÍAS DE ESPERA, ANTES DE PENTECOSTÉS.
En el apéndice
se puede ver la hora de cada
capítulo.
CAPÍTULO IV
EL DON DE
TEMOR DE DIOS
(Para ser leído el sábado, a las 12:00
del día, durante los “Tres Días de Espera,
antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Temor de Dios: El
don de Temor de Dios es ese temor infantil que hace que sintamos más temor de desagradar a Dios, que sufrir una
desgracia, y por consiguiente, nos hace huir del pecado como el mayor
mal. Existen dos clases de temor:
el temor de un sirviente, y el temor
de un niño. El temor infantil a Dios, es el más noble y bello de ambos, ya que
urge al alma a evitar el menor pecado,
a fin de no desagradar a Dios, el mejor y más amigable Padre del Cielo. Los
Santos estuvieron animados por el
amor y el temor infantil hacia el Padre Celestial, y estaban dispuestos a morir,
antes que quebrantar la santa
ley de Dios por el
pecado voluntario.
Lectura/Meditación:
Eclesiástico 34, 13-17 y Lucas 12, 4-7.
El Don de Temor de Dios
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint-Esprit dans nos ames
“Cuando se menciona el Don de Temor de Dios,
estaríamos tentados a considerarlo como un don
inferior a los otros. ¿Acaso no dice el Apóstol San Juan, que el amor
perfecto echa fuera todo temor?”
“Eso, sin embargo, es un error. El temor del que habla
el amado discípulo, y que el perfecto amor excluye,
no tiene nada que ver con el temor de
Dios del que hablamos ahora (S.T.2-2q 19.a9). Veamos cuál es la naturaleza del don, y esto nos hará capaces de
entender mejor el importante papel que este don tiene en nuestra vida espiritual.”
“El don de temor de Dios, como el don de Piedad, de acuerdo
a Santo Tomás, viene del don de la
Sabiduría, algo
así como su manifestación externa (S.T.
2-2, q 45.a 1ad 3).”
“Es una disposición sobrenatural del alma, que nos
hace experimentar como instintivamente, y bajo la moción del Espíritu Santo, un inmenso
respeto por la Divina Majestad,
y una complacencia ilimitada en Su bondad, junto con un vivo horror
hacia todo aquello que pudiera ofender
en lo más mínimo a un Padre tan bueno, Quien es tan misericordioso y digno de
ser amado.”
“Santa Teresa de Ávila nos dice que lo que es
predominante en un alma animada por ese don —y
Teresa aprendió esto por experiencia propia— es el temor de ofender a
Dios nuestro Señor, y un ardiente
deseo de cumplir Su Voluntad en todas las cosas; y ésta es una gracia por la
que tal alma pide constantemente. Es
por esto que tal alma está dispuesta a sufrir mil veces la muerte, antes que desagradar al Padre Celestial
cometiendo el más pequeño pecado venial deliberadamente, ni aún la más pequeña imperfección voluntaria.”
“Esto nos muestra claramente, que el temor filial, el
cual es movido por el don de Temor de Dios, no
es contrario al perfecto amor, como en el caso del temor servil. Por el
contrario, el Temor que mencionamos
como don, es un efecto del más tierno
amor.”
“Es por esto que no debería asombrarnos, cuando nos
enteramos que el Corazón de Jesús estaba lleno de ese Espíritu
de Temor desde los primeros
años. Y Nuestro Salvador mismo, en la sinagoga de Nazaret, aplicó la profecía
de Isaías a sí Mismo, después de que leyera estas palabras: ‘y Él será lleno del
Espíritu de Temor del Señor’ (Isaías 11, 3).”
“Fue también bajo la influencia del mismo Espíritu de
Temor filial, que María pronunció su fiat (que
se haga) el día de la Anunciación y Encarnación, y como San José, se sometió
enteramente a las órdenes del Ángel
para marchar al exilio, y más tarde regresar a Palestina a pesar de los peligros
que podrían amenazar
al Divino Niño.”
“El temor filial del Señor, de acuerdo
con la Sagrada Escritura, lejos de ser meramente el principio,
como lo es el temor de los juicios y castigos divinos, es en realidad su
plenitud y corona: “la
plenitud de la sabiduría es temer a Dios... la corona de la sabiduría es el
Temor de Dios...’ (Eclesiástico
1,12-20). Lejos de ser una fuente de problemas y ansiedad, el temor filial de
Dios, es lo que nos llena de paz.”
“Por lo tanto, debemos darle prioridad, porque
presupone la perfecta caridad, de aquí también
todos los otros dones: ‘nada es mejor que el temor del Señor’ (Eclesiástico
23, 37). El temor del Señor es ‘como un paraíso de bendición’. (Eclesiástico 40, 28).”
“Nuestro Divino Salvador, que se hizo hombre por nosotros, nunca tuvo que temer ofender
a Dios.
¿Tampoco los Ángeles y Santos, que ahora disfrutan la
Visión beatífica? Si el don del temor a Dios
se les atribuye a ellos, esto sólo significa que tienen un inmenso
respeto por la Divina Majestad, y un muy ardiente deseo de actuar siempre
en conformidad con los mínimos
deseos del Padre.”
“El discípulo amado recuerda muchas palabras de
Nuestro Señor, que expresan esa clase de temor:
‘Yo
hago siempre lo que a Él le agrada’. (Juan 8, 29). ‘(Padre) Te
he glorificado en la tierra,
cumpliendo la obra que me habías encargado’. (Juan 17, 4).”
“Nosotros, a diferencia de Cristo y de los
santos del Cielo, somos aún tentados a pecar
y podemos caer en el pecado.”
(Santiago 3, 2), inspirado por el Espíritu Santo dice: ‘in multis ofendimus
omnes!’ o ‘¡todos
nosotros cometemos muchos errores!’ Y aunque hayamos
progresado en el camino de la perfección, permanecemos débiles, y si
Dios no nos sostuviera, podríamos prontamente caer muy abajo”.
“Así, aún si algunos de nosotros estuviéramos muy
avanzados en el camino de la santidad, es necesario
perseverar siempre en un saludable temor de lo que podríamos hacer debido a
nuestra debilidad.”
“Al mismo tiempo, sin embargo, este temor debe estar
acompañado por una profunda confianza filial
en Dios, y una fe sin límites en la fidelidad de Dios para sostenernos. Dios,
la fuente de toda gracia, nos ha
llamado para compartir Su eterna gloria en Cristo Jesús, y Él llevará a cabo y perfeccionará en nosotros la obra que
inició por su bondad misericordiosa, tal como escribe San Pedro (1 Pedro 5, 10) ‘El Dios que es pura bondad los
ha llamado para compartir con Cristo su eterna gloria,
y después de que sufran un poco, los hará perfectos, firmes y fuertes...’ Y descansando
únicamente en la Misericordia Divina y no en nuestros propios poderes, se nos permitirá sentirnos confiados que alcanzaremos llegar al Cielo.”
“Santa Teresa de Ávila (Castillo Interior, 3ª morada)
escribe: ‘A pesar de la santidad de nuestra Orden,
no crean estar en (perfecta) seguridad. No confíen en el hecho que están
enclaustradas, de que viven una vida
austera, que están constantemente ocupadas en las cosas de Dios, ni que se ejercitan en la oración, ni en estar
separadas de las cosas de la tierra, ni en tener horror de dichas cosas. Todo eso es bueno... pero no
es suficiente para hacerlas sentirse perfectamente seguras. Más bien recuerden y repitan a menudo este versículo:
‘Bendito el hombre que teme al Señor; bendito
el que teme al Señor.”
“Y un poco más adelante, hablando de las almas que
tienen la bendición de la oración continua y
el recogimiento interior, ella recomienda que eviten las ocasiones de
ofender a Dios, y he aquí la razón que da: ‘Porque
el demonio está mucho más empeñado en hacer daño a un alma favorecida, que a un gran número de almas que no tienen esas gracias; porque las almas privilegiadas
pueden hacerle mucho daño (al demonio), atrayendo otras almas al camino de la perfección… es por esto que tales almas
privilegiadas están enzarzadas en muchas batallas, y si ellas sucumben, algo que siempre puede ser posible (y es sabido
que esto les ha pasado a varias personas)
ellas caerán mucho más bajo que otros en sus malos caminos’” (Castillo
Interior, 4ª Morada).
“La experiencia nos ha comprobado
cuán ciertas son las palabras
de la Santa, a quien la Iglesia ha
proclamado Doctora de la Iglesia.”
“La función del Don del Temor de Dios, es
precisamente, prevenir al alma respecto al peligro de tales deserciones. Este don inspira una humilde desconfianza de
sí mismo, y siempre nos urge a un más grande celo por el servicio a Dios, y fidelidad aun en los más pequeños detalles.”
“Oh Jesús, escribe Santa Teresa de Lisieux, ‘llévame
Contigo, antes de permitir que manche mi alma
cometiendo voluntariamente la más pequeña falta.”
“Su amor por Dios era tan grande que no quería ser intencionalmente infiel por nada en el mundo
que le fuera ofrecido. Ella no necesitaba una orden formal. Un deseo, cualquier
señal (de una superiora) era
suficiente. Ella quería llevar a cabo, con prontitud y amor, todos, aun los más pequeños deseos de su Padre Celestial.”
“¡Bendito el hombre que teme al Señor! Espíritu
Santo, Espíritu Divino
de Luz y Amor, yo te
consagro mi intelecto, mi voluntad, mi corazón, todo mi ser, en el tiempo y en la eternidad.”
“Que
mi intelecto sea siempre dócil a todas Tus
inspiraciones y a las enseñanzas de
la Santa Iglesia Católica, cuyo
infalible Guía eres Tú. Que mi voluntad esté
siempre en unísono con la Divina
Voluntad. Que mi corazón esté siempre inflamado por el amor a Dios y a mi
prójimo. Que mi vida entera sea una fiel imitación de la vida y las virtudes de Nuestro
Señor y Salvador Jesucristo, Quien junto con el Padre y Contigo
reciban por siempre todo honor
y toda gloria.”
Oraciones de Intercesión. Don de
Temor de Dios
1. Por los líderes de la Iglesia:
Oremos por el don del Santo Temor de Dios entre los
líderes de la Santa Iglesia: Espíritu Divino,
derrama Tu don del santo temor sobre nuestro Papa, nuestros Obispos y
todo el clero. Que ellos guíen la Iglesia
con temblor y amor. Te rogamos,
Espíritu Santo.
2.
Por los pecadores
habituales:
Oremos por el don del Santo Temor de Dios, para los
pecadores habituales que han perdido el sentido
del pecado. Oh Espíritu de Amor, llena sus corazones con el santo temor, para
que rechacen todo mal por Jesús, que murió por sus
pecados. Te rogamos, Espíritu Santo.
3.
Por los que están viviendo
momentos difíciles:
Toma posesión de los corazones de los fieles con Tu
don del santo temor de Dios, ¡oh, Divino Espíritu
de Dios! Que descubran Tu presencia en ellos, y permanezcan fieles a Sus
llamados, aún en el tiempo más difícil de sus
vidas. Te rogamos, Espíritu Santo.
4.
Por los
asesinos:
¡Oh, Divino Espíritu de Dios!, vence en todos los
corazones el mal que quiere acabar con la vida
humana. Que el don del Santo Temor de Dios, derrita los corazones de
piedra de los terroristas y asesinos. Que ellos reconozcan el valor de la vida.
Te rogamos, Espíritu Santo.
5.
Por todos los fieles que esperan:
Ven, ¡oh, Espíritu de Dios! ¡Ven! Tus hijos te
esperan. Ven con Tu don del Santo Temor de Dios. Toma posesión de todos los corazones que están esperando aquí.
Ilumina los corazones de Tus siervos
con el don del Santo Temor de Dios. Que este don nos guíe en todo tiempo y en
todas las cosas. Te rogamos, Espíritu
Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu
del Santo temor de Dios!, ilumina
los corazones para que rechacen todo mal por Tu amor y por temor de ofenderte por ese mismo
amor. Esto Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina Contigo y el Padre, un solo Dios, ahora y
CAPÍTULO V
EL DON DE PIEDAD
(Para ser leído el sábado, a la
1:00 p.m., durante los Tres Días de Espera,
antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Por
medio del don de Piedad o Santidad,
el Espíritu Santo infunde en nosotros reverencia hacia Dios y las cosas divinas, y alegría al conversar con Él. La
piedad nos inclina a amar a Dios como el mejor
Padre, a amar tiernamente a Su muy amado Hijo, y a la Santa Madre de ese Hijo.
La piedad nos mueve a amar, no
solamente a los Santos y a los Ángeles, sino también a nuestro prójimo, como imagen e hijos (actuales o
potenciales) de Dios. Nos hace sentir el dulcísimo placer de conversar con Dios, de escuchar lecturas
espirituales y la Divina Palabra. Nos hace deleitarnos en cumplir la Voluntad del Padre y nos hace
desear con vehemencia todo lo que tienda al honor y gloria de Dios.
Lectura/Meditación:
Miqueas 6, 6-8 y Juan 15, 5-17
El Don de Piedad
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint –Esprit dans nos ames
“No es de mucho valor el tener conocimiento (o
ciencia) si éste no nos conduce a amar. ¿De qué sirve el ser brillante en tal conocimiento, si el corazón y la
voluntad no están ardiendo con amor divino?
“Es por esto, que a los cuatro dones del Espíritu
Santo, que son para la iluminación de nuestra
mente, se añaden otros dones, que son: piedad, fortaleza y temor, cuyo
propósito es unirnos más perfectamente a la Voluntad de Dios.”
“Más aún, un alma que es iluminada
por los dones de entendimiento y sabiduría, necesariamente está ardiendo de amor,
y siendo grandemente fortalecida en el servicio a Dios. Santo Tomás nos dice que los dones de piedad y temor de Dios, vienen del don de sabiduría, y son la manifestación
externa de este último (S.T. 2-2, P. 45,
a.1.ad 3).”
“La palabra Piedad,
puede traer a la mente la piedad de una persona que reza mucho y devotamente. A diferencia de los antiguos
romanos, nosotros no pensamos que la piedad (pietas) consiste en ser devotos
de nuestro país.”
“El don de Piedad significa una sobrenatural
disposición del alma, que la inclina, bajo la acción del Espíritu Divino, a comportarse en su relación con Dios, como el
más amoroso niño actúa con su padre y su madre, que el niño sabe lo aman intensamente.”
“El principal objetivo de la Piedad, por lo tanto, es
Dios mismo, no tanto como el Soberano Señor de
todas las cosas, sino como el Padre infinitamente amoroso, e infinitamente
merecedor de nuestro amor. ‘Así como
la virtud de Piedad (en el orden familiar humano) tiene como primer objetivo el Padre, en el orden de la
naturaleza, así el don de Piedad, se refiere a Dios, como el Padre’”
(S.T. 1- 2,2. 121; 1, ad 1).
“Una persona animada por el Espíritu de Piedad, ya no puede temer a Dios, de la manera que uno teme a un juez o a un patrono. Sin duda tal persona continúa teniendo cierto temor filial, que examinaremos más adelante, pero el
temor servil está completamente excluido. En estos últimos, existe un temor a un patrono severo.”
“La actitud de tal persona piadosa hacia Dios, es realmente la de un niño hacia sus
padres, que él
se da cuenta
que lo aman. No hay rastros de temor
servil. El amor toma su lugar.”
“El objetivo secundario del Don de Piedad, es todo lo
que tiene relación con Dios. Primero que todo,
los Santos y las cosas sagradas. Una persona bajo la influencia del Don de
Piedad, tiene hacia tales personas y
cosas, un gran respeto y profunda veneración. Lo mismo que un niño, —a menos que esté dañado por malos ejemplos—
está naturalmente inclinado a venerar y a amar
todo lo que es amado y
reverenciado por sus padres, así quien está animado por el Espíritu de Piedad, espontáneamente y de manera filial
se apega a todo lo que sabe es querido al Corazón de su Padre Celestial.”
“Ya en el Antiguo Testamento encontramos claras
pruebas del amor ‘que es más que maternal’ que
Dios tiene por Sus hijos que viven sobre la tierra, y el cual es el cimiento y
el motivo de esa Piedad filial que la
persona fiel siente hacia Dios. Leemos lo siguiente en el Salmo 103, 8-14: ‘El Señor es compasivo y misericordioso, es
lento para enojarse y generoso en perdonar... Cuanto dista el oriente del occidente, tan lejos arroja de nosotros
nuestras culpas. Como un padre se compadece
de sus hijos, así el Señor se apiada de los que lo temen. Él sabe de qué barro
fuimos hechos, Él recuerda
que somos polvo.”
“En Isaías 66, 12-13, leemos estas palabras que
extasiaron a Santa Teresita del Niño Jesús: ‘Como un hijo a quien consuela su madre, así yo los consolaré a
ustedes; yo los llevaré en brazos y los acariciaré
sobre Mis rodillas’. Y luego está esa maravillosa frase (Isaías 49,
15): ‘¿Puede
una mujer olvidarse del niño que
cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque se encontrara
alguna que lo olvidase, ¡Yo nunca me olvidaría de ti!”
“Pero es sobre todo en la Nueva Ley, en el Misterio de
Cristo (Efesios 3, 4), que se revela el amor excesivo de Dios (Efesios 1, 4), un amor con el cual Dios ha
escogido libremente amarnos, sin ningún
mérito de nuestra parte, porque Él fue el ‘primero en amarnos’ (1 Juan
4, 10). Y Él nos ha amado desde toda
la eternidad (Efesios 1, 4), y de una manera absolutamente gratuita: ‘Éste
es un regalo de Dios; no es una
recompensa por nada que hayan hecho’ (Efesios 2, 8-9).”
“San Pablo escribe igualmente: ‘Bendito sea Dios, Padre de
Nuestro Señor Jesucristo... Quien en Su amor nos ha predestinado para ser Sus hijos adoptivos,
a través de Jesucristo’ (Efesios 1, 3- 5)
“Ustedes no recibieron un espíritu de esclavos para volver al temor, sino que
recibieron el Espíritu que los hace
hijos adoptivos, y que los mueve a exclamar: ¡Abba, Padre! El mismo Espíritu
le asegura a nuestro
espíritu que somos hijos de Dios”. (Romanos 8, 15-16).
“Cuando alguien es iluminado por estas enseñanzas
divinas, y se entrega completamente a la acción
del don de Piedad, entonces ve a
Dios solamente como el más amoroso Padre, y sabe que lo ama infinitamente en Jesucristo. Habiendo llegado
a estar muy íntimamente unido con el Verbo Encarnado —San Agustín utiliza
la osada expresión: ipse sumus nos: nosotros somos Cristo— y lleno de Su Espíritu
Divino, tal persona
adopta entonces espontáneamente los sentimientos de
Cristo hacia el Padre, hacia la Santísima Virgen, Su Madre, y también hacia los Ángeles
y todos los miembros de Su Cuerpo Místico.”
“Tal persona sabe que es perfectamente amado por
aquellos que están en el Cielo y en
el Purgatorio, y por todas las
personas santas sobre la Tierra. Él ama igualmente en Cristo Jesús, a todos los que son uno con él por gracia y
por el Espíritu Santo, o que puedan así llegar a estar unidos a él.”
“De esta manera, a través del don de Piedad, una perfecta caridad se desarrolla en su alma, y termina sintiendo la necesidad de amar y ser
amado sin medida. De aquí en adelante, estando
seguro de que su Padre Celestial es no solamente Todopoderoso, sino
todo-amoroso hacia él, nada lo puede perturbar
ya. Él sabe que después
de todo, todo lo que le suceda,
tendrá lugar para la
mayor gloria de Dios,
y su propia conveniencia”.
“Es por esto que este corazón rebosa gratitud. Le
gusta repetir: ‘Gracias, Padre amado... Haz con Tu hijo lo que quieras; lo que Tú haces es lo que amo, y lo que
deseo seguir amando... Que se haga Tu
voluntad, y no la mía... con Jesús y en Jesús, a pesar de la repugnancia de mi
débil naturaleza, quiero decir
siempre desde el fondo de mi corazón: ¡amadísimo Padre, que Tu Santa Voluntad se cumpla completamente en Tu hijo, a cualquier
costo!”
“Esta especie de abandono infantil a Dios, está
acompañado por una completa confianza en el futuro.
¿Por qué una persona así va a tener temores? Él sabe cuánto lo ama El Padre, y
que, si le envía pruebas, también le enviará la ayuda necesaria para aceptarlas
de todo corazón. Es por esto que nunca está ansioso. Su único
interés es amar con todas sus fuerzas en cada momento presente.”
“Si el demonio intenta debilitar su virtud de
esperanza, sugiriendo que tal vez no está en estado de gracia, y podría estar entre los condenados el Último Día, él
rehúsa considerar esa posibilidad. En
vez de esto, rápidamente levanta su mente y su corazón a su Padre Celestial, y
Le dice con la simplicidad de un
niño: ‘Bien, querido Padre, yo quiero por lo menos, amarte con todas mis fuerzas
en este mundo, y estoy decidido a amarte
para siempre.”
“El amor de esta persona puede llegar a ser tan puro y
desprendido del mundo, que aun si —lo cual es imposible— fuera destinado al Infierno, no obstante, renovaría
gozoso su deseo de amar a Dios eternamente y asegurar su recompensa.”
“Ésta es la clase de amor que hizo que Teresa de
Lisieux algunas veces expresara ‘mil cosas disparatadas’;
por ejemplo, su buena voluntad de ser arrojada al abismo de horribles tormentos del Infierno, para desde allí, a través de
toda la eternidad, se levantara al menos un acto de puro amor, atravesando todo un coro de blasfemias.”
“Amando a su Padre Celestial ‘hasta la locura’ ella
amaba todo lo que Él ama; y ya que el Padre ama
a todas las almas con el amor con Él que ama a Su Único Hijo, ella amaba a
todas las almas con igual afecto. Por
tanto, notamos su delicado comportamiento hacia el prójimo. Si el prójimo es imperfecto, ella ve en él, un miembro
herido de Jesús, y redobla su atención y solicitud, para que el mal no aumente, sino para que el miembro doliente pueda ser sanado, si fuera posible.”
“Esto viene a mostrarnos que el don de
Piedad llega a perfeccionar,
La Brisa del Segundo
Pentecostés en un alma fiel, la virtud de la Caridad hacia Dios y hacia el prójimo. Y ya que la perfección de un alma, depende de su grado
de caridad, podemos fácilmente comprender la
excelencia de ese precioso
fruto de la piedad.”
“Pocas personas han recibido
con tanta abundancia el don de piedad, como Santa Teresa del Niño Jesús. Es por esto que su
‘caminito’, es apropiadamente llamado el camino de la infancia espiritual. ‘¿Acaso no es Dios nuestro
Padre?’, preguntaba ella, ‘¿y no somos nosotros
sus hijitos?’, y sabemos que
al final de su vida, le gustaba considerarse como la ‘pequeña bebé’ de (papa) ‘¡Papacito, el buen Dios!”
“Algunas mentes ‘superiores’ llamarán a eso
‘niñerías’, y sin embargo, cuán bien expresa esto nuestra absoluta dependencia respecto a Dios, aún en el orden
natural, y al mismo tiempo, el exorbitante
e inconcebible amor que el infinitamente misericordioso Padre tiene por
nosotros, a los que ha deseado hacer hijos Suyos.”
“Espíritu
Santo, Espíritu del Hijo, que nunca cesaste de animar, durante su peregrinaje
por la tierra, los Corazones de Jesús
y Su Bendita Madre, con el más puro amor hacia el Padre, dígnate llenar
también nuestros corazones con el
mismo tierno y filial amor.”
“Espíritu
Santo por Quien hemos recibido el derecho de llamar a Dios con el dulce Nombre
de Padre, y de ser verdaderamente Sus
hijos, ayúdanos en nuestro intento de llegar a ser menos indignos de tener un Padre tan bueno y misericordioso. Que
nosotros, después de haberlo amado con todo nuestro corazón
en este mundo, a través de Ti, lo glorifiquemos eternamente en Su Único Hijo.”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Piedad
1.
Por las almas
consagradas:
¡Oh, Divino Espíritu de Piedad!, ven y nutre los
corazones de todos los hombres y mujeres
religiosos, y de todos los que se han consagrado a Dios. Renueva en
ellos el fervor de la devoción. Que
prueben nuevamente Tu dulzura. Te rogamos, Espíritu
Santo.
2.
Por los que se enfrentan
a la desesperación:
Vierte el agua de la esperanza en la aridez de las
almas desesperadas, ¡oh, Divino Espíritu de Piedad! Muéstrales la esperanza y el deleite de Tu Presencia en sus vidas. Que obtengan
3. Por los pecadores empedernidos:
¡Oh, Divino Espíritu de Piedad!, muestra a los
pecadores empedernidos la amargura en
el placer del pecado, abriendo
sus corazones a la dulzura
de Tu Santidad. Concédeles nuevamente Tu don de Piedad, y ayúdalos a
experimentar Tu Bondad. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por los que están sufriendo
los efectos del escándalo:
¡Oh, Espíritu de Santidad!, Tú eres nuestra luz en la
oscuridad. Muestra la luz de la fe a las almas
jóvenes que han sido escandalizadas por la debilidad de sus líderes, y
trae a todos los líderes al camino
del arrepentimiento y de la conversión. Sana todas sus heridas con el nutritivo
don de Tu Piedad, y renueva su celo. Te rogamos,
Espíritu Santo.
5.
Por todos los que están
esperando aquí:
¡Ven, Espíritu Santo!; no tardes, ven y llena los
corazones de tus fieles que esperamos aquí, con Tu don de Piedad. Aumenta en nosotros el deseo de amar y servir.
Llena siempre nuestros corazones con el dulce perfume de Tu
Santidad. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Piedad!, ilumina todos
los corazones, para que encuentren deleite y
satisfacción en el servicio de Dios y en la santa obediencia a sus
superiores y líderes, cuando quiera
que su obediencia esté de acuerdo a Tu Santa Voluntad. Te lo pedimos en el
Nombre de Jesucristo Nuestro Señor,
que vive y reina Contigo y el Padre, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
CAPÍTULO VI
EL DON DE FORTALEZA
(Para
leer el sábado a las 2:00 p.m. durante los Tres Días de Espera, antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Este
don del Espíritu Santo, destierra toda timidez y respeto humano, fortalece las
almas para que odien el pecado, para
practicar las virtudes, y preferir el desprecio, pérdidas temporales, y aún la muerte, antes que negar a Cristo de
palabra o de obra. Este don nos llena de poder para luchar y sobreponernos a los enemigos de nuestra
salvación, y podemos ser capaces, en medio de las tentaciones, dificultades y persecuciones, de cumplir la Voluntad de Dios. Nos hace estar preparados y valerosos para emprender el más grande sacrificio por nuestra salvación.
Lectura/ Meditación
Daniel 3, 8-18 y Juan 15,
26-27; 16, 1-4
El Don de Fortaleza
Reflexión de Alexis Riaud – L’Action du Saint Esprit
dans nos ames
“Para ser santo, no es suficiente conocer las cosas
que debemos evitar. Debemos también ‘hacer lo
correcto’, debemos actuar de acuerdo a la verdad y la rectitud: debemos hacer
que lo correcto penetre cada detalle
de nuestra vida diaria. Esto es difícil para nosotros, precisamente a causa de nuestra naturaleza caída. El poeta pagano
expresó esto diciendo: ‘Veo lo que es mejor y lo apruebo, pero hago las cosas que
son peores.’”
“San Pablo se hace eco de esta queja cuando escribe
(Romanos 7, 18-26) ‘Ya sé que el bien no reside
en mí... tengo el deseo de hacer lo que está bien, pero me falta el poder para
hacerlo, porque no hago el bien que
quiero, sino el mal que no quiero... ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará
de mi condición presente
que no es más que muerte?”
“Cuando estamos reducidos a tener solamente las fuerzas
de nuestra naturaleza, la cual fue herida
por el pecado original, somos realmente incapaces de perseverar por largo
tiempo en aquello que es bueno.”
“Afortunadamente, Dios en su misericordia ilimitada, ha tenido compasión hacia nuestra debilidad. Nos ha habilitado para
compartir el divino poder de Jesús
Nuestro Salvador. Quien dijo: ‘Recibirán
el poder del Espíritu Santo,’ al hablar a sus discípulos cuando estaba por dejarlos y
regresar al Cielo. ‘Y
ustedes serán mis testigos... hasta los confines de la tierra’ (Hechos 1, 8).”
“Esa promesa se cumplió pocos días después, el día de Pentecostés. Y fue la seguridad de haber
recibido esa Fuerza Divina lo que más tarde hizo que San Pablo gritara victoriosamente: ‘Todo lo
“Esa
Fuerza Divina se da al alma
Cristiana en el momento de su regeneración espiritual en el Bautismo, por la virtud infusa de Fortaleza, y
también por el don de Fortaleza,
cuya virtud depende de que sea ejercido.”
“El
don de Fortaleza en un alma enteramente entregada al Espíritu
Santo, consiste en una disposición sobrenatural del alma, que la
habilita, bajo la acción del Divino Espíritu, a emprender las acciones más difíciles, y a soportar
las más grandes pruebas por amor a Dios, y la gloria de Su Nombre.”
“Un alma animada por el Espíritu de Fortaleza, no pone
su confianza en su propio esfuerzo. Nadie está
más consciente de su propia extrema debilidad, y falta de poder con respecto a
todo bien sobrenatural.”
“Toda su confianza está en Dios, y esa confianza es ilimitada. Ella sabe
que ‘Dios
ha elegido lo que el mundo tiene por
necio, con el fin de avergonzar a los sabios... así nadie ya se podrá alabar a sí mismo delante de Dios (1Corintios
1, 27-29); y que Él pide de Sus hijos solamente buena voluntad para cumplir
en, y a través de ellos,
maravillas de gracia y misericordia.”
“Es por esto, que ninguna consideración puramente
humana detiene a esta persona cuando está involucrada
la gloria de Dios. Y se siente segura que Dios está complacido a este respecto.
Nada parece imposible, porque lo
espera todo de Dios, no pone su confianza en los medios puramente humanos a lo que estará obligado a
recurrir. A aquellos que le hablaron a Juana de Arco sobre la temeridad
de lo que iba a emprender, ella replicó: ‘Los hombres batallarán, y Dios dará la victoria.”
“Ella no puso su confianza
en sus talentos militares, o en el valor de sus soldados,
sino únicamente en Dios que
puede, por un acto de Su Voluntad, vencer todas las fuerzas militares, y conceder
a aquellos que lo aman, un brillante éxito.”
“Igual que la virtud de Fortaleza, el don de Fortaleza o Fuerza, implica
prontitud en tomar una
decisión, generosidad en el esfuerzo, y perseverancia a pesar de las dificultades.”
“En el ejercicio ordinario de la virtud de Fortaleza, todo esto es el resultado de un claro y bien definido
proceso de razonamiento. Nuestras acciones se llevan a cabo por razones clara y definidas, fruto de lo que nosotros, con
la ayuda de la gracia de Dios, descubrimos en nuestra meditación, como cuando nos damos cuenta de la necesidad de
echar fuera nuestros vanos temores, porque los bienes eternos son superiores a todos los bienes
de este mundo.”
“Por el contrario, bajo la acción del don de Fortaleza, la persona emprende
grandes cosas por la gloria de Dios, de una manera totalmente espontánea y natural. Se encuentra a sí misma inspirada
a aceptar el sufrimiento más doloroso por amor a Él, y ya no siente la
necesidad de defenderse del temor de
cansancio y críticas, o contra el temor a los hombres; porque la única cosa a la que teme ahora, es desagradar a
su Padre Celestial, o no procurar Su gloria al alcance de su habilidad.”
“Su confianza en ese Padre tan misericordioso es tan
grande, que ya no piensa, como hacía antes,
qué le sucederá. Está satisfecho recibiendo momento a momento, con todo el amor de su corazón,
pequeñas o grandes
cruces que el buen Padre quiera enviarle. La pequeña
Teresa constantemente repetía: ‘Eso es lo que Él me hace amar.”
40
“¡Cuán grande era la paz que llenaba
su corazón! No es
que no sintiera el sufrimiento tan vívidamente como antes; a menudo era lo contrario. ‘Yo aumentaré
tu sensibilidad para que sufras más’,
le dijo Nuestro Señor a Santa Margarita María. Tal persona siente
que se aumenta y agudiza su sensibilidad, a medida que avanza: pero si el sufrimiento permanece
y aún aumenta, el amor lo
transforma y hace que la persona no sólo lo acepte voluntariamente, sino que lo abrace con todo el amor del cual es capaz.”
“Esto es así, porque el don de Fortaleza presupone en el alma el completo desarrollo de las virtudes teologales de fe, esperanza
y caridad, lo mismo que la acción de los dones de Entendimiento, Sabiduría, y Piedad filial.”
“Si el alma sin vacilación lleva a cabo tan grandes
cosas con amor y algunas veces —aún con una sonrisa—
soporta los más grandes
sufrimientos, físicos y morales, es
porque tiene una viva y firme fe en el infinito amor del Padre
Celestial hacia ella. El alma tiene una confianza sin límites en Su Bondad
como Padre, y porque lo ama tanto, le gustaría hacer y sufrir infinitamente más para la
gloria de Su Nombre.”
“Es porque estaban animados por ese Espíritu de Fortaleza,
que los Apóstoles, el día después de Pentecostés, emprendieron, a pesar de los pobres medios humanos
de que disponían, la conquista
del mundo y la revolución espiritual de las naciones.”
“El mismo Espíritu
Santo los hizo valientes ante las amenazas
del Sanedrín y replicar sin temor a sus jueces, quienes les habían ordenado
no seguir predicando: ‘No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.’ (Hechos 4, 20). Fue Él,
quien finalmente hizo que se regocijaran de haber sido considerados
dignos de sufrir
por causa del Nombre de Jesús.”
“Fue también el Espíritu de Fortaleza quien produjo
los mártires, tales como Esteban, Lorenzo, Cecilia
e Inés, y quien ha inspirado y sostenido a los fundadores y reformadores de las
órdenes religiosas y congregaciones en sus tareas,
las cuales generalmente eran muy difíciles.”
“Fue el mismo Espíritu de Fortaleza, quien hizo que
Liberman rehusara regresar al mundo cuando la
epilepsia llegó a ser un obstáculo para ser ordenado sacerdote; quien cuando
fue virtualmente abandonado por todos, lo habilitó para continuar esperando
en Roma la aprobación de su Congregación del Inmaculado Corazón de
María, y Quien un tiempo después, lo fortaleció para llegar a ser la cabeza de la Congregación del Espíritu Santo, y
para revivir el espíritu misionero en la
Iglesia, durante los tiempos difíciles que siguieron a la Revolución Francesa.”
“Al final del mismo siglo, fue el mismo Espíritu
de Fortaleza quien hizo que una pequeña
Carmelita fuera fiel en las más pequeñas
cosas y no resistiera nunca ni los más pequeños
impulsos de la gracia. Él le enseñó a encarar el sufrimiento con una
sonrisa, y aunque vivió una corta
vida en el claustro, llegó a ser la patrona de las misiones. Aludiendo a la
gracia que recibió en la Navidad de
1885, ella escribió: ‘Él me hizo fuerte y valerosa, y desde entonces, marché de victoria en victoria, empezando algo
así como una gigantesca carrera.”
“Mientras ese don
no
ha
llegado
a
estar
activo
en
el
alma,
la
persona
permanece
imperfectamente sujeta a toda clase de temores inútiles.
Eso significa que el don de Fortaleza,
que confiere a la Virtud
su perfección final, es necesario
para la perfecta santidad.” 41
“Teresa decía que es particularmente necesario a las
‘pequeñas almas’ que están profundamente convencidas
de su incapacidad, (soportar) hacer algo bueno ellas mismas. Si otros, que son
por naturaleza fuertes y generosos,
pueden contar de alguna manera con sus propios poderes que han recibido de Dios, esto no es así para
las ‘pequeñas almas’, que son conscientes de su extrema debilidad. Siendo incapaces de encontrar en ellas, la energía
que necesitan, sólo tienen un medio de
alcanzar la perfección a pesar de todo, esto es, recurrir al Espíritu Santo.
Siendo incapaces de subir los
peldaños de la escalera de la perfección por su esfuerzo personal, deben, por
necesidad, confiar en los Brazos de
Jesús: ellos deben recurrir al Elevador Divino, que es precisamente el Espíritu Santo”.
“Es por esto que es de la mayor importancia,
que cada alma se prepare a sí misma tan bien como
sea posible, para la acción del Espíritu
de Fortaleza.”
“La primera condición para ese propósito es saber cómo
reconocer humildemente su impotencia y
aún a alegrarse a la vista de su miseria, después del ejemplo de Santa Teresita
de Jesús, que nos asegura que
‘mientras más débiles e infelices somos, más apropiados somos para la obra de
ese poder consumidor y transformante en nosotros’. Pero ella también
nos previene que para obtener ese favor debemos consentir en: ‘permanecer en nuestra pobreza e impotencia; pero hay pocas personas
que se someten a eso.’”
“A esa humilde aceptación de su miseria, el alma hará
lo mejor en añadir una ilimitada confianza en
Dios en este respecto, y una esperanza ciega en Su misericordia, no sea que esa
confianza parezca temeridad. Como
aquellos de quienes la niña Teresita hablaba, estas almas tratarán de beneficiarse de todas las circunstancias
para practicar generosamente las virtudes
de Fortaleza y Paciencia, y así
aprender a vencerse a sí mismas (experimentar la victoria de Dios) en las cosas pequeñas.”
“Finalmente, el alma no debe olvidar recurrir, tanto como las circunstancias lo permitan, al Pan de los fuertes,
la Sagrada Eucaristía —la fuente viva de la cual los mártires sacaban la fuerza
para profesar su fe en Cristo, aun a costa de derramar
hasta la última gota de su sangre.”
“Espíritu Santo,
Divina Luz y Fortaleza, que operas constantemente en nuestras almas,
y sin el cual somos
incapaces de pensar sobrenaturalmente, por Tu ayuda, los Apóstoles y los
Mártires pelearon y se
sacrificaron por amor a
Cristo, y para la mayor gloria del Padre.”
“Dígnate
completar en nosotros toda la obra de santificación. Que lleguemos a ser verdaderos testigos de Cristo en este mundo, y
entonces, en Él y a través de Ti, glorifiquemos al Padre para siempre
en la vida bendita del Cielo.”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Fortaleza
1. Por los misioneros:
Fortalece las rodillas de los misioneros en tierras
paganas. Fortifica sus corazones con el don
de Fortaleza, ¡oh, Divino
Espíritu de Dios! Querido Espíritu de Amor, sostiene a los misioneros en su santo testimonio de amor. Sé la fuerza de los mártires. Te rogamos, Espíritu Santo.
2. Por los que están sufriendo injustamente en prisión y en el mundo:
Sé la fuerza de aquellos que están sufriendo
injustamente en nuestras prisiones y nuestras casas. Consuélalos, ¡oh, Divino Espíritu de Dios!, con el don de la fuerza.
Que este santo don aumente
el amor en sus corazones y les dé fuerza para perdonar.
Te rogamos, Espíritu
Santo.
3. Por los que están muriendo por la pérdida de sus seres queridos, o por su riqueza:
Fortalece los débiles
y temblorosos corazones de Tu pueblo, ¡oh, Divino Espíritu de Fuerza! Visítalos con Tu santo don de Fortaleza. Permite que su mente y esperanza se
renueven en Ti. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por los amigos
inconstantes del Amor:
¡Oh, Divino Espíritu de Dios!, Tú eres la fuerza de
nuestra voluntad. Inflama todos los corazones
que anhelan amar, pero no saben cómo amar, los inconstantes amigos de
Dios, con el poder de Tu don de Fortaleza. Permite que todos los
corazones ardan en Tu llama de amor siempre. Te rogamos, Espíritu Santo.
5. Por todos los que estamos esperando aquí:
Ven y fortifica Tu templo, ¡oh, Divino Espíritu de
Fuerza! Tus hijos están esperando por Ti. Tu
templo está preparado para Ti. La puerta está abierta para Ti. Ven con
Tu don de fuerza y somete toda timidez y respeto humano en
nosotros, y fortalécenos para estar siempre listos para Cristo. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Fortaleza!, ilumina
todos los corazones ahora y en todo tiempo de
dificultad y adversidad, para que se esfuercen por lograr la perfección en todas las cosas y en todo tiempo. Esto Te lo pedimos en el
Nombre de Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina Contigo y el Padre, Único Dios, ahora
y por siempre. Amén.
CAPÍTULO VII
EL DON DE CONOCIMIENTO
(Para
leer el sábado a las 3:00 p.m. durante los Tres Días de Espera, antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
Por el don de
Conocimiento, el Espíritu Santo nos ilumina con una luz interior, para que
nos conozcamos, y discernamos las
artimañas del amor propio, de nuestras pasiones, del demonio y del mundo, y podamos escoger los medios
más aptos para vencerlos. Por medio de este don, el Espíritu Santo nos ilumina más y más, al dejar que Su Luz Divina
penetre en nuestros corazones y nos
ilumine acerca de las verdades reveladas y los deberes que debemos cumplir. La
verdad conocida la podemos ver con
más claridad de la que podría ser percibida por nuestra inteligencia. Éste es el conocimiento de los Santos,
que sobrepasa todo el conocimiento del mundo, “bajando del Padre de la Luz” (Santiago 1, 17). Cada naturaleza
creada se hace un libro abierto donde leemos a Dios y a Sus perfecciones.
Lectura / Meditación:
Romanos 8, 12-17 y Juan 16,
5-15
El Don de Conocimiento
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint-Esprit dans nos ames
“Es conveniente poseer el don de conocimiento, en
primer lugar, para responder al llamado a la
perfección. Porque, mientras una persona tenga una apreciación mundana
de la vida presente, es incapaz de
vivir a plenitud la vida de Cristo. ¿Acaso no dice San Pablo que ‘la sabiduría
de la carne es enemiga de Dios?”
“Es por eso que el primer deber de un alma en su
búsqueda de la perfección, es despojarse de la
mentalidad del mundo, dejar de juzgar las cosas desde un punto de vista
meramente humano, y aprender a ver las
cosas como las ve el mismo Dios.”
“Éste es precisamente el papel del don de Conocimiento cuando ha alcanzado
su pleno desarrollo. Por ese don, también llamado
‘ciencia’, el cristiano, algo así como instintivamente, juzga todas las cosas a la luz de la fe, las juzga como lo hace
Dios, por tanto también como Nuestro
Señor, la Santísima Virgen y los Santos las juzgan. Es por esto que las
personas que están totalmente
entregadas al Espíritu Santo, aunque nunca se hayan visto ni hablado el uno con
el otro, concuerdan perfectamente en
su evaluación de los eventos mundiales, en contraste con los científicos
y teólogos, que tienen tan divergentes opiniones respecto a los mismos
eventos.”
“¡Bendita es por cierto el alma que ya no mantiene su
propia manera de ver las cosas y sus propios
juicios acerca de ellas, sino que en todas las circunstancias, las juzga de
acuerdo al Divino Espíritu! Tal alma
puede estar segura
que no está equivocada.”
“Mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
y vuestros caminos no son Mis caminos”, dice el
Señor. ‘Así como el cielo está
muy alto por encima de la tierra, así también Mis caminos se elevan por encima
de vuestros caminos’ (Isaías 55, 8-9).”
“La persona mundana ve en las personas y cosas que
llenan el universo, solamente los medios para
satisfacer su insaciable sed de riquezas, de placer y de vanagloria. Ignora el
amor genuino el cual se olvida de sí mismo y busca
el bienestar de la persona
amada.”
“Dios es amor. Él ve en los seres humanos que son obra
de Su Omnipotencia y de Su amor misericordioso, tantos reflejos (e imágenes más o menos imperfectas que sin embargo
lo reflejan) de Sus
perfecciones infinitas. Y los ama a todos con ese amor infinito y verdadero con
el cual Él ama a Su Hijo, y se ama a
Sí Mismo. Santo Tomás de Aquino nos dice: ‘No es sólo a Su Hijo a quien el Padre ama a través del Espíritu
Santo, sino también a Sí Mismo y a todos nosotros’. Antes de que el Hijo se encarnara, el autor del Libro de la Sabiduría
había dirigido estas palabras a Dios: ‘Tú amas todo lo que existe, y no aborreces
nada de lo que has hecho; de lo contrario
¿cómo lo habrías
creado?’ (Sabiduría 11, 24)”.
“Los pensamientos de Dios son pensamientos de paz y de
amor, y de infinita bondad. Un alma que
está llena del Espíritu Santo, y animada por el don de Conocimiento,
no tiene otra manera de mirar las
cosas de este mundo sino de la manera de Dios mismo. Tal alma ve en cada
creatura un reflejo de las perfecciones Divinas,
y una invitación a alabar continuamente al Autor de todo lo que es bueno. Hace suyo con alegría,
el cántico inmortal de los tres jóvenes en el horno ardiente: ‘Obras todas del Señor,
bendíganlo, alábenlo, ensálcenlo eternamente’. (Daniel 3, 57).”
“Fue porque San Francisco de Asís estaba lleno de ese Espíritu
de Conocimiento que experimentaba
una veneración tan grande y tierno amor a las obras de Dios. Joergensen, su biógrafo,
nos dice: ‘Las creaturas le hacían capaz de entender
al Creador. Cuando él sentía
la firme solidez de las
piedras, inmediatamente sentía y reconocía, al mismo tiempo, que Dios es fuerza,
y cuan poderosa de su ayuda a
nosotros.”
“La vista de una flor en la frescura de la mañana, o
los pequeños picos abiertos con confianza innata
en un nido de pájaros, le revelaban la pureza e inafectada belleza de Dios, así
como la infinita ternura del Divino Corazón que era el origen de
todo eso.”
“Ese sentimiento llenaba a Francisco con una especie
de gozo continuo a la vista de la obra, y por
tanto del pensamiento de Dios, y al mismo tiempo, con el deseo de darle gracias constantemente.”
“Él deseaba que todas las creaturas se unieran a él en esa acción de gracias,
y le parecía que de
hecho, ellas se sumaban gozosas
a esa acción de gracias.”
“Más cerca de nosotros en el tiempo, está Santa
Teresita del Niño Jesús, quien dignamente emulaba al Poverello de Asís. En ella tenemos
un ejemplo sobresaliente de un alma completamente
entregada al Espíritu de Conocimiento. Todo en la naturaleza le hablaba de
Dios; todo le recordaba la morada
eterna.”
“Santa Teresita nos dice: ‘Recuerdo cómo, cuando era
una niña pequeña, miré a las estrellas con admiración
indescriptible’. Mirando con deleite al grupo de estrellas en la constelación
de Orión, ella vio la letra T, y un
día le dijo a su padre: ‘Mira, papá, mi nombre está escrito en el Cielo’. Después de eso, ella nos dice: ‘Quería
estar mirando constantemente al cielo estrellado.’ Pero al mismo tiempo, una tormenta, truenos,
relámpagos, no le daban el menor temor. Ella estaba fascinada por tales señales creadas: ‘Me parecía que el buen
Dios estaba (en ese momento) muy cerca de mí.”
“Ella amaba la nieve, las flores, las margaritas; se
encantaba mirando el lejano horizonte, el espacio,
los grandes árboles: ‘En resumen, todo en la naturaleza me fascina y lleva al
Cielo mi alma.”
“Durante su viaje a la ‘Ciudad Eterna’,
admiraba las majestuosas montañas de Suiza, sus cascadas, sus valles poblados de helechos
gigantescos y brezos rosados: ‘Cuánto bien hicieron a mi alma esas bellezas de la naturaleza, extendidas por doquier’,
escribió después, ‘¡Cómo elevaron
mi alma hacia Él, que ha deseado esparcir tales obras maestras, sobre una tierra
de exilio que no durará más de un día!’”
“Fue también en
el árbol de la naturaleza que
Teresita encontró la solución del difícil problema de la predestinación: ‘He llegado a
entender que todas las flores son bellas. El esplendor de la rosa, y la blancura del lirio, no le quitan el perfume
a la pequeña violeta, ni eliminan la encantadora
sencillez de la pequeña margarita. Me he dado cuenta de que si todas las flores pequeñas desearan ser rosas, la naturaleza
perdería su primaveral adorno: los campos ya no estarían salpicados de margaritas.’ Y llega a esta conclusión:
‘lo mismo tiene lugar en el mundo de las almas, en el jardín del Señor...
cuanto más sientan las flores, la felicidad de hacer la voluntad de Dios, más perfectas
son.”
“El don de Conocimiento también nos capacita
para engrandecer el valor apropiado de los eventos en nuestro
mundo, y particularmente aquellos que son ocasión de sufrimiento y dolor para nosotros.”
“Visto por Dios, todo lo que sucede contribuye al
cumplimiento de su designio eterno. Él dirige a todos los seres humanos a su debido fin, y al fin general y
propósito del universo, lo cual es la gloria
de Su Santo Nombre, a través
de la santificación de las almas predestinadas.”
“Es por eso que un alma que está totalmente entregada
a la acción del Espíritu de Conocimiento hace todo lo que puede para no ceder a
sentimientos de desolación y desesperación. Tal alma sabe que no estará desconcertada para siempre, y que es
ventajoso ser tratada así. Se abandona a sí misma
sin reservas a las
Manos de su Padre Celestial.”
“¿Acaso no es necesario
que la vid mística sea podada a fin de producir fruto abundante? ¿Acaso
no es necesario
que una ‘piedra’ que debe adornar el Templo Celestial,
sea pulida? Tal alma, por
lo tanto, repite, durante las pruebas y la
humillación, lo que dijo el Salmista: ‘Fue bueno para mí que me afligieras (humillaras)’ (Salmo
119, 71, o en la Biblia Douay Rheims: Salmo
118:71).”
“La gente mundana, que es indiferente con respecto a
lo que ofende a Dios, tiembla solamente cuando
se trata de perder la estima de los
hombres; por el contrario, el que
está lleno del Espíritu de Conocimiento tiene sólo una preocupación: evitar
cometer la más pequeña ofensa a Dios.
Tal persona se regocija cuando sufre humillaciones, porque sabe que éste es el
camino más corto y seguro para obtener
el perfecto desapego y el perfecto amor.”
“Santa Teresa de Ávila, refiriéndose a las muchas
denuncias hechas contra ella por personas malvadas, le dijo a su director:
‘Cada vez que escucho que alguien ha hablado de mí desfavorablemente, empiezo a rezar a Dios
por esa persona, y le pido a Nuestro Señor que la preserve de cometer cualquier ofensa a Dios con su corazón,
lengua o manos. Y ya no considero a esa
persona como alguien que desea hacerme daño, sino como un siervo de Dios
Nuestro Señor, que ha sido escogido
por el Espíritu Santo para ser una especie de intermediario, con el propósito de procurar mi bien, y ayudarme a que
esto resulte en mi salvación. Créame, la mejor y más fuerte lanza para conquistar el Cielo, es la paciencia en las
pruebas. Es la paciencia la que hace a un hombre realmente ser dueño de su alma, tal como
Nuestro Señor dijo a Sus Apóstoles’”.
“Y cuando alguien
le recordaba una particularmente ignominiosa acusación llevada a Roma contra ella, entre muchas otras,
replicaba con una sonrisa: ‘Yo hubiera hecho cosas mil veces peores, si el Señor no hubiera tomado mi mano. Lo que es de temer en esto y es muy doloroso, es el daño sufrido por un alma que hace
tales cosas. En cuanto al que es falsamente acusado, no sufre más mal que el haberle dado la ocasión
de ganar méritos.’”
“Todos los Santos han estimado igualmente el
sufrimiento, y más particularmente, la humillación. Santa Teresa de Lisieux decía: ‘Te doy gracias, mi Dios, por todas las gracias que me has concedido, en particular por haberme hecho pasar a través del crisol del sufrimiento.’ Y recordando
los tres años durante los cuales sufrió grandemente por la enfermedad de su
padre, proclamó: ‘No los cambiaría
por los más sublimes éxtasis, y mi corazón, en la presencia de ese tesoro que no tiene precio, llora de
gratitud: ‘¡Bendito seas mi Dios, por esos años de gracia, durante los cuales hemos sido afligidos
con tantos males! ¡Bien amada madre (estaba ahora hablando a su hermana que había llegado a ser la Priora), cuán
preciosa y dulce fue nuestra amarga
cruz; de nuestros corazones han saltado solamente suspiros de amor y gratitud!
Ya no caminábamos, sino corríamos: estábamos volando en los senderos de la perfección.’”
“Allí vemos las maravillas que se logran a través del don de conocimiento en las almas que
son fieles. Hace que todo en la
naturaleza se convierta en una ocasión de alabar a Dios y de darle gracias
continuamente.”
“Por el contrario, para un alma que es esclava del
pecado, todo se convierte en ocasión de tentaciones
y caídas. Cuan cierto estaba San Pablo cuando escribió (Tito 1, 15): ‘Todo
es limpio para los limpios.
En cambio para los incrédulos
y manchados, nada es limpio.’”
“Así, el alma que aspira a dejarse
guiar en todo por el Espíritu de Conocimiento, debe, sobre
todo, aplicarse
en lograr una perfecta pureza
de alma y gran ternura de conciencia. Debe evitar
la
menor falta deliberada como si fuera una plaga —aún en
materia de poca importancia. Por el contrario,
debe tratar de ser perfectamente fiel aún en los más pequeños detalles, y
evitar toda disputa. Es por esa
fidelidad en las cosas pequeñas, que la ‘pequeña flor’ alcanzó en muy corto tiempo,
tal grado de sabiduría y tan perfecta santidad.”
“Porque las más pequeñas infidelidades, si son
habituales y cometidas con pleno consentimiento, inevitablemente conducen a un endurecimiento del corazón, y oscurecen el entendimiento. Como consecuencia, igualmente vicia los
juicios, mientras constituye un obstáculo a la acción del Espíritu Santo en nuestras almas. Por lo
tanto, San Pablo nos dice: ‘No entristezcan al Espíritu Santo, que Dios puso en ustedes como a
su sello’ (Efesios
4, 30).”
“No es suficiente guardar nuestras almas para evitar cometer penosos
pecados. Debemos también tener mucho cuidado en no poner
obstáculos en el camino de Su acción,
aplicándonos en evitar toda imperfección voluntaria. Solamente a ese precio,
Él actuará plenamente en nosotros, de
acuerdo a Su ardiente deseo, que es también el deseo más querido de Jesús y de
Su Padre”.
“Espíritu
Santo, concédenos que podamos juzgar todas las cosas terrenas, no de acuerdo a
las normas mundanas de los hombres,
sino como Dios mismo las juzga en Su perfecta y Eterna Luz. Concédenos, por lo tanto, esa Divina
Sabiduría que es disparate a los ojos de los hombres, y que despreciemos la sabiduría del mundo, que
es locura a los ojos de Dios. No permitas que nuestros corazones se apeguen indebidamente a cualquier cosa pasajera,
bien sean riquezas terrenas, placeres
mundanos, o nuestra propia voluntad. ¡Ayúdanos, para que estando solamente
deseosos de complacer a Nuestro
Padre Celestial, actuemos en todas las circunstancias de acuerdo al ejemplo de Jesús y María, siempre de
acuerdo con Tus Divinas inspiraciones, y para Su mayor gloria!”
Oraciones de Intercesión. El Don de Conocimiento
1.
Por aquellos que son víctimas
de la filosofía mundana:
Aclara la nube de dudas en las mentes y los corazones
de los herejes, ¡oh, Divino Espíritu de Dios!
Permite que Tu don de
Conocimiento ilumine sus corazones para ver la verdad revelada y creer en ella.
Te rogamos, Espíritu Santo.
2.
Por la comunidad
cristiana:
Sana la ceguera de nuestras mentes, ¡oh, Divino
Espíritu de Dios! Concede a los fieles el don
de Conocimiento, de ese infinito
Conocimiento Tuyo. Que los fieles crezcan en el conocimiento de Dios, y aprendan a escoger las cosas
valiosas, para el bien de sus almas. Te rogamos, Espíritu Santo.
3. Por los paganos y los que son víctimas
de una falsa fe:
Permite que Tu luz de Conocimiento brille sobre los
paganos, y aquellos que son víctimas de una falsa
fe. Ilumina sus mentes con el conocimiento de la Verdad revelada de Jesucristo.
Que todas las comunidades cristianas
reciban el don de Conocimiento, y
sean guiadas hacia la unidad del rebaño. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por aquellos que no creen
en la existencia de Dios
¡Eterno Espíritu de Dios! Revela Tu existencia a
aquellos que no creen en la existencia de Dios. Abre sus mentes para que sientan Tu Presencia y experimenten Tu
amor. A través de Tu Divino don de Conocimiento,
vence su incredulidad. Te rogamos,
Espíritu Santo.
5. Por todos los que esperamos aquí:
Ven y desciende sobre Tu pueblo que espera por Ti. Ven
con Tu don de Conocimiento, ¡oh, Divino Espíritu!
Renueva nuestras mentes para que veamos las cosas a la luz de la eternidad;
veamos el Cielo en todo; y disfrutemos del amor de Dios
en todo. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Conocimiento!, ilumina
todos los corazones para que vean y escojan
la Voluntad del Padre por sobre todas las otras voluntades, y también
busque y valoren el Reino de los
Cielos más que la vanidad y la nada de las cosas terrenas. Esto Te lo pedimos
en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina
Contigo y el Padre, ahora y por siempre. Amén.
CAPÍTULO VIII
EL DON DE ENTENDIMIENTO
(Para
leer el sábado a las 4:00p.m. durante los Tres Días de Espera antes del Domingo de Pentecostés)
INTRODUCCIÓN:
Entendimiento
es ese don del Espíritu Santo que nos capacita para comprender los misterios y doctrinas de nuestra santa religión. Si
Dios proyecta conducir a un alma a la santidad, Él le da una luz interior y un profundo discernimiento
de los Divinos misterios, por lo que está animada a servirle más perfectamente. La luz es el don de Entendimiento, a través del cual, personas
sencillas a menudo tienen un profundo conocimiento de grandes misterios,
por ejemplo, de la Santísima
Trinidad, y la Encarnación —sobrepasando el entendimiento natural de
hombres muy estudiosos, pero menos devotos.
Lectura / Meditación:
Colosenses 2, 6-10 y Juan 14, 21-26
El Don de Entendimiento
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Sain-Esprit dans nos ames
“Por el don
de Conocimiento y de Consejo, el alma entregada a la acción del Espíritu
Santo, juzga todas las cosas creadas
como el mismo Jesús, el Hombre-Dios las juzga, es decir a la manera de Dios.”
“Allí tenemos el completo desarrollo del Espíritu de
fe acerca de las cosas de este mundo. Esto presupone
la muerte en el alma de todas las pasiones desordenadas, de cada afecto que no
está de acuerdo con aquellos del Corazón de Jesús.”
“Cuando un alma está en esa condición, en la cual una
tendencia a oscurecer la vista del alma ha desaparecido,
y el alma está dispuesta a dejarse guiar de la manera más perfecta por el
Divino Espíritu, es entonces
que el noble don entra en acción: Entendimiento y Sabiduría.”
“Debemos evitar tomar
el don de Entendimiento, que puede moldear la inteligencia, como la
facultad espiritual de conocimiento, que distingue al hombre de la bestia.”
“Una persona puede poseer una inteligencia superior
aunque no posea el don de Entendimiento para aumentar su inteligencia, o puede
no permitir que ese don de Entendimiento actúe en ella.” “Por el contrario, con frecuencia conocemos personas cuya
inteligencia es muy corriente y poco desarrollada, pero que está maravillosamente animada
por el don de entendimiento.”
“¿Qué queremos significar por el don de Entendimiento? Es una disposición sobrenatural de la mente, que nos habilita para tomar y penetrar
profundamente, como por intuición, dentro de los misterios de nuestra Fe, o simplemente para captar el profundo
significado de algunas Palabras pronunciadas por el Salvador, o palabras vertidas
por cualquiera inspirado
por el Espíritu Santo.”
“Hemos conocido por largo tiempo tales misterios. Hemos escuchado frecuentemente tales palabras
—tal vez hemos meditado a menudo sobre ellas. Pero
ahora golpean nuestra mente de una manera
tan nueva, que nos parece que nunca las habíamos realmente entendido hasta este despertamiento.”
“Por ejemplo, bajo la influencia del don de
Entendimiento, una persona ve tan claramente que Dios es Amor, y es nada más que Amor, que de ahí en adelante, nada sería capaz de hacer que esa persona tenga ninguna duda sobre ese infinito
e inmutable Amor. Es como si tuviera una evidencia
inmediata de ello. Está llena de una luz vívida y deleitosa, y esa luz está
acompañada por una felicidad, de cuya existencia el mundo es incapaz de sospechar”
“Santa Teresa de Ávila escribe (Autobiografía,
Cap.27): ‘Dios pone en lo más íntimo del
alma lo que Él quiere hacer
conocer... se asemeja al caso de una persona que se encuentra poseyendo una ciencia
aunque nunca hubiera
aprendido a leer, nunca hubiera
recibido ninguna instrucción, nunca hubiera estudiado nada, y es incapaz de decir de dónde
vino esa ciencia o conocimiento, porque
nunca se molestó en aprender el alfabeto. El alma, enseguida, en un momento, ha
llegado a ser erudita. El misterio
de la Santísima Trinidad, y otras sublimes doctrinas se han vuelto claras para esa persona, y está preparada para
discutir sobre tales materias con cualquier teólogo y defender la verdad
de esas sublimes
realidades. La persona
misma está perfectamente atónita por lo que
ha llegado a conocer.”
“Ha sido claramente bajo la influencia de ese don, que
Santa Teresita de Jesús escribió en su autobiografía
esta profesión de fe en el amor de Dios por ella: ‘¡Mi Jesús! Me parece que es imposible
que Tú puedas llenar otra alma con más amor del que has vertido en mi alma.’
Y agrega más adelante: ‘Soy incapaz de concebir una inmensidad de
amor más grande que la que te ha complacido concederme, sin ningún mérito
de mi parte.”
“Asombrándose personalmente por la osadía manifestada
en esas líneas que como que brotaron de
su pluma, ella sintió que era necesario disculparse por lo que había dicho: ‘Madre mía, estoy perfectamente atónita por lo que acabo de escribir. No lo hice
intencionadamente.’ Pero ella evitó cuidadosamente
quitar nada del texto, porque eso expresaba exactamente su pensamiento. Sería incorrecto, sin embargo, creer que este
don está reservado para almas llamadas a un alto grado de santidad.”
“Recuerdo haber administrado los sacramentos a una pobre mujer de ochenta años quien después me contó la historia de su vida.
Ella conoció los tiempos en que niños de siete u ocho años, tenían que trabajar en fábricas. Ella misma había sido
víctima de tal situación. No había recibido
ninguna instrucción, ni secular ni religiosa. Sin embargo, conocía las verdades
de la Fe, y sabía cómo rezar. Un funcionario a quien ella había servido
como criada, le había enseñado
a
“Esa luz en la mente no viene sin estar acompañada por
una gracia proporcional para la voluntad. Un
alma bendecida con tal luz, se siente como inflamada de amor por Dios. Y
renunciaría gustosa a mil vidas,
con tal de declarar su fe y su amor.”
Sta. Teresa de Ávila escribió: ‘Sólo tal gracia es suficiente para transformar un alma por completo. De ahí en adelante,
se siente incapaz
de amar nada fuera de Él, Quien sin ningún
esfuerzo de parte del alma, la hace poseer tales
bienes. Él le revela los más altos secretos y le manifiesta una ternura,
un amor que las palabras
humanas no pueden describir.”
“Un alma que está bajo la influencia de esa vida,
florece, y puede permanecer en esa condición
por muchos días. Le gustaría difundir su amor al mundo entero. No puede
entender como los hombres pueden buscar
la felicidad fuera de Dios, ve claramente que todo es vanidad, excepto servir
y amar a Dios, sin
restricciones ni reservas.”
“Está más allá de nuestro poder, procurar tales
favores directamente para nosotros. Pero el Espíritu
Santo ciertamente desea concedérnoslos, y podemos y debemos disponernos a
recibirlos con la ayuda de Su gracia.”
“Prontamente entendemos que la primera condición que
se requiere para el florecimiento de ese don
de Entendimiento en nuestras almas, consiste en nuestro desapego de todos los
afectos y placeres pecaminosos. San
Pablo (1Corintios 2, 14) nos dice: ‘El hombre natural rechaza lo que enseña el Espíritu de Dios. Tal cosa es
absurda para él, y es incapaz de entenderla.”
Además de eso, el alma debe estar dispuesta a entrar generosamente
en el camino de la perfecta abnegación
y total renuncia. Como Santa Teresa de Liseux cuando entró en el Carmelo, el
alma debe estar preparada para
aceptar ‘el pan diario de una amarga sequedad (espiritual,’ para aceptar toda otra clase de prueba que Dios
desea enviar al alma, a fin de que tenga una devoción más espiritual y más perfecta.”
“Debe también esforzarse en ajustarse a sí misma a la buena voluntad
de Dios, respecto a los más pequeños
detalles, según el ejemplo de Teresa. Y como ella, debe estar animada con el inmenso
deseo de responder
perfectamente —y a cualquier costo— a los misericordiosos designios
de Dios hacia ella.”
“Esa fidelidad presupone gran humildad, gran
desconfianza en sí misma, e ilimitada confianza en la bondad divina; en otras palabras, ese espíritu de infancia
espiritual que Santa Teresa de Liseux tan oportunamente recordaba para beneficio
de los hombres.”
“Nuestro
Salvador dice: ‘Les aseguro que
si no cambian y vuelven a ser como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.’(Mateo 18, 2-3). Y leemos en San Lucas (10, 21) ‘En ese mismo momento,
Jesús movido por el Espíritu Santo, se estremeció de alegría y dijo: ‘Yo te
bendigo, Padre, Señor del cielo y de
la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has mostrado a los pequeñitos.’”
“Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad, ayúdame a escuchar y a seguir todas Tus enseñanzas, y a ser fiel a todas
Tus inspiraciones e indicaciones.”
“Espíritu
de Vida, Fuerza y Luz, sé mi poder y mi vida. Tú me hablas en el silencio;
hazme ser recogida. Tú desciendes a las almas humildes. Dame el espíritu
cristiano de humildad.
Enséñame a vivir animada por Tu Amor; enséñame a esparcir amor alrededor de mí.”
Oraciones de Intercesión. El Don de Entendimiento.
1.
Por la unidad
entre la familia
Cristiana:
Une todas las cosas en Cristo, ¡oh, Divino Espíritu de
Dios! Derrama Tu don de Entendimiento sobre la familia Cristiana y
capacítales para acoger el llamado de unidad del rebaño, por lo cual Jesús oró: “Padre,
que ellos sean uno como Tú
y Yo somos uno.” Te rogamos, Espíritu
Santo.
2.
Por las comunidades religiosas:
Renueva Tu don
de Entendimiento entre los hombres y mujeres religiosas. Abre sus mentes
para que entiendan claramente la
vanidad de este mundo y acojan los valores de Tu Reino. Guárdalos en un único amor; que permanezcan en una única Verdad; y continúen dando el mismo Testimonio de Fe verdadera. Te rogamos, Espíritu Santo.
3.
Por la unidad
de las familias:
Derrama el don entendimiento mutuo entre las parejas. Permite
que el santo don de Entendimiento
les ayude a entender a qué los llama Dios a ser. Ven, ¡oh, Espíritu de amor!, y reconstruye los hogares rotos. Sana las
heridas de su amor, y aumenta el Fuego de Tu Amor en ellos. Te rogamos,
Espíritu Santo.
4.
Para la sanación
de las mentes carnales entre los fieles:
Visita los corazones fieles con el don de Entendimiento, ¡oh, Divino
Espíritu de Dios! Permite que la Luz
de Tu Presencia cubra su intelecto y puedan ver las cosas de la manera del
Cielo; para que vivan una vida inteligente y santa. Te rogamos, Espíritu Santo.
5.
Por todos los que estamos
esperando aquí:
Permite que Tu
luz de Entendimiento brille sobre nosotros que estamos esperando por Ti,
¡oh, Divino Espíritu!, para que podamos profundizar en los Divinos
misterios. Renueva nuestros
corazones con el santo don de
Entendimiento y abre nuestro intelecto para entender el mensaje del Evangelio. Te rogamos, Espíritu
Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito
Espíritu de Entendimiento!, ilumina todos los corazones con Tu Luz de Entendimiento, para que conozcan
y crean en los misterios
de salvación y vivan una vida inteligente para la salvación
de sus almas. Esto Te lo
pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro
Señor, que vive y reina Contigo
y el Padre, Único Dios, ahora y por siempre. Amén.
CAPÍTULO IX
EL DON DE
CONSEJO
(Para leer el
sábado a las 5:00 p.m. durante los “Tres Días de Espera”
antes del Domingo de Pentecostés)
INTRODUCCIÓN:
Consejo
es ese don del Espíritu Santo, que mueve el alma a escoger aquello que conduce
más a la gloria de Dios y a la propia
salvación. Por medio de este don, aprendemos la manera de agradar más a Dios. Siguiendo las inspiraciones
del Espíritu Santo, recibimos verdadera paz interior, y consuelo espiritual. Este don es especialmente necesario
para los superiores, cuyo deber es guiar a otros,
cuando la prudencia natural no es suficiente.
Lectura / Meditación:
Tito 2, 1-15 y Juan
14, 15-20
El Don
de Consejo
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint Esprit
dans nos ames
“Leemos en la biografía del santo cura de Ars (San
Juan María Vianney), que un sacerdote de la diócesis de Autumn, por mucho tiempo
había buscado una solución a un problema
muy difícil, por medio de la meditación personal, y
consultando a otros; pero todo fue en vano. Así que fue a buscar consejo al santo Cura, y reportó:
‘fue como si una nube se hubiera repentinamente evaporado.’”
“El Padre Vianney solamente le dijo una palabra acerca
de eso, pero nadie antes le había dicho esa
sencilla y decisiva palabra. Él no la había encontrado en ningún tratado, y sin
embargo, esa palabra le dio respuesta
a todo. Le mostró una luz tan clara sobre el más oscuro punto de la cuestión, que el sacerdote, completamente
satisfecho, no pudo menos que exclamar, diciéndose a sí mismo: ‘Hay Alguien que lo aconseja: ¡ese hombre tiene un Apuntador!
“Así que el sacerdote le preguntó al Padre Vianney:
‘¿Dónde estudió usted Teología?’ La respuesta del Padre
Vianney fue simplemente un gesto; señaló a su prie-dieu. ‘‘Ese hombre tiene un apuntador’; no podíamos encontrar
una mejor expresión. Sí, el Cura de Ars tenía un Apuntador, uno Infalible, llamado el Espíritu Santo.”
“El biógrafo del Padre
Vianney, buscando explicar el don admirable de discernimiento de ese cura, afirmaba correctamente que la certeza
de su perspectiva —esa rectitud
de juicio, no provenían
de la natural perspicacia del pastor, ni de su primera educación, ni de sus
estudios y razonamiento. ‘Él, el
humilde sacerdote, parecía tener en cambio
un criterio oculto pero infalible,
una llave que abría las puertas más secretas y más
vigiladas de los corazones de los hombres.’ Había
algo que lo capacitaba para encontrar su camino hacia las conciencias... él
descubría lo que era correcto, y qué era malo e inexacto”.
“Esta última observación nos podría ayudar a expresar
lo que se les da a las almas por medio del don de Consejo, el cual capacita
a una persona a discernir
inmediatamente, algo así como instintivamente, qué debe hacer o decir en cada circunstancia.”
“A esto se refería Nuestro Señor cuando le dijo a los
Apóstoles: ‘Cuando los lleven ante las sinagogas,
los jueces y las autoridades, no se preocupen pensando cómo se van a defender,
o qué van a decir, porque el Espíritu
Santo les enseñará en ese momento lo que hay que decir’. (Lucas
12, 11-12)”
“El don de Consejo es al don de Conocimiento, lo que el arte práctico de curar a los enfermos, es a
la ciencia teórica de la medicina, o si prefiere, es al don de conocimiento lo
que el arte de resolver casos
concretos de conciencia es a la ciencia de la moral, que enseña los principios generales
para resolver tales casos.”
“Por el don de conocimiento, el alma es entregada a la
acción del Divino Espíritu, y adquiere una manera de valorar las cosas y los eventos
de la tierra, de modo que espontáneamente y naturalmente como que juzga todas las cosas a la manera de Dios mismo.”
“Sin embargo, el don de conocimiento nos da solamente
una valoración general de las cosas de la tierra.
No nos dice qué es apropiado que hagamos, o qué debemos evitar en casos
particulares, tomando en cuenta todas
las circunstancias, las cuales pueden modificar la bondad o la malicia moral de nuestros
actos humanos libres.
Nos perfecciona en la virtud
de la fe, respecto a las cosas
de esta vida.”
“El don de Consejo, por otro lado, está ordenado más
bien a perfeccionar la virtud infusa de la Prudencia,
la cual nos capacita para hacer aplicaciones apropiadas de principios
generales. Si un alma actúa bajo la influencia de ese don de Consejo, inmediatamente e instintivamente como que sabe lo que debería
ser hecho u omitido
en su propia conducta o en la conducta de otros.”
“Esa idea clara y precisa acerca de qué debe ser hecho
o evitado en dadas circunstancias, no es el
resultado de estudios
o meditación. Es una suerte de intuición
en virtud de ese instinto
sobrenatural impartido por el Don de Consejo. Es por eso que sucede
frecuentemente, que aquellos que se
aprovechan de ese don, son incapaces de dar razón por su manera de ver las cosas, mientras se sienten
seguros de que están juzgando las cosas de acuerdo a la verdad.”
“Ese don de Consejo, evidentemente, es particularmente
necesario para los directores y todos aquellos
que ejercitan autoridad sobre su prójimo. Pero es no menos ventajoso a cada
alma que desee responder plenamente a
los misericordiosos designios de Dios a su alma, y ya en esta vida, para adquirir la santidad”.
“Entre los Santos de nuestro tiempo en los cuales ese
don ha sido sobresaliente, ya hemos mencionado
al Cura de Ars. Está entonces la Carmelita Teresa de Liseux. Siendo consciente
de su impotencia infantil,
ella lo esperaba todo del Espíritu Santo.
Teresa nos dice:’ A menudo he
notado
que Jesús no quiere darme provisiones (para mañana). Él me alimenta a cada
momento con comida nueva. Esto lo
encuentro en mí, sin saber cómo llegó allí. Yo sencillamente creo que es el mismo Jesús, escondido en mi pobre y pequeño
corazón, Quien actúa en mí de una manera misteriosa,
y Quien me da la inspiración respecto a todo lo que Él quiere que yo haga en un momento
particular.”
“Ella mostró una prudencia total desde el inicio mismo
de su vida religiosa, y todas las monjas de su
comunidad reconocieron esto. Su Superiora, la Madre Marie de Montague,
escribió esto acerca de eso: ‘Nunca
hubiera considerado posible que una niña a la edad de quince años, podría poseer un juicio tan perfecto al inicio de
su noviciado. No había nada que tuviéramos que decirle; todo era perfecto.”
“No hay duda que fue bajo la influencia de ese don,
que ella aconsejó a una de sus novicias, que
imitaran, en su búsqueda de la
santidad, la constancia de un niño muy
pequeño, que siendo incapaz de dar el
primer paso para subir unas escaleras, continúa sin embargo, levantando su pequeño
pie, hasta que su madre,
a quien quiere llegar él, baja y lo lleva a donde él desea ir.”
¿Acaso no fue el Espíritu
Santo Quien enseñó a Teresa el caminito,
totalmente nuevo y maravilloso,
que miles de almas escogen seguir, alentadas por ella? ¿Y acaso no fue del
Espíritu Santo de Quien aprendió a
recordar apaciblemente a sus novicias, la necesidad de la virtud de la humildad y del renunciamiento a sus
propios juicios? Ella les dijo: ‘Está mal
que critiquen esto y aquello... como
deseamos ser como niños pequeños, recordemos que los niños pequeños no saben lo que es mejor:
¡ellos creen que todo es bueno!’ Durante su última enfermedad, no solamente las novicias, sino
las monjas mayores,
venían a pedirle consejo,
y todas se iban calmadas
y confortadas.”
“Benditos sean aquellos que se dejan guiar de esa
manera por el Divino Director de almas. Desafortunadamente,
hay muy pocos que siguen esa dirección, tan pocos que progresan en el camino de la santidad. Y esto, a pesar del
hecho de que todos han recibido ese divino don de Consejo, y de que el Espíritu Santo nada desea tanto como ver
crecer este divino don en cada uno de nosotros.
Debemos aprender, ayudados
por la gracia ordinaria, a disponernos apropiadamente a fin de recibir la divina influencia del Espíritu Santo.”
“‘Dios se inclina hacia los pequeños, y resiste a los
soberbios’. Es por eso que los primeros medios
de disponernos a sacar ventaja
de las inspiraciones divinas, es desconfiar de nuestro propio
juicio, y desapegarnos de nuestra propia manera de ver las
cosas.”
“Hay aquellos que lo juzgan todo; aprueban o condenan
las cosas con una facilidad extraordinaria y
pretensión. Nada escapa a su juicio. Las acciones de su prójimo, aún de sus
superiores, están sujetas a sus
críticas inmisericordes. Parecen creen en esa condición, ¡no escuchando al
Espíritu de Consejo!”
“¿Acaso no dice categóricamente Nuestro
Señor: ‘No juzgues y no serás juzgado’?
“Si deseamos ser enseñados por el Espíritu Santo, el
Divino Maestro de las Almas, enviado por el Padre
y el Hijo, hagámonos dóciles, flexibles y pequeños. ‘Los niños pequeños no saben lo que es
mejor; ellos lo encuentran todo bien.”
“Además de eso, tratemos de cumplir la Voluntad de
Nuestro Padre Celestial en cada momento, siguiendo
el ejemplo de Nuestro Divino Maestro. ¿No dijo el Rey David en un salmo: ‘Me he vuelto más prudente
que los ancianos porque
he buscado tu voluntad, oh mi Dios?”
“¿Por qué habría de rehusar el Espíritu Santo ayudar a
las almas de buena voluntad, que se humillan
a sus ojos y tienen un solo deseo: cumplir la Voluntad de Dios, ‘agradar a
Jesús’ en todo, siguiendo el ejemplo
de la pequeña Santa de Lisieux?”
“Apliquémonos devotamente a la práctica de esas dos
virtudes, humildad y obediencia, en los más pequeños
detalles, animados por el amor. Entonces, ciertamente nosotros también escucharemos la voz del Divino Consolador
de nuestras almas, y Él nos conducirá rápidamente a la cima de la perfección.”
“El Cardenal Verdier nos ha dado una sencilla y corta
oración, que podemos utilizar con gran ventaja:
‘Espíritu
Santo, Amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que
debo decir, lo que debo escribir, y
cómo debo comportarme. Qué debo hacer para trabajar eficazmente para Tu
gloria, para el bien de las
almas, y por mi propia santificación.”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Consejo.
1.
Por los superiores y formadores:
Sé el Guía de los superiores y formadores, ¡oh,
Espíritu Santo de Paz! Muéstrales la luz
en tiempos de decisión y duda. Vence
en ellos el mal del odio humano y la mente desviada. Que Tu santo don de Consejo
fortalezca su voluntad
para sobreponerse al respeto humano y la parcialidad. Te rogamos, Espíritu
Santo.
2.
Por los que buscan conocer
su vocación:
Aclara las dudas en las mentes de todos que tienen
dificultad en discernir su vocación, ¡oh, Divino Espíritu de Luz! Derrama en sus corazones Tus santos dones de Consejo para capacitarlos a seguir Tu divina inspiración; y así
recibir la verdadera paz interior y plenitud de vida. Te rogamos, Espíritu Santo.
3. Por los que están
en momentos difíciles
y en pruebas:
Sé Luz y Consejero a aquellos en momentos difíciles y
en pruebas, ¡oh, Divino Espíritu de Dios! Guía
sus mentes en el camino de la verdad; permite que sus corazones vean la
esperanza de su salvación. Derrama
sobre ellos el santo don de
Consejo para que disciernan el mejor camino hacia la victoria. Te rogamos, Espíritu Santo.
4. Por las almas confundidas y desesperadas:
Derrama el agua de la esperanza en los corazones secos, y concede
la paz a las mentes atribuladas,
¡oh, Consolador de los afligidos! Muestra el camino a
las almas confundidas. Dales Tu don de Consejo
para aumentar su fe. Aconseja los corazones desesperados y dales esperanza. Sé
la esperanza de los desesperados, y la paz de
los abatidos. Te rogamos, Espíritu Santo.
5. Por todos los que esperamos aquí:
Ven sobre nosotros, ¡oh, Divino Consolador! Bendice a
Tu pueblo con Tu santo don de Consejo, y aumenta
en nuestros corazones el poder de discernimiento. Haz brillar en nosotros la
virtud de la prudencia, y dótanos
con el sentido común sobrenatural. Que siempre nos inclinemos a lo que es bueno y nos conduce a la gloria de Dios y a nuestra
salvación. Te rogamos, Espíritu
Santo.
Oración final (por el sacerdote)
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Consejo!, sé el guía y la ayuda de los corazones de los fieles
en todos sus caminos, para que hagan
lo que es bueno en todo tiempo. Esto Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina Contigo y
el Padre, Único Dios, ahora y siempre. Amén.
CAPÍTULO X
EL DON DE SABIDURÍA
(Para leer el
sábado a las 6:00 p.m. durante los “Tres Días de Espera”,
antes del Domingo de Pentecostés).
INTRODUCCIÓN:
La
Sabiduría es el más alto y más privilegiado don del Espíritu Santo. Es como un desbordamiento de la Sabiduría increada. San Bernardo lo
llama el don sobrenatural del Espíritu Santo, que nos hace conocer a Dios, y regocijarnos en amor perfecto. La
Sabiduría no sólo ilumina la mente, sino que
inflama el corazón con amor hacia Dios, nos da apetencia por las cosas divinas,
y un ardiente deseo de los tesoros
celestiales, especialmente un anhelo de poseer a Dios, y verlo cara a cara. Desapega
nuestro corazón de los bienes de
este mundo, y nos
aparta de todo lo opuesto a
nuestra meta final.
A su luz, podemos ver más y más claramente la nada de las cosas
creadas.
Lectura / Meditación:
Eclesiástico 4, 11-21
y Juan 16, 25-33
EL DON DE SABIDURÍA
(1Corintios
12, 8-16; Hechos
7, 10; Colosenses 1, :28; 3, 16)
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint-Esprit dans nos ames
“De
todos los dones del Espíritu Santo, el más noble don, el más precioso, el cual
debemos desear más ardientemente y
por el que debemos orar más persistentemente, es el don de Sabiduría.”
“La Sagrada Escritura nunca se cansa de alabarlo. Allí
existe una sabiduría puramente natural, y la
historia nos revela que ha habido muchos ‘hombres sabios’. Pero aquí estamos
hablando de una sabiduría más alta,
una sabiduría sobrenatural, uno de
los dones del Espíritu Santo.”
“San Pablo, especialmente en 1 Corintios 12, 1-11
trata sobre estos dones, y entre ellos menciona la Sabiduría (1 Corintios 12, 8).
En 1
Corintios 2, 1-16, él afirma que predica
con sabiduría sobrenatural: ‘Yo no vine a ustedes con una
sabiduría particular, sino con el convincente poder del Espíritu. Por lo tanto, su fe no se basa en la sabiduría de
los hombres, sino en el poder de Dios... lo que expresamos es la sabiduría
de Dios, una sabiduría misteriosa, escondida, planeada
por Dios antes de todos los tiempos... Dios nos ha revelado esta sabiduría a
través del Espíritu... Nadie conoce
qué hay en lo profundo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Lo que hemos recibido no es el espíritu del mundo...
Hablamos en palabras que nos ha enseñado el Espíritu... el hombre natural
no acepta lo que el Espíritu de Dios enseña... El hombre espiritual puede
“Podríamos definir el don de Sabiduría, cuando
hablamos de los dones del Espíritu Santo, como
una disposición de nuestro intelecto, que lo inclina a estimar y gustar
sólo de Dios, y todo lo que en alguna forma
está conectado con la gloria
de Su Nombre.”
“Santo Tomás de Aquino
explicaba la Sapientia (sabiduría) como derivada de Sapida Scientia, que
significa un conocimiento del cual podemos
saborear y encontrar disfrutable.”
“Notemos que el don de Sabiduría tiene su asiento en
nuestra mente, no en nuestra voluntad. Su objetivo, nos dice Santo Tomás, es Dios, y las cosas divinas primero que
todo y principalmente; pero está también relacionado con las cosas de la tierra, tanto en el orden práctico
como especulativo, pero con respecto
a su relación con Dios.”
“El alma que está completamente sujeta y dócil a la
acción ejercida por ese don, ya no siente placer
por nada sino por Dios, y las cosas que le dan a Él gloria. Todo lo demás,
placeres, honores, riquezas, los bienes de la tierra
—aparecen a tal alma como cosas de poco valor,
y encuentra fácil, y no requiere meditación para
estar convencida que ‘todo es vanidad’, excepto amar a Dios, y servirlo solo a Él. A tal alma esto es como si fuera
algo patente.”
“Tales personas dóciles, encuentran pesadas y molestas
todas las cosas que le gustan a la gente mundana.
Por el contrario, ellas aman y se aferran con toda la fuerza de su voluntad, a
todo lo que es querido por Dios, aun cuando fuera repugnante
al hombre natural.”
“El don de Sabiduría, como todas las virtudes y dones
sobrenaturales, es infundido en el alma del recién
bautizado, junto con la gracia santificante; y debe ser utilizado para
beneficio del que lo posee. En los niños, manifiesta su acción por un precoz y particularmente fuerte gusto por todo lo que está relacionado con Dios y la
religión. Esto no nos debe asombrar, ya que ‘El Señor le da sabiduría a los pequeños,’ y generalmente,
un niño pone menos obstáculos en el camino de la acción del Espíritu
Santo que las personas mayores.”
“Más adelante, el don de Sabiduría se muestra a sí
mismo en ciertas almas de una manera aun más
sensible. Por ejemplo, una persona experimenta un deleite inexpresable al
contemplar a Jesús presente
en el tabernáculo, o
expuesto sobre el altar en el Sacramento de Su Amor.”
“El cura de Ars le preguntó a un hombre, que
frecuentemente se arrodillaba o sentaba en la
iglesia, con los ojos fijos en el Tabernáculo, qué estaba haciendo. Él replicó: ‘Yo lo miro, y Él me mira’.
Él habló con su corazón, o algunas veces habló unas cuantas palabras, pero
estaba lleno de amor en su
contemplación del Divino Salvador, realmente presente. Tales personas a menudo experimentan un deleite que ‘no es de este
mundo’. Y les cuesta mucho dejar su contemplación. Ellas repiten virtualmente lo que Pedro le dijo a Nuestro Señor,
en la Transfiguración en el Monte Tabor: ‘Señor, hagamos aquí unas tiendas...’”
“Sin embargo, esas experiencias sensibles, aunque muy dulces
y benéficas, son sólo efectos
y
manifestaciones imperfectas del don de Sabiduría.”
“Cuando un alma ha madurado a través de las pruebas y
el sufrimiento de la aridez espiritual, el don
de Sabiduría actúa entonces de una manera mucho más espiritual. El intelecto
entonces reconoce claramente que Dios
lo es todo, que el hombre es nada. Como resultado de esto, hay una firme resolución en la voluntad de
vivir sólo para Dios, y soportarlo todo para Su gloria y para la llegada de Su reino
en su propia alma.”
“Teresa de Ávila expresa esto muy bien: ‘Tal persona quiere superarse a sí misma, desea consumirse por su Dios, aun cuando se le
pida pasar por grandes sufrimientos. Vive en un estado de profundo olvido de sus propios intereses, y parece estar
vaciado de sí mismo. Todo en tal persona es por el honor
de Dios, por un
perfecto cumplimiento de Su Voluntad.”
“Benditos aquellos que han alcanzado
ese grado de desapego y de auto-abnegación. Ellos pueden repetir
con San Pablo: ‘Yo vivo, pero no soy yo quien vivo, es
Cristo Quien vive en mí’ por Su Espíritu.”
“¡Oh,
Espíritu de Sabiduría!, dígnate encender el fuego de Tu Amor en mi corazón, y
haz que Tu Luz Divina eche afuera
de mi mente la oscuridad. Que yo pueda estar aún más íntimamente unido, a través de Ti, a mi Salvador Jesucristo. Concédeme que
siguiendo Su ejemplo, ¡yo ya no aspire
ni viva por nada que no sea la gloria del Padre! Amor del Padre y del Hijo,
Fuego Divino, consume en mí todo lo
que todavía se opone al Reino de la Divina Sabiduría. ¡Concédeme que pueda librarme de todo pensamiento
equivocado, que ponga todas mis complacencias solamente en Dios y pueda así completar en mi alma todo lo que
fue planeado por la Divina Misericordia!”
Oraciones de Intercesión. El Don
de Sabiduría
1.
Por los líderes
de la Iglesia:
Bendice a nuestro Papa, Obispos y clero, con Tu divino don de Sabiduría, ¡oh,
Espíritu Santo! Que este don
perfecto refuerce su fe, fortalezca su esperanza, perfecciones su caridad, y
los impulse a practicar las virtudes
al máximo grado. Te rogamos,
Espíritu Santo.
2. Por los líderes mundiales:
Cubre a nuestros líderes con Tu divina Sabiduría, ¡oh, Don de Dios Altísimo! Somete en ellos la falsa sabiduría
del mundo y abre sus mentes
a la
confianza de la Ley de Dios. Inflama sus corazones
con el amor a Dios, a través del fuego
de Tu Sabiduría; y haz que atesoren poseer lo que es más valioso,
es decir Dios, y el verlo cara a cara. Te rogamos, Espíritu Santo.
3. Por los fieles cristianos:
Dota a la familia Cristiana con Tu santo don de Sabiduría. Permite que Tu Divina Luz, ilumine sus mentes,
e inflame sus corazones con el amor a Dios. Que ardan en deseos por las cosas Celestiales y crezcan perfectamente en el Amor a Dios. Te rogamos, Espíritu
Santo.
4.
Por todos los países en guerra:
¡Ven, Espíritu de Sabiduría! Ven y sé la luz de mundo.
Haz que todos los hombres conozcan el verdadero
sentido de la existencia. Permite que todos los hombres valoren el don de la
vida, y se despojen de toda soberbia
y amor propio, que podrían iniciar la guerra en el mundo. Reconcilia a los hombres entre sí; y hazlos comprender
que son una única familia —un pueblo de Dios; y una nación para Dios,
es decir, la Tierra. Derrama
Tu don de Sabiduría sobre los hombres, para que se
5. Por todos los que estamos esperando aquí:
¡Ven, Divino Espíritu de Sabiduría! Ven y llena
los corazones de los fieles que estamos esperando por Ti. Derrama sobre nosotros el don de la Sabiduría. Que apreciemos la Cruz de Cristo, y podamos ver con los ojos de la Sabiduría,
el valor que tiene el camino estrecho. Mantén la Ley de Dios viva y activa en nuestros corazones. Guíanos a la verdad
completa. Te rogamos, Espíritu Santo.
Oración final (por el sacerdote):
Ven, ¡oh, bendito Espíritu de Sabiduría!, ven con Tu
luz y poder. Ilumina a todas las almas para que
puedan ver el poder y la belleza de Tu santa Ley. Enseña a todos los corazones
a amar Tu Ley y vivir por ella. Esto
Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina Contigo
y el Padre, Único Dios, ahora
y por siempre. Amén
CAPÍTULO XI
LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU
SANTO
(Para leer y
meditar durante los “Tres Días de Espera”
a las 10:00
a.m. del sábado Amor y Alegría
a través de Longanimidad
y a las 7:00 p.m. del sábado Bondad y Benignidad al final de este capítulo).
LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU
SANTO
Meditación de Alexis Riaud – L’Action
du Saint Esprit
dans nos ames
AMOR Y ALEGRÍA
“Si el Espíritu Santo ha puesto en nosotros la
maravillosa disposición, es decir, las virtudes y los dones, es con el fin de que demos mucho fruto, de acuerdo con
las enseñanzas de Jesús a Sus discípulos:
‘Mi
Padre encuentra su gloria en esto: que ustedes produzcan mucho fruto...’(Juan 15, 8). ‘Ustedes no me escogieron a Mí.
Soy Yo quien los escogí a ustedes, y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca...’
(Juan 15, 16). ‘Cada árbol que no da buen
fruto será cortado y echado al fuego.’ (Mateo 3, 10, 7:19). ‘Mi
Padre es el Viñador. Él corta toda
rama que no produce fruto’ (Juan 15, 2).”
“Esto muestra cuán equivocados están los que piensan que la perfección Cristiana consiste solamente en no pecar, en no hacer nada
incorrecto. Nos hemos convertido en miembros vivos de la Vid Mística, por la gracia del Bautismo. Así que estamos
llamados a dar frutos para la vida eterna.”
“La primera condición
para lograr ese propósito es morir a nosotros mismos,
mortificando nuestro amor
propio egoísta, y toda tendencia descontrolada: ‘El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo...’ (Mateo 16, 24). Después de eso, él debe permanecer
en Cristo, Quien es la Vid Mística, como un miembro vivo, una
rama llena de vida: ‘El que permanece en Mí, da mucho
fruto...’ (Juan 15, 4-5).”
“Y habrá frutos en abundancia y más sabrosos, en las
ramas que se dejan ser podadas y limpiadas por el Divino Viñador,
esto es, aceptando
generosa y amorosamente, todas las pruebas
y humillaciones que el Señor
permite que tengan. (Juan 15, 2)” “¿Pero cuáles son estos frutos, que el Divino
Viñador tanto desea recoger de Su viña?”
“En su Carta a los Gálatas, San Pablo menciona estos frutos
así: ‘Los frutos del Espíritu Santo son: amor,
alegría, paz, paciencia, longanimidad (paciencia en el sufrimiento), bondad, benevolencia (buen corazón, caridad hacia los
necesitados), mansedumbre (docilidad,
humildad), fidelidad (lealtad, honestidad, o veracidad), modestia, templanza (moderación, continencia), y castidad.’
(Gálatas
5, 22). Esto significa, de acuerdo a Santo Tomás, el Doctor angélico, todas las
buenas obras que hacen un alma agradable a Dios.”
Amor
“El primer fruto del Espíritu Santo, es un inmenso
amor por el Padre, por Jesús, y por el Espíritu Santo. Es un amor no necesariamente sentido, pero intensamente
querido. De hecho, el amor en una
persona fervorosa, es mucho más intenso cuando es menos sentido y menos
sentimental, (sino más bien un
acto de la mente y la voluntad).”
“Esto no sorprende, porque el Espíritu
Santo es amor sustancial, que une al Padre con el Hijo,
amor del Padre hacia el Hijo,
y amor del Hijo hacia
el Padre.”
“Por medio del Bautismo, hemos sido hechos miembros del Cuerpo de Cristo; hemos
llegado a ser uno con Cristo, el Hijo de Dios, en Él,
con Él, y por Él; por lo tanto,
herederos del Padre con Él.”
“Cuán grandemente lo glorificamos por ese amor que es
completamente libre de “sensibilidad”, y por
lo tanto no contiene ninguna referencia a uno mismo. Ese fruto es delicioso al
Corazón del Padre, porque
es muy santificador para nuestras almas.”
“Si entendemos esto apropiadamente, lejos de desear consuelos y dulzuras sensibles, bendeciríamos al Señor por permitirnos caminar por los caminos de la aridez y sequedad
espiritual.”
“Este fruto incomparable, trae consigo otro más. No
podemos amar a Dios verdaderamente, sin amar
a nuestro prójimo. San Juan nos dice explícita y fuertemente: ‘El
que dice: yo amo a Dios, y odia a su
hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ve, si no ama a su hermano a
quien ve?’ (1Juan
4, 20).”
“¿Cuál es la razón para esa imposibilidad? Somos uno
en Cristo, somos en cierto sentido, Cristo mismo, de acuerdo a la fuerte expresión de San Agustín (Ipse sumus nos). Por lo tanto, no amar al
prójimo, no amar a nuestros hermanos, es equivalente a no amar a Cristo: y
entonces, no amamos al Padre, ni al Espíritu Santo.”
“Es por eso que Él quiere que nos amemos
los unos a los otros como Él mismo nos ha amado;
esto es, con el amor con que Él ama a su Padre —un amor inmenso y
profundo. Esto lo enfatiza Nuestro
Señor, llamándolo ‘Mi precepto… Mi nuevo mandamiento’ (Juan 13, 34). Y Él añade: ‘Es por esta señal que serán reconocidos como Mis discípulos’. (Juan
13, 35).”
“Esto, entonces es algo fundamental, que debemos vivir
y recordar constantemente: debemos amarnos
unos a otros con un amor de buena voluntad, que es puro, santo, como el de
Cristo, animado por Su Espíritu Santo
de amor. Tal vez seamos incapaces de gustar de todos: pero podemos tener la voluntad de alegrarnos de
las cosas verdaderamente buenas que encontramos en nuestro prójimo.
Cuando vemos el mal en nuestro prójimo,
pecados e imperfecciones, debemos mirarlo como
lo hizo Cristo, el buen Samaritano,
el compasivo Buen Pastor.”
“¿Acaso no hubiéramos tomado el
mismo camino del mal que nuestro prójimo, si hubiéramos crecido en las mismas circunstancias que ocasionaron la maldad
que encontramos en él? Cristo murió por todos, y gritó: ‘Padre,
perdónalos…”
“Ése, entonces, es el primer fruto que el divino
Viñador espera cosechar de Su viña, el cual el
Espíritu Santo, al calor de Su amor, hará que madure en nosotros, que
somos las ramas. El segundo fruto,
nos dice San Pablo, es la Alegría.”
Alegría
“Alegría es la satisfacción que sentimos cuando
nuestra voluntad está colmada y descansa en la
posesión de la cosa o persona amada.
Un niño está lleno de alegría cuando
se le da el juguete
que había deseado.”
“Nuestro Padre Celestial quiere que la rama de Su Viña
Mística produzca este fruto que es particularmente
deseado por Su Corazón. Ese Padre amoroso y misericordioso, quiere que la alegría también more en los corazones de
Sus hijos. No hemos sido creados para la tristeza, y cuando Su Hijo vino al mundo a través del Espíritu Santo y
María, Él no trajo noticias de gran pesar.
San Pablo, también, nos trae noticias de gran alegría y nos pide: ‘Alégrense
en el Señor siempre; les repito: alégrense.’ (Filipenses 4. 4) y como dice el himno, ‘... Alégrense siempre en el Señor, les digo: Alégrense.”
“Nuestra alegría sobre la Tierra es siempre
imperfecta. La alegría y la felicidad perfectas, están reservadas para el Cielo. Juan en el libro del Apocalipsis,
escuchó (y vio) el signo bendito (de la victoria
de Cristo sobre la bestia y los reyes de la Tierra); alegrémonos y estemos contentos,
y démosle a Él gloria. (Apocalipsis 19, 20).”
“Pero ya en esta Tierra debemos estar alegres. Se ha
dicho mucho que un santo triste es un triste
santo. Los pesares son inevitables en este mundo nuestro, el cual ha
sido descrito como un valle de
lágrimas... pero estas penas no quitan la verdadera alegría Cristiana, que sólo
se madura por las ellas,
y adquiere un valor especial a los ojos de Dios.”
“La hermana carmelita, María Angélica de Jesús, escribió
poco antes de su muerte
santa, en 1919: ‘Me parece que Jesús ha hecho de mi
alma un alma alegre... Esto no significa que no la exprima con gran sufrimiento... pero soy feliz en medio del
sufrimiento. El buen Dios, me hace encontrar
la felicidad por doquier. Es verdad que esta alegría sólo viene de Él.”
“Sin embargo, ella no esperaba pasivamente para
recibir esta gracia Celestial: ‘Yo trato de estar siempre sonriente, porque sé que cada sonrisa que sea contraria
a nuestra natural inclinación, está en maravillosa
armonía con los deseos
del Corazón de Jesús.”
“Santa Teresa de Liseux había escrito un tiempo antes
que ella: ‘He encontrado felicidad y alegría
en la Tierra —sí, felicidad
y alegría— pero solamente en el sufrimiento, porque he sufrido
mucho.”
“Eso nos demuestra que no es cuestión de alegría
sensible, o meros sentimientos de alegría. Los
sentidos por sí mismos, no pueden experimentar todo el gozo espiritual,
que como una caridad sobrenatural, reside en la voluntad. La alegría de la que estamos tratando
aquí, es un reposo de la
voluntad, cuando un alma posee a Dios a través de la fe, y en un amor que es
inmenso, purísimo y profundo, y como hemos dicho antes, es mucho más intenso
cuando es menos
“Como ha escrito San Juan de la Cruz —la contraparte
de Santa Teresa de Ávila: ‘El hombre verdaderamente espiritual, busca a Dios en la aflicción
y no en los deleites.
Él prefiere el sufrimiento a la consolación, la privación de todo lo que es bueno a los placeres,
aridez y aflicciones a dulces comunicaciones del
Cielo, porque se da cuenta que esto significa seguir a Cristo y practicar la renuncia a sí
mismo’, (Subida, pp 144-145)”.
“Regocijarse durante las pruebas, sonreír
en medio del sufrimiento —como fue hecho por Teresa— cantar en el corazón, cantar
siempre y aún más melódicamente cuando las espinas son más largas y más punzantes, ni siquiera revelar la propia tristeza a compañeros: y hacer todo esto
—no por orgullo— sino animados por el amor, a
fin de poder ofrecer a Jesús y a Su Padre, una
florecita insignificante, que exhala un delicioso perfume, es el
objetivo de un alma consagrada. Unimos
esto (el sufrimiento) con el amor, el fruto que el Viñador desea recoger de las
ramas de la Vid Mística,
el cual solamente el Espíritu
Santo es capaz de producir
en nosotros.”
“Es claro, por supuesto, que tal amor y tal alegría
presuponen en el alma el Espíritu de
Sabiduría, y el Espíritu de Entendimiento, de Conocimiento
y el Espíritu de Fortaleza, Espíritu de Piedad, y de Temor de Dios.”
“Es por esto que debemos rogar al Espíritu Santo que
tome aún más completamente nuestra alma,
todas nuestras facultades, todo nuestro ser, para que vivamos solamente como
movidos por Su inspiración divina, y seamos capaces de dar fruto abundante, para la mayor gloria de Dios.”
“Espíritu
Santo, Dios de Amor, que fortaleces y alegras las almas de Tus hijos, en Tu
infinita misericordia, concédenos que
seamos las ramas más fructíferas, para que después de glorificar al Padre y al Hijo en este mundo con una vida santa, podamos, a través de Ti, seguir alabándolos por siempre,
junto con María, los Ángeles y Santos.
Amén”.
Paz
“El amor y la alegría, que son los primeros
frutos del Espíritu Santo, traen consigo una inefable e inalterable Paz, que es el tercero de los frutos del Espíritu Santo mencionados por San Pablo en su carta a los Gálatas (5, 22-23). Ésta
es la clase de paz que el Apóstol desea tan ardientemente para los primeros Cristianos: ‘Que
la paz de Cristo reine en vuestros corazones.’ (Colosenses 3, 15).”
“Consideremos entonces la naturaleza de esa paz y su importancia, lo mismo que los medios
a
nuestro alcance para encontrarla y conservarla en nuestras almas.”
“Paz significa
tranquilidad; pero debemos estar en guardia
para no concluir que cualquier clase de
tranquilidad constituye verdadera paz. Porque existe una falsa tranquilidad,
una engañosa semejanza de seguridad; está la falsa paz de que habla la Escritura, la paz de pecadores empedernidos, que ya no sienten el dolor
del remordimiento; ‘la paz de los pecadores’ (Salmo 73); ellos dicen: ‘paz, paz, y ellos no conocen la verdadera
paz’ (Jeremías 8, 11). Esa clase de paz, a menudo cubre una multitud
de miserias, ‘ellos
a tan grandes males, les dan el nombre de paz’.
“Esa falsa paz se parece a la impresión experimentada algunas veces por gente que está muriendo,
y que produce en ellos la ilusión
que están en vías de recuperación, cuando en realidad, ese bienestar momentáneo es
solamente el inicio de la muerte, y el resultado de la insensibilidad que afecta más y más a
todo el organismo.”
“Que Dios nos libre de esa clase de paz, que podría
gustar a nuestro amor propio, pero que es tan
peligrosa para las almas. El Venerable Libermann lo expresó muy bien
cuando escribió: ‘No hay desgracia mayor
que ser un desgraciado y no sospecharlo siquiera.’”
“Esa falsa paz es la paz del desorden, como la paz que
existe en una familia en la cual los padres ceden
a todos los caprichos de sus hijos, y siguen la ‘regla’ de la total
permisividad, bajo el pretexto de que entonces
‘tienen paz’. Es como permitir
que ladrones y asesinos operen libremente
en una ciudad, bajo el pretexto de que, en una democracia, ‘a todo el mundo se
le debe permitir hacer lo que
quiera’. ‘¡A tal y tan gran mal, llaman paz!’ (Tot et tam magna mala pacem appellant). Es acerca de esa falsa
paz del mundo que Jesús dijo: ‘No he venido a traer paz a la tierra, sino la espada.’
(Mateo 10, 34).”
“La verdadera
paz, por el contrario, es la ‘tranquilidad del orden’ como bien la definió San Agustín. Es verdadera tranquilidad, porque
hay orden; existe la apropiada
disposición de todas las cosas, en vista de obtener un buen
fin. Cristo, Nuestra Señora, innumerables Santos, tuvieron esa clase de orden y tranquilidad, ¡esa
clase de paz! (Un santo declaró: ‘el orden es la primera regla del Cielo’. Sin él, no hay paz).”
“La verdadera paz es como el
bienestar que resulta de un organismo que disfruta de perfecta salud, como la tranquilidad que reina en una familia
en la cual los hijos son enteramente obedientes a sus padres,
los cuales a su vez, llevan
una vida ejemplar.”
“Esa verdadera paz requiere de un elemento duplicado:
un elemento negativo —la ausencia de dificultades,
que es exactamente lo opuesto a la paz, y un elemento positivo —la quietud de la voluntad,
que disfruta la posesión estable
de bien deseado.”
“Éste es precisamente el estado del alma que está totalmente entregada, completamente rendida
a la acción del Espíritu Santo, porque ¿qué hay que podría
preocupar o perturbar un alma así?”
“Alguien podría decir: ‘¿Acaso Cristo no estuvo
perturbado durante Su agonía en el Huerto?’ Jesús había aceptado experimentar el sufrimiento y los pesares
humanos, pero nunca perdió Su Paz:
‘No lo que Yo quiera, sino lo que Tú quieras; y dijo a los Apóstoles: ‘Vamos’
—y sobre la Cruz, Él permaneció sin
perturbarse, en lo profundo de Su Voluntad. Él, lleno de paz, perdonó al buen ladrón,
y pidió
perdón para todos. Por último, en el tiempo que Él escogió,
entregó Su Espíritu”.
“Así que volvemos a preguntar: ¿Qué puede inquietar a
un alma que está totalmente entregada a la
acción de Espíritu Santo?
¿Enfermedades? ¿Dolencias? Tal persona sabe que todo
lo que es permitido por el Infinitamente Amoroso
Padre Celestial, puede y debe servir para Su gloria, y puede servir para el
bienestar eterno del sufriente.”
“¿Muerte? La muerte puede
ser aceptada con amor, como lo hicieron
Santa Teresa de Lisieux
y otros incontables Cristianos. No es el fin de la vida, pero puede ser el
inicio de una vida bendita — una vida
que disfrutan ahora innumerables Santos en el Cielo”. Así que podemos enfrentar la muerte devotamente, con valor cristiano, como lo hizo Cristo.”
“¿Humillaciones? No hay duda que pueden ser muy
dolorosas. Teresa de Lisieux, como Teresa de
Ávila, aprendieron que las humillaciones son las gracias más preciosas
que el Salvador concede a las almas
queridas por Él. Las sintieron agudamente, pero, al mismo tiempo, según el
ejemplo de San Pablo, se llenaron
de gozo porque la aceptación de las humillaciones era un medio maravilloso
de profesar su fidelidad a Jesús. Ella recordaba las palabras del Salvador: ‘Dichosos ustedes
cuando por causa Mía, los maldigan, los persigan y les levanten
toda clase de calumnias.
Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que
recibirán en el cielo. Pues bien
saben que así trataron a los profetas que hubo antes que ustedes.’
(Mateo 5, 11-12).”
“Esto fue lo que Teresa de Ávila aprendió tan bien a descubrir y valorar como una maravillosa
fuente de gozo.”
“¿Qué sucedía con la sequedad, aridez, distracciones y
toda clase de tentaciones, que venían a asaltar
a la ‘pequeña flor’ en su vida interior? Ella también, como la Santa de Ávila,
bajo la influencia del don de Conocimiento, llegó a entender,
con San Juan de la Cruz, que el sufrimiento
era mejor para ella que la consolación, la amargura mejor que el
deleite, la privación mejor que el disfrute,
la sequedad y la desolación preferibles a las comunicaciones con el Cielo.”
“La pequeña Teresa quería cantar acerca de esa gozosa preferencia, cantar acerca de ella siempre, y cantar más melodiosamente
cuando las espinas eran más largas y más dolorosas. Las almas devotas como ella, como San Pablo, y como innumerables
almas ya benditas en el Cielo, desean
poner toda su alegría en el sufrimiento sobrellevado en ese Espíritu de Cristo.
Están muy gozas porque
(juntas) pueden dar a luz en el dolor,
a numerosas esposas del Divino Esposo.”
“Tales almas, ni siquiera se preguntan si esa aridez y
desolación les fueron concedidas como castigo por sus infidelidades. Como la pequeña
Teresa, ellas quieren
regocijarse en su sufrimiento, y en algún caso, hacer reparación, si fuera necesario, por su propia negligencia,
o por lo menos para contribuir, en
unión con Jesús, a la mayor gloria del Padre, y la salvación del mundo.”
“En otras palabras, nada puede perturbar a un alma
verdadera y totalmente entregada al Espíritu
Santo. Las pruebas pueden indudablemente, producir una cierta agitación
superficial, pero tal perturbación es para el alma, una ocasión para humillarse a sí misma, para gustar de su debilidad,
y muy profundamente en sí misma, tal alma disfruta de una profunda paz, que
nada puede cambiar: ‘la paz de Dios que sobrepasa
todo entendimiento.’ (Filipenses
4, 7)”.
“Tal alma se da cuenta de que posee al único Dios, con
el cual está totalmente vinculada. Sabe que
posee a Dios, y sabe que es amada por Él, ‘aun hasta la locura’, y está lista
para exclamar con San Pablo: ‘¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Las pruebas o las angustias,
la persecución o el hambre,
la falta de ropa, los peligros o la espada?
Como ya lo dice la Escritura: por Tu causa
nos
arrastran continuamente a la muerte; nos tratan como ovejas destinadas a la
matanza. No, en todo esto, triunfaremos por la fuerza del que nos amó. Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles... ni criatura alguna,
podrá apartarnos del amor de Dios, que encontramos en Cristo
Jesús, Nuestro Señor.’ (Romanos 8, 35-39)”
“Tal alma está llena de paz cuando está totalmente
entregada a Él, que es el centro de todas las
cosas, y tiene solamente un temor: el temor de ofender a un Padre tan bueno. Posee un completo
orden. ¿Cómo sería posible para un alma así, no disfrutar de tranquilidad, la
cual necesariamente surge de una
apropiada disposición en relación a Dios y a las creaturas? ¿Cómo sería posible no tener una verdadera y profunda paz?”
“¡Inmensurable es la felicidad que disfruta un alma
que experimenta esa paz interior, que es un gozo
anticipado de la eterna y celestial paz!
“Es esa clase de paz la que Nuestro Señor deseaba para
Sus discípulos al final del día perfecto de Su
Resurrección, cuando dijo: ‘¡La paz esté con vosotros! Él había dicho antes:
‘Mi paz esté con vosotros’: ¡Qué diferente es la paz de
Cristo, de la que los mundanos tratan de dar!”
“Ésa es la clase de paz que la Sagrada Escritura nos pide buscar constantemente: ‘Busca la paz,
anda tras ella’ (Salmo 34, 14).”
“Ésa era la paz que los ángeles anunciaron cuando
cantaron en Belén, y que los Apóstoles Pedro y
Pablo constantemente deseaban a los fieles al principio de sus cartas:
‘Gracia y paz a ustedes de parte de
Dios Nuestro Padre, y de Nuestro Señor Jesucristo’ (Filipenses 1, 2).
Después de todo, esa paz es
esa condición necesaria
para que florezca perfectamente en nosotros la gracia.”
“Esto lo sabe muy bien el demonio.
Es por eso que busca perturbar las almas por todos los medios posibles,
particularmente las de aquellos consagrados a Dios. Ése es el propósito inmediato de sus esfuerzos. Un alma
perturbada, se inclina a ceder a la tristeza y a centrarse en sí misma. Esto le impide desdoblarse bajo el
sol del Amor Divino, y por consiguiente, le impide glorificar a Dios como debería.”
“Un gran medio de sobreponerse a las perturbaciones y
derrotar al demonio, es revelar esta condición
con toda humildad, al confesor. Esto sirve para remover lo que está impidiendo
que las ramas fructifiquen. Éste es
un medio muy eficaz, porque desagrada al demonio, que es el espíritu de la soberbia: y más eficazmente remueve
los obstáculos que hay en el camino de la obra del Espíritu Santo en las almas.”
“Finalmente, la paz se fortalecerá hasta el punto que
nos aplicaremos con más fidelidad a la menor
de las inspiraciones de la gracia, y estaremos más ansiosos por cumplir lo que
agrada a Dios en los más pequeños detalles. ‘Mucha paz a aquellos que aman Tu Ley,’ el Salmista nos hace cantar
(Salmo 119, 165).”
“La paz es el fruto de la santidad y del temor
filial: ‘Las obras
virtuosas traerán paz’ (Sal 37, 37).
¡Bendita el alma fervorosa! ‘Yo descenderé sobre
ella como un río de paz’ (Isaías 66, 12)”.
“Espíritu Santo,
Dios de Amor y Paz, yo Te adoro a Ti, presente
en mi corazón, y Te imploro
establezcas Tu Paz en mí; la Paz que Jesús tan amorosamente deseaba a Sus Apóstoles después
de Su
Resurrección; la Paz que es la condición para la vida en intimidad con Cristo y
con el Padre; la condición
que es también la culminación de Tu
acción santificadora en las almas”.
“Te ruego, Espíritu Santo, a través de la intercesión del Inmaculado Corazón
de María, Tu Santísima
Esposa y Reina de la Paz, que me concedas humildad de corazón, y perfecta fidelidad
a Tu santas inspiraciones, a fin de
que después de experimentar Tu Divina Paz en este mundo, yo pueda, a través de Ti, disfrutarla completamente por toda la eternidad
en el Cielo. Amén.”
PACIENCIA Y LONGANIMIDAD
“Hemos tratado con los frutos de amor, alegría y paz: son el efecto de bienes inefables,
que son el resultado en el alma, de
los dones del Espíritu Santo. En la
vida actual sobre la Tierra, sin embargo,
somos incapaces de disfrutar —al menos por largo tiempo y de una manera
estable— de una felicidad que podría
llamarse perfecta.”
“Esta vida es un tiempo de prueba, y nuestra alma debe
ser probada a través del sufrimiento, como
el oro se prueba en el fuego. Nuestro Señor, aunque era la Santidad
personificada, había escogido una
vida que, de acuerdo al autor de la Imitación
de Cristo, era totalmente cruz y martirio. El quería animarnos
con Su ejemplo, a aceptar con amor la prueba de la vida presente.
Él no quiso eximir de eso ni aún a Su Santa Madre, a quien llamamos a
veces, Madre Dolorosa, por la misma razón.”
“Es por eso que San Pablo menciona entre los dones del
Espíritu Santo, la paciencia, o soportar pacientemente, y la longanimidad, que hacen al alma actuar apropiadamente bajo la adversidad.”
Paciencia
“La paciencia con la que tratamos aquí, es una virtud sobrenatural, que nos hace soportar sufrimientos físicos y morales con
ecuanimidad (compostura), por amor a Dios y en unión con Nuestro Señor.”
“El Padre Tanquerey ha dicho
bien: ‘Todos sufrimos lo suficiente para hacernos capaces de ser santos, pero el problema yace en saber
cómo aceptar y abrazar el sufrimiento como deberíamos hacer. Muchos se quejan cuando sufren, algunos reniegan y
algunas veces incluso maldicen a la Divina
Providencia’. La razón es que no entienden el bien, las bendiciones que pueden
ocasionar el sufrimiento. Son
incapaces de sufrir con paciencia. ¡Qué contraste con San Juan de la Cruz, o el Venerable Libermann, que sufrieron la
mayor parte de sus vidas, y millones de otros que habían escogido seguir al sufriente
Salvador!”
“Es por eso que San Pablo nos exhorta constantemente a
practicar esa virtud: ‘Revístanse a sí mismos... con paciencia.’ (Colosenses 3, 12-13). Leemos
también en Hebreos 10, 36: ‘Necesitan
paciencia para cumplir
la voluntad de Dios.’ Y Nuestro Señor insistentemente urgía a los Apóstoles a practicarla.”
“El objetivo de esa virtud, como hemos dicho, son los
sufrimientos físicos y morales: sufrimientos
físicos que vienen de enfermedades, debilidad, accidentes...
sufrimientos morales, que a menudo son
más dolorosos, y en almas fervorosas, son ocasionalmente ocasionados —entre
otras cosas— por la vista de sus
propias faltas y defectos, que reaparecen constantemente a pesar de sus bellas resoluciones.”
“Estoy hablando aquí de faltas en almas fervorosas,
cometidas sin completa deliberación. Porque con
la ayuda de la Divina Gracia, es siempre posible para ellas evitar las faltas
completamente deliberadas, y éstas,
por supuesto, son evitadas por tales almas. ¿Por qué le sería rehusada esa gracia a tal alma, cuando Dios desea tan ardientemente nuestra santificación? Respecto
a nuestras faltas por
debilidad, de las cuales nos gustaría librarnos, el Padre Celestial algunas
veces nos deja experimentar nuestra
debilidad por largo tiempo, aun por toda la vida. A pesar de nuestra oración, nuestras resoluciones,
nuestra redoblada vigilancia, y después de algunos éxitos temporales, nos encontramos que volvemos a
estar como al principio. Un alma fervorosa se
siente más dolida a la vista de su inhabilidad para sobreponerse a su
debilidad, porque se da cuenta de que
su prójimo está sufriendo a causa de sus imperfecciones. Es entonces que puede ser tentada a quejarse, a refunfuñar contra la Providencia, a ceder a sus feas inclinaciones; bajo el
pretexto de que es inútil,
y que el ideal que se
había propuesto a sí misma es inalcanzable.”
“Es en ese momento que el alma debe recordar la
comparación con el niño pequeño de que hablaba
Sta. Teresa del Niño Jesús. Sin apenas poder sostenerse en sus piernecitas, el
niño trata sin embargo de subir las
escaleras para alcanzar a su madre, cuando ni es capaz de alcanzar el primer
peldaño.”
“El alma, iluminada por los dones de Conocimiento, Entendimiento y Consejo, sabe que es absolutamente
impotente, a menos que el Divino Espíritu venga en su ayuda. El Espíritu Santo
de ninguna manera se asombra al contemplar los esfuerzos.”
“Por otro lado, el alma sabe que es la Voluntad de
Jesús y de su Padre Celestial, que aún en esta
vida, debe alcanzar la cima de la santidad y que es únicamente a través
de la acción del Divino Espíritu que
conseguirá su objetivo. Sabe que el Espíritu Santo no fallará en cumplir en
ella su obra santificadora, tan
pronto como el alma está dispuesta a dejarse mover por Él; y eso es a través de una más clara consciencia de su
impotencia y su miseria, de su inhabilidad de hacer algo por sí misma, que se debe disponer
apropiadamente a recibir esa acción Divina.”
“Por eso es que tal alma ya no se asombra cuando
ve la aparente inutilidad de sus esfuerzos. Pero persevera en la lucha, y continuará con esos esfuerzos
mientras le plazca a Dios no remover su
debilidad. Se siente segura de que vendrá el tiempo cuando el Padre Celestial,
en Su Divina Misericordia, la librará
para siempre de su enfermedad espiritual. Mientras tanto, como Santa Juana de Arco, luchará generosamente, a
pesar de derrotas temporales, firmemente convencida de que triunfará
al final, a través de la bondad
de Dios.”
“En cuanto a los motivos que hacen que las almas
soporten el sufrimiento con ecuanimidad, esto
es, sin amarguras hacia Dios o alguien más, ellos son totalmente
sobrenaturales y dignos de aprobación por el Espíritu Santo que examina estas almas.”
“El alma se somete, no solamente porque es necesario
resignarse y porque rebelarse
sería irrazonable —un motivo que es bueno, pero pertenece
al orden natural;
ni se somete únicamente a
fin de expiar sus faltas y merecer el Cielo— un motivo que es más espiritual, aunque interesado. Más bien esa alma
acepta su suerte, su condición, movida —aunque no únicamente— por el amor. Está contenta porque Nuestro Señor se digna utilizarla como humanite de surcroit (una humanidad
sobrante), para usar las palabras de Isabel de la Trinidad, o como la ‘quinta rueda de un vagón.’ Como
lo expresa un proverbio flamenco: ‘El alma sufriente está contenta, porque Nuestro Señor aparentemente desea
continuaren esa alma, en ese cuerpo, en
ese corazón —Su obra redentora para gloria de Su Padre y para la salvación de
numerosas almas.”
“Como San Pablo,
el alma se regocija porque
ha sido llamada
‘a completar lo que falta a los
sufrimientos
de Cristo, por Su Cuerpo,
la Iglesia.’ (Colosenses 1, 24).”
“Es un hecho que Jesús continúa viviendo en la Tierra,
en los miembros de la Iglesia que fundó, a la
cual tenemos el indecible privilegio de pertenecer. Sus méritos son nuestros
méritos, porque Sus sufrimientos, Su
amor, y Su perfecta obediencia han llegado a ser posesión nuestra. Así mismo nuestros sufrimientos son también
Suyos, y a través de ellos, Él no cesa de glorificar a Su Padre,
y traer la salvación
a los hombres.”
“¡Qué consuelo para un alma fervorosa, darse cuenta de
que es Jesús Quien sufre en ella, Quien es
humillado en ella, Quien es tentado por Satanás, como Él mismo fue tentado en
el desierto y durante Su Pasión!
Cuando se tiene eso en la mente, todas las pruebas, las que sean —aún las más humillantes— se vuelven atractivas y deseables, no por sí mismas, naturalmente, sino porque son para nosotros
una ocasión de participar
en la Pasión de Nuestro
Salvador.”
“Como lo expresó
Santa Teresa de Lisieux: ‘Benditos
los corazones puros, ellos son frecuentemente
envueltos en espinas, ellos son... favoritos’. Con San Pablo, Santa Teresa y
otros incontables santos,
nos dejan devotamente aprender a apreciar
el incomparable valor y fecundidad del sufrimiento en toda forma.
Lejos de molestarnos por eso, démosle, con la ayuda de la gracia de Dios, la bienvenida con gozo espiritual, y aún con una sonrisa, como lo
hizo Teresa, y como habló el venerable Libermann de su
‘amada enfermedad’ (epilepsia)”.
Longanimidad
“Lo que hemos dicho sobre la paciencia, podemos
decirlo hasta cierto punto también sobre la longanimidad.
La longanimidad, de acuerdo a Santo Tomás de Aquino, es la virtud sobrenatural que nos hace esperar por la realización en nosotros de los designios
de misericordia y santificación
de Dios con respecto a nuestras almas, con ecuanimidad, es decir, sin quejas ni amargura.”
“Un alma que ha sido iluminada por el Espíritu Santo,
no tiene dudas acerca de los designios misericordiosos
de Dios para ella. Sabe que Dios quiere que sea ‘una Santa, y una gran Santa.’ Frecuentemente recuerda las palabras
de Cristo a los Apóstoles: ‘Sed perfectos como vuestro
Padre Celestial es perfecto.” 63
“El alma sabe que Dios no desea más que completar en
ella Sus infinitamente misericordiosos designios.
Allí tenemos la obra del Espíritu Santo, del Padre y del Hijo. El
papel del alma es esperar contra toda esperanza. Es
esforzarse perseverantemente para lograr la perfección a la que ha sido llamada, sin esperar alcanzar
la meta confiando solamente en sus propios esfuerzos. Pero se da cuenta que en sus intentos desea solamente complacer
al Padre Celestial, manifestarle a Él su buena voluntad, y su ardiente deseo de
responder apropiadamente a sus amorosos designios que ya hay en su vida; y espera
pacíficamente la hora de Dios”.
“A tal alma no le importa ser repetidamente
infructuosa. Ella sabe que la hora de Dios llegará y que entonces el Espíritu Santo llevará a cabo lo que años de
aplicación y lucha fueron incapaces de
conseguir.”
“La longanimidad aparece a nosotros, por lo tanto,
como la flor, como el total florecimiento de la virtud de esperanza en un alma que se ha rendido totalmente al
Espíritu Santo. Siente una seguridad,
una certeza, de que a través de la misericordia de Dios, todos Sus designios
respecto a ella, serán cumplidos en
el tiempo previsto por Él. Tal alma, a causa de esa certeza, disfruta de paz, la cual nada podrá turbar.”
“Aquí, una vez más, estamos en la presencia del ‘Caminito’ de Santa Teresa del Niño Jesús. Esto es
normal, porque es un caminito inspirado por el Espíritu Santo, Quien no puede
contradecirse a Sí mismo.”
Sigamos entonces ese camino con confianza y perfecto
abandono infantil a Dios. No permitamos que
las fallas, las dificultades nos depriman. Descansando en las promesas Divinas,
luchemos con valentía, sintiendo la
certeza de que seremos victoriosos en el tiempo designado por la Divina Providencia.”
“Espíritu
Santo, concédenos esa paciencia y longanimidad que son tan necesarias para
nosotros durante las pruebas de esta
vida. Y después de concedernos las gracias para entender mejor nuestra pobreza y nuestra nada, dígnate
llevar a cabo en nuestras almas los designios de la misericordia de Dios para nosotros, para gloria de la Santísima
Trinidad y por toda la eternidad. Amén.”
BONDAD Y BENIGNIDAD
“Hemos enumerado los frutos del Espíritu Santo, que perfeccionan al alma en sí misma. El Apóstol ahora trata con aquellos que nos
disponen apropiadamente respecto a nuestro prójimo y a la fidelidad. (Gálatas
5, 22)”.
Bondad
“La bondad, de la cual nos habla San Pablo aquí, es
una disposición sobrenatural de la voluntad,
que nos inclina
a querer toda suerte de bien para los otros.”
“El alma que está enteramente entregada
a la acción de los dones del Espíritu
Santo, y particularmente a la acción de los dones de Entendimiento, de Sabiduría y de Piedad, sabe que
64
es infinitamente amada por el Padre, en Cristo Su
Hijo, de quienes es miembro por la gracia del
Espíritu Santo. Sabe, también, que es amada en el mismo Jesucristo, por
la Virgen María, por los Ángeles y
por los Santos del Cielo, lo mismo que por todas las almas que están unidas a
Cristo en la unidad del Espíritu Santo.”
“En correspondencia, en virtud de la acción del mismo
Espíritu, también ama, en Jesús y en el Padre,
a Jesús mismo, a la Santísima Virgen y a los elegidos, y todas las almas que
están unidas a Cristo por la gracia,
o pueden estar unidas
a Él.”
“Tal alma está algo así como completamente inmersa en
amor y rebosa con puro amor a Dios y al prójimo.
Bajo la influencia del Subsistente Amor, es decir: el Espíritu Santo, se ha
vuelto amor, y nada más que amor. Así como un pedazo de carbón o una
barra de hierro, que eran negras y frías, se vuelven calientes
y radiantes cuando se sumergen en el fuego, así el alma que es arrojada
al horno del Amor, es decir, el Espíritu Santo, llega a ser como ese Divino Espíritu.”
“¡Bendita, ciertamente, el alma que es así
transformada por el Divino Amor! Tal alma
se ha convertido en amante; ama con
un amor profundo y enteramente sobrenatural, que la inclina a desear el bien para sus hermanos —el bien
espiritual para sus almas. Y por esto, tal alma estaría dispuesta, como Jesús mismo lo
estuvo, a derramar toda su
sangre, a entregar mil vidas.”
“Tal alma está ahora libre de aquellos feos y
vergonzosos sentimientos llamados envidia y celos. Una amarga tristeza y una especie de angustia, invaden el
corazón de una persona envidiosa, a la vista
del bien que poseen otros, de las ventajas con las cuales han sido favorecidos.
Por otro lado, experimenta un
malvado placer cuando otros pierden ciertos bienes de los cuales él mismo está privado.”
“Un alma que está totalmente entregada al Divino
Espíritu, desea solamente la gloria de Dios. A
cuenta de eso, no puede sentir tristeza, excepto en cuanto a lo que
puede ser un obstáculo a la llegada
del Reino de Dios, el objetivo de todas sus aspiraciones. Se alegra con
aquellos que se alegran, y llora con aquellos que lloran”.
“Si la envidia ha sido llamada el pecado de los
pobres, de aquellos que no tienen las ventajas que tienen otros, los celos pueden tal vez ser llamados el pecado de
los ricos, de aquellos que poseen las
cosas y desean ser los únicos poseedores y no toleran rivales ni competencia.
Una persona celosa es alguien que siempre teme ser suplantada por otro.”
“Las personas son celosas de la estima y el afecto de otros, porque ellos querrían
que esa estima y ese afecto se
les diera solamente a ellos. Cuando escuchan a alguien hablando bien acerca de
la persona de quien están celosos,
se sienten impulsados a decir lo contrario, a menospreciarla, a disminuir sus cualidades, a resaltar sus
faltas. Ellos hasta los calumniarían, atribuyendo malas intenciones y
defectos que esas personas no tienen.”
“¿Quién puede contar los desacuerdos, aún los crímenes
cometidos, tanto en el pasado como en nuestros
días, a través de la envidia y los celos? ¿No fue a través de la envidia que el
enemigo provocó la caída de nuestros primeros
padres, y las malas consecuencias para la raza humana?
¿No fue a través de la envidia
que Caín mató a Abel, y que los hermanos
de José fueron llevados a cometer fratricidio? ¿No fue a causa de
los celos que los Fariseos y los Escribas deseaban la muerte de Nuestro
Señor?”
65
“Si un alma Cristiana, que se ha hecho esclava de estas malas pasiones
no comete tales excesos,
¿cuántas muchas faltas no cometerá sin embargo, contra
la virtud de la caridad, que es tan particularmente querida al Corazón de
Jesús? Éstas son las semillas de cardos y espinas que evitan que la buena semilla se desarrolle y dé fruto en las
almas.”
“Un alma que está totalmente entregada al Espíritu
Santo, precisamente porque ya no estima nada
que no sea el amor Divino, y desea sólo la gloria de Dios y la venida de Su Reino en las almas, está protegida contra todas esas
malas tendencias. Ella ama todo lo que Dios ama, y desde que el Padre ama a todas las almas con el amor con el cual Él
ama a Su único Hijo, esa alma igualmente
ama a todos los hombres con un afecto tal como Cristo, y tiene como supremo
deseo que todas las otras almas
respondan totalmente a su santa vocación, y cumplan los designios eternos
de Dios para ellas. ‘La caridad no es celosa.’ (1Corintios 13, 4).”
“Olvidándose de su propia
gloria y sus propias ventajas,
tal alma desea y busca solamente la gloria de Dios. Acepta que otros hayan
recibido más que ella, y que sean llamados a un más alto grado de gloria. Las primeras peticiones del Padrenuestro resumen todas las
aspiraciones del corazón de tal
persona.”
“Esto es porque tal alma está perfectamente centrada
en Dios; todo tiende hacia Dios. Es por eso que
disfruta de una profunda paz, y
su corazón está rebosante de verdadera caridad, que es como la
caridad que anima el Corazón de Jesús. Ella, por lo
tanto, de todo corazón e incesantemente, repite para todas las almas sin excepción—‘¡Padre, venga a nosotros
Tu Reino, hágase Tu voluntad (en todo y en todos) en la Tierra como en el Cielo!”.
Benignidad
“No es suficiente desear lo que es bueno para los
otros. El amor genuino es eficaz; se traduce en actos. La benignidad
es precisamente la disposición del corazón que inclina a la persona a hacer el
bien a los otros.”
“El alma que está verdaderamente movida por el
Espíritu Santo, y totalmente entregada a Él, vive sólo para Dios. Por lo tanto tiene un solo afán: contribuir por
todos los medios a su disposición a la
venida del Reino de Dios en
el mundo y en cada alma.”
“¡Es por eso que hay que cuidar de no hacer nada que
pudiera, de alguna manera, impedir la acción
de la gracia en las almas y alejarlas de su destino y fin fundamental! Por el
contrario, hay que cuidar de no
perder ninguna oportunidad de elevar los corazones de los hombres, y dirigirlos hacia Dios,
¡porque Dios es su todo! Les alegra cuando encuentran
un alma que está totalmente consagrada a
Dios, o cuando pueden hacer algo para traer de vuelta al Buen Pastor, a una
oveja que estaba descarriada.”
“Hace uso de una delicadeza extrema, especialmente
hacia los que son imperfectos, porque a través
del don de Conocimiento, reconoce
que son miembros heridos del Cuerpo Místico de
Cristo. Es muy cuidadosa de no decir ni hacer nada que pudiera agravar la enfermedad
espiritual
“Estando totalmente entregada a la acción del don
de Piedad, vigila con cuidado sobre sus propios
pensamientos, porque no quiere de ninguna manera hacer juicios sobre su
prójimo. Cubre la debilidad de tales
personas como con un manto, y rehúsa concentrar su atención en sus faltas. ‘La caridad no piensa mal’ (de
otros). Igualmente, en vez de ‘alegrarse de lo que está mal en otros, se alegra
con la verdad’ (1Corintios 13, 5-6).
“Santa Teresa de Ávila dice algo
similar en su Camino de Perfección (Cap. 42): ‘Aquellos que verdaderamente
aman a Dios, aman todo lo que es bueno, desean todo lo que es bueno, alaban todo lo que es bueno, y siempre
se unen a aquellos que son buenos,
para sostenerlos y defenderlos. Tienen afecto sólo por la verdad y por
las cosas que merecen ser amadas.”
“Si
vigilan sus pensamientos y los sentimientos de su corazón, son aún más
cuidadosos en evitar cualquier palabra
que pudiera herir a su prójimo, y todo acto que pudiera
ser desventajoso para el prójimo.”
“¿Quién
puede decirnos cuán grande es el mal que se extiende entre los hombres, causado
por palabras con insinuaciones
traicioneras? Ellas se parecen a las flechas envenenadas que entran profundamente en los corazones
de los que las escuchan.
Cuando se dice después, que son infundadas, que no es verdad, que
seguramente es una exageración, algo del veneno permanece. La confianza se ha debilitado. La duda ha
entrado como un gusano en una bella fruta, y poco a poco llevará a cabo su labor
destructora.”
“¡Cuántas discordias en hogares, en ciudades, en
naciones, entre naciones, pueden trazar su origen
en tales insinuaciones pérfidas! Cuántas guerras crueles, cortas o prolongadas,
han sido preparadas y se han vuelto
inevitables por lo que Santiago (3, 5-8) escribió: ‘La lengua es algo pequeño, pero que puede mucho. Basta una
llama pequeña para incendiar un bosque inmenso. La lengua también es un fuego. Es un mundo de maldad nuestra
lengua; mancha a toda la persona, y
comunica el fuego del infierno a toda nuestra vida. Animales salvajes y
pájaros, reptiles y animales marinos
de toda clase, son y han sido dominados por el hombre. La lengua, por el contrario, nadie puede dominarla: es un látigo
incansable, lleno de mortal veneno’”.
“Lo que el hombre no puede hacer por su propio poder,
el Espíritu Santo lo lleva a cabo en él, por
los dones de Consejo y Fortaleza.
Pero esto requiere que la persona lo deje actuar en ella, sin ofrecer resistencia a la acción
santificadora del Espíritu. El único obstáculo en el camino de esa acción divina en nosotros, es nuestro
orgullo —amor propio desenfrenado. En consecuencia, mientras más nos apliquemos a la propia abnegación, mejor
dispuestos estaremos para recibir la actividad de Dios en nosotros, y ser perfeccionados por ella.”
“Espíritu
Santo, a través de Quien vienen a nosotros todas las gracias, inflama
bondadosamente nuestros corazones con
el amor divino. Haznos ser todo para todos.
Haz que nos alegremos con los que
están llenos de alegría. Haz que nos lamentemos con los que lloran. Que seamos
fieles en este mundo al precepto de
amor del Divino Maestro, y merezcamos disfrutar con Él, el amor del Padre por
toda la eternidad. Amén.”
MANSEDUMBRE Y FIDELIDAD
“Cuando San Pablo describe el amor perfecto o caridad,
(1 Corintios 13, 4-13) que por lo tanto, presupone
el total florecimiento de la acción del Espíritu Santo, él no se contenta con
decir que ‘es bueno’. Ésa no es ni siquiera la primera cualidad
que San Pablo reconoce en él. Quiere que sea sobre todo, ‘paciente’. Ser paciente
significa estar dispuesto a sobrellevar la vida presente, tanto físicamente como moralmente. Es por
eso que el Apóstol también pone la paciencia entre los frutos del Espíritu
Santo, antes que la bondad
y benignidad”.
“Sin embargo,
es más bien en relación con el alma en sí, y como una condición para su paz interior
y su perfecto desarrollo en el amor, que San Pablo considera la paciencia.
Porque es indispensable para nosotros
sobrellevar todas las pruebas, sean las que fueren, vengan de afuera o de dentro de nosotros mismos.”
“Esa paciencia, naturalmente, está acompañada de delicadeza y mansedumbre hacia aquellos que nos rodean. Es por eso que el Apóstol
menciona después de la bondad y benignidad, los frutos de mansedumbre y fidelidad.”
Las madres
“Nos damos cuenta de que cuando alguna cosa o persona
actúa de manera contraria a nuestros deseos, estamos inclinados a manifestar nuestro
descontento externamente, con gestos bruscos
y a veces violentos. Miren a los niños que todavía están en la cuna.
Cuando están enojados arrojan al
suelo lo que esté a su alcance. Cuando son mayores y son heridos por una piedra
o una silla, ellos instintivamente
quieren vengarse, golpeando o pateando estos
objetos.”
“Las madres, algunas veces, bajo el pretexto de
acallar el llanto de sus pequeños hijos, los animan también golpeando la ‘mala’ silla o piedra.
Ellas harían mejor, si enseñaran
a sus hijos a reconocer su propia falta, en vez de
culpar a otros. Éste es el camino de entrenar a los pequeños en humildad, esto es, en la verdad. La
persona mayor permanece sujeta a esa tendencia que la impulsa durante la adversidad, a irritarse con las
cosas y las personas.”
“La mansedumbre de la cual habla aquí San Pablo, y que coloca entre los frutos del
Espíritu Santo, tiene precisamente como propósito, disponer
nuestra voluntad para soportar las contrariedades
con delicadeza y sin enojo, esto es, sin manifestar impaciencia o agitación: ‘El amor no se deja llevar por la ira’ (1Corintios
13, 5). Un alma totalmente entregada a la acción del Espíritu Santo, ha aprendido a practicar esa bella e
importantísima virtud social.”
“Cuando es frustrada, lo siente intensamente, aún más
que un alma que es menos perfecta, porque
su propia bondad y mansedumbre la hace más sensitiva a lo que es desordenado o innecesario. Piensen en esa clase de sensibilidad en Teresa de Ávila; en vez de ceder a la irritación, un alma perfecta se humilla ante Dios, y a la luz de los dones de Conocimiento, Consejo y Piedad, reconoce rápidamente que esa prueba viene
de Dios, Nuestro Padre Celestial, Quien
es infinitamente bueno y amoroso, Quien utiliza a las criaturas para cortarlas
y pulirlas, para que sean menos indignas de ser sus Hijas; por tanto, más pacíficas, y regocijadas en Su
“Estudia las vidas de los santos, y podrás llegar a
ver que tales almas se vuelven más y más mansas y delicadas hacia su prójimo
en proporción a ser más contradichas. Tales almas experimentan la necesidad de orar más por
aquellos que las hacen sufrir. Son impulsadas a mostrar una atención más respetuosa y amorosa hacia ellas, porque aman a esas personas mucho en Jesús, y temen causarles el menor
dolor a través de un comportamiento desagradable, al cual son inclinadas por su naturaleza.”
“¡Cuán agradable es un alma así al Corazón de Jesús, y
cuánto contribuye a extender el Reino de Dios!
Tarde o temprano, se ganará los corazones: ‘Bienaventurados
los mansos’ dice Jesús, ‘porque ellos heredarán la tierra.’(Mateo
5, 5)”.
“Que el Divino Espíritu nos llene con ese Espíritu de
Mansedumbre, tan sobresaliente en nuestro Divino Maestro,
Quien no quiere
que aplastemos la caña doblada”.
Fidelidad
“A la mansedumbre, apacibilidad y delicadeza, que son
tan preciosas para la preservación de la armonía
en la vida comunitaria, San Pablo añade la Fidelidad.
¿Qué significa fidelidad? Santo Tomás ve en ella, la virtud que inclina
nuestra voluntad a dar al prójimo todo lo que le corresponde, y en toda forma. Significa,
por lo tanto, justicia perfecta —justicia en su lograda perfección”.
“¿Qué le debemos a nuestro prójimo? Todos nuestros
deberes hacia él, dice San Pablo, están resumidos
en una palabra: Amarlo: ‘Quien ama a su prójimo, ha cumplido la ley’
(Romanos 13, 8).
‘Ayúdense mutuamente
a llevar sus cargas, y así cumplirán
la ley de Cristo’ (Gálatas 6, 2). ‘Por
encima de
todo tengan amor, que lo une todo, y todo lo hace perfecto’ (Colosenses 3, 14).”
“Debemos aprender a amar, como Jesús nos ha amado y
continúa amándonos, con un amor misericordioso, es decir con un amor gratuito y anticipado, que no espera que sea merecido por el
beneficiario. Seguramente no hay mérito en amar a aquellos que nos aman, y a
los que son amables. Los malos también sienten
esa clase de amor.”
“Debemos amar con un amor de buena voluntad, que se
alegra de todas las cosas buenas, naturales
o sobrenaturales que existen en los otros. Y también con un amor compasivo, que
se siente apesadumbrado por el mal
que descubre en el prójimo, especialmente por la desgracia de las almas que no se dan cuenta cuán
miserable es su condición: ‘Siento compasión por esa multitud’, dijo Jesús.”
“Debemos amar también con un amor efectivo, un amor
que nos urge a olvidar las negligencias y ofensas
que hemos sufrido por parte de otros. Debemos buscar por todos los medios,
fortalecer los vínculos de caridad
fraterna cuando han sido debilitados por nosotros o por los otros. No esperemos
que los otros den el primer paso. Más bien debemos apresurarnos a tomar la iniciativa por amor a Dios
y sin prestar atención a nuestro
amor propio.”
“Es solamente bajo esas condiciones, que practicaremos
la justicia perfectamente con nuestro prójimo,
porque según el precepto de Cristo, estamos obligados a amarlo ‘como Yo también
los he amado’.”
“Cuán dulce y suave sería nuestra vida en compañía de
otros, si cada uno amase a los otros con ese amor misericordioso, anticipado, gratuito, benevolente y compasivo —un amor tanto afectivo
como efectivo— que nos debemos los unos a los otros en virtud de la Voluntad de
Cristo (y mandamiento).”
“El alma que está totalmente entregada a la acción del
Espíritu Santo, practica ese perfecto amor y
caridad espontáneamente, y como si fuera algo natural. Por lo tanto, un alma
así, es una fuente de alegría para
todas las personas que están en contacto con ella. Es un ‘alma gozosa’. Irradia
la alegría de Cristo, siguiendo el
ejemplo de María, a quien la Iglesia nos invita a invocar como ‘Causa de nuestra alegría’. Allí tenemos
una alegría que es pura y santa, una alegría que no es disipación, sino el fruto del recogimiento y del verdadero
amor, el fruto de un alma llena de la Paz Divina,
porque vive sólo para Dios, a través
de Jesús y Su Divino Espíritu.”
“Espíritu
Santo, que ordenas todas las cosas con fuerza y suavidad, dígnate derramar Tu
Espíritu de Mansedumbre y Caridad en nuestros corazones, para que habiendo
muerto a nuestro yo egoísta y a todo
lo que es pasajero, y deseando solamente la gloria de Dios y la salvación de nuestros hermanos en Cristo, vivamos en
adelante sólo de acuerdo a Tus santas inspiraciones, siguiendo el ejemplo
de Jesús y María,
para la mayor gloria del Padre.
Amén.”
Modestia
“San Pablo, después de mencionar los frutos del
Espíritu Santo que afectan al alma en sí misma y en sus relaciones con los demás, enumera aquellos frutos que
perfeccionan el alma en relación consigo misma, esto es con relación
a sus pasiones. Estos frutos son llamados:
modestia, continencia y castidad. Diremos algunas
palabras respecto a ellos.”
“La Modestia, como la mansedumbre que hemos examinado
anteriormente, es una virtud humilde, una virtud que el mundo
desprecia, pero que es muy querida al Corazón de Jesús. Sin ella, el alma permanece imperfecta, por
muy grandes que sean las cosas que emprenda para la gloria de Dios.”
“La modestia, la que se menciona aquí por San Pablo,
esa modestia que existe en un alma cristiana
totalmente entregada a la acción de los dones del Espíritu Santo, y
particularmente los dones de Conocimiento y Consejo —es una disposición
sobrenatural del alma por la cual ésta se inclina a mantener una apropiada sujeción
en todo y así evitar caer en excesos contrarios.”
“Sabemos que estamos
inclinados a caer en excesos.
Esto es una consecuencia y una
manifestación
de la falta de balance
interior causado en nosotros
por el pecado original.”
“¿Qué vemos en el mundo? Vemos a aquellos que son
violentos o débiles, avaros o pródigos, taciturnos o locuaces, tímidos
o presuntuosos, personas
decaídas por la tristeza y otros excesivamente exuberantes, personas agitadas y otras indolentes, apasionadas o apáticas; unos
“Así, vamos de un exceso a otro, y algunas veces, al
librarnos de un defecto, caemos en el defecto
opuesto, porque es difícil mantener el justo medio, que constituye una
virtud en su perfecto desarrollo.”
“Es precisamente la modestia, como se entiende aquí,
la que nos enseña a mantener ese justo medio
—la correcta medida en todas las cosas— como nuestro
Divino Señor y también nuestra Bendita Madre
la mantendrían si estuvieran en lugar nuestro. Es por eso que la modestia es
algo así como la virtud de las otras virtudes;
es su perfección; es lo que las hace perfectas
en su orden particular. Y es
por eso que logra su completo
desarrollo solamente en las almas perfectas.”
“Veamos entonces cómo debería ejercer
su influencia en todos los campos de nuestras
actividades
interiores y exteriores.”
“La modestia, un fruto del Espíritu Santo en nosotros,
primero que todo, nos inclinará a tener una
apropiada valoración de nuestros talentos
naturales y sobrenaturales, sin disminuirlos ni exagerarlos.
Estos talentos nos los ha confiado Dios, para Su gloria y para el bien de todo
el Cuerpo Místico. Se nos pide utilizarlos para ese doble propósito, y hasta donde la Divina Providencia
quiera usar de nosotros.”
“Después de todo, no debemos
nunca olvidar que Dios Todopoderoso necesita siempre de nuestra
ayuda. Pero, sea cual fuera la obra a la que Él quiera asociarnos, y el papel
que Él quiere que representemos en el
mundo, debemos siempre recordar que sencillamente ‘sólo hicimos lo que debíamos
hacer’ (Lucas 17, 10).”
“La modestia también moderará nuestra curiosidad,
nuestro afán de saber las cosas. Porque existe una curiosidad buena, pero también
hay una curiosidad inútil y otra indiscreta, una curiosidad
peligrosa, y que a menudo es fatal para
la vida del alma.”
“Sepamos como evitar todas las lecturas inútiles, y
por cierto aún más, todas las lecturas que podrían
ser dañinas para nuestra alma. Aun respecto a obras que tratan de doctrina
espiritual, no tendamos a leer un sinnúmero de libros.
Cuando encontremos un libro que corresponde a las necesidades de nuestra alma, leámoslo pausadamente, sin prisas; meditemos
en él, y releamos a menudo, para que absorbamos sus enseñanzas, las asimilemos y vivamos según ellas.”
“Santa Teresa de Liseux nos dice que cuando ella estaba aún en el mundo y era
muy joven, su vida espiritual se
nutría de la más pura harina contenida en La Imitación de Cristo. Fue el único libro beneficioso para ella. Por eso era su compañero
constante.”
“Seamos modestos en nuestros juicios.
Debemos desconfiar de nuestro afán de juzgar,
de criticarlo todo, lo cual es
la causa de tantos conflictos en la sociedad. Evitemos tomar el papel de jueces de nuestros
hermanos. ‘No juzguen
y no serán juzgados’ es una enseñanza
fundamental de Jesús, Nuestro
Señor. No juzguemos a nadie, bien sea lo que es bueno o malo para él, a menos que estemos obligados a hacerlo a cuenta
de la autoridad que tengamos que ejercer a este respecto. Pero aún entonces, hagámoslo
con temor y temblor, desconfiando de nuestra manera
de ver las cosas,
que podrían no estar de acuerdo
con el juicio de Dios.” 71
“A fin de evitar juicios
impropios, no permitamos a nuestra mente deambular por todas partes, y examinar
la conducta de otros, especialmente la de superiores. ¡Cuánto más sencillo
y sobrenatural para nosotros sería ver en aquellos que nos rodean,
los instrumentos de la misericordia de Dios hacia nosotros! Aun
cuando esos instrumentos fueran defectuosos a la vista de Dios, sin embargo, siguen siendo los instrumentos de los
designios misericordiosos de Dios hacia nosotros.”
“Aquí tenemos la humildad de mente, una verdadera y
profunda humildad que hace tan fácil el obedecer, aún cuando esa obediencia sea hacia autoridades paganas, y mucho más hacia aquellos
que a pesar de sus imperfecciones, no tienen mayor deseo sino que el Reino de
Dios sea completamente establecido en nuestras almas.”
“Nuestra tendencia innata al orgullo, como
consecuencia del pecado original, nos tienta a buscar los primeros puestos, y todo lo que es más admirado por los
hombres, aun después del ejemplo puesto
por los Apóstoles, ¡justo antes de la Pasión de Nuestro Salvador! La modestia
también nos impulsa a sublimar nuestro
deseo de grandezas
en el mundo, hasta poder deponer tales grandezas
siguiendo el ejemplo de Cristo, nuestra Cabeza, a fin de aferrarnos solamente
al placer del Padre.”
“¿Qué importancia tiene el estar aquí o allí, o en ejercer
esta o esa función? ¡Tampoco
ambicionemos obtener el mejor lugar en el Cielo! Nuestro único deseo
debería ser hacer la Voluntad de Dios en cada momento,
glorificarlo a Él ahora y a través de la eternidad, de acuerdo a lo que le agrada
a Él.”
“La modestia, un precioso fruto del Espíritu Santo,
también nos inclinará a conformar todos los afectos
de nuestro corazón con los afectos del Corazón de Jesús, y para ese propósito,
hacer que nuestra sensibilidad y
nuestra imaginación practiquen la moderación. ‘La moderación, lo mismo que la paciencia’.... ¡qué bien practicaba
esto tan fundamental Santa Teresa de Ávila, y cuán elocuentemente proclamaba
su importancia a sus Carmelitas!”.
“Bendita el alma que siguiendo
el ejemplo del Hijo, ama sólo al Padre, y todas las otras personas
y cosas solamente en Él, con Él y
por Él, y se aplica con todo
amor a los deberes
de cada momento presente, moderando cuidadosamente la imaginación y la
memoria, rehusando volver inútilmente
al pasado, y dejando de preocuparse por el futuro. ¡Esto significa moderación y modestia!”
“La perfecta moderación es un regulador de todos los
movimientos de nuestra alma. Pero su acción
tiende también a la actividad externa, al apropiado uso de los ojos, los oídos,
la lengua, nuestro comportamiento,
nuestros gestos, nuestra manera de
tratar a las personas y cosas, respecto
a uso de la comida y el descanso, ropa y adornos, juegos y entretenimiento.
Modera todas estas actividades
externas, y cuida al alma que posee ese precioso fruto del Espíritu Santo, previniendo los excesos de un lado o del
otro. Así, en todas las circunstancias, demanda el uso de la razón, pero de la manera de conducirse
que encontraríamos en Nuestro Señor mismo, o Su Santa Madre, si estuvieran en nuestra situación. No hay, por lo
tanto, ni negligencia ni disputa, sino
en todas las cosas, la perfecta medida,
el justo medio es preservado.”
“Es evidente que esta perfección que admiramos en los
santos, está más allá de los poderes de la naturaleza
humana por sí sola. Lo que se requiere es la continua asistencia del Espíritu
Santo. Es por eso que debemos
repetir una vez más: la única manera de obtener
esa perfección, es entregarnos totalmente a la acción del Espíritu
Santo, y hacernos
más y más pequeños y humildes.
Porque es reconociendo con humildad nuestra pequeñez y miseria, que combatimos contra
el orgullo, y nos disponemos
a la acción del Espíritu Santo en nuestras
almas.”
“Espíritu
Santo, Dios de Verdad y Amor, Tú ordenas todas las cosas con la medida
apropiada. Lo conduces todo con
fuerza y suavidad hacia el fin debido y el propósito general del universo. Concédenos que en todas las circunstancias
podamos actuar de acuerdo a Tus inspiraciones, y evitar todo apresuramiento, lo mismo que toda negligencia, a fin
de que después de glorificar al Padre
en Cristo en este mundo, podamos cantar por toda la eternidad las Divinas
alabanzas, inspirados por Ti, Divino Espíritu de Amor. Amén.”
CONTINENCIA Y CASTIDAD
“San Pablo menciona
finalmente entre los frutos que el Espíritu
Santo produce en el alma totalmente entregada
a Su acción divina, la Continencia y la Castidad.”
“De acuerdo a Santo Tomás de Aquino, la castidad
significa la perfecta e inalterable castidad de las almas a las que Dios, en Su misericordia, se digna preservar
aun de las tentaciones contra esta bella
virtud. No hay duda que ésta era la castidad, no solamente de Jesús, sino
también de María y José.”
“Dios escoge preservar a ciertas almas de esa manera,
aún desde su niñez, de todo movimiento desordenado
de concupiscencia, lo cual es una gracia muy grande. Sabemos por lo que Santa Teresa de Lisieux le contó a su hermana
Paulina, durante su última enfermedad, que ella era una de esas almas privilegiadas.”
“Dios les da a tales almas, además de ese precioso
favor, una gran prudencia, y una delicada vigilancia,
que las hace evitar, casi instintivamente, aquello que pudiera manchar la
pureza de sus almas. Esto es también
un efecto de los dones del Espíritu Santo. La perfecta castidad y la vigilancia en evitar
todo lo que pudiera manchar la imaginación o los sentidos, no significa necesariamente
que esta persona ignore los hechos de la vida. Como la ‘pequeña Teresa’ le dijo
a su hermana Paulina: ‘no es el
conocimiento de tales cosas lo que es malo... la Santísima Virgen sabía todo acerca de eso. ¿Acaso no le
dijo Ella al ángel en el momento de la Anunciación: ‘cómo podrá ser eso, si yo
no conozco varón?’ (Lucas 1, 34).”
“Lo que ha hecho Dios es bueno y apropiado. El
matrimonio es una vocación fundamental, ‘algo
bello para aquellos que son llamados a él. Es el pecado el que lo ha
desfigurado y manchado’.” “Pero aquellos
que están totalmente consagrados a Dios por el celibato, deben evitar cuidadosamente toda curiosidad inútil en
ese aspecto; deben mantener su corazón libre de todo afecto que pudiera
distraerlos del único objetivo de su amor.”
“Cuando Teresa era muy joven, ella oró: ‘¡Oh, Jesús,
dulzura inefable!, convierte en amargura para
mí, todas las consolaciones terrenas’. Ella estaba evidentemente movida por la
acción del Espíritu Santo en esto,
porque nos dice que repetía estas palabras sin entender mucho de su profundo significado.”
“Escribió más adelante: ‘No quiero que las criaturas
reciban un átomo de mi amor. ¡Quiero darle todo solo a
Jesús! ¡Nada sino Él! Él es a quien yo
deseo complacer, sólo a Él.”
“Benditos aquellos
que han podido mantener intacta esa bella, pero también muy delicada flor de la virginidad. Hoy día, uno tiene la
impresión que el valor de la virginidad no es inculcado lo suficiente en las mentes de la gente. Esto es una gran pérdida,
porque las almas están naturalmente inclinadas a tener en gran
estima la virginidad, por tanto tiempo como mantienen intacta la pureza
de la gracia bautismal.”
“Debería ser normal
para hombres o mujeres cristianos jóvenes, llegar vírgenes
al sacerdocio, a la
vida religiosa o al matrimonio.”
“Muchas caídas en este aspecto,
se evitarían, si como en la Iglesia
primitiva, no temiéramos
formar a nuestros
jóvenes para vivir la pureza
de una manera positiva y delicada.”
“Dios algunas veces concede el don de perfecta castidad a aquellos que han luchado
valientemente, como recompensa por su perseverancia y fidelidad en Su
servicio. Ése fue el caso del joven
Tomás de Aquino,
el Doctor angélico,
que fue librado
de una manera milagrosa de todos
los movimientos de concupiscencia, después de haber luchado victoriosamente
contra una prostituta que le habían enviado sus hermanos para corromperlo y alejarlo de su vocación
religiosa y sacerdotal. Tales almas
deben siempre recordarse a sí mismas, que por sí solas sólo son debilidad, y por lo tanto, deben ser
siempre muy prudentes y no perder el precioso tesoro que les fue confiado.”
“Sería de cualquier modo un
error, creer que un alma totalmente entregada a la acción de los dones del Espíritu Santo, está
necesariamente libre de toda tentación contra la castidad. ‘Pasa con frecuencia, escribe San Gregorio el
Grande, que un alma que ha sido llevada a las alturas por el Divino Espíritu, sufre sin embargo,
dolorosos asaltos de la carne... pareciera que el Cielo y el Infierno
se han unido, porque el alma es al mismo tiempo inundada
con las luces de la contemplación, y oscurecida por acosadoras tentaciones’.”
“Es por eso, que además de la perfecta castidad, San
Pablo coloca a la continencia como otro fruto
del Espíritu Santo, en el alma perfecta. La continencia es la ‘laboriosa
castidad’ de las almas que viven el estado del matrimonio, o están sujetas a
tentaciones impuras.”
“El Señor puede permitir que un alma totalmente
entregada a Su amor, como Santa Catalina de Siena
o Santa Ángela de Foligno, sea cruelmente tentada de esa manera. Puede ser que
Dios desea por tales medios, darle
una ocasión de hacer reparación por los numerosos pecados que se cometen en el mundo contra la virtud de la castidad.”
“San Francisco de Sales nos dice (Introducción
a la Vida Devota cap. 3): ‘San Pablo
sufrió
tentaciones
de la carne por largo tiempo, pero eso de ninguna manera
significa que no era
agradable a Dios. La Bendita
Ángela de Foligno
sufrió horribles tentaciones igual que San Francisco
y San Benito... Pero eso no hacía que perdieran la gracia de Dios; por el
contrario, obtuvieron un gran aumento de gracia
en esas ocasiones’.”
“Lo que es más doloroso para tales almas es la
perturbación que tales tentaciones les producen; tan grande es esta perturbación que parece que ya no aman a
Dios. ‘El amor a Dios ya no aparece por
ningún lado, excepto en las profundidades de la mente y el corazón, y les
parece a ellos, que está ausente
también de allí’. (San Francisco de Sales).”
“‘¿Dónde estabas
Tú, dulce Señor mío’ lloraba Santa Catalina de Siena, después de padecer una severa tentación de esa clase, ‘cuando mi
corazón estaba lleno de oscuridad e inmundicia?’ ‘Hija Mía, Yo estaba en tu corazón’. Ella dijo entonces: ‘¿Cómo podías
morar en mi corazón, cuando estaba
lleno de esos horribles pensamientos? ¿Acaso moras Tú en esos sucios lugares?’
Nuestro Señor contestó: ‘Dime, hija Mía, ¿esos feos pensamientos de tu corazón
te dieron placer o tristeza, pesar o deleite?’ Ella replicó:
‘Ellos me dieron un pesar y amargura’. ‘Bien, respondió Jesús: ‘¿Quién puso esa gran amargura y pesar en tu corazón,
sino Yo, que permanecí escondido en
las profundidades de tu alma? Ese sufrimiento fue la ocasión de ganar grandes
méritos y un aumento de tus
virtudes y tu fortaleza’. (Introd.
Cap. 4).”
“San Francisco de Sales continúa: ‘(Cuando concierne a
almas que pertenecen enteramente a Él), Dios permite
estos grandes asaltos
solamente con el fin de elevarlas a Su puro y excelente amor... por tanto, cualquier tentación
que les venga, y cualquier
placer que ella traiga, mientras
la voluntad se rehúse a consentir, no sólo las tentaciones sino también
el placer, no se perturben; porque Dios no está ofendido por eso’.”
“Éstas son palabras de gran consuelo para las almas
que tienen que luchar a fin de permanecer fieles
a su ideal de perfecta pureza. No debe ceder ante el desánimo, sino recordar lo
que Santa Teresa de Liseux escribió a
una persona que vivía en el mundo, y que estaba atormentada por esa clase de tentación: ‘¡Bendito el que ha
sido juzgado digno de sufrir tentaciones!’ Después de todo la tentación no es más que una ocasión
para el alma, para probar su amor y su indefectible fidelidad a Dios.”
“Un alma que está totalmente entregada a la acción del
Espíritu Santo, espontáneamente y casi por instinto,
ha recurrido a los medios que los santos de la vida espiritual unánimemente recomiendan en tales circunstancias, y particularmente ésa de
revelar lo que está sucediendo en su
corazón. Santo Tomás tiene esto que decir acerca de eso: ‘El demonio, que es
orgulloso e impuro, es un enemigo de
toda humildad en una buena confesión. Es por eso que nada es preferible o más fácil, a fin de estar
protegido (de caer en) de esas tentaciones, que revelar claramente la propia condición al confesor, y hacer esto cada vez que tales tentaciones se renueven’.” (Op. 63)
“Ésa es también la opinión de San Francisco de Sales:
‘La primera cosa que el demonio quiere que haga
un alma a la que desea tentar, es que guarde silencio... Dios, por el
contrario, en Sus inspiraciones, nos
pide que hagamos conocer nuestra condición a nuestros superiores y guías’ (Introd.
Cap. 7).”
“La experiencia confirma tanto la verdad de esta
enseñanza, que a menudo será suficiente para
un alma, resolverse a revelar claramente a su director espiritual la
tentación que está teniendo, para que ésta desaparezca inmediatamente.”
“Bendita el alma a quien el Espíritu Santo le concede
la gracia de beneficiarse con tales dolorosas
tentaciones, impulsándola a humillarse y así disponerse a recibir una gran abundancia de gracias.”
“Espíritu
Santo, Espíritu de santidad y pureza. Fuego Divino que inflama los corazones de
los Benditos, ven y consume en
nosotros todo lo que Te desagrada. Que seamos purificados de todo afecto desordenado y liberados de toda
atadura al pecado, para que con Jesús y María, podamos glorificar eternamente al Padre a través de Ti, Divino Espíritu,
que vives y reinas con Él, y el Hijo, en eterna
beatitud. Amén.”
EL
CIERRE DE LA NOVENA SE INICIA A LAS 8:00 P.M. DEL SÁBADO CON UNA PROCESIÓN CON VELAS / CORONILLA
DE RENOVACIÓN / LETANÍAS AL ESPÍRITU SANTO / ORACIONES
DE SERVICIO AL PUEBLO DE DIOS QUE CONCLUYEN CON ‘LETANÍAS DEL SANTO MANDATO’
/ BENDICIÓN DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD / ASPERSIÓN DE AGUA BENDITA CON HIMNOS AL ESPÍRITU SANTO, SEGUIDO POR LA ORACIÓN FINAL (PRECIOSÍSIMA
SANGRE DE JESUCRISTO, SÁLVANOS A NOSOTROS Y AL MUNDO ENTERO. AMÉN).
DESPUÉS
DE LAS ORACIONES FINALES DE ARRIBA, TENDRÁ LUGAR UNA MISA DE VIGILIA DE PENTECOSTÉS, SIEMPRE QUE ESTÉ PRESENTE UN
SACERDOTE. LA SANTA MISA SERÁ SEGUIDA POR LA QUEMA DE PETICIONES, TESTIMONIOS, HIMNO DE CLAUSURA,
Y ORACIÓN FINAL (PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESUCRISTO, SÁLVANOS A NOSOTROS
Y AL MUNDO ENTERO. AMÉN).
ESTA
SANTA MISA DEL SÁBADO CONCLUYE LA NOVENA Y LA VIGILIA DE LOS “TRES DÍAS DE ESPERA”
DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, Y TERMINA A LA MEDIANOCHE O ALGO MÁS TARDE.
CAPÍTULO XII
LA ALEGRÍA
DEL REINO GLORIOSO
DE PAZ
(Para ser leído el viernes a la
11:30 am. Durante los “Tres Días de Espera”
antes del Domingo de Pentecostés. Para leerlo el
sábado a las 8:30 am el último día y
en cualquier otro tiempo,
incluyendo el Domingo de Pentecostés).
LA
GRAN ALEGRÍA
Mis Enseñanzas los Complacerán
“La Paz sea con ustedes,
Bernabé, y con todos Mis hijos que
entran a este gran mes con oración. Yo les doy la bienvenida con Mi amor y misericordia. Yo abriré otra página de enseñanzas
para Mis hijos que estén dispuestos a crecer y amar. Los pequeños verán grandes cosas en Mis enseñanzas y se llenarán
de alegría. Mis enseñanzas los saciarán. Pero los orgullosos no verán nada. Ellos mirarán y
mirarán sin ver, escucharán y escucharán sin oír. Mis Palabras no tendrán
significado para ellos.”
“Sé humilde y acércate a Mi amor y cuidado. Permanece unido a Mí
y Yo permaneceré unido a ti. Mi
bendición permanezca en sus almas. Yo los bendigo en el Nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.”
Jesucristo, 1° de Julio,
2007
EL PRIMER
GOZO
La Dorada
Paz de Felicidad
“Alégrense todos ustedes que están en El Señor. Estén felices
todos ustedes que han sido redimidos
con la Sangre Preciosa de Jesucristo. Ustedes están bendecidos. Yo soy su amigo
y el servidor de Dios, Antonio. En
este gran mes de paz y gracia, Jesús me envió para hablarles de un tema llamado La Dorada Paz de Felicidad. Éste es el gozo del Glorioso Reino de
Paz. Él quiere que la alegría llene sus corazones siempre para apresurar el Reino
en sus corazones.”
“Hoy vengo a hablar sobre el gozo de la verdadera libertad que da
al alma la Felicidad Dorada. Amigo de Dios, la verdadera libertad
es la libertad del espíritu que busca solamente a Dios. La posesión
de Dios es la verdadera libertad del alma. En Dios,
el alma encuentra satisfacción y paz.”
“Cuán felices son las almas que
encuentran verdadera libertad en Cristo Jesús; ellas poseen la felicidad dorada. Nada ocupa su mente
excepto el amor de Dios. Nada altera su paz. Ellos son como pájaros libres en el aire que solamente piensan en cómo
alabar a Dios. Ellos se levantan felizmente
como el sol naciente, y brillan como las estrellas de la mañana. Amigos, estas
almas encuentran paz donde otros
encuentran confusión y tristeza. Ellos se regocijan en todas las cosas porque su Dios está con ellos siempre.
Todos ustedes son llamados a este estado de vida de la felicidad dorada en esta tierra. El primer medio para lograrlo
es la verdadera libertad. Sé libre y lo poseerás.
Mi Jesús los bendiga, los dejo.”
CRISTO:
“La verdadera libertad trae las almas más cerca de Mí.
Acércate a Mi amor y encuentra paz y libertad.
Yo los bendigo
en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amen”.
Jesucristo,
2 de Julio, 2007
SEGUNDO GOZO
Ustedes son Hijos
de Dios
“Alégrense, ¡oh, casa de Jacob!
¡Regocíjense, oh casa de Israel! Ustedes son los elegidos entre las naciones para ser la nación santa de Dios.
Las poderosas Manos de Dios los han sacado de Egipto. El amor de Dios cuida de ustedes.
Yo soy su amiga y sierva
de Dios, Teresa.”
“Jesús
me envió a hacer felices
sus almas, a recordarles la alegría que deben compartir
y manifestar en el
mundo. Ésta es la alegría de la Dorada
Felicidad del Glorioso Reino de Paz.”
“Ustedes son los hijos e hijas de Dios.
¿Cómo suena esto a sus oídos? Les repito, ustedes son hijos de Dios.
No quise decir los hijos del hombre más rico del mundo o los hijos del presidente de su país: yo quise decir los hijos de
Aquél que creó todas las cosas y posee todas las cosas incluyendo las riquezas del hombre más rico; incluyendo su
presidente y su país y los países del mundo.”
“Ustedes son hijos del Rey del Cielo y
la Tierra. Reclamen la autoridad del Hijo y alégrense. Sean felices, ustedes príncipes de Cielo y
Tierra. Todo lo que su Padre tiene es de ustedes. Su enemigo les temerá, debido a su Padre. Montañas y
mares les obedecerán. Su palabra es autoridad ante las criaturas, porque
su Padre hizo todas las cosas.
En ustedes, su Padre
será glorificado.”
“Amigos, no permitan que nada aleje esta
alegría de ustedes. Permanezcan unidos al Padre y el Padre permanecerá unido a ustedes. Entonces ustedes serán
siempre Sus hijos y Él será un Padre para
ustedes. No busquen ser hijos pródigos, o serán esclavos. Permitan que la dorada felicidad que viene de la alegría
de ser un hijo
habite en sus almas.
Yo pido a Jesús que los bendiga.
Adiós.”
CRISTO:
‘Sé feliz de tener un Padre que te cuida. Sé feliz también por
ser hijo de un Padre tan digno. Dios
es tu Padre y ésta es tu mayor felicidad. Entonces Yo te bendigo en el Nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo,
3 de Julio, 2007
TERCER GOZO
Ella es el Templo
del Espíritu Santo
“Alégrate, ¡oh, Jerusalén!, tu gloria está brillando por todo el mundo. Tú eres la luz del mundo y el
orgullo del pueblo de Dios. Alégrate, ¡oh, hija de Sión!, porque tu Rey está
llegando para morar en ti. Yo
soy tu hermano, Jerónimo.”
”Jesús me envió a anunciar el mensaje de
felicidad a las hijas de Sión. Jerusalén debe estar feliz porque la gloria
de Dios está sobre ella. Ella es el Templo del Espíritu
Santo. Dejen que esta alegría llene su corazón siempre y
alcance a todos los que se acercan. Ésta es la Dorada Felicidad a que están llamados a dar testimonio en el mundo.”
“Benditas son las casas en las que
habita el Señor; y más bendecida la que es esposa de Dios. Amigo de Cristo, ¿qué alegría y felicidad
estás buscando fuera de ti? ¡Mira! El Cielo esta en ti. ¿No estás viendo la belleza y la gloria del Cielo dentro de ti? Ante ti los ángeles se inclinan postrándose al Rey cuyo Trono fue instituido
en ti. Brilla, ¡oh, Sion!, porque tú eres la santa montaña de Dios.
¡Mira! Tu pueblo está observándote,
buscando en ti, refugio del Señor. Déjalos compartir el gozo de tu gloria. Jerusalén, tú eres el Templo del Espíritu Santo. Reconoce tu
grandeza y sé feliz. Todos los que
reconocen esta grandeza y habitan en su alegría, comparten la paz del Reino Glorioso. Ésta es la felicidad de los que son redimidos con la Sangre del
Cordero. Los dejo para que el Cordero los bendiga. Adiós.”
CRISTO:
“Tú eres el Templo de Dios si permaneces unido a Mí. ¡Jerusalén
es tu nombre! En ti, ¡oh, Jerusalén!,
Mi gloria brillará. Esto es siempre tu orgullo y tu felicidad. Que nadie te lo
quite. Así que te bendigo, en el
Nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo.
Amén.”
Jesucristo, 4 de Julio 2007
CUARTO GOZO
El Deseo del Cielo
“Qué bella es su casa, ¡oh,
almas de los justos!, y qué bendecidas son ustedes por ser nativas del Cielo. Sean siempre felices todos ustedes,
ciudadanos del Cielo. Su casa es hermosa. Yo soy su hermana, Inés. Jesús me envió para nutrir sus almas con el gozo
del Cielo que les espera. Esta alegría
es la manifestación del Reino Glorioso de Paz
que está dentro de ustedes.”
“Amigos de Cristo, todas las almas deben
desear el Cielo. Poseer a Dios y vivir con Él en Su Reino debe ser la más grande meta de cada alma.
En el Cielo, experimentará lo que es el amor perfecto. Quiero decir que todas las almas amarán
perfectamente como Dios. Éste es
el gozo del Cielo.”
“Hijos
de Cristo, su patria es hermosa: hay muchas mansiones allá. Es una casa de paz. No hay
“En el Cielo hay paz. Ningún país
peleará contra otro. De hecho, hay únicamente un país —el Cielo. Una tribu, Cristiana; y Jesús es
nuestro Rey por siempre. En el Cielo hay satisfacción. La búsqueda de sus corazones encontrará su
satisfacción en el Cielo, porque Dios está allá, para saciar el hambre de sus almas.”
“Escuchen todos ustedes, pequeñas almas
de la Tierra: Deben alegrarse siempre porque tienen una casa alegre. Esta felicidad debe ser manifestada a todos los
hombres para que ellos vean y crean en lo que ustedes esperan.
Éste es el gozo del Reino Glorioso
que está llamado
a manifestar. Entonces, los dejo en este gozo para que Jesús los bendiga. Adiós.”
CRISTO
“En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones. Les estoy diciendo
esto para mantener su esperanza viva
y hacerlos felices porque su casa es el Cielo. Yo los bendigo en el Nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo, 5 de
Julio 2007
QUINTO GOZO
Ustedes son la Bendición del Mundo
“Regocíjense y estén alegres,
todos ustedes que adoran al verdadero Dios. Dejen a su corazón regocijarse, todos ustedes que esperan por
el Señor en santidad y paz. Ustedes son la bendición de la Tierra y la felicidad de Dios. Yo soy su hermana,
Cecilia de Dios.”
“El mensaje que tengo para ustedes es que Jesús dijo: “Ustedes son la bendición
de las bendiciones de la Tierra y la felicidad de Dios.” A través de ustedes, Dios
bendice al mundo. A través de
ustedes, se concede misericordia a la humanidad. A través de ustedes, el
Corazón herido del Señor es sanado.”
“Amigos de Cristo: Ustedes son una bendición para la Tierra que los
crió. De hecho, esa tierra será
fértil y dará fruto debido a ustedes. Y por esa razón están llamados a ser
felices y regocijarse en el Señor siempre.
Hijos: ¿Qué entienden
ustedes cuando me escuchan decir que son la felicidad de Dios? Ustedes son los
pequeños ángeles de Dios que están siempre en la Mente de Dios para Renovar la Faz de la Tierra.
Y de hecho, ustedes lo hacen feliz por su
forma de vida.
Bendita eres, ¡oh, alma!, por estar
entre las pocas que hacen feliz a Dios; que esto sea tu alegría, que esto sea tu felicidad. El conocimiento
y posesión de esta felicidad y alegría es la paz que estás llamado a celebrar. Manifiéstala al mundo
y comparte la Dorada Felicidad del Reino
Glorioso. Los dejaré
para que Jesús los
Bendiga.”
CRISTO
“¡Ustedes son la bendición
de la Tierra! ¡Ustedes son la felicidad
de Dios! Y Yo seré su felicidad
también. Yo los bendigo
en el Nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.”
SEXTO GOZO
Su Defensor
es Supremo
“Alégrese, ¡oh, pueblo de Dios! Los días
en que pagaban para fortificar las murallas de la ciudad han pasado. ¡Miren! Su Dios es ahora una muralla de fuego
alrededor suyo. Ningún enemigo los verá o les hará daño. Los Guerreros Celestiales están a su lado para pelear por ustedes y defenderlos. Yo soy
su amigo y siervo de Dios, Pío.”
“Amigos
de Cristo, fui enviado para hacerlos orgullosos y levantar sus almas al decirles que ¡su
Defensor es supremo!”
“Imagínense un poco ser cuidados por los
Ángeles Celestiales del Dios vivo. Donde quiera que vayan, ellos los siguen y limpian el camino. Ante ustedes, hay
una columna de nube para acuñar a su
enemigo; y detrás hay una columna de fuego que les mostrará el camino a la
tierra prometida. Miles de enemigos
estarán a su lado y diez mil a su otro lado, pero ninguno les hará daño, porque supremo es su Defensor. Dios se abrirá
paso entre sus enemigos. Él los hará a un lado como lo hizo en el Mar Rojo. Estarán parados como una pared y ustedes pasarán
como un príncipe, sin que les hagan daño.”
Amigos de Cristo: ¿No han sentido la
presencia de su Defensor a su lado? ¿No han visto los soldados en guardia? ¿Están temerosos de los enemigos malignos?
¡No teman! Regocíjense en el conocimiento de esta verdad.
Sean felices porque supremo es su Defensor.
Nadie puede vencerlo. Estén orgullosos de esto y
compartan esta alegría y felicidad con todos los hombres. Ésta es la Dorada Alegría y Felicidad del Reino Glorioso a que están llamados
a dar testimonio. Los dejo en
este gozo para que Jesús los bendiga.
Adiós.”
CRISTO:
“Yo estoy siempre
con ustedes hasta el fin de los tiempos, Yo los bendigo
en el Nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo, 7 de Julio 2007
SÉPTIMO GOZO
¿Por
qué están viviendo como huérfanos? Ustedes tienen
una madre.
“Acérquense a Mi cuidado maternal,
¡oh, Mis queridos hijitos! Yo soy su Madre y su Reina. Yo
soy la Rosa Mística, María la Madre del Agonizante Jesucristo.”
“Hijos, regocíjense siempre porque su Madre está viva. Su Madre
los cuida. Piensen en una buena Madre
quien va por agua en la fría mañana. Cuando regresa, ella hierve el agua y prepara el desayuno para la familia. Con su propio pecho ella
alimenta al pequeño bebé que no puede comer alimento sólido.
Ella baña a los pequeños
y remienda sus ropas. Esta Madre es
cariñosa y cuidadosa. ¡Yo soy una Madre amorosa que conoce todas
sus necesidades! Yo soy Madre
cuidadosa que cuida de ustedes. ¿Por qué están viviendo como huérfanos? Ustedes tienen una Madre. Su Madre está viva.
Acérquense a Mí y compartan Mi alegría. Sean felices como el vino de la mañana.
Dejen que el mundo comparta su felicidad.”
“Hijos, ¡díganle a todo el mundo que ustedes tienen una Madre!
¡Díganle que su Madre está viva!
¡Ella los Cuida! Ella es amorosa. Éste es el gozo del Reino Glorioso a que
están llamados a dar testimonio. Recuerden que no habrá huérfanos
en la Tierra de Paz. Sean felices
y regocíjense siempre.
Permanezcan en la Paz de Cristo.
Adiós.”
CRISTO:
“Hijos, Mi Madre es también
vuestra Madre. Y ésta será siempre vuestra
alegría. Yo los bendigo
en el Nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.”
Jesucristo,
8 de Julio 2007
Yo les Traigo Alegría
y Felicidad:
“La paz sea con ustedes. Yo soy su todo y su felicidad. Felices
son todos los que encuentran satisfacción
en Mí; sus días están bendecidos. Yo Soy el Agonizante Jesucristo que los ama.
Hoy les traigo alegría y felicidad
al derramar bendiciones sobre todas las almas que participan en esta Novena. Que todas las bendiciones que
he derramado sobre ustedes, en estas Novenas
anuales por los pasados diez años, sean para todos los que completen
esta Novena anual. Sus días verán
buenas cosas; y siempre terminarán con felicidad y alegría. Yo derramaré sobre ustedes toda la sabiduría para conocer y
ver el Dorado Gozo del Glorioso Reino de Paz. Estén siempre llenos de felicidad. Que la luz de la verdad brille
siempre en sus caminos. Ordeno al Arcángel San Miguel protegerlos y defenderlos. Que sus almas experimenten la luz de la verdadera
Paz.”
CRISTO:
“Permanezcan cerca en Mi amor. Yo los bendigo a todos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu
Santo. Amén.”
Jesucristo, 9 de Julio2007
El Espíritu
Santo Renueva todo:
“La Paz del Cielo sea con todos ustedes. Hijos, les doy la
bienvenida a estos tres días de oración en honor de la Santísima Trinidad
con el mensaje “El Espíritu
Santo todo lo renueva”. Acérquense a Mí y escuchen Mi lección
de paz. Yo soy su Madre la Rosa Mística, María la Madre del Agonizante Jesucristo.”
“El Espíritu de Dios renueva todo. La Tercera Persona de la
Santísima Trinidad todo lo renueva. Hijos,
déjenme llevarlos a la memoria del pasado. Cuando el hombre cayó de la gracia
de Dios, él perdió la gracia
santificante. Esto significa que el Espíritu Santo se alejó de él. Todo en el mundo se corrompió y sufrió los dolores de
la oscuridad y el pecado. Por miles de años el
hombre se revolcó en la oscuridad. Pero cuando llegó la plenitud de los
tiempos, Dios envió Su Espíritu al
mundo para ungir y consagrar un tabernáculo para la llegada de Su único Hijo engendrado. A través del Hijo, el Espíritu
Santo renovó y salvó el mundo caído. La luz todavía está encendida en el mundo para la paz y la salvación.”
“Ustedes son los hijos e hijas de la Luz. A través del poder del
Espíritu Santo, ustedes son creados,
y así son instrumentos del Espíritu Santo, el instrumento de renovación. El
Espíritu lo renovará todo a través de ustedes.”
“Hijos, ríndanse a la Luz del Espíritu Santo y adquieran todas
las gracias necesarias para su triunfo
y para la renovación del mundo. No permitan que la luz que hay en ustedes se
vuelva oscuridad. No corrompan el
Templo de Dios que son ustedes. No disgusten al Espíritu de Dios. Siempre y en todo lugar escuchen Su Voz y
obedezcan Su llamado. Sigan el plan de renovación que ha sido establecido para ustedes. Hijos, si ustedes siguen
el plan de Dios que se les ha dado en
esta Devoción de la Preciosa Sangre de Mi Hijo, ustedes seguramente renovarán
todo a través del poder de Dios.
“Yo soy su Reina que los llamó.
Los amo a todos.
Permanezcan en la Paz del Cielo.”
Rosa Mística (Nuestra Madre Bendita, Reina del Cielo y de la Tierra),
13 de Julio 2007
Los Pastos
y los Árboles Moribundos Sonreirán:
“Cuán feliz fue el desierto el día que
recibió la primera lluvia del año. Abrió su boca y bebió hasta satisfacerse. Observen cómo estos pastos y
árboles moribundos sonríen con el brillante rocío de la mañana. Oh, así es como el pueblo de Dios estará jubiloso y
danzará en los días en que los rayos de la
luz-dadora de vida brillará sobre ellos. Yo soy su amiga y servidora de Dios,
Cecilia.”
“El Espíritu de Dios fortalecerá el
mundo caído. Vean, el viento está soplando, y nadie sabe su dirección. El Espíritu Santo de Dios ha
llenado el Universo. Él está en el mundo caído. ¡Qué bendecidos son aquellos que están en unión con Dios! Ellos nunca
estarán cansados. Amigos del Dios
vivo, su victoria es por La Sangre del Cordero a través del Poder del Espíritu
Santo. Quien camina en la luz está
guiado por el Espíritu, pero aquel que camina en la oscuridad está guiado por la naturaleza del pecado y la
naturaleza da muerte. Sea amigo de Dios y permanezca en Su Amor, así el Espíritu de Dios permanecerá
en ti y dirigirá tu vida. Aquél a quien el Espíritu de Dios dirige es siempre un hombre victorioso en
esta edad oscura. Él ve caminos donde otros ven oscuridad. Su fortaleza es siempre renovada
cuando otros están débiles. Su esperanza está
segura cuando otros están sin esperanza. Permanezcan en el Amor de Dios y tengan siempre Su
Paz.”
“El mensaje que tengo para ustedes es: “Sean conducidos por Su Espíritu
y tengan su fuerza
siempre renovada.” Que mi Jesús
los mantenga siempre
en Su Amor. Yo los dejo.”
14 de
Julio, 2007
ESPÍRITU SANTO, FUENTE DE VIDA
“¡Regocíjate, Sión! Alégrense todos ustedes que han nacido
del Espíritu, porque
el Espíritu
Santo es vida. Yo soy su Reina y su Madre María,
Madre del Agonizante Jesucristo.”
“Hijos, en este ultimo día de los tres días de oración, vengo a
instruirlos en la lección del Espíritu Santo como la Fuente de Vida.
Cuán bendecidos son los que son guiados por el Espíritu. Sus días brillarán siempre como sol mañanero. No verán oscuridad en sus caminos.
¡Cuán bendito es el templo en el que habita el Dios del Cielo!
Como el Monte Sión, miles de santos
Ángeles lo rodearán y defenderán. En ese templo, la gloria del Altísimo será
revelada. Desde el Santuario de este
templo la fuente de agua dadora de vida estará brotando por siempre. Oh, como un pequeño arroyo, se ha
esparcido hacia un mar sin fin, para dar vida a las criaturas. Todo el que ha nacido del Espíritu es espíritu, pero
todo el que ha nacido de la carne es natural. El Espíritu da vida,
pero la naturaleza es débil
y está sujeta a la muerte.”
“Hijos, sean llenos del Espíritu de Dios. Apártense de su
antigua y pecadora forma de vida. Dejen
que el Espíritu del Altísimo conduzca sus vidas; ustedes serán verdaderos hijos
de Mi Hijo y Mi Dios, Jesucristo, su Agonizante Maestro.”
“Si ustedes obedecen
los mandamientos de Dios, Jesús los amará. Él los llenará con Su Espíritu,
y ustedes serán una nueva
criatura de amor divino. Porque
el mandamiento es ‘amor’”.
“Hijos, no se separen del amor de Cristo su Salvador. Si lo hacen, El Espíritu
de Vida se alejará
de ustedes. Crezcan
en el perfecto ejercicio del Amor Divino.
Ustedes serán salvados.”
“El Espíritu de Dios es Vida. A través del poder del Cordero de
Dios y en la unidad del Espíritu Santo,
la victoria es de ustedes. Yo rezo por la paz del Espíritu Santo en sus
corazones, en sus familias, y hasta
los confines de la tierra.
Amén”
“Bernabé, repite conmigo: ‘Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de los fieles y enciende en ellos
el Fuego de Tu Amor. Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado: Y renovarás
la faz de la tierra.’ Y el Reino de Dios
vendrá pronto. Amén.
Adiós.”
Nuestra Bendita
Madre María del Agonizante Jesucristo, 15 de Julio, 2007.